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sábado, 9 de septiembre de 2017

No soy un activista, ni soy un militante.

A ver, hay dos cositas para las que sé seguro que no sirvo. Por mucho que unos y otros puedan tener mi afecto y mi respeto, no tengo madera de activista sectorial a tiempo completo, pero tampoco la tengo de militante. Esto es, creo que hay que tener una mirada abierta. No he dicho holística, ni integral, ni global porque no me llega la soberbia -en este terreno, en otros puede que sí- para ello. A poco que te descuides, los tres adjetivos de la oración anterior pueden ser sinónimos de total y de total deriva totalitario.

Entonces, puedo apoyar sin reservas a los ecologistas sin necesidad de ser vegano ni decirle a la gente cómo tiene que comer o desplazarse.Hay otros condicionantes, aparte de la sanidad más o menos paranoica y de sentirse infinitamente maternal con el planeta, que influyen en cómo un sujeto decide conducir su vida. Defiendo sin dudas la igualdad de género y la mayoría de los postulados del feminismo, también, sin que ello me lleve a pensar que quien no hace de ésta la causa única de su vida es un machista terrorista y violento o una despreciable descerebrada víctima del sistema, de facto y sin matices. También creo que hacerle alguna crítica a los planteamientos feministas (en mi caso, siempre desde el punto de vista táctico y comunicativo, no desde el estratégico, político o ideológico) no implica que se deduzca de ellas que estés incurriendo en un micromachismo inconsciente porque tienes una falta de asesoramiento pedagógico. Lo que pasa es que igual que hay micromachismos hay microneoliberalismos y tampoco está de más señalarlos.

También defiendo la lengua y la cultura de mi país y su derecho a la autodeterminación, como la de los países que son hermanos  del mío. Me siento muy afín, pues, con el nacionalismo catalanista y valencianista. Pero eso no me lleva a negarme a  hablar en castellano ni mirar mal a quien lo hace, sino a defender a muerte a quien se exprese en catalán (en mi tierra solemos decir valenciano, pero es lo mismo) siempre que lo considere oportuno. Defenderé a muerte el catalán frente a las imposiciones del castellano, como defenderé el castellano -mucho más que los castellano-parlantes monolingües, sin duda- frente al inglés como lengua del poder.

Apoyo sin reservas todas la reivindicaciones LGTBI, desde siempre. Pero en casos como la maternidad subrogada no tengo  inconveniente en manifestar mis  reservas frente a algunas posturas mantenidas por algunos miembros de la parte G del colectivo. Ni pienso que los heterosexuales -hombres y  mujeres- lo seamos por mala intención o por afán de colaborar con el patriarcado sistémico. Vamos, es lo que piensan muchos derechistas españoles de los que hablamos otras lenguas en el Estado Español, que lo hacemos de mala fe. Nada que ver. Son aquellos puntos en los que se articula lo íntimo con lo común y, por tanto, el juicio político sobre ellos no digo que sea impertinente, sino simplemente parcial.

Por lo tanto, tampoco creo que se pueda decir que soy un militante al uso. Desde el lado marxista, no creo que enfocar cualquier fenómeno como un efecto de la lucha de clases nos permita un entendimiento suficiente de la realidad sin tener en cuenta muchos otros factores. Los de género, los nacionales, los ecológicos, por ejemplo. Ni tampoco pienso, desde el lado anarquista, que una acción que no lleve a la desaparición del capitalismo para mañana a primera hora de la mañana ni a la abolición del Estado para la hora de la merienda, lo más tardar, sea un acto maligno de inicua colaboración con los explotadores. Vamos, que no censuraré a nadie por tomarse una caña en vez de estar todo el rato pendiente de hacer la revolución. Ello no me impide hacerme hacerme una foto con emoción junto a una estatua de Lenin en el Metro de Moscú, puño en alto. Ni emocionarme escuchando A las Barricadas o La Internacional. Me pasa a veces con La Marsellesa también, porque toda manifestación colectiva antifascista me capta el corazón de inmediato.

¿En qué me convierte esta actitud?  No diría que en un progre, porque me aleja de ellos una posición innegociable de radicalidad, un cierto amor por la verdad en lo que tiene de complejo, esto es, en tanto en ella siempre hay una resistencia a dejarse atrapar por el saber. Esa resistencia que, tantas veces, el militante y el activista intentan ahogar con la impostación de la pulsión de muerte en forma extremismo e intolerancia profética y mesiánica (lo que tiene un relevante componente de coñazo)  y el progre, con su afecto por la levedad (lo light) y la simpleza ignorante, en un semblante de fatua felicidad y  de estar encantado de haberse conocido.

Así que probablemente sólo se me pueda definir como un simple tipo de izquierdas del montón. El problema es que a veces el montón, la multitud, no parece tal, porque a diferencia de la masa, el no ir de uniforme la hace menos visible. De todos modos, no está mal ser un izquierdista del montón. Si la hay un futuro para la humanidad, pasará por nuestras muchísimas manos. En forma de una radicalización de la democracia. Ya veréis.







La foto es mala, porque es mía. Pero la traigo porque el concepto de la escultura, en una fachada de Moscú, cerca del Bolshoi, me seduce. Un martillo y una hoz que no están entrelazados, pero que sirven de apoyo para un bello pensador. No habrá futuro si no somos capaces de admitir, que por mucha y sólida que sea nuestra base, el símbolo de nuestra unión, su andamiaje discursivo, necesitará siempre ser pensado. Que la unión de los oprimidos no es sin pensamiento, que la conciencia por sí sola no es suficiente y que esa unidad no goza de garantía ontológica alguna. La materialidad del símbolo la sostiene al sujeto. Esa es su verdad. La obligación del sujeto es pensarlo siempre. Es es la verdad del sujeto.Todavía es más emblemática la imagen en su contexto: la fachada de un centro comercial. Post-fordismo creativo en estado puro. La multitud se significa, pero a diferencia de los uniformados no prot-agoniza.

Aquí, el contexto: https://goo.gl/maps/QLWc3tSJV2z















viernes, 16 de junio de 2017

Cuarenta años y un día.


 A Daniel Peñarrocha, In memoriam. Fue, más que nadie, hijo de su época. A su verdad, a su rebeldía, a su tragedia. Si la vida no lo hubiera puesto en mi camino, no tendría nada que ver el que hubiera sido, el que  estaba predestinado a ser, con el que soy.

