lunes, 18 de septiembre de 2017

Cuestiones de legitimidad y legalidad (Comentarios sobre el "procés", 3)

De nuevo, todo son comentarios hechos en facebook

🞿Lo ha dicho Carmena, que es jueza, y lo dice el sentido común. El referéndum no es ilegal. No me cabe en mi, tal vez, muy limitada cabeza cómo pudiera ser ilegal un referéndum y menos actos que lo expliquen y lo defiendan. Lo que podrían ser ilegales son las consecuencias que se deriven de su resultado y entonces no podría considerarse éste como un mandato de obligado cumplimiento. Si sale un sí a la independencia, sería ilegal considerarlo vinculante, de acuerdo. Pero hasta que alguien considerase vinculante y pretendiera actuar en consecuencia, nada sería ilegal porque lo que está concernido es exclusivamente el derecho a la libertad de expresión. Y creo, sinceramente, que la famosa Ley de Desconexión, en tanto habla de una situación hipotética, tampoco invalida mi idea de que el referéndum en si no puede ser considerado ilegal. 
Conste que estoy hablando de legalidad, en ningún caso de legitimidad. Si un ente colectivo, una sociedad, decide por amplia mayoría, esto es, a través de un procedimiento impecablemente garantista y democrático, realizar un acto de autodeterminación no veo qué derecho natural podría negárselo. Y quien está impidiendo que este proceso lo sea no es el gobierno de Catalunya, sino el de España.Lo hicieron con RTVV, con la enseñanza y con la sanidad. Y antes con la industria -en los 70- y luego con la banca pública. El viejo procedimiento neoliberal de ultraderecha: coges una institución pública, la estrangulas y luego dices que es que lo público no funciona y te la cargas. Bueno, pues eso están haciendo con la Generalitat Catalana, desde fuera, porque dentro no se han podido meter.
Ojo, no hablo de la independencia en ningún caso, que esa es ilegal sin duda. Hablo de consultar a la gente. Insisto: lo ilegal sería considerar un resultado independentista vinculante. No puede ser ilegal todo lo anterior. Si lo anterior a un delito es considerado delito, esto es, los procesos de pensamiento o imaginación, no es que vivamos en el fascismo, es que vivimos en la Edad Media. Es el mundo de Minority Report, utilizando al Tribunal Constitucional como "precogs". La censura previa y el castigo previo al hipotético delito son actos criminales. Esos sí. 17 de septiembre.



🞿Una preguntita tonta, que se me acaba de ocurrir. ¿Está, con o sin intención, el PP legitimando retrospectivamente el terrorismo etarra con su actitud contra las instituciones catalanas y contra cualquiera que en el Estado Español esté por el derecho a decidir? Porque el gran argumento anti-eta fue siempre: la violencia es innecesaria porque la Constitución permite la defensa política de cualquier idea, incluso las contrarias a ella como el independentismo. Lo que hay aquí, me parece, es una confusión perversa sobre los actos discursivos y su legitimidad.

Los actos locutivos y, en general, todos los predicados apofánticos son legales: por eso, los imputados en una causa judicial y los tertulianos de derechas pueden mentir sin punición. No iba a revocar este derecho el PP, precisamente, hombre. Los actos ilocutivos, los que expresan intenciones, parecen no perseguibles tampoco mientras continúen siendo aprácticos, ineficaces, intrascendentes. Pero, ay amigo, los actos perlocutivos, ya depende de quien los enuncie. Defender las libertades políticas públicamente pero impedir que lo ilocutivo se convierta en perlocutivo si alcanza la mayoría es una posición cuanto menos perversa. Esto habría que explicarlo, porque la alternativa a la perlocutividad democrática, efecto de la deliberación, no es otra que la performance. Y ésta puede ser violenta. No convendría, ¿verdad? Sin aceptar este breve razonamiento lingüístico no veo democracia posible, sino pura estafa. No hay Estado de Derecho si no se pueden incoar los hechos discursivamente y sólo queda el pasaje al acto. Ello sería la mejor demostración de que la ley no está por encima de todos, sino que algunos están por encima de ella... 17 de septiembre.


🞿A ver cómo lo explico, porque como ando defendiendo que el referéndum catalán no puede ser ilegal hay quien me argumenta que hay que referéndums que sí lo pueden ser. Yo sería el primero que me enfrentaría a un referéndum sobre la reimplantación de la pena de muerte, la ilegalización del aborto o la reversión del matrimonio entre personas del mismo sexo. El problema es como siempre la agenda neoliberal: nos han metido en la cabeza que la realidad es como es y que no hay más remedio que preservarla. Es el There is no alternative de Margaret Thatcher. Rajoy ha evitado escrupulosamente que el problema de Catalunya tuviera un tratamiento político y negociado y se ha limitado a considerar la Constitución como si fuera una naturaleza. Al final resulta que el neoliberalismo es una especie de conservacionismo, de ecologismo de la desigualdad a la que tratan como un rasgo ontológico del mundo y todo lo que se oponga a ella es un atentado al realismo.
Es decir, el PP se ha comportado como un absoluto irresponsable: aplica la ley (cuasi natural) constitucional y no tiene nada más que hacer. Por eso, mi argumentación estos días tiene que ver con la legalidad y no con la legitimidad. Un referéndum sobre la pena de muerte, y anda que cuando ETA estaba en su cumbre del terror no había voces desde el PP y sus brazos agitadores que la pedían, me parece ilegítima y apelo a la responsabilidad política de los gobernantes para no convocar algo que, desde mi punto de vista, atentaría contra los derechos humanos fundamentales: que el monopolio de la violencia que detenta el Estado (Weber) llegue al punto de poder decidir sobre la vida y su cese por medio de un acto burocrático (jurídico). Pues bien, tratar la auto-determinación de Catalunya como un problema de este tipo me parece una manipulación abominable y extraordinariamente torticera. Y, ojo, creo que ambos referéndums sería legales. Pero no es lo mismo someter a sufragio un problema político que un problema de moral humana fundamental (pena de muerte, aborto, derechos básicos, etc.). En el primer caso le preguntas al Pueblo. En el segundo, normalmente, a una masa enfurecida y vengativa. En el caso político puedes establecer posiciones partidarias (los catalanes tienen legítimo derecho a ser independentistas o no y a organizar una alternativa política colectiva según defiendan una posición u otra. En el caso de los derechos fundamentales, no estamos hablando de lo mismo en absoluto. Ambas son decisiones políticas, pero deben ser tomadas por sujetos políticos diferentes.
Lo terriblemente inmoral de Cs y PP es que han querido tratar el problema catalán como se trataría la pena de muerte o el matrimonio homosexual y como si la defensa de su postura fuera un cuestión que atañe a la dignidad humana de los españolistas y no a sus intereses políticos y económicos. El derecho a no ser ejecutado por el Estado es un derecho humano. El derecho a que se considere el territorio donde vives súbdito de un Estado, no. En fin, que amparándose en la legalidad y el constitucionalimo se está tratando el derecho de los españolistas catalanes a ser españoles como si fuera un derecho humano fundamental no sujeto a decisión política. Y no lo es. El derecho a decidir (si una cosa o si la otra) sí. Esa es la diferencia. El españolismo es una opción política paritaria y por tanto sujeta a ganar o perder, como las demás. No es un derecho fundamental de una minoría racial o de una opción de género que sufre la desigualdad, o de un colectivo con necesidades especiales que deba ser protegido por la ley.
No sé si me he explicado de una forma mínimamente inteligible. La cuestión es sutil y peliaguda y no soy jurista ni filósofo moral… 18 de septiembre.