El día después encuentro un ratito para escribirlo. Hace cuarenta años y un día (sí, suena como una condena), pues era mediados de junio y yo tenía 15 años. Estudiaba primeros de BUP. Mis notas eran malas porque ser militante leninista y adolescente todo a la vez era una carga excesiva para mis hombros, más teniendo en cuenta que las dos cosas las ejercía –como tantos entonces- en una familia católica y en un colegio de curas, lo que implicaba broncas y persecución constantes.  Éramos las ovejas rojas de nuestras familias. Mi partido era el MCPV, como podía haber sido cualquier otro. Fue éste porque mi amigo Daniel me metió. Allí estaba su hermano Juanje y allí acabamos casi toda la pandilla. Nosotros, por edad, militábamos en su organización juvenil que tenía un nombre precioso: Jove Germania, lleno de resonancias. Nuestro lema: “Sóc d’esquerra i valencianista, sóc del Moviment Comunista”. Nos definíamos como Marxistas-Leninistas que aceptaban las aportaciones de Mao Tsé Tung.
Mi partido era, como tantos otros, todavía ilegal. No interesaba nada que la “extrema izquierda” (nosotros nos auto-denonminábamos izquierda revolucionaria) pudiera presentarse como tal a unas elecciones para formar unas cortes que fueron constituyentes.  Nada muy trágico, porque casi todos esos partidos encontraron una forma de presentarse a las elecciones camuflados en  siglas de coaliciones, plataformas o platajuntas. Todos sabíamos de nuestras ínfimas opciones pero estábamos muy pendientes de si el PCE pasaba por delante de AP, como realmente sucedió.
Se habla ahora mucho del “cuñadismo” de Podemos y del batiburrillo ideológico en que consiste, pero si comparamos al Podemos actual con el PCE de los 70, Podemos podría pasar la fuerza política más unida y coherente de la Historia del mundo mundial. El PCE era un conglomerado antifranquista en el que igual te podías encontrar a un pro-soviético que a un demócrata-cristiano, a un abogado laboralista, a un sindicalista que a un cristiano de base o a un liberal de corazón. En ese ecumenismo basó su liderazgo en la lucha durante el tardo-franquista y ese revisionismo eurocomunista era lo que le criticábamos desde la “izquierda revolucionaria”. “Dictaduras, ni la del proletariado”, decía Carrillo. Y año y medio después, en plena campaña por el referéndum constitucional, decía con desparpajo inaudito –lo recuerdo como si fuera ayer- “esta Constitución no es de izquierdas ni de derechas”. Anguita estaba en el PCE entonces ya, creo recordar. ¿No?
Era verano y me habían suspendido las matemáticas. Me pasé todas las vacaciones yendo a una academia. El profe era del PCE-ML (la rama política del FRAP, que estaba ya en proceso de abandono de la lucha armada) y trabamos rápidamente amistad. Cualquier homosexual de más 50 años podría explicar la facilidad con la que proscritos y clandestinos se reconocen, en un ambiente social represivo, cuando se encuentran. Yo iba a un colegio de curas que tenía en su currículum que los líderes de Fuerza Nueva y el FRAP en la Valencia de aquellos años fueran ex-alumnos suyos. Más centrismo, imposible, pensarán algunos. Todo un triunfo pedagógico, sin duda.
Pero, vamos, no era tan raro. Entre mis recuerdos de la época están juntarnos en el Tobarra –bar que no pasaría los estándares de higiene actuales ni en Bangladesh- los dos nazis del barrio, los ocho o diez rojos  que representábamos a unos quince partidos, y otros drogatas sin filiación fumándonos todo a lo que se le pudiera prender fuego y bebiéndonos todo lo que se pudiera deslizar por el borde de un vaso o el cuello de una botella y encontrando soluciones para España y para el mundo. Aquel año, en las fiestas de mi muy-de-curas colegio actuaron Els Pavesos, y los alumnos de la pedagogía católica más extrema nos dejamos la garganta pidiendo L’estatut d’autonomia y ondeando cuatribarradas. Eso eran los 70. O al menos así los recuerda aquel antiguo adolescente. Cuántos de aquellos imberbes políticamente removidos y conmovidos estaban un lustro después en la heroína, y década y media más tarde en el sida, sería materia para otro artículo.
Yo duré en la militancia un par de añitos más. Muchos perdimos la fe en que la revolución fuera el camino, pero habíamos ganado una transgresiva fe en la vida. Ambas fes resultaron igual de locas. Ambas fes fueron y son motivo de orgullo. Se acercaban los 80 la época del desencanto, la risa y la heroína. A los 17 estaba harto de fines de semana de humareda en semi-zulos teniendo reuniones de célula y me decidí a reconocerme que me apetecía más correr detrás de las  chicas. De los chicos, corría desde pequeñito porque nunca fui un portento físico y siempre me quedaba  el último en las carreras machirulas del patio de mi muy curas colegio. El homenaje a Forrest Gump es inevitable, aunque en ese terreno de la deconstrucción sintáctica nuestro inefabable presidente del gobierno nos lleve siempre la delantera.
No tengo un mal recuerdo del 15J. ¿Cómo lo iba a tener? Fue un gran logro. Lo que no sé es de quién porque colocar “la sociedad española” como sujeto de ese proceso es de un idealismo que no puede soportar el marxismo que aún me corre por las venas. Lo que no soporto son las narrativas que articula el PP sobre ese proceso. Harto de Jarcha, muy harto estoy. No sé si cuando de aquí unas décadas se recuerde lo ímprobo de este presente se le pondrá el rostro de Rafael Hernando o el de Sergio Martín. A su lado Urdacci me parece un niño de teta.
En fin, hace un par de años y medio escribí una recensión de ese proceso de la transición menos lírico y personal que éste. Está aquí, por si alguien tiene curiosidad. Yo no tengo nostalgia del 15J porque exactamente 407 meses  después hubo otro día 15, que aún considero vivo. Si en algo tengo fe es en el desencanto. Y de ése, la “sociedad española” (¿!?) está mucho mejor provista hoy como para dejarse engañar con tanta facilidad como en la Transición.
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Publicación Original.

martes, 5 de julio de 2016

Sobre transversalidad, símbolos identitarios y significantes vacíos (apuntes fragmentarios).



  Comentarios.

  •  Dos cositas, hala: 1) La transversalidad es profundamente, no ya anti-izquierdista o anti-progresita: es radicalmente anti-populista. Transversalizar es entrar en la dinámica de la flotabilidad. Siginificantes hinchados de viento, son los significantes flotantes,que son precisamente los más transversales. Un significante vacío, si ha de ser origen de una cadena equivalencial contrahegemónica no puede estar basado en una especie de polivalencia transversal (democracia, libertad, bienestar, o justitcia, por ejemplo). Si ha de ser contra-hegemónico ha de fundar un nuevo sentido común vaciándose de esa hinchazón semántica y convirtiéndose en metafórico (diríamos incluso catacrético, algo que nombra una realidad nueva), para incoar una invención. La transversalidad, pues, no puede fundar un nuevo antagonismo, no puede más que burocratizar las demandas, no convertirlas en populares. Es por tanto, anti-populista: la masa transversalizada es una especie masa desmovilizada. No hay nada más transversal que el dinero (como signo) y la sociedad de consumo.
    2) Lo diría de cualquier miembro de cualquier partido (del Psoe, por ejemplo) si hubiera declarado lo que le he oído hoy a Errejón: que Podemos puede llegar al gobierno si deja de dar miedo, si se desradicaliza, esto es, se transversaliza. Como lo diría de un barón del Psoe, pues también lo digo de él: ERREJÓN ES ES UN FACHA. Fíjense que no digo fascista, digo FACHA. Un "cuñao" apolítico de derechas. ¿Alguien podría explicarle a este señor que si Podemos no ha sacado el resultado político y electoral que esperaba no ha sido porque dé miedo, sino porque no produce ninguna ilusión, ningún entusiasmo? Ha dicho concretamente "un Podemos menos sexy". ¿Dónde queda aquello de la seducción del "núcleo irradiador"? Qué tirria le tengo al tipo, en serio. Me lo imagino montando un partido en coalición con Revilla y diciéndole: Miguelito, ojo con esa lengua que te pasas de rojeras.
    3) Se pueden dividir los papeles de poli bueno, poli rojo, poli centrista, poli transversal, poli populista, poli horizontalista y poli verticalista como quieran, pero desde hace dos años, y desde Vistalegre sin duda, tengo muy claro que Iglesias, Monedero y Errejón son exactamente lo mismo, comparten la misma epistemología y la misma visión simplista y maniquea del mundo. Podemos sólo se puede cambiar con un nuevo congreso neofundacional, no eligiendo entre lobos de la misma mandada.