Paradojas del centralismo. Les va a costar un riñón la invasión por tierra. Y por aire, de El Prat no salen.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Más comentarios sobre el desafío españolista a Catalunya. (Comentarios sobre el "procés", 2)

Observaciones publicadas en las redes sociales.
Más comentarios sobre el desafío españolista a Catalunya. (Aunque sólo sea por compensar, con el cambio del orden de los factores que ha impuesto la prensa oficial ...) 😉

✸España (los demás pueblos de) y Catalunya tienen muchísimas cosas en común. Lástima que el cerrilismo espaňolista, de corte neocolonial, haya hecho que éstas no puedan salir a la luz hasta después de la independencia de Catalunya. Como pasó con Latinoamérica, aunque la comparación pueda ser muy discutible y la analogía muy basta y poco atenta a los matices. Vasco Nùňez de Balboa les echaba los perros a los indígenas y Rajoy la legalidad vigente a los catalanes. Las formas son diferentes, pero la mentalidad que subyace a ambas actitudes es la misma: la Monarquía espaňola, su lengua, su religión, su ordenamiento jurídico y su valores étnicos son superiores por naturaleza a los de sus súbditas colonias. 10 de septiembre.

✸ Para empezar, España nunca hizo la Reconquista. La hicieron las Coronas de Aragón y de Castilla, con las sub-coronas que a su vez fueron generado (caso de Aragón con el Reino de Valencia o el de Mallorca) o absorbiendo y anexionándose (caso de Castilla con Navarra, León, Asturias, etc.) Además la Reconquista fue mucho más amable y menos sanguinaria que lo fueron los Austrias y los Borbones en nombre del Imperio Español. Fue el Imperio católico el que expulsó primero a judíos y luego a los moriscos, que vivían bastante bien integrados en los reinos de Castilla y de Aragón. Y el que sojuzgó y o exterminó los indígenas de América. Y el que sojuzgó y mascró a los pueblos federados en el Reino de España y abolió sus fueros, reduciéndolos de territorios confederados a territorios siervos, eso ya en época borbónica.
(Por refutar algunas cositas que se enseñan a los pobres niños de los territorios monolingües de España en las escuelas) 10 de septiembre.

✸ Asfixia burocrática respaldada por la detentación del monopolio de la violencia. Esa es toda la estrategia política de Rajoy. Y si alguien piensa que sólo para Catalunya, me da mucha risa. Es como un Fouché que ha llegado mucho más lejos que el original porque no ha encontrado en su camino ni un Robespierre ni un Bonaparte.Puede perpetuarse en el poder cuarenta años. El mundo puede cambiar, él no. Porque lo que no tiene sustancia es inmune a los accidentes. Él no es el Estado, como el Rey Sol, sino simplemente su silueta negra cubriendo la realidad entera y ocultando el horizonte. Nadie le hará sombra, porque la sombra es él. Y son las luces las que pueden ser derruidas o apagadas. Las sombras son perennes. Lo muerto no puede morir. Y por sus venas no corre una gota de sangre. Mejor. Un fantoche así es lo que necesita España para no entrar en otra guerra civil. Es lo que siempre quiso Franco. 14 de septiembre.

✹  Un Estado de Derecho es aquel en el cual quien controla a los jueces tiene un poder absoluto. Como una dictadura es aquel sistema político en el cual quien tiene las riendas del ejército y la policía mantiene un control total. Quién detenta esos controles en uno y otro caso, lo decide, por expresarlo con una sinécdoque, la CIA. Rajoy, Juncker, Inés Arrimadas y Felipe VI son muy felices. Yo les entiendo.
14 de septiembre.


✹  Entiendo que se pueda prohibir o impedir el apoyo a un acto criminal. Por antonomasia, cualquier apología de la violencia. Pero es un crimen ominoso contra la democracia prohibir un acto de apoyo a una conducta ilegal. La defensa simbólica de la ilegalidad es la esencia de la democracia. Es lo que la democracia tiene de colectivo, de social. Si no podemos defender que la ley deje perseguir lo ilegal e ilegalice lo que consideramos injusto y criminal, ¿de qué leches sirve votar a un congreso de legisladores que están ahí, precisamente para cambiar las leyes, para que, bajo nuestro mandato, legalicen cosas que no lo son y viceversa? Lo que está haciendo la fiscalía por orden de Rajoy, como prohibir hoy un acto de apoyo al referéndum catalán en Euskadi es un gravísimo acto fascista. Se está cargando cualquier fundamento de eso que ahora a los neoliberales se les llena la boca llamando Estado de Derecho. Estado de Derechas, y punto.
Y ojo, ya no tienen que dar un golpe de Estado porque parece ser que la Constitución ya es, en sí, un estado dictatorial de excepción. Tan grave me parece lo que está pasando en España (ni por asomo, sólo en Catalunya) donde todos los demócratas, cada uno en su territorio, estamos defendiendo el derecho de Catalunya a ser un pueblo como lo es la escandalosa desaparición de Santiago Maldonado en Argentina por defender pacíficamente al pueblo mapuche. Poca broma. Si los Estados tienen derecho a hacer estas cosas, la democracia está completamente muerta. Por Estado de derecho parece que entienden exclusivamente el de los criminales ricos de no ir a la cárcel. El derecho individual a defenderse y a mentir de un imputado es una estafa ominosa si se pretende hacer pasar por el único requisito de un Estado para ser considerado de derecho y no se contemplan los derechos colectivos. No sólo tenemos derecho a proclamar que no hemos cometido un acto delictivo, sino que como sociedad tenemos perfecto derecho a expresar libremente nuestra voluntad de que lo que se considera delictivo pase a ser legal o viceversa. Si no, estamos viviendo en un Estado totalitario. 15 de septiembre (A cuenta del acto de Anna Gabriel prohibido hoy en Vitoria)




Anna Gabriel en la Facultad en la que yo estudié. Desconozco la fecha de la foto
Enlace a la serie Comentarios sobre el "procés"

sábado, 9 de septiembre de 2017

No soy un activista, ni soy un militante.

A ver, hay dos cositas para las que sé seguro que no sirvo. Por mucho que unos y otros puedan tener mi afecto y mi respeto, no tengo madera de activista sectorial a tiempo completo, pero tampoco la tengo de militante. Esto es, creo que hay que tener una mirada abierta. No he dicho holística, ni integral, ni global porque no me llega la soberbia -en este terreno, en otros puede que sí- para ello. A poco que te descuides, los tres adjetivos de la oración anterior pueden ser sinónimos de total y de total deriva totalitario.