    Chico, mira, al final han sido tres. Me he embalao. (4 de julio)
  •  Es la maldición (el mal-decir) moderno, de la Época de la Imagen del Mundo en la que "la moderna relación con lo ente se convierte, en su despliegue decisivo, en una confrontación de diferentes visiones del mundo muy concretas" (Heidegger): el error del otro se concibe como culpa y obedece a una razón muy sencilla que yo ya había pre-visto; el error propio, sin embargo, "obdece a una trama compleja de causas y (sobre)determinaciones que ni yo ni nadie habría podido prever", esto es, como inocencia. (3 de julio)
  •  Un significante vacío es un acontecimiento, una emergencia de lo político, y exige intepretación y posicionamiento. No un evento espectacularmente y estratégicamente tratado como parte de una concepción política pre-programada. Si es así, es un significante flotante porque está pre-producido por la abstracción idealista del significado. Un significante vacío, pre-existe a su sentido político, no puede derivar de un siginificado abstracto, al contrario, el significado es una inferencia imaginaria a partir del significante. (2 de julio)
  •  ¿Qué os parece más grave? ¿Renunciar a los símbolos y al ideal republicano y que lo aproveche el Psoe (PCE 70/80)? ¿O renunciar a ser de izquierdas y que lo rentabilice el PP (Podemos dosmildieces)? ‪#‎preguntitassinmalaintenciónhombrenovayasasermalpensao‬ Simplemente digo, que si en los setenta la renuncia identitaria fue fácil (relativamente) y práctica, lo que hay que preguntarse es por qué no está funcionando ahora. Igual lo errado es el diagnóstico y, de ahí, el fracaso de la estrategia. No es lo mismo renunciar para el consenso (años 70) que renunciar para el desbordamiento, esto es, para fundar un nuevo antagonismo. No puedes renunciar a símbolos fuertes y con tradición si no tienes nada con qué sustituirlos (significantes vacíos), porque no es posible fundar un antagonismo con significantes flotantes -transversales-, aunque para buscar el consenso funcionara....
    Un significante vacío no se puede inventar. Para vaciarse de significado, debe tener una tradición. Por eso la transversalidad es radicalmente antipopulista. ¿No hubiera sido más fácil vaciar de significado significantes como "lucha de clases" o "clase obrera" para extenderlos mucho más allá del ámbito doctrinario del marxismo ortodoxo, que empeñarse en erradicarlos y tomar en su lugar significantes como "patria", absolutamente manchado por el centralismo fascista y borbónico? Un significante no son unas letras (o sonidos) es un nódulo, un enclave enciclopédico (en el sentido que usa este concepto Umberto Eco para definir al semema)
    No sé si me explico. Si no, lo vuelvo a intentar porque si de algo estoy hartito es de malas interpretaciones. (1 de julio)
  •  Una preguntita: para el transversalismo de Podemos, ¿ser de izquierdas es malo o sólo poco práctico? Si contestaran, adelantaríamos un huevo. (1 de julio)
  •  Perdón porque no he leído todos los comentarios y a lo mejor repito algo ya dicho. Pero yo veo que en este razonamiento veo una confusión de dos niveles de discurso que es muy poco clarificadora. Esto de las identidades y los símbolos queda muy bien como reproche contra políticos profesionales y regular contra militantes. Pero aplicar este razonamiento ¡a 1.000.000 de personas! me parece poquito práctico, la verdad. Si hay un millón de votantes que se niegan a votar a Podemos, quien se lo tiene que hacer mirar es Podemos, no el millón de supuestos identitiarios. Si hubieran tantos izquierdistas capaces de poner una cierta concepción de la coherencia discursiva por delante de su voto, seríamos el abanderado de la revuelta popular en occidente. Porque lo que sí que tengo claro es que quien ha votado por una cuestión de identidad (españolista y neoliberal) son los que han votado al PP, precisamente porque se han visto amenazados en ella. Por cierto, yo voté ‪#‎alavalenciana‬ y jamás he estado en IU ni he tenido la tentación. Fue el PCE el primero que aceptó negociar con las señas de identidad hace 40 años, por cierto. Y el primero en hacer creer que no había más izquierda que ellos.... (1 de julio)
    • Respuesta a este comentario de Germán Cano:  
      •  Si es cierto que una parte del millón de votos "desaparecidos" procede de un electorado identitariamente fiel a la izquierda que contempló como desnaturalización la coalición con Podemos, debemos concluir que existe una patología muy preocupante en esta izquierda: "antes muerto que abandonar mis siglas de identidad". Difícil veo avanzar con este lastre.

sábado, 14 de mayo de 2016

A la valenciana...

No deja de ser esclarecedor que a tanto paleto carpetovetónico de los reinos de España, el nombre de A la Valenciana, que parece barajarse como nombre de la candidatura Compromís/EU/Podemos en el País Valenciano, les haga tanta gracia. Sobre todo a los que habitan en los secarrales monolingües del interior. Ayer una señora, proveniente de uno de estos secarrales me espetó que le recordaba “a una señora con una paella” No tardé en decirle que su comentario me parecía de una prepotencia centralista y machista que no tenía por qué tolerar en mi muro de una red social. Me espetó que sólo faltaba que le dijera que era independentista y que el machista era yo (porque era hombre, otro argumento no tenía, claro). 
Miren, es muy indicativo de cómo se nos ve a los valencianos en la Península Ibérica, gracias a 25 años de gobiernos del PP. Por supuesto, no pudieron entender el “copy” (o eslogan) más que en clave exterior y turística, vamos que como marca no se vendía bien. Es, no nos hagamos ilusiones, lo que muchos españoles piensan del País Valenciano (para ellos “comunidad”): somos su puticlub, chiringuito y dispensario de farlopa, con discotecas para descerebrarse y calles para potar por la noche. Si tienen niños, parque temático. Y todo lo que hacemos lo juzgan desde esos parámetros.  
Vuelvan a mirar. Si soy independentista o no, será como me dé a mí la gana, derecho que reivindico para todos los pueblos del Estado Español. Hablo dos lenguas y me las estimo mucho ambas, pero si me ha de preocupar una es la catalana (el nostre benvolgut valencià) porque es la que ha sido perseguida desde hace tres siglos y porque la castellana no corre peligro alguno en ningún territorio del Estado Español, diga la extrema derecha lo que quiera. Lo que sí hemos tenido aquí son dos presidentes que no eran capaces de decir dos palabras seguidas en valenciano (la manera que tenim de parlar la nostra benvolguda llengua comú amb catalans i mallorquins). En Galicia o Catalunya, hasta los peperos brutales y los cosmopaletos de Ciudadanos hablan su lengua diferencial, llegado el caso.
No señores, A la valenciana, no es un eslogan para vender la maltrecha "marca valencia", ni una receta de cocina. Sino un intento necesario de superar el auto-desprecio y el auto-odio. Tras dos décadas y medio resistiendo a un partido carroñero y corrupto, que nos iba poniendo de ejemplo de cómo hacer las cosas, esto es, de qué bien nos estábamos regalando (la tierra, la banca, la identidad y hasta los clubes de fútbol) y prostituyendo, tenemos perfecto derecho a reivindicar que hacer las cosas a la valenciana significa algo distinto. Tanta gente defendiendo tierra, lengua, cultura y economía propia en tiempos oscurísimos, ésos son “a la valenciana” y no las bestialidades urbanísticas perpetradas en La Marina, La Plana o La Safor para que los señores de secano y de allende Los Pirineos disfruten de sus vicios estivales.
Supongo que les hubiera encantado un nombre como a la levantina, pero ni somos el levante de nadie, ni el jardín de flores, ni somos felices como rezan todos los topicazos españoles sobre esta masacrada tierra. Eso sí, por lo último vamos intentar luchar. A la valenciana.

Valencians en peu alcem-se! Perquè des d’Espanya ja no ens demanen glóries, sino farla, gintònics, cases de putes, atraccions de fira i arrós empastrat barrejat en merda congelada. Que s'ho busquen ells, si volen. 
A la valenciana.

Otrros modos y maneras.
Postscriptum: Supose que haurà quedat clar que estic defensant el meu País i la fortuna de una determinada frase, no una opció política envers altres opcions valencianistes i d'esquerres, que les hi ha i perfectament legítimes.

lunes, 15 de febrero de 2016

Pablo Iglesias, el príncipe nuevo.



Vistas las actitudes de Pablo Iglesias, ¿alguien puede pensar que tiene el más mínimo interés en un gobierno de progreso, esto es, en desalojar al PP del poder ejecutivo central? Es que viéndole la chulería con la que trata al Psoe, da qué pensar. Vamos a ver, si la cosa es criticar muchas actitudes reaccionarias del Psoe, me apunto desde siempre. No hay más que ver lo que está haciendo Susana Díaz en Andalucía. Ahora bien, si nos fijamos en la trayectoria del Sr. Iglesias Turrión, las claves parecen ser otras. Lo primero que hizo fue desalojar de Podemos toda posibilidad de una voz plural y multitudinaria. Los llamados críticos en el interior de Podemos, lo fueron porque se les (nos, con perdón) empujó a ese lugar. De tal modo que pasó a ser crítico todo aquél que no se adhería al borrador de Claro que Podemos y sus estrategias de jerarquización, sectarismo y segregación centralizante, que cambiaba radicalmente el modelo organizativo del primer Podemos.  Bien.

Tras eso, se trató de destrozar a IU, su principal enemigo en el campo de la izquierda. Que era su enemigo, lo decidió él (y su camarilla), en la conocida clave schmittiana que había aplicado con la máxima crueldad que pudo, y el apoyo de sus hooligans, en el interior de PodemosPor eso, durante este verano defendí en varias ocasiones que el único enemigo verdadero de Podemos era la izquierda, que su único interés era conquistar y depurar todo ese campo político para detentarlo en exclusiva. Y es que lo que está haciendo ahora con el Psoe me impide no reafirmarme en esa idea. Da toda la impresión de que Catalunya se traiga al pairo, y sólo esté utilizando el referéndum como envite  para hacerle la vida imposible a Pedro Sánchez (por lo que llevo visto, el líder más cándido de los cuatro partidos minor-mayoritarios), provocar nuevas elecciones y asolar completamente el territorio electoral socialista. 