Entonces, puedo apoyar sin reservas a los ecologistas sin necesidad de ser vegano ni decirle a la gente cómo tiene que comer o desplazarse.Hay otros condicionantes, aparte de la sanidad más o menos paranoica y de sentirse infinitamente maternal con el planeta, que influyen en cómo un sujeto decide conducir su vida. Defiendo sin dudas la igualdad de género y la mayoría de los postulados del feminismo, también, sin que ello me lleve a pensar que quien no hace de ésta la causa única de su vida es un machista terrorista y violento o una despreciable descerebrada víctima del sistema, de facto y sin matices. También creo que hacerle alguna crítica a los planteamientos feministas (en mi caso, siempre desde el punto de vista táctico y comunicativo, no desde el estratégico, político o ideológico) no implica que se deduzca de ellas que estés incurriendo en un micromachismo inconsciente porque tienes una falta de asesoramiento pedagógico. Lo que pasa es que igual que hay micromachismos hay microneoliberalismos y tampoco está de más señalarlos.

También defiendo la lengua y la cultura de mi país y su derecho a la autodeterminación, como la de los países que son hermanos  del mío. Me siento muy afín, pues, con el nacionalismo catalanista y valencianista. Pero eso no me lleva a negarme a  hablar en castellano ni mirar mal a quien lo hace, sino a defender a muerte a quien se exprese en catalán (en mi tierra solemos decir valenciano, pero es lo mismo) siempre que lo considere oportuno. Defenderé a muerte el catalán frente a las imposiciones del castellano, como defenderé el castellano -mucho más que los castellano-parlantes monolingües, sin duda- frente al inglés como lengua del poder.

Apoyo sin reservas todas la reivindicaciones LGTBI, desde siempre. Pero en casos como la maternidad subrogada no tengo  inconveniente en manifestar mis  reservas frente a algunas posturas mantenidas por algunos miembros de la parte G del colectivo. Ni pienso que los heterosexuales -hombres y  mujeres- lo seamos por mala intención o por afán de colaborar con el patriarcado sistémico. Vamos, es lo que piensan muchos derechistas españoles de los que hablamos otras lenguas en el Estado Español, que lo hacemos de mala fe. Nada que ver. Son aquellos puntos en los que se articula lo íntimo con lo común y, por tanto, el juicio político sobre ellos no digo que sea impertinente, sino simplemente parcial.

Por lo tanto, tampoco creo que se pueda decir que soy un militante al uso. Desde el lado marxista, no creo que enfocar cualquier fenómeno como un efecto de la lucha de clases nos permita un entendimiento suficiente de la realidad sin tener en cuenta muchos otros factores. Los de género, los nacionales, los ecológicos, por ejemplo. Ni tampoco pienso, desde el lado anarquista, que una acción que no lleve a la desaparición del capitalismo para mañana a primera hora de la mañana ni a la abolición del Estado para la hora de la merienda, lo más tardar, sea un acto maligno de inicua colaboración con los explotadores. Vamos, que no censuraré a nadie por tomarse una caña en vez de estar todo el rato pendiente de hacer la revolución. Ello no me impide hacerme hacerme una foto con emoción junto a una estatua de Lenin en el Metro de Moscú, puño en alto. Ni emocionarme escuchando A las Barricadas o La Internacional. Me pasa a veces con La Marsellesa también, porque toda manifestación colectiva antifascista me capta el corazón de inmediato.

¿En qué me convierte esta actitud?  No diría que en un progre, porque me aleja de ellos una posición innegociable de radicalidad, un cierto amor por la verdad en lo que tiene de complejo, esto es, en tanto en ella siempre hay una resistencia a dejarse atrapar por el saber. Esa resistencia que, tantas veces, el militante y el activista intentan ahogar con la impostación de la pulsión de muerte en forma extremismo e intolerancia profética y mesiánica (lo que tiene un relevante componente de coñazo)  y el progre, con su afecto por la levedad (lo light) y la simpleza ignorante, en un semblante de fatua felicidad y  de estar encantado de haberse conocido.

Así que probablemente sólo se me pueda definir como un simple tipo de izquierdas del montón. El problema es que a veces el montón, la multitud, no parece tal, porque a diferencia de la masa, el no ir de uniforme la hace menos visible. De todos modos, no está mal ser un izquierdista del montón. Si la hay un futuro para la humanidad, pasará por nuestras muchísimas manos. En forma de una radicalización de la democracia. Ya veréis.







La foto es mala, porque es mía. Pero la traigo porque el concepto de la escultura, en una fachada de Moscú, cerca del Bolshoi, me seduce. Un martillo y una hoz que no están entrelazados, pero que sirven de apoyo para un bello pensador. No habrá futuro si no somos capaces de admitir, que por mucha y sólida que sea nuestra base, el símbolo de nuestra unión, su andamiaje discursivo, necesitará siempre ser pensado. Que la unión de los oprimidos no es sin pensamiento, que la conciencia por sí sola no es suficiente y que esa unidad no goza de garantía ontológica alguna. La materialidad del símbolo la sostiene al sujeto. Esa es su verdad. La obligación del sujeto es pensarlo siempre. Es es la verdad del sujeto.Todavía es más emblemática la imagen en su contexto: la fachada de un centro comercial. Post-fordismo creativo en estado puro. La multitud se significa, pero a diferencia de los uniformados no prot-agoniza.

Aquí, el contexto: https://goo.gl/maps/QLWc3tSJV2z















viernes, 8 de septiembre de 2017

Algunos comentarios sobre el Procés. (Comentarios sobre el "procés", 1)

Os dejo aquí, algunos comentarios publicados en Facebook sobre el procés, llamado por alguna prensa el desafío soberanista, entre agosto y lo que llevamos de septiembre. Como otras veces, los copio y pego tal cual, para que no se pierda el tono, unas veces indignado, otras irónico, algunas sarcástico y hasta, a veces, reflexivo. Esta entrada complementa a otras dos de este mismo mes:
Consenso y Terrorismo y Algunos puntos sobre las íes de la manifestación de ayer en Barcelona.
Cualquier comentario o debate de buena fe será bienvenido.

 

 El procés y la lógica del simulacro.


Vaya ahora resulta que la lógica del simulacro, que tan bien habían venido funcionando desde el final de Guerra Mundial, tanto en la Guerra Fría como en la hegemonía imperial del neoliberalismo que la sucedió durante casi tres décadas, parece mostrar brechas y todos estamos al borde del pánico, ¿no? Todos creímos –yo el primero, y no descarto para nada la posibilidad aún- que el Procés estaba perfectamente pactado entre el PdCat y el PP y que todo el enfrentamiento era una pantomima un falso enfrentamiento escenificado para tener atrapadas a las masas. Y, ahora, da la impresión de que no, que igual llega la sangre al río. Benvolguts germans del poble de Catalunya, ahora va e igual os toca responder efectivamente como pueblo y no como simple electorado (ciudadanía). El gran desafío soberanista no es a España es a vosotros como soberana opinión pública. Supongo que si el PP cumple sus amenazas, no queda otra que resistencia pasiva hasta sus últimas consecuencias: tomar las calles multitudinariamente y huelga indefinida hasta colapsar completamente al país. ¿Estáis dispuestos? Mejor dicho, ¿lo estabais? Ante la posibilidad de que vuestros líderes no tuvieran la cosa controlada, digo.
Lo de Catalunya, pero también lo de Corea del Norte igual va y se convierte en un ataque efectivo y demoledor, no en una amenaza fría como era el Pacto de Varsovia, ni en una simple mentira como eran las amenazas de Irak, Irán, Libia o Siria. Son todos fenómenos perfectamente congruentes que muestran los límites de la democracia capitalista, que tan bien se ha sostenido en la mentira y el simulacro. Ahora, aparecen sus fisuras en la forma de un real que, lógicamente, no se puede gestionar desde la mentira y resulta que estamos cagaos de miedo. La mentira era tan cómoda que hace tantos años que sepultamos la verdad como régimen simbólico que cuando lo real vuelve a emerger, sin verdad, no sabemos cómo gestionarlo.
Qué cague, tú. Todo esto me evoca el desencadenamiento de la 1ª Guerra Mundial, que nadie se creía que iba a pasar y mira: como más de veinte millones de muertos. Todos creían que la burguesía no iba a quemar sus barcos. Y no, resultó ser una clase loca y arrasó con todo a base del enfrentamiento entre los Estados Nación. Vamos a tener que andar con mucho ojo. Porque la mentira parece haber alcanzado su límite en la capacidad de protegernos como ciudadanos soberanos. A ver qué pasa, oye. Qué cague da esto, tú. ¡Qué cague! Las élites parece que igual ya no tienen controlado el mundo. 6 de septiembre.



Pueblo vs. Opinión Pública.



El componente de aventura, que lo tiene, del soberanismo catalán no es si van a topar con los Aparatos Ideológicos (la Constitución y las leyes) o los Aparatos Represivos (los tribunales y la ejecución de sus sentencias) del Estado Español, sino saber si detrás tienen un pueblo decidido a luchar sin cuartel contra ellos, o sólo una masa de ciudadanos-espectadores que se van retraer en cuanto se sientan personalmente amenazados en sus proyectos de vida privados. Esa es la X, y no estar a ver lo que hace el gobierno de Madrid. El máximo responsable de un proceso independentista es el pueblo. Las élites o vanguardias no tienen más que el protagonismo mediático. He ahí una emergencia de lo real -la reiterada fisura entre la representación política y las formas de lo social- y hay que ver qué sujeto responde a ella. Un pueblo es un sujeto político. Una opinión pública es simplemente un objeto de cálculo. A la pasividad de la opinión pública, a su incapacidad para la praxis, que el cálculo neoliberal predice, parece estar fiándolo todo Mariano Rajoy. Veremos cómo le sale. 7 de septiembre.

 Activistas llamando a la independencia de Catalunya. Extraído de la Web de The Wall Street Journal (Photos of the Year, 2013) http://graphics.wsj.com/Photos-of-the-Year/2013/. Pie de foto: “Activists calling for the independence of the Catalonia region of Spain took part in a 'human chain' during a protest in Perthus, southern France, on Sept. 11.   Catalan Separatists Pull Off Protest But Referendum Is Harder.  Raymond Roig/AFP/Getty Images

 






Catalanofobia.

La idea es: os dejamos que habléis vuestra cháchara vulgar autonómica para vuestras paridas folclóricas y para los círculos íntimos (rememeber Aznar) pero cuando se trata de cosas serias habláis en español, catalanes (y valencianos, y mallorquines y gallegos, y vascos y navarros) de mierda. La contra-idea es: parlem aquesta llengua perquè és la nostra i la volem fer servir per cridar a la mare, dir-nos que ens estimem, comprar quarta i mitja de pernil, redactar una llei orgánica o fer una roda de prensa. La España de la que gusta el paletismo monolingüe es una mierda. Reverendísima. No se puede construir lo común sino como una diferencia infinita respecto a lo público, y una lengua que se impone sólo en lo público no puede servir para construir un común.
Exactamente igual, si cedes el espacio público, acabas dejando que se colonice el privado, al menos en una sociedad de comunicación masiva como son todas las modernas. Empiezas por redactar las leyes en castellano, sigues por llamar higos a les figues, y acabas llamando a tu señora madre. Eso lo saben los valencianos mejor que nadie. Que si cedes el espacio público al aislar socialmente al privado están creando monstruos de poder en la intimidad, lo saben las mujeres y todos los colectivos LGTBI.
Lo que único positivo que saco de esta reducción de una tragedia a una lucha del soberanismo borbónico por ganarle espacios perdidos al soberanismo catalán, que es para lo que parecen interesarle los muertos a los mercenarios de la prensa de la derecha, es ver cuántos madrileños se han escandalizado por ver este uso miserable del terrorismo para armar un ejército anticatalán. Lo veo un gran avance. La catalanofobia es el principal problema de España. Lo dice alguien que no es catalán dejando claro que el problema es ante todo español. Las oligarquías y el IBEX35, el neoliberalismo corrosivo del PP, pierden su principal caballo de batalla si las masas palurdas dejan de odiar a Catalunya. En España el primer paso para combatir la ignorancia y el secular “vivan las caenas” pasa por la tolerancia cero con la catalanofobia. Lo digo como ciudadano español, porque es vital para todos los españoles. De bien, claro. 23 de agosto.


Las fronteras.

Decir que por pretender la independencia de tu país lo que quieres es multiplicar las fronteras es como decirle a un parado que no busque trabajo porque así se convertirá en contribuyente y ayudará a sostener al Estado que nos oprime. Más o menos, ¿no?. 9 de septiembre.




Cosas de la prensa, y más concretamente de El País.


EL CONSEJERO CATALÁN DE INTERIOR SEPARA ENTRE VÍCTIMAS CATALANAS Y ESPAÑOLAS.
La Gaceta, El Mundo, ABC, Economía Digital, La Razón, El País. Todos comparten este titular en primera página. La apuesta definitiva por el clientelismo fascista de El País me produce una enorme pena y, aún, un sentido escándalo. Nunca fue mi catecismo, pero en una época fue mi referencia y la de otros muchos. Terrible. Ni Rajoy, ni Sáez de Santamaría, ni Rafael Hernando han caído todavía en semejante miseria moral de jugar a la política de saloncito con los muertos. Porque ya les hacen otros la faena, por supuesto. Odio absoluto al fascismo. Salafista, islamista, españolista o supremacista. Todos son la misma barbarie inhumana, repugnante y mezquina. Estic que talle claus. 19 de agosto.

Fuente fidedigna. A éste le ha llegado la información directamente del psicoanalista de Zoido. Parece ser que el PP planea cambiar el nombre al Ministerio del Interior y llamarlo directamente del Inconsciente. El ala romántico-liberal, liderada por Maroto y Levy ,ha mostrado su preferencia por la denominación Ministerio de los Ocultos Deseos Traídos A La Luz por la Revolución. El ala derecha del partido (:O), sin embargo, reacia a los términos freudianos, propone ministerio de Incentivación Catalanomorofóbica, que les parece más democrático y occidental. Tienen mucho predicamento porque los respaldan dos veteranos del ministerio como Mayor Oreja y Fernández Díaz, a la par que Isabel San Sebastián oficia de asesora e inspiradora intelectual, con esa sutileza comunicativa que la caracteriza. Hernando, descontento porque nadie habla de Venezuela.🙄 21 de agosto.