Todas mis críticas a Podemos han sido siempre del lado enunciativo, esto es, organizativo y ético, no programático. Por eso,  en mi columna de esta semana apoyo su propuesta de referéndum como esencial. Y puedo ver bien muchas de sus medidas sociales. Pero no se me oculta que todas estas medidas programáticas en las manos de prestidigitador del señor Iglesias quedan completamente relativizadas, porque lo único que le interesa es su juego de tronos electoral y las hace aparecer o desaparecer según convenga exclusivamente a este interés. Por eso, pienso que los programas, en sí, diga el padre Anguita lo que diga, son siempre papel mojado. Sea en un pacto con el electorado y exactamente igual en un pacto entre líderes. De hecho, que a las primeras de cambio propusiera como ministro a Alberto Garzón me hizo reafirmarme en la sospecha de que la demolición de IU, y el asolamiento de Ahora en Común, no fuera algo perfectamente pactado entre ambos. (Y anoto ya mi sospecha de que el trabajo de demolición del Psoe no esté pactado con el propio Sánchez, aunque no tengo aún más que una hipótesis alcanzada por deducción y ningún dato que me lo confirme),

Recordemos que el referente político por excelencia de PIT es Maquiavelo. Véanse algunos extractos del Cap. XVIII de El Príncipe y se me entenderá. Las cursivas son de mi cosecha, pero el conjunto no tiene desperdicio:


"Por consiguiente un señor prudente no puede, ni debe, mantener la palabra dada cuando tal cumplimiento se vuelva en contra suya y hayan desaparecido los motivos que le obligaron a darla. Y si los hombres fuesen todos buenos, este precepto no lo sería, pero como son malos y no mantienen lo que te prometen, tú tampoco tienes por qué mantenérselo a ellos. Además, jamás le han faltado a un príncipe motivos legítimos con los que disimular su inobservancia. Sobre esto se podrían aducir infinidad de ejemplos modernos y mostrar cuántas paces, cuántas promesas se han revelado vanas y sin efecto, por la infidelidad de los príncipes: y el que mejor ha sabido imitar a la zorra ha salido mejor librado. Pero hay que saber disfrazar bien, tal naturaleza y ser un gran simulador y disimulador: y los hombres son tan crédulos, y tan sumisos a las necesidades del momento, que el que engaña encontrará siempre quién se deje engañar.
(…) Un príncipe no ha de tener necesariamente todas las cualidades citadas, pero es muy necesario que parezca que las tiene. Es más, me atrevería a decir eso: que son perjudiciales si las posees y prácticas siempre, y son útiles si tan sólo haces ver que las posees: como parecer compasivo, fiel, humano, íntegro, religioso, y serio; pero estar con el ánimo dispuesto de tal manera que si es necesario no serlo puedas y sepas cambiar a todo lo contrario. Y hay que tener bien en cuenta que el príncipe, y máxime uno nuevo, no puede observar todo lo que hace que los hombres sean tenidos por buenos, ya que a menudo se ve forzado para conservar el estado a obrar contra la fe, contra la caridad, contra la humanidad, contra la religión. Por eso tiene que contar con un ánimo dispuesto a moverse según los vientos de la fortuna y la variación de las circunstancias se lo exijan, y como ya dije antes, no alejarse del bien, si es posible, pero sabiendo entrar en el mal si es necesario. Debe, por lo tanto, el príncipe tener buen cuidado de que no se le escape jamás de la boca cosa alguna que no esté llena de las citadas cinco cualidades, y debe parecer, al verlo y oírlo, todo compasión, todo lealtad, todo integridad, todo humanidad, todo religión. Y no hay nada que sea más necesario aparentar que se practica, que esta última cualidad. Y los hombres, en general, juzgan más por los ojos ojos que por las manos; que a todos es dado ver, pero tocar a pocos. Todos ven lo que pareces pero pocos sienten lo que eres y esos pocos no se atreven a oponerse a la opinión de la mayoría que tiene además el poder del estado que les protege; y en las acciones de todos los hombres, especialmente de los príncipes, donde no hay tribunal al que apelar, se atiende al resultado. Procure pues el príncipe ganar y conservar el estado: los medios serán siempre juzgados honorables y alabados por todos; ya que el vulgo se deja cautivar por la apariencia y el éxito, y en el mundo no hay más que vulgo; y los pocos no tienen sitio cuando la mayoría tiene donde apoyarse. Cierto príncipe de nuestro tiempo, al que no es oportuno nombrar, no predica más que paz y lealtad, cuando de la una y de la otra es acérrimo enemigo; y tanto la una como la otra, de haberlas observado, le habrían arrebatado o la reputación o el estado."


La diferencia entre PIT y otros teóricos políticos, comenzando por Gramsci y siguiendo por Lefort, es que si aquellos reivindican la figura de Maquiavelo a partir de su contexto, éste lo hace de modo acrítico, eterno y absoluto. Y lee los mensajes culturales de forma sesgada y transversal, sin establecer diferencia alguna entre enunciado y enunciación. Véase la última frase que he subrayado y piénsese si tenía vigencia esta dicotomía entre el ver y el tocar como modalidades del saber, qué consecuencias puede tener en un entorno mediático, telecrático y televisivo como el actual. PIT puede vender  a sus militantes que está mintiendo, engañando y arrinconando a la derecha, pero en un entorno de opinión (de esfera) pública a la vez que se engaña al enemigo se está engañando al pueblo, porque ambos comparten el mismo espacio enunciativo.

No deja de ser curioso que en estos últimos días los dos grandes protagonistas de la política sean un nuevo aspirante a príncipe y una vieja reina madre. Entre Pablo Iglesias y Esperanza Aguirre habrá tantas diferencias programáticas como se quiera, pero en lo estratégico la coincidencia me parece más que obvia (y ello, lógicamente, es suficiente para un planteamiento crítico): ambos, en su soberbia individualista, están disparando contra su propio campo para fortalecer en él sus opciones personales. Si la comunicación es el campo único de enunciación para ambos, con sus ruedas de prensa, no pueden quejarse de que para otros sea el campo único de juicio….. Llevo 25 meses deseando equivocarme y deseando reconocerlo, pero es que la realidad está siendo muy tozuda. Y más aún deseo equivocarme, ahora que como dije hace sólo tres días, un pacto anti-PP (antifranquista) me parece más urgente que nunca. Y un Podemos en solitario tiene un techo electoral evidente.



Malos tiempos para los crédulos.

sábado, 14 de noviembre de 2015

El Totalitarismo Frío.

El nacionalismo frío
Supongo que nos pasa a todos. Los que nacimos y vivimos alguna parte de nuestra vida bajo el franquismo y nuestra juventud en los 80 estamos un poco sorprendidos de las reacciones del derechista gobierno español ante los tímidos embates del incipiente independentismo catalán institucionalizado. Nuestro recuerdo del nacionalismo español pasa por su violencia impositiva y sectaria, por su virulencia catastrofista y cavernaria. Es decir, por esa versión que lleva impresa desde su nacimiento en los años 20 del siglo pasado y que lo unía de siempre a la indeleble huella del fascismo.

 Continúa aquí....

martes, 11 de agosto de 2015

Podemos y la invención de la izquierda identitaria (Apuntes sobre el Comunismo, 8)

Por algunos comentarios que se me han hecho veo que se me está entendiendo mal en un punto respecto a la entrada del blog que colgué ayer. En absoluto estoy defendiendo la pertinencia de la vieja distinción izquierda/derecha, tal como la consagró el bipartidismo y el parlamentarismo neoliberal, como un descripción adecuada del campo político. En absoluto. Precisamente, lo que digo es que la cúpula de Podemos es quien está reinventando continuamente a la izquierda, bajo el significante de "izquierda identitaria", para poder postularse y sostenerse contra ella. Es un falso enemigo que les viene muy bien para distraer toda la atención y subsumir en él a todo el que disiente de sus planteamientos y condenarlo al mutismo (a veces denominado "pitufismo"). Y lo sé porque a mí nunca me interesó la vieja política, su suciedad, su verticalismo, su burocracia. Y, sin embargo, desde que me acerqué a Podemos estoy siendo acusado, cada vez de discrepo del paleo-leninismo mediático de la cúpula es de pertenecer a ella, cuando lo que les critico es eso precisamente: que han hecho de Podemos una organización vetusta de izquierdas como las de toda la vida.