Es un comentario a este vídeo:








(Léase el enunciado con la voz del traductor de Google. Gana mucho).
Te proponemos un sencillo test.
1) Entre estos titulares de primera página que se pueden ver en este momento en las webs de los periódicos españoles, los hay de medios de todas las tendencias políticas. Sin embargo, sólo hay uno que pueda ser calificado de fascista sin paliativos. ¿Sabrías detectar cuál es?
  • 'No tengo miedo', el grito masivo de Barcelona
  • Pitadas al Rey y a Rajoy y aplausos a Puigdemont en la marcha de Barcelona
  • Contra el Terror / NO TINC POR.
  • Medio millón de personas se manifiesta en Barcelona contra el terrorismo
  • BARCELONA "NO TIENE MIEDO"
  • Grito ciudadano en Barcelona contra el terrorismo y las políticas belicistas
  • Barcelona clama contra el terror pese al intento de boicot de independentistas
  • Abucheos al Rey y esteladas durante la masiva manifestación contra el terrorismo en Barcelona
  • Barcelona grita «No tengo miedo»
  • Una marea humana marcha en Barcelona contra el miedo y el terrorismo
  • El independentismo boicotea la manifestación unitaria de Barcelona
2) Si lo has detectado, ¿podrías identificar, sin buscarlo a qué medio pertenece?
Contestación en comentarios. Vergüenza, a cada cuál donde le pille. 26 de agosto.

(Evidentemente, la última es de El País.)

¿Os acordáis de aquella época en la que éramos jóvenes y felices y cuando El Mundo daba una noticia nos íbamos a El País para confirmar si era verdad o un bulo? ¡Qué tiempos! Ahora cuando vemos una noticia en El País, nos vamos a La Razón, para tener una visión más ponderada de la situación y separar el grano de la paja. Sic transit gloria mundi. 31 de agosto.


https://ca.wikipedia.org/wiki/Carles_Mund%C3%B3_i_Blanch
Lo que tienen que haber robao estos catalufos para permitirse contratar de conseller a Bill Gates. Para eso era el #3percent #debuenatinta
(Queridos amigos de El País, si os apropiáis del titular, citad fuente. Gracias) 31 de agosto




La conclusión del silogismo está clara: Catalunya = Venezuela. El espectáculo (tanto apofántico como performativo) vendrá de cómo piensan poner en pie las premisas que confirmen esta identidad, que ellos consideran denigratoria para ambos términos. Estaos atentos. Palomitas, y birra. Es puro espectáculo, pura ficción. No he dicho que sean mentiras, sino que la verdad nada tiene que ver con ello. 2 de septiembre.


Rajoy, a los independentistas: “Nadie va a liquidar la democracia española”
Como si Pericles les hubiera dicho a sus esclavos: ¡Nadie va a liquidar la democracia ateniense! Encantaos y agradecidísimos todos, oye. 2 de septiembre.

Continuará....

viernes, 1 de septiembre de 2017

Consenso y Terrorismo.

Una cosilla. Sabemos que en los últimos tiempos, sobre todo a raíz de la crisis desencadenada en 2008, se ha tendido a desmitificar el famoso consenso de los 70 que propició la transición desde el franquismo a la monarquía parlamentaria, señalando sus muchas fisuras y puntos obscuros. Pues bien, hay otro "mito consensual" que últimamente se repite mucho: ETA fue derrotada gracias a la unión de todas las fuerzas políticas contra la violencia. Tiene también muchos puntos obscuros. El primero, que la piedra angular de ese consenso, que es la despolitización -despartidización sería más correcto, por cacofónico que sea el palabro- fue llevada a cabo por todas las fuerzas políticas.

Falso. El PP no ha dejado nunca de usar partidariamente el terrorismo. Lo que le está haciendo ahora a la Generalitat Catalana y a los Mossos es exactamente lo mismo que le hizo al gobierno vasco de Ibarretxe y a la Ertzaintza: ponerlos bajos sospecha y regatearles toda la información que podía, arguyendo que no eran de fiar para denunciar después su inoperancia. ¿Hace falta alguna prueba más de que al PP le interesa políticamente el terrorismo (sí, aunque haya puesto muertos encima del asfalto, como otras fuerzas políticas) que sus dirigentes estuvieran convencidos de que les favorecía electoralmente que los 200 muertos del 11M los hubieran matado unos en vez de otros? ¿Y la execrable teoría conspirativa que mantuvieron como principal argumento electoral durante los años siguientes?


Evidentemente, con el terrorismo islamista es distinta la estrategia, pero pudor cero en lanzarlo contra las instituciones catalanas. La diferencia esencial es que mientras El País fue fundamental en la elaboración discursiva de ese consenso precario contra ETA, en el caso actual está liderando la opinión del españolismo de extrema derecha. Me parece gravísimo y por eso, con ironía y sorna (aquí o aquí) unas veces y con simple rabia otras, no dejo de denunciar esa deriva de El País. Me parece lo más peligroso para la democracia y las esperanzas de progreso que ha pasado en España en los últimos cuarenta años.


Si hay un elemento mitificable en la política española, ése es precisamente el consenso como fundamento del legalismo, y la unidad de la patria como su corolario. Precisamente, el consenso es tan apto como "mitema" en España porque nunca ha sido una nación unida, sino un territorio unificado por la fuerza escondiendo y sepultando cualquier desgarro, para que se infectara bajo la costra del acuerdo forzado. Lo único que añadiría, para los habitantes de la meseta ibérica y cercanos alrededores, es que ese forzamiento no data de 1939, sino del Reinado del antecesor de Felipe VI, su tocayo y antepasado Felipe V. Por ello, cualquier conflicto político y social en el Estado Español tiene una componente territorial inmediata. Y por eso toda la izquierda periférica, TODA, abrazó en mayor o menor medida las reivindicaciones nacionalistas en sus territorios en su época de clandestinidad bajo el franquismo. Cómo se use ese conflicto es la cuestión. Que se llegó a un consenso sobre él con el disimétrico Estado de las Autonomías es un cuento. Un mito en el mal sentido de la palabra: una regresión del logos como fuente discursiva de la verdad. Una España que no esté condenada al conflicto permanente y que no tenga al odio como nervadura principal deberá construirse sobre otras bases que el consenso entra las élites. Un pacto entre los pueblos, con urnas de por medio, no sería una mala solución. Pero los amigos del mito no suelen querer saber nada de esa razón. Por eso, el PP, con cualquier instrumento a su alcance y más allá de cualquier moral deliberativa, adora el terror como límite natural a la voluntad de los pueblos.


(Procedencia de la foto)

domingo, 27 de agosto de 2017

Apostillas a West(ern)world.

Un par de comentarios en Facebook sobre mi columna del viernes pasasdo, West(ern)world.


❈En mi columna de ayer -que me parece que está pasando más sin pena ni gloria que otras- no pretendía ser ingenioso, sino apuntar a cómo las ficciones se relacionan con lo real. Es curioso cómo podemos practicar una especie de autismo proyectivo. Podemos ver series de televisión a cambio de pensar mira qué ingenioso-inventivo-distraído-curioso. Para no darnos cuenta que cuando peor pintan su mundo, cuando más cruel y desgarrado, cuando más irresoluble y absurdo pueden que estén descubriéndonos con más acierto el nuestro. Lo que a mí me sorprende mucho es que la gente pueda ver series y series, jugar a decenas de videojuegos, y no darse ni cuenta de que le están hablando de ella misma, de su mundo y de cómo colaboramos todos para que se conserve tal como está, cómo le regalamos continuamente nuestra vida entera al sistema y al amo. Para mí, Westworld va justo de eso. A veces, se producen coyunturas especialmente favorables en la realidad (esto es, en la agenda informativa) que nos muestran esos costurones, esos intersticios de deliro que nos muestran que lo que sale en el telediario es menos realista que lo que vemos en Netflix o HBO. Me sorprende mucho porque todo está ahí, es obvio, suficiente para que lo podamos entender y la pasión de la ignorancia nos contiene de tomar nota alguna de lo que nos sucede. En fin, la columna la llamé West(ern)world e intentaba mostrar cómo el ítem agendístico denotado Barcelona era un enclave idóneo para que nos diéramos cuentas (realize, dicen con fortuna idiomátiica los ingleses) de que el terrible mundo de Westworld no era más que un espejo de la realidad del capitalismo global post-fordista y de los valores que en él imperan. Dejo el enlace. No hay spoilers. 26 de agosto.


❈ Que soy un outsider es obvio y evidente. Que me gustaría dejar de serlo, tampoco me parece un secreto. Que no me compensa dejar de serlo a cualquier precio, es fácil de inferir a partir de mis acciones y de mis escritos. Que cuando no había redes sociales ni se había digitalizado la esfera pública, no me comía un colín, no hace falta decirlo. Que ahora que tengo una columnilla, un blog y un perfil de facebook (los de otras redes los uso como meros satélites de éste) me como una miguita de colín de cuando en cuando, pues también es verdad.
¿A qué viene este rollo? A lo pre-potente que es la agenda. Se me ocurre el otro día escribir una columnilla defendiendo que en esta situación de terrorismo global en el que actúan con mínimos medios y total improvisación lobos en solitario o en micro-jaurías, lo lógico sería tener miedo: dejar de hacer turismo en masa, por ejemplo. Que el "No tengas miedo" del sistema no es más que una consigna a favor de la servidumbre voluntaria a la que las masas nos sometemos ora como productores, ora como consumidores. Que el mercado no se pare, caiga quien caiga, teniendo esta frase un horrendo sentido literal en este caso.
Pues bien, llega el cordobés hace un vídeo, se llena Internet de memes y sátiras y un columnista de los más insiders que hay (más con calzador que por méritos intelectuales: es la más perfecta voz de su empresa-amo y el más dócil defensor de sus intereses coyunturales, y para eso lo usan) sale a criticar semejante frivoliad y ahora toda la prensa de izquierdas está vociferando "No tenemos miedo". O sea, como el Rey, Rajoy y la prensa de derechas junto a todas las autoridades institucionales. Y a cualquiera que se le pregunte, pese a que yo he defendido siempre la necesidad de reír y más de reírse de los malos, dirá que mi columna "está claramente alineada con las posiciones de la derecha mediática". Manda huevos.
Cuando digo que no se trata de encontrar un hueco en la Agenda -es una de mis críticas a las cúpulas de Podemos desde 2014- sino de dinamitar la agenda, desde dentro o desde fuera, me refiero a estas cosas. Con qué facilidad la dominan los poderes fácticos y con qué finalidad se impone en ella el simplismo binario, que no antagónico ni pluralista. No se trata de disentir de la opinión del poder. De lo que se trata para el poder es de que disientas exactamente en el sentido que ellos quieren y pueden controlar. Con una pirueta retórica bien simple -hacer a un columnista vociferar lo contrario de lo que quieren que se piense haciendo pensar que es lo que ellos piensa-, toda la izquierda agendística se ha puesto a vociferar exactamente la consigna que ellos desean. No, no tengo interés en dejar de ser un outsider y entrar en ese juego: defender y opinar como se supone que debe defender y opinar quien se opone oficialmente a las prácticas de dominación. Tengo una mísera y culpable tendencia a pensar por mi cuenta.


Vuelvo a dejar el enlace a mi columna, a ver si alguien la lee. 😂🤣😜 Fuera de agenda, aviso. http://www.vlcnoticias.com/westernworld/
En la foto, dos visitantes de Westworld encantadas con la salvaje matanza que se perpetra para sus ojos, sabiéndose a buen recaudo de la violencia. Véase el vídeo que insertado al final del texto. 26 de agosto.

Algunos puntos sobre las íes de la manifestación de ayer en Barcelona.



A ver:

✹A mí no me parece tan raro que si dos señores parapetados tras un legalismo totémico y autoritario, que ellos llaman constitucionalismo, le niegan a un pueblo su derecho a decidir sobre su destino con medidas coercitivas y represivas, el día que ese pueblo sufre, en el suelo que ellos denominan su nación, una agresión trágica, al pretender encabezar y acaparar el ceremonial del duelo se lleven todo tipo de signos de reprobación. No veo una gran diferencia moral entre este caso y el de una fallecida en un accidente o atentado cuyo cónyuge, públicamente reconocido como acosador y maltratador, pretendiera encabezar su funeral aduciendo que legalmente es el marido. ¿No? Acepto que la analogía pueda pueda considerarse poco brillante, pero sinceramente no la veo descabellada.


✹Dicho esto, las CUP, con las que tiendo a simpatizar por naturaleza, tienen el más viejo vicio del activismo anarco-comunista muy enraizado: un eticismo que tiende a lo totalitario porque no sabe distinguir entre la radicalidad y el fundamentalismo. Pretender que la muerte es un hecho más en la ilimitada serie de los acontecimientos y negarle su relevancia fundante para incoar un fundamento político en su lugar es lo que podríamos llamar fundamentalismo. Si uno va de verdad a la raíz, ve que la muerte es un acontecimiento distinto. Denunciar el cinismo del opresor en un momento de duelo es un gesto inevitablemente obsceno. Una victoria escénica para ese mismo opresor. Esto es una crítica a las CUP desde su bando. Es una crítica que llevo haciendo años a todo el activismo.


✹Con Catalunya veo que me pasa lo mismo que con Venezuela. Ni estoy allí ni tengo una una convicción resuelta sobre lo que allí pasa. Lo único sobre lo que sí puedo expresar una crítica convencida es sobre los discursos que en mi espacio público social y mediático se construyen sobre ellos. Por eso, lo que hago últimamente es denunciar la enorme manipulación que realizan los medios españoles sobre lo que allí pase. Que es manipulación, es evidente desde la inmanencia del discurso. Por tanto, a diferencia de los activistas estándar, intento no caer en la falacia referencialista. No se trata de mentiras, no se trata de una falsa conciencia que la levantas y debajo está una ontología estable que el discurso ocultaba o denegaba. Lo que hay debajo es puro noúmeno. Si eres radical eres sabiamente nihilista, esto es, no acometes la impostura de pretender que el Ser avala tu pulsión de muerte. Por eso, siempre he dicho que el activista anticapitalista tiende a compartir la ontología del capitalismo neoliberal, aunque se oponga a su ideología. Para el activista estándar hay un mundo que el aparato ideológico del capitalismo oculta a sabiendas. Nada "más lejos de la realidad", por decirlo con toda la sorna. El concepto de postverdad me parece necesario para transcender el concepto positivista de verdad como referencia y pasar a un concepto de verdad como performatividad. La referencia está muerta como verdad en el Paradigma Informativo. Y no sólo porque la información sea un negocio, sino porque la información ha fagocitado a cualquier otra forma de conocimiento ofreciéndose como su máximo común divisor, como una especie de traductor universal de todos los saberes.