La cuestión es la siguiente. Ellos tienen una doctrina que manejan como dogma, el hegemono-populismo. Es un corpus de pensamiento basado en una lectura sesgada de Laclau y Gramsci que ellos implementan de forma excluyente y autoritaria. De hecho, convertir a un autor en dogma (es un viejo tic izquierdista de siempre: Marx ha sido su víctima por excelencia) es el peor favor que se le puede hacer, porque al dar su pensamiento por cerrado, por completo y finiquitado, se impide que pueda seguir expandiéndose tanto operativa como conceptual y teóricamente. No hay peor ofensa a un pensamiento que imputarle su completud, que encerrarlo en una doctrina, que negarle cualquier capacidad de expansión teórica en diálogo permantente con lo real. La cosa es que el procedimiento más fácil para dogmatizar (si se prefiere, axiomatizar, impedir que se pueda exigir su demostración o argumentación) es inventarse un Otro discursivo, también completo, al que el pensamiento propio se enfrenta. Ésa es la operación que está llevando a cabo el laboratorio de ideas de CQP al inventarse a una tosca e infamante "izquierda identitaria" a la que acusar de todos sus males y errores y en la que enclaustrar como un gulag enunciativo a todos los que discrepan de la línea oficial. De tal modo, si criticas la noción de significante vacío, o -cosa mucho más común- qué uso hace de ella el comando mediático de Podemos respecto a una determinada cadena equivalencial, es imposible entrar a discutir la cuestión porque automáticamenta van a imputarte que estás rechazando toda la lógica del significante y toda la racionalidad populista porque eres un paleomarxista y no entiendes más dinámica social que la lucha de clases, ni más sujeto político que la clase obrera. Es astuto, no te permitirán nunca discutir lealmente a Laclau desde Laclau. Laclau es suyo y la única lectura de Laclau (o de Gramsci, o de Maquiavelo) es la que hacen ellos. Sólo se puede disentir de ellos siendo paleomarxista. Y te lo repetirán hasta la muerte. Ellos son el núcleo irradiador y o te dejas seducir o eres el enemigo. No cualquier enemigo, además: el enemigo que ellos dicen que eres.

La mayoría de los que he visto discrepar dentro de Podemos, al contrario, lo que teníamos en mente no era una doctrina, sino la necesidad de darle una voz nueva, una voz que había que pensar y que inventar entre todos, a la multitud. Y esa novedad, transida por el vacío y la heterogeneidad, por la falta de una coherencia dogmática es lo que no pueden tolerar de ninguna manera. Por eso, se han inventado un adversario fantasma que es el izquierdista nostálgico de ortodoxias y pureza ideológica, e incluyen en este tótem a todo el que no ratifica su catecismo. A este supuesto adversario, presuntamente tan dogmático como ellos, no lo temen. Lo que temen es la voz libre y radical de la gente atreviéndose a pensar la alternativa al presente y a la opresión (al capitalismo, a la corrupción, a la falta de democracia) sin moldes previos ni ataduras. Y para ello, lo primero que hay que pensar no es la doctrina, sino el dispositivo y su carácter modelizador. Atravesando la selva de símbolos e identidades que constituyen su alienación, deconstruyéndolos y reinventando el espacio de lo común es cómo puede una multitud darse un discurso más allá de los dictados del amo. No buscando un amo (unas identidades) mejor.  Ni necesitando un amo que esté esperando que al fin digan lo que tienen que decir, que les sancione su discurso ni desde la "conciencia de clase", ni desde la orto-hegemonía dictada por un núcleo irradiador. En el siglo XXI establecer una diferencia entre la acción organizada y el espontaneísmo no tiene mucho sentido cuando hablamos de una multitud conectada que no necesita esperar las instrucciones de un centro difusor. Ya no vale de nada crear una jerga nueva, si los aparatos son los mismos. Y, parece ser que en eso coincidíamos todos, teníamos la ventana de oportunidad , el kairós, para que se pudiera iniciar un proceso de subversión generalizada, con la crisis de la representación política que había traído el derrumbe del fantasma del progreso neoliberal. Reconstruir la representación desde una a priori dogmático, desde la ostentación de un saber que ya estaba preparado para sustituir al saber quebrado no parecía la mejor solución, sino un remiendo.

La izquierda de la que hablan los intelectuales orgánicos  de Podemos y sus repetidores es un invento de Podemos y sus intelectuales orgánicos. Nada que ver con la realidad, que es bastante más multiforme y fangosa. Los que tienen pánico de que la gente piense por su cuenta, y por tanto los que tienen interés en enclaustrar a todo aquel que piense en un enemigo reconocible y fácil de batir (la vieja izquierda) son ellos. Yo no tengo interés alguno en este asunto. Y la mayoría de la gente que vi en círculos y asambleas en su momento tampoco. No nos hemos ido muchos de Podemos porque haya traicionado las esencias de la izquierda institucional, sino porque Podemos se ha convertido en un calco de las viejas organizaciones con su doctrina, sus dogmas, su catecismo cerrado a cualquier impugnación de la realidad, su ceguera. Un significante vacío no es un significante limpio de polvo y paja. Por eso, pienso que izquierda hubiera podido ser usado como un significante vacío perfectamente y haberle sustraido su "flotabilidad", su uso recargado de significado que lo desprovee de todo sentido (como democracia, justicia, y tantos otros). La estrategia de Podemos lo que ha conseguido es darle nueva vida como significante flotante, es decir, perder una gran oportunidad de que pudiera integrarse en una una cadena equivalencial contra-hegemónica y emancipadora. El resultado a la vista está. El de la izquierda de siempre: divisiones, grupúsculos, etc. Cada vez más vieja izquierda y Podemos cada vez más atrapado en las rencillas de la vieja izquierda. De hecho, no he visto ese juego en ninguno de los populismos latinoamericanos, que siempre han tenido la sabiduría de usar izquierda como un significante a su favor no como un arma arrojadiza, tal y como lo usa la "derecha" neoliberal y sus demagogos a sueldo, sino al contrario, liberándolo de sus connotaciones desprestigiadas, de su pesado "semema", de su lastre "enciclopédico".

Muchos estamos deseando el diálogo, pero es imposible desde el enclaustramiento discursivo al que se nos ha condenado. Yo, al menos, no he encontrado de ningún modo la manera. El caso es que todas aquellas razones por las que pareció imponerse la necesidad de un análisis urgente y un pensamiento ready made parecen haberse desvanecido. La urgencia de ganar las elecciones porque había gente que estaba sufriendo por las políticas de austericidio neoliberal se ha esfumado. Y no, precisamente, porque esas condiciones hayan desaparecido, sino porque como muchos advertimos, el sistema iba a reaccionar contra las torpes y precipitadas estrategias de Podemos reduplicando en bipartidismo y haciéndole caer en las encuestas. Por supuesto, que ha habido cambios y seguirá habiéndolos y la movilización social que ha supuesto Podemos, la dinamización popular, ha hecho retroceder en mucho al PP. Pero lo que se nos prometió, y por lo que exigió silencio y fidelidad no era eso, sino ganar las elecciones. El caso es que, cruel ironía, Podemos va a quedar como un apéndice por la izquierda del bipartidismo, según dicen las encuestas. ¿Para qué habrá servido todo ese potencial político dilapidado? Parece que quien decidió que Podemos no podía parecerse ni por asomo a un movimiento social y debía convertirse en una máquina de guerra electoral ahora habla de que tras las elecciones habrá que revertir el proceso. Quisiera que me explicara cómo, cuando la representatividad política va a estar completamente cautiva de la cúpula bien asentada en las instituciones. Y cuando los círculos, privados de su capacidad de iniciativa y pensamiento, los pocos que queden, son focos de rencillas y rencor tras meses de descalificaciones e insultos. Yo, claro, no lo veo.  




lunes, 10 de agosto de 2015

Podemos, la izquierda, las sillas y el tablero (Apuntes sobre el comunismo, 7)


Leídas entrevistas con alguno de sus principales ideólogos y algunas reacciones tranquilizantes de los miembros de la cúpula mediática y política de Podemos sobre las encuestas del CIS, uno llega inevitablemente a la conclusión de que su único verdadero enemigo en la actualidad es la izquierda, ese espectro plural, heterogéneo e impuro que ellos pretenden petrificar desde su discurso. Hágase un sencillo ejercicio de análisis de contenido -a los que yo soy poco proclive, porque si a un texto le restas su gramática, su idiolecto, y sus jerarquías internas le estás robando su principal fuente de sentido- de la última y difundida entrevista a su Responsable de Discurso y Argumentario (nada menos) y obtendremos algún dato revelador. La palabra izquierda aparece 22 veces, siempre para señalar defectos de planteamiento y estrategia y cómo el novedoso planteamiento de Podemos supera esa vetusta visión de las cosas. Bueno, ¿y la palabra derecha, que en principio podría -según la interpretación oficial del barómetro del CIS, que dice que los electores perciben a Podemos como una fuerza de la izquierda- nombrar al enemigo? Pues sólo aparece 5 veces. Es más, de esas 5, cuatro aparece junto a izquierda, es decir, con el fin de formular una crítica del eje izquierda/ derecha como falso estructurador del campo político, y mostrarlos a ambos como parte del mismo estado de cosas que Podemos pretende desbordar. ¿Y la palabra "casta", que era curiosamente la que fue creada ex profeso para re-nombrar al enemigo en el proceso desbordamiento de la vieja situación sistémica? Pues, “sorprendentemente”, no aparece ni una sola vez. 

Evidentemente, este estudio transversal del contenido usando técnicas de framing, en el entorno de la teoría del  marco discursivo (al que tan aficionados son académicamente muchos de los miembros más destacados de Podemos [véase y véase]), elidiendo el gesto semántico del texto, reconocible en la huellas que la enunciación deja en él, es muy injusto (aquí intenté explicar cómo y por qué): en la entrevista se habla también de la estructura laboral del capitalismo y de sus perversiones intrínsecas y de una forma muy lúcida, por cierto. Pero no es menos cierto que buena parte ella se dedica a hablar de la situación y de la estrategia política, que es la verdadera preocupación, la verdadera pasión, de la cúpula de CQP, a poco que  prestemos atención a sus declaraciones, tuits, estados de facebook o artículos de opinión. 


Siendo sutiles, se puede advertir que cuando razonan estratégicamente, esto es, cuando intentan asentar su espacio electoral contra la izquierda, es cuando más creativos retóricamente (metafóricamente) son . Sin embargo, cuando hablan contra el capitalismo o el bipartidismo, todo suena un poco a difusión alegórica: el discurso ya está construido -libros, cursos, etc.- y nos limitamos a repetirlo machaconamente.

La clave es obviamente el tablero. Porque, claro, las metáforas modelizan el discurso y también la realidad. El primer problema del tablero como metáfora es que domina el fair play entre los jugadores. Al final, entre los rivales surge una especie de compadreo respetuoso, paralelo al desprecio común que experimentan por la masa que los observa y su griterío. Una vez en el terreno de juego todo lo demás es exterior, es puro público, pura audiencia. Pero, además, es que la partida de verdad aún no ha dado comienzo. Podemos lo primero que necesita no es ganar la centralidad del tablero, sino ganarse un sitio en la partida. Una partida que ya no es de ajedrez, porque se han multiplicado los oponentes –por eso deja de tener sentido, estratégicamente hablando, llamarlos la casta, como si fueran un enemigo único- sino de parchís o monopoly. Y si juegas con un tablero, si juegas un juego formal y perfectamente reglamentado, en el que toda posible contingencia es subsumible simbólicamente en sus normas, si juegas un juego de tablero, lo primero que necesitas es sentarte con tus oponentes. De pie, se quedan los mirones. 


Primero, fue en las tertulias. Ahora, toca ya buscarlo en los órganos legislativos. Y, claro, con quien se juega la silla Podemos es con la izquierda, no con el bipartidismo, que la tiene bien atornillada. Ése es necesariamente, pues, el trabajo previo. Y de un alcance realmente paradójico: cuanto más intentes diferenciarte de la izquierda para ocupar su silla, más te van a identificar los espectadores del juego con ella - como parece haber demostrado el CIS- porque en ese campo único de enunciación de la política, que es la comunicación, son las sillas y no el imaginario contenido semántico de los enunciados, lo que determina las posiciones y su percepción.
 
La obsesión de Pablo Iglesias, y de la ideología cqp por extensión, por el tablero y los juegos de tronos implica lógicamente que ellos entienden la lucha política entre posiciones paritarias, entre iguales. Como hemos dicho, en ese caso, lo prinicipal es el cálculo estratégico y simbólico. Es una opción claramente idealista, antimaterialista. No están pensando en jugársela contra el poder, contra la troika o contra las armas nucleares en manos de los Estados guardianes, contra un Otro inconmensurable y disimétrico. Lo que intentan es ocupar un lugar fijo en la partida, el lugar de la oposicón. Es decir, que su contrincante-tipo es la izquierda, que es quien les disputa ese lugar, no la casta que es un jugador necesario. Por eso, Pablo Iglesias cuando se define como militante siempre lo hace contra sus propios compañeros (véase y véase). Con la casta se postula ya siempre con un talante negociador. El proceso en el que está inmerso Podemos en este momento no es el de la lucha contra el capitalismo (estrategia socialista) ni por la hegemonía popular y la radicalización democrática. Lo que toca ahora es una depredación darwiniana entre los de abajo por la silla y no por la victoria en la partida.


Y para llevar adelante esta operación política se ha construido retórica e ideológicamente una disyunción: La izquierda identitaria vs. El hegemonismo. Que es un simple truco retórico, se deduce de que todo postura crítica o discrepante es enclaustrada en esa construcción discursiva sin atender jamás a la trama enuciativa particular, a la especificidad y posible acierto de los argumentos concretos. Digas lo que digas, si no está de acuerdo con la doctrina cqp eres un izquierdista identitario asolado por la pulsión superyoica de la derrota. Habrá que ver si ellos son de los que "fracasan al triunfar", que decía Freud, porque estas cosas sólo pueden saberse a posteriori.


Miren no. Lo que pasa es que no pensamos que el que "Podamos" vaya a estar claro porque nuestro enemigo es la casta y la derecha, no los partidos de la izquierda sistémica, a los que no pertenecimos nunca por la misma razón que muchos ahora nos hemos alejado de Podemos. Claro que si ése fuera el enemigo estaría bastante más claro que se fuera a poder con él. De hecho, por ese motivo hay una serie de intelectuales orgánicos en Podemos cuya única tarea consiste en un construir un anti-izquierdismo a machamartillo. Como hemos visto, no es que no utilicen el doble lenguaje, pero casualmente cuando atacan a la casta citan (comparten) o repiten consignas. Es cuando atacan a la izquierda, al horizontalismo, a la supuesta militancia disidente cuando se les ve emplearse a fondo, innovar retóricamente desde el sarcasmo y la descalificación. 


¿Y las  bases, las jamás reconocidas bases de Podemos? (“… hay que parar con la idea de que las bases... no son bases, Podemos es un partido de sucesión de ciudadanos, o sea cualquiera se puede inscribir, el voto de todos vale lo mismo”) Pues ahí, alertando de errores que la cúpula no reconoce. Probablemente, lo único que suceda es que los objetivos no son los mismos. Las bases quieren el poder, la cúpula quiere Poder. Aquí el artículo (o su ausencia) determinan y mucho. La gente –de la que las bases podrían ser una magnífica representación metonímica (por contacto) antes de pasar a la representación metafórica (por sustitución)- está harta del jueguecito, del tablero y de asistir calladitos a la partida.


Evidentemente, ninguna pureza en esas bases, ni ninguna nostalgia de pureza alguna por mi parte. Entre las bases hay quien no está en la cúpula simplemente porque no supo jugar sus cartas. Lobos solitarios, excluidos de IU, gente con ambiciones personales que vio en Podemos su ventana de oportunidad y que están también muy resentidos. El empeño por no ir en coalición con las iniciativas municipalistas es síntoma de ello en muchos casos. Pero el dar una de cal y una de arena, a ver si consiguen una posición de fuerza sin ruptura, también. 