✹Una vez dicho esto, he de confesar que la única manera que encuentro de salir del estupor que me produce la deriva de El País es la convicción paulatina de que su aproximación a la
extrema derecha es mucho menos político-ideológica que empresarial. Está disputándoles sus lectores, con tácticas de OPA hostil, a ABC, La Razón, El Mundo y casi que a La Gaceta. Sólo así se entiende que ayer por la tarde se pudiera leer bajo su cabecera el titular más sectario y ultraderechista de toda la prensa española. Esto es lo que sintetiza para ellos lo que pasó ayer en Barcelona. 


Nada que añadir. Bueno sí, que me imagino a Cebrián jugando con un globo con la forma del mapa de España y con cara de no acabar de entender por qué no le flota como a Chaplin, ni le sale bien la coreografía. ¿No será porque no es redondo, hombre, por más que lo pretendas?

viernes, 25 de agosto de 2017

West(ern)world

Veo rabia, veo odio, veo rentabilización política, veo sarcasmo, veo sospechas, veo críticas veo instrumentalizaciones –algunas más miserables que otras… Pero veo poco dolor (en todo caso, empatía con él que no es lo mismo que dolor propio). Veo solidaridad y veo indiferencia. Veo supervivencia, veo el aturdimiento del día a día, veo los “hay que pasar página”, veo prisa porque el ritual atrape al recuerdo, veo prisa por cerrar el duelo y olvidar. Pero es cierto: prácticamente no he visto miedo. Habría que pensar si los del ISIS saben con quién se están metiendo, a quién están atacando.

Continúa

martes, 22 de agosto de 2017

Paseo por la cultura occidental moderna.


Lo que os dejo aquí abajo es el epígrafe 8.2.2  (98-102) del libro Palao Errando, J.A. & Crespo, R., 2005. Guía para ver y analizar Matrix., Valencia: Nau Llibres. Está pensado para su contexto que es un análisis de la película, pero creo que puede complementar de algún modo la entrada justo anterior de este blog, "La amenaza de la luz: apuntes pedagógicos"que sugiero leer primero. Si se quiere citar, por favor, dese la referencia del libro.



Como vemos, Matrix hace referencia directa o interpela indirectamente todos los grandes ítems de la cultura occidental moderna. Por esa razón, hemos ido salpicando con referencias constantes –de Leonardo a Descartes o a Walter Benjamin- incluso el análisis de los aspectos plásticos y simbólicos de la película con el fin de ir mostrando la manera en que ésta los traía a colación y alcanzaba de esta manera la reflexión misma sobre los pilares en los que descansa el edificio del conocimiento occidental moderno. Sobre todo ello, desde una exterioridad jamás del todo denegada y siempre difícil de conjugar con los presupuestos tecno-científicos, ha sobrevolado constantemente en nuestra cultura el espíritu del cristianismo. Es conveniente, entonces, que nos remitamos al origen para entender su lógica y recordemos que, en Matrix y en occidente, el principio de la peripecia no es otro que la destrucción de los cielos por los humanos: ésta no es sino una metáfora del que se ha dado en llamar giro copernicano. En efecto, la secuencia de la revelación (2.3.3) en el Constructor nos permite atribuir ese valor metafórico a todo el ciclo épico de la Trilogía: la victoria de las máquinas sobre los humanos es un trasunto evidente del proceso de independencia de los saberes que supone el advenimiento de la ciencia experimental a la cultura occidental, lo que se ha dado en llamar la Época Moderna. Los descubrimientos de Copérnico y la revelación de que la criatura privilegiada por el Dios cristiano no se hallaba convocada al centro geométrico de la Creación conllevan una readaptación de todos los saberes cosmológicos para hacer entrar estos descubrimientos, con la carga de horror y desamparo que conllevan, en una lógica que permita soportarlos. Este trabajo científico y cosmológico es llevado a cabo por los grandes nombres de la ciencia mecanicista destruyendo la noción precopernicana de un cosmos organizado y jerarquizado y sustituyéndola por una Universo infinito y homogéneo, matematizado y geometrizado, en donde todos los espacios fueran ontológicamente iguales y las leyes del cielo y de la tierra quedaran fundidas en una[1]. La tarea de estos hombres era inmensa, pues

"Debían destruir un mundo y sustituirlo por otro. Debían reformar la estructura de nuestra propia inteligencia, formular de nuevo y revisar sus conceptos, considerar el ser de un modo nuevo, elaborar un nuevo concepto del conocimiento, un nuevo concepto de la ciencia e incluso sustituir un punto de vista bastante natural, el del sentido común, por otro que no lo es en absoluto" (Ibidem. p. 155)

¿Cuál fue la solución gnoseológica para salvar el tremendo abismo que se abría ante hombre moderno, destituido del centro de Universo y sobre el cual todos los demás cuerpos giraban en sus armónicas esferas? Fue tan genial como práctica: la sustitución de un horizonte fáctico –el confín material del mundo- por un universo focal. "No estoy en el centro del Universo -se dijo- pero con mi mirada y mi razón puedo constituir un horizonte del cual estoy autorizado a dar cuenta, como el resto de los seres racionales". Esta es la gran ventaja de un Universo infinito, homogéneo, desjerarquizado, donde todos los lugares son ontológicamente iguales. El hombre cede su privilegio y se carga con el deber de acceder al conocimiento del mundo, no a través de la pura revelación divina, sino de la investigación rigurosa y compartida. Matrix simboliza esta gran mutación estructural en la secuencia 2.3.3. Cuando Morfeo enuncia la revelación se produce un vertiginoso travelling infográfico que nos lleva del plano cenital (la mirada omnisciente de la divinidad o de su versión postmoderna, la tecnología sometida al hombre) a un plano de conjunto, a la altura del ojo humano, en el interior del Constructor. Neo, el hombre nuevo, la rechaza con horror y náusea.
¿Cuáles son las fórmulas para afianzar y hacerse cargo de este nuevo estado de cosas en lo que atañe a las condiciones del conocimiento? Dos procesos solidarios e inextricables coinciden en esta nueva necesidad de afianzar lo percibido como fundamento fiable del conocimiento y, a la vez, partiendo de su imposible completud, hacer posible la recepción y la transmisión de esas experiencias: el nacimiento de la perspectiva artificialis y del método científico experimental. Ambas se integran en una nueva concepción del ser que Heidegger[2] definió contundentemente:

"El fenómeno fundamental de la Edad Moderna es la conquista del mundo como imagen" (p. 92)

El movimiento, la masa y el cuerpo se colocan así en la base de la ciencia moderna; y el encuadre, la posibilidad de su detenimiento ante el ojo, en la herramienta irrenunciable para su observación rigurosa. Nacen el cuadro, el telescopio, y el laboratorio del científico. Y donde antes estaba el entendimiento divino, aparecen ahora las leyes del cosmos y la gramática de la relación entre los cuerpos, cuyo emblema fundamental será la ley de la gravedad. Estas dos leyes del Universo moderno y de su observación, serán –como no nos hemos cansado de repetir- las reglas de Matrix y en cuya transgresión se cifra la lucha de los rebeldes.
Ahora bien, si el hombre moderno ha de conformarse con la imagen transmisible en lugar del objeto, el sujeto se coloca entre la percepción y éste, haciéndola a la vez transmisible (trasplantable) y menos fiable (susceptible de ser simulada). De ahí, que a la vez que Galileo, Kepler -o él mismo- observan la evoluciones de los cuerpos astrales, Descartes propugne, como hemos visto ya muchas veces en este libro, la desconfianza en la percepción, tanto como de la literalidad de la revelación. En efecto, la modelización –hipótesis- se ha convertido en el proceder habitual de la ciencia y el método exige tomar todas las precauciones antes de dar por cierto un dato externo a la conciencia. El trabajo de Descartes –en polémica con el empirismo, tanto como con la antigua escolástica- fue proveer al sujeto, ya no dueño de sus percepciones ni confiado en un avalista "digno de toda fe", de una garantía de que lo perceptible no engaña. Es en este proceso donde tuvo que enfrentar la posibilidad de la existencia de un genio maligno que simulara todas las certezas que el hombre cree alcanzar. El antídoto contra las añagazas de este ser consistiría en suspender la creencia sobre todos los datos que nos proporcionan los sentidos....