Al final, acaba resultando que el único antagonismo es interno: la obsesión de la cúpula es la izquierda y la obsesión de los críticos es la cúpula. Y siempre será así, porque no se trata del tablero, se trata de la silla. Por eso, los elegidos no se afectan mucho por las encuestas. Ellos quieren poder, no el poder. Y las encuestas implican que van a tener silla ante el tablero. Para eso eran las listas plancha patrocinadas. ¿Qué sentido tiene, lanzar una lista y llamarla "equipo del líder", cuando es para ocupar cargos legislativos, no ejecutivos, como si fuera un equipo de gobierno y saltándose además las circunscripciones territoriales, si no es para garantizar las sillas a los fieles en la partida?

Después de Tsipras, el temor es que el populismo haya invertido el viejo adagio guerrillero izquierdista. Ahora toca: de victoria en victoria hasta la derrota final. Y la casta, tan campante, brindando con champange y acordándose entre risas del susto que se pegaron en 2014, antes de darse cuenta de no eran el enemigo, sino sólo un eslogan para presentarse en público y coger un pedacito del pastel de la agenda.

Cuando se empezó a hablar de la política de la gente decente, algunos –puede que de forma un poco precipitada- vinimos a entender que era la hora de la política para los que no sentíamos pasión ninguna por la sucia política, por el trepismo y la lucha descarnada por el poder y el dinero. Es decir, para la inmensísima mayoría, que se movilizó como nunca antes. Hacer política no significaba luchar de una forma denodadamente egoísta por encarnar la representación porque ésta iba a estar escindida de sus privilegios tradicionales, tanto durante el "mandato" como posteriormente (las puertas giratorias). Pero ya parece que lo advirtió Platón (la cita se le atribuye): "No hay nada de malo con que haya gente a la que no le gusta la política, simplemente, serán gobernados por aquellos a los que les gusta".


Es extenuante tener que luchar continuamente contra aquellos a los que crees que nunca hubieras debido contar entre tus enemigos porque ellos te consideran su enemigo a la mínima que intentes pensar por tu cuenta, porque pensar por tu cuenta debilita al que se considera al enemigo frente al enemigo que se debía considerar como tal. Clarísimo todo. Muy Jerry Lewis. Carl Schmitt ha arrojado una inmensa luz y claridad sobre el actual proceso político. Están consiguiendo lo que el matador de toros ante su noble oponente: que los dejemos solos. Eso sí, no en una arena mortífera, sino ante un tablero, con DVD –dos cajas edición de coleccionista, que la otra es para regalar a miembros de la realeza cuando te invitan a beber de su champagne- y mando a distancia.


Dicen el Comité Invisible que la diferencia entre el 1% que domina y el 99% sojuzgado es que ellos están organizados. Ya quedan pocos meses para que acabe este infernal ciclo electoral que parece poder servir de excusa para todo. Probablemente, después sea el momento de inventar otra cosa. Porque si el caso de Grecia no ha sido suficiente, veremos con nuestros propios ojos en casa que la promesa de que se puedan cambiar las cosas formando parte de la organización de los organizados no tiene sentido ninguno. Ni defender a Tsipras porque, pobre, cómo se iba a enfrentar al BCE y el FMI si no tiene armamento nuclear. En eso, sí les doy la razón: el argumento muy de izquierdas no parece
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La secuencia en imágenes:


La imagen de fondo en el Twitter de Íñigo Errejón

lunes, 25 de mayo de 2015

Colorín, colorado: reflexiones durante y después de la campaña, (Apuntes sobre el Populismo, 33)



  Puede haber quien no sepa qué significa para los valencianos colgar el retrato de un opresor cabeza abajo. Aquí la explicación:

 

 

 

 

 

 

 

 

TRAS EL RESULTADO.

  •   Espero que Podem(os), a quien voté por ese extraño valor en política llamado coherencia, que implica que eres más fiel a lo que has dicho que a lo que piensas, tome nota de que la gente ha votado con mucha fuerza en estas tierras a Coalició Compromís. Es decir, que la opción que le ha dado una patada en el culo al PP en el País Valencià ha sido la que durante este triste cuarto de siglo ha ejercido de reserva espiritual valenciana: el nacionalisme d'esquerres. Espero que la cuarta fuerza política valenciana, que hace unos meses iba a ganar a ganar al PP solita y que de momento lo que ha hecho es convertirse la en la nueva Izquierda Unida -a mí como a muchos me duele lo caro que ha pagado sus errores la antigua-, tome nota y se oponga al colonialismo madrileño errejo-montiel-minguezista para convertirse en una auténtica fuerza de cambio y de desbordamiento. Y sepa hacer una auténtica alianza con Compromís que obligue y conduzca al Psoe/PV de Ximo Puig a posturas inequívocas. Cuando tenga tiempo haré un análsis màs detallado. Pero la aparición de Errejón ayer en La Sexta, haciendo como los líderes de la casta y defendiendo que tenía razón y que sus planteamientos habían triunfado, es un muy mal augurio. Que en términos generales, las plataformas municipalistas, elegidas con sistemas muchísimo más democráticos que las listas de Podemos, hayan obtenido mejores resultados que el planteamiento errejonista es una prueba palbable. Parece que ayer en Moyano hubo quien le gritó a Pablo Iglesias ¡Manuela Presidenta!. O Ada, ¿por qué, no?
    El colmo del despropósito en el PV ha sido la operación cultura, que ha consistido en desarticular el Círculo y que quien se ha hecho cargo del "área" haya decidido actuar como delegación comercial del Emporio colonialista Lago/Cano/Errejón, desoyendo cualquier voz crítica. Las bases de Podemos deberán tomar nota y tomar a Podemos por asalto. Este Podemos, un partido más, un partido menos, tiene muy poco sentido. Ya no estamos en campaña y las mordazas deben ir cayendo.
    Los resultados de ayer demuestran que la gran división capaz de generer el acontecimiento político sigue siendo derecha/Izquierda, cosa que admite todo el mundo menos la cúpula de Podemos. Podemos ha tenido mucho que ver en esa renovación de la izquierda que ha llevado a hacer un municipalismo inédito y en el que sus bases tanto han colaborado. El gran hándicap de Podemos es la miopía de despachito departamental de su cúpula y de los enchufados de esa cúpula en las listas plancha. Eso ha quedado evidenciado en los tristes resultados autonómicos.
    Pretender ser el partido del desbordamiento y haberse quedado en "recoger el voto de los descontentos" -o sea, como Ciudadanos- es un fracaso sin paliativos. Y más, si te has quedado por detrás de ellos. Mucha pena. Mucha rabia. Por Podemos, claro (que hubiéramos podido si las cosas se hubieran hecho de otra manera) Molta alegría, pel meu país!!!!
  •  Bellos recuerdos y metáforas deportivas.
Momento A










  



Momento B.


  
 
 

  •  A FER LA MÀ MONIATO!! PASSARÀS A LA HISTÒRIA COM EL PITJOR GOVERNANT QUE HA TINGUT MAI AQUEST PAÍS. NINGÚ ET VA ESCOLLIR I ENTRE TOTS T'HEM FET FORA. T'HE ODIAT MOLT AQUESTA NIT TENINT QUE VEURE LA INFORMACIÓ ELECTORAL DEL MEU PAÍS PER MITJANS FORASTERS. FUIG D'ACÍ LLADRE! HAS ESTAT UN MALSON. PERÒ JA HEM DESPERTAT.








DURANTE LA CAMPAÑA.