 "Pero un designio tal es arduo y penoso, y cierta desidia me arrastra insensiblemente hacia mi manera ordinaria de vivir; y, como un esclavo que goza en sueños de una libertad imaginaria, en cuanto empieza a sospechar que su libertad no es sino un sueño, teme despertar y conspira con esas gratas ilusiones para gozar más largamente de su engaño, así yo recaigo insensiblemente en mis antiguas opiniones, y temo salir de mi modorra, por miedo a que las trabajosas vigilias que habrían de suceder a la tranquilidad de mi reposo, en vez de procurarme alguna luz para conocer la verdad, no sean bastantes a iluminar por entero las tinieblas de las dificultades que acabo de promover."[3]

En este texto, Descartes no sólo nos ofrece el panorama existencial al que se enfrenta el hombre moderno, disociado de sus percepciones, sino que además nos ofrece todas las claves del éxito de la Matriz y del paradigma moral de Cifra.

Fue Leibniz quien continuó el camino estableciendo el Principio de Razón Suficiente –todo está sometido a la homogeneidad de una cadena causal- basado en el Principio de Identidad, que implicaba que las cosas son, al menos iguales a sí mismas. Sobre este asiento pudo hacer su trabajo la Ilustración que, desde el punto de vista que venimos adoptando, fue el certificado de defunción del diablo, del genio maligno cartesiano. El cometido de los ilustrados fue la expansión de los logros de la razón hacia lo humano. Así Kant con sus tres críticas (de la razón pura, de la práctica y del juicio) o Hegel y en general toda la filosofía ilustrada, intentando combatir el oscurantismo y liberar a la humanidad de sus ataduras.

Pero la Modernidad seguía su lógica imparable y si el siglo anterior había supuesto la inhumación del diablo, el XIX trajo la propia muerte de Dios que sancionó Nietzsche, y a la que Freud y Marx ayudaron fehacientemente. Aún así, la muerte de lo obvio, de cualquier certeza la percepción inmediata, vino de la mano de la fe en el superhombre, el proletariado o en la asunción bizarra del Inconsciente.

La gran sorpresa la deparó el siglo XX que, contra todo pronóstico, trajo la resurrección del demonio y la expulsión del paraíso. Expliquémonos: los grandes avances de la ciencia y de la técnica en el siglo anterior hacen pensar en una autosuficiencia del saber que tiene en el maridaje entre lógica y matemáticas el mejor exponente. De aquí nace la teoría de conjuntos formulada en su mejor versión por Georg Cantor y sus teorías de los números transfinitos que hizo decir a David Hilbert, el principal mentor de la axiomatización de la aritmética, que Cantor había construido un paraíso para los matemáticos. Esa confianza fue el fundamento desde el que Gotlob Frege promovió la esperanza de fundamentar la totalidad de la matemática, comenzando por la aritmética, en autoconsistentes leyes lógicas. Pero ¡ay!, el maligno acechaba. Fue Russell el que tuvo que ejercer como su abogado comunicándole a Frege que en el edificio de su fundamentación aparecían paradojas. Y lo terrible de una paradoja, en el paraíso de las clases y los conjuntos, es que su emergencia muestra una fisura inexorable en el principio en el que se fundamente todo optimismo posible de conocimiento moderno: el Principio de Identidad. Un conjunto como el de todos los que no se pertenecen a sí mismos –ésta es la paradoja que señala Russell y que para siempre llevará su nombre- que si existe, no existe -y viceversa- es la certificación de toda la expulsión del paraíso para el conocimiento moderno. No se trata de que haya errores internos, ni siquiera de que las cadenas de la lógica no se correspondan con el mundo; se trata de que hay objetos, sentencias, y teoremas indecidibles. Así lo sancionará Gödel en su famoso Teorema de Incompletud, que ratificaba la imposibilidad de probar la consistencia del sistema formal de la matemática clásica desde sí misma, pese a todos los intentos –el axiomático sea, tal vez, el más relevante- de suturar la herida abierta por Russell.[4]

Hemos de afirmar, pues, Sin el Teorema de Incompletud, no se entiende la trama de Matrix. Es necesaria la imposibilidad de determinar todas variables de un sistema lógico (no otra cosa es la Inteligencia Artificial, ergo la Matriz) para poder alojar en ella cualquier trama emancipatoria. Esto es, si Matrix pudiera “decirte quién eres”, sería imposible –e inútil- encontrar en ella al UNO, el cual solo puede encarnarse en un sujeto singular, en una posibilidad indeterminable a priori por el sistema. Todas las explicaciones que da el arquitecto en Matrix Reloaded (la previsión de los seis Mesías y las seis destrucciones de Sión) tienen como referencia epistemológica el Teorema de Gödel. Pero el fracaso de los ideales ilustrados en su implantación en el mundo, la pervivencia del malestar (la astilla que siente Neo), también. Ésa es la apuesta de nuestra interpretación metafórica del film: las consecuencias del teorema de Gödel no se circunscriben al limbo –por él cuestionado- de los matemáticos sino que ponen la base del fracaso de todo totalitarismo (social, político, epistémico), de toda pretensión de mantener el control exhaustivo y eterno sobre cualquier cadena deductiva o causal.

Ahora bien, la historia del último siglo nos enseña que los fracasos de la matemática para auto-fundamentarse vienen acompañados de los triunfos de la tecnología y de la cultura de masas. Y esta dialéctica entre la razón y las sombras del maligno es el combustible de todo progreso del siglo XX. De los totalitarismos (la razón consistente) a la religiosidad light, la autoayuda o al fundamentalismo: se trata del sujeto apuntalándose en el reino de la razón desde la exterioridad. Y ello incluye desde la teoría de la conspiración al psicoanálisis, desde las guerras preventivas –la destrucción del cielo vuelve a ser aquí una metáfora afortunadísima- a las transgresiones del horizonte moderno que implican las transmisiones telemáticas y el uso de los satélites en la vigilancia y en las comunicaciones.
Salvador Dalí, Galatea de las Esferas.



[1] Vid. Alexandre Koyré: Del mundo cerrado al universo infinito. Madrid, Siglo XXI. 1989.
[2] Vid. Martin Heidegger: "La época de la Imagen del mundo" en Caminos del bosque. Madrid: Alianza Editorial, 1995.
[3] Vid. Meditaciones Metafísicas. Concretamente, el final de la Meditación I.
[4] Mosterín, Op. cit., p. 219-286.