  • La próxima vez que esté ante una jueza, sería conveniente que se viera obligada ofrecerle las dos manos. Esposadas. Creo que ya va siendo hora de que más allá del concepto de "casta" que probablemente se nos ha ido un poco de las manos, el concepto de decencia prevaleciera definitivamente sobre el protocolo. Fueran del partido que fueran (pero casualmente la mayoría de ellos son del PP), por dignidad popular y de la soberanía nacional, ningún político que aspirara a que no fuera cuestionada su honorabilidad a priori debería negarse a cualquier gesto de condescendencia con gente como Aguirre o como Rus. Aguirre es la abyección, la inmoralidad, la decadencia, la degeneración, el vicio, la depravación personificadas. La absoluta falta de principios y de honor. Ni el partido más ultra debería tener en sus filas a sujetos tan carentes de la más mínima vergüenza entre sus filas. Bien, Manuela Carmena. No es una rival. No es siquiera una enemiga. Es escoria que debe ser expulsada de la vida pública por su profunda indecencia personal. Esperanza Aguirre y Alfonso Rus no son ya ni caspa ni casta, son pura hez de la democracia que debería ser excretada en cualquier debate entre ciudadanos decentes. Mil veces maldito seas Mario Vargas-Llosa por usar tu talento, tu posición y mi lengua para glorificar como un inmundo y vil cortesano a un personaje como éste.PS: Me avisan por ahí abajo de que es "un montaje" Mi texto acompañando las imágenes también. Así que mantengo ambas cosas. Cualquiera sabe que no hay verdad al margen del montaje. La verdad es una construcción, no habita en un mundo virgen de sentido.
  •  A ver cómo lo explico. Antes he perdido los papeles porque una star de facebook me ha bloqueado por hacer un comentario a una información de un político valenciano del PP que había publicado. Me he cabreado mucho y he puesto un exabrupto sobre ella que acabo de borrar, porque como dice algún amigo, todavía hay clases y no se las han comido del todo las hegemonías y la trágica confusión entre populismo, fanatismo y demagogia. A veces se me olvida que yo aparezco en las redes de una forma totalmente transparente y eso le hace a uno blanco fácil de los que están con un nombre falso. Ya me ha pasado varias veces con pistoleros diversos que obedecen ciegamente la (in)distinción amigo-enemigo. El caso es varios corifeos han venido a increparme y los he tenido que bloquear. Mis disculpas a mis amigos porque mi comportamiento no ha sido digno de mí ni de ellos. En fin, he perdido los nervios. Pero esta táctica de la fast food ideológica que hace que se pueda juzgar a alguien por tres palabras descontextualizadas, sin tener en cuenta ni su trayectoria ni su circunstancia, a veces me saca de mis casillas. Llevo un año sufriéndola y no siempre en silencio. Lo que pasa es que a veces se pierde la distancia y el equilibrio entre la dignidad de la contestación y el exabrupto ante la bajeza de algunos. Los que han implementado estas formas y han mandado a su hordas a vomitarlas por la red acabarán pagándolo, estoy seguro. Pero a veces cuesta mucho esperar que ello llegue y todas las caretas caigan por su propio peso sin perder en algún momento la compostura. Sé que hay mucha gente que me comprende porque han sido víctimas de lo mismo. Pero ello no me justifica. Lo siento. (Un encuentro muy normal con pistpalmeros cecupé)
  • “España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles”. Y además ninguno piensa en el paro ni por asomo ni saben qué es ni han hablado nunca de ello en su vida. Me ha dao mal rollito cuando he visto a Pedro Sánchez o a Pablo Iglesias, descalificando a Rajoy a gritos en sus mítines por estas declaraciones. No hombres, no se hace así. Os explico. Cuando lo tengáis cerca, arrimaos a su oreja y de parte del pueblo español, en la medida que cada uno os toque, le susurráis (bajito, ¿eh?, pero clarito y audible): ERES UN CANALLA, Y UN MAL NACIDO. Y ya. Os vais y punto. Luego nos lo contáis, porque así os aseguro que os habréis ganado del sueldo de representantes de la soberanía nacional.
  • Riéndose de un anciano, viudo a causa de recortes en Sanidad. Nunca entenderé por qué @jaimeglezabc es menos odiado que Inda o Marhuenda.

  • Dices que “El día 25 mucha gente verá que no hay ningún apocalipsis”Probablemente, sí, lo veremos. Y esos parados, gente en precario, jóvenes exiliados, esos expulsados de los mínimos de la sanidad, la educación y los mínimos dignos de consumo básico en una sociedad decente, de los que os llenasteis la boca para imponer un modelo centralizado y vertical y ningunear a la gente que de verdad levantó este proyecto alrededeor de un tertuliano al que "no le gusta perder ni a las chapas", porque había que ganar las elecciones con urgencia, lo veremos también. Y lo sentiremos. Y mucho. Menos mal que están Carmena y Pablo Echenique y Ada Colau Ballano, y otros liderando este proyecto de cambio radical. Nos queda una esperanza. Ahí que tenéis vuestra máquina de guerra: grande, efectival y vertical. Ahí tenéis vuestro sueño fálico.
    Muchos votaremos Podemos pese a vosotros. Porque, "Las elecciones cruciales para Podemos no son las de 2015, son las siguientes... " . ¿Quieres ver los insultos que me dedicaron tus palmeros por decir eso sólo hace unos meses, para que ahora parezca que eso lo habéis descubierto vosotros solitos con vuestro pseudo-populismo de salón infuso?. Mira el último despreciable comentario que me dedica uno de vuestros esbirros, por decir lo que ahora quieres ir diciendo tú.
    Con vuestro secretario general único ibais a ganarle las elecciones a Rajoy, y ahora querréis vender como un gran triunfo ganárselas a Izquierda Unida. ¡Qué pena con lo a puntito de caramelo que lo habéis tenido! Pero en fin, seguiremos luchando. Y la verdad, no sé de qué te ríes.
  • La sigo poco, porque no es precisamente un placer. Pero por lo poco que la he visto, Inés Arrimadas tiene todo lo que hace falta para dejar a sus maestras Cifuentes, Cospedal y Aguirre como unos angelitos, en comparación con ella. Mala, mala.
  • Varias reflexiones:
    a) Tal vez fuera, de ser cierta la noticia, la primera prueba de la reinserción social de los presos de ETA.
    b) ¿A quién quieren en el gobierno los presos presentes y futuros del PP?
    c) Esta portada no es pro-PP es pro-Ciudadanos.
    d) Sólo hay algo que podría ser peor que el PP y sobre todo para una economía degradada y debilitada por años de corrupción, caciquismo y años de expolio centralista como la valenciana: la llegada de Ciudadanos.
    e) Viendo esta demagogia, un partido de relaciones probadas y explícitas con la extrema derecha, de una fe centralista atroz y con un absoluto deprecio por el pueblo como Ciudadanos, compinchado con el PP en las instituciones, puede poner a España al borde del enfrentamiento civil.
    f) El populismo es reputado como un crimen atroz. Sin embargo, la demagogia es un procedimiento derechista, con el que sucede como con la corrupción: que una sociedad embrutecida lo ve como absolutamente normal porque está acostumbrado a ella. Para la derecha, la corrupción es el máximo exponente de la la libertad de mercado, como la mentira lo es de la libertad de expresión. Un ciudadano que no se escandalice con esta portada, lo más normal es que vote corruptos. Son dos ítems idelógicos completamente solidarios.
  • Estamos a tiempo de impedirlo. Esta vez sería incluso más grave que las anteriores. El centralismo salvaje de Cs con el caciquismo corrupto del PP nos puden hundir, literalmente, para siempre. Espero que gente tome conciencia. Porque ahora no sólo nos iban a robar el presente, sino el futuro y la esperanza. Estoy realmente preocupado. Más que lo he estado nunca. Adiós a la rttv, adiós a la lengua, adiós a la cultura, adiós a una industria, a una banca, a un tejido social y económico valenciano para siglos. Me da mucho miedo Ciudadanos. Mucho. Pueden ser mucho peores que el PP
  • Ahora hace un año que esta mujer me mintió. Lo siento, pero ha quedado en evidencia. Me dijo que no podría estar a la altura de tantas expectativas, y mira. Y lo tenía difícil, porque como dije en aquel momento estaba encarnando una paradoja: todo lo que la hacía una candidata idónea (la bondad, la honestidad, la valentía, el coraje) era lo que le ponía más difícil dar el salto a la política tras dejar la PAH. Me mintió y no saben cuánto se lo agradezco. Cuando falla la fe en el ser humano, lo mejor es recordar que existe Ada Colau Ballano. Y se cura todo.
    Os dejo aquí lo que le escribí entonces y a lo que me contestó con la mentira de que era imposible estar a la altura de tantas expectativas. http://vlcnoticias.com/ada-colau-la-belleza-de-una-paradoja/


  •  La comunicació necessita una Revolució.
    Pretender el cambio hegemónico sin ser capaces de entender los mecanismos reales, materiales, y semióticos que permiten religar a la gente es garantía de fracaso. Recordemos que la "búsqueda del centro / centralidad del tablero" es un problema comunicativo. La izquierda, presa de supersticiones habermasianas (y desgraciadamente ahora, banalmente laclauianas) ha sido desactivada siempre por el camino del "no os entienden" y ha ido abandonando todos sus planteamientos. Veo clara de nuevo la tentación, pero hay ahora gente capaz de entender el sistema e intentar impedirlo. No se trata tanto de que la revolución sea televisada como de que la televisión sea revolucionada.


Colorín colorado, este cuento se ha acabado: