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sábado, 9 de septiembre de 2017

No soy un activista, ni soy un militante.

A ver, hay dos cositas para las que sé seguro que no sirvo. Por mucho que unos y otros puedan tener mi afecto y mi respeto, no tengo madera de activista sectorial a tiempo completo, pero tampoco la tengo de militante. Esto es, creo que hay que tener una mirada abierta. No he dicho holística, ni integral, ni global porque no me llega la soberbia -en este terreno, en otros puede que sí- para ello. A poco que te descuides, los tres adjetivos de la oración anterior pueden ser sinónimos de total y de total deriva totalitario.

Entonces, puedo apoyar sin reservas a los ecologistas sin necesidad de ser vegano ni decirle a la gente cómo tiene que comer o desplazarse.Hay otros condicionantes, aparte de la sanidad más o menos paranoica y de sentirse infinitamente maternal con el planeta, que influyen en cómo un sujeto decide conducir su vida. Defiendo sin dudas la igualdad de género y la mayoría de los postulados del feminismo, también, sin que ello me lleve a pensar que quien no hace de ésta la causa única de su vida es un machista terrorista y violento o una despreciable descerebrada víctima del sistema, de facto y sin matices. También creo que hacerle alguna crítica a los planteamientos feministas (en mi caso, siempre desde el punto de vista táctico y comunicativo, no desde el estratégico, político o ideológico) no implica que se deduzca de ellas que estés incurriendo en un micromachismo inconsciente porque tienes una falta de asesoramiento pedagógico. Lo que pasa es que igual que hay micromachismos hay microneoliberalismos y tampoco está de más señalarlos.

También defiendo la lengua y la cultura de mi país y su derecho a la autodeterminación, como la de los países que son hermanos  del mío. Me siento muy afín, pues, con el nacionalismo catalanista y valencianista. Pero eso no me lleva a negarme a  hablar en castellano ni mirar mal a quien lo hace, sino a defender a muerte a quien se exprese en catalán (en mi tierra solemos decir valenciano, pero es lo mismo) siempre que lo considere oportuno. Defenderé a muerte el catalán frente a las imposiciones del castellano, como defenderé el castellano -mucho más que los castellano-parlantes monolingües, sin duda- frente al inglés como lengua del poder.

Apoyo sin reservas todas la reivindicaciones LGTBI, desde siempre. Pero en casos como la maternidad subrogada no tengo  inconveniente en manifestar mis  reservas frente a algunas posturas mantenidas por algunos miembros de la parte G del colectivo. Ni pienso que los heterosexuales -hombres y  mujeres- lo seamos por mala intención o por afán de colaborar con el patriarcado sistémico. Vamos, es lo que piensan muchos derechistas españoles de los que hablamos otras lenguas en el Estado Español, que lo hacemos de mala fe. Nada que ver. Son aquellos puntos en los que se articula lo íntimo con lo común y, por tanto, el juicio político sobre ellos no digo que sea impertinente, sino simplemente parcial.

Por lo tanto, tampoco creo que se pueda decir que soy un militante al uso. Desde el lado marxista, no creo que enfocar cualquier fenómeno como un efecto de la lucha de clases nos permita un entendimiento suficiente de la realidad sin tener en cuenta muchos otros factores. Los de género, los nacionales, los ecológicos, por ejemplo. Ni tampoco pienso, desde el lado anarquista, que una acción que no lleve a la desaparición del capitalismo para mañana a primera hora de la mañana ni a la abolición del Estado para la hora de la merienda, lo más tardar, sea un acto maligno de inicua colaboración con los explotadores. Vamos, que no censuraré a nadie por tomarse una caña en vez de estar todo el rato pendiente de hacer la revolución. Ello no me impide hacerme hacerme una foto con emoción junto a una estatua de Lenin en el Metro de Moscú, puño en alto. Ni emocionarme escuchando A las Barricadas o La Internacional. Me pasa a veces con La Marsellesa también, porque toda manifestación colectiva antifascista me capta el corazón de inmediato.

¿En qué me convierte esta actitud?  No diría que en un progre, porque me aleja de ellos una posición innegociable de radicalidad, un cierto amor por la verdad en lo que tiene de complejo, esto es, en tanto en ella siempre hay una resistencia a dejarse atrapar por el saber. Esa resistencia que, tantas veces, el militante y el activista intentan ahogar con la impostación de la pulsión de muerte en forma extremismo e intolerancia profética y mesiánica (lo que tiene un relevante componente de coñazo)  y el progre, con su afecto por la levedad (lo light) y la simpleza ignorante, en un semblante de fatua felicidad y  de estar encantado de haberse conocido.

Así que probablemente sólo se me pueda definir como un simple tipo de izquierdas del montón. El problema es que a veces el montón, la multitud, no parece tal, porque a diferencia de la masa, el no ir de uniforme la hace menos visible. De todos modos, no está mal ser un izquierdista del montón. Si la hay un futuro para la humanidad, pasará por nuestras muchísimas manos. En forma de una radicalización de la democracia. Ya veréis.







La foto es mala, porque es mía. Pero la traigo porque el concepto de la escultura, en una fachada de Moscú, cerca del Bolshoi, me seduce. Un martillo y una hoz que no están entrelazados, pero que sirven de apoyo para un bello pensador. No habrá futuro si no somos capaces de admitir, que por mucha y sólida que sea nuestra base, el símbolo de nuestra unión, su andamiaje discursivo, necesitará siempre ser pensado. Que la unión de los oprimidos no es sin pensamiento, que la conciencia por sí sola no es suficiente y que esa unidad no goza de garantía ontológica alguna. La materialidad del símbolo la sostiene al sujeto. Esa es su verdad. La obligación del sujeto es pensarlo siempre. Es es la verdad del sujeto.Todavía es más emblemática la imagen en su contexto: la fachada de un centro comercial. Post-fordismo creativo en estado puro. La multitud se significa, pero a diferencia de los uniformados no prot-agoniza.

Aquí, el contexto: https://goo.gl/maps/QLWc3tSJV2z















sábado, 10 de junio de 2017

Cosas. De Palao.

  Comentarios en redes sociales, desde el 26 de mayo hasta hoy.

 Cosas del PP.


  •  Yo agradecería un poquito de nacionalismo español por parte del gobierno. Por ejemplo, no primando en los baremos universitarios las publicaciones en inglés sobre las publicaciones en cualquiera de las lenguas de España. Por ejemplo, no sometiendo y prostituyendo la dignidad de los españoles a las migajas de la inversión extranjera o del turismo. Por ejemplo, defendiendo todas y cada una de las manifestaciones populares y culturales que se dan en territorio español, comenzando por sus cuatro lenguas. Pero no. El PP no es nacionalista, sino neoliberal y soberanista. Por eso no ve enemigos en los poderosos, ni en los ricos, ni en los guiris. Y sí lo ve en quien tiene una lengua distinta del castellano dentro de España, en los progresistas y en los inmigrantes. Antes hubiera examinado de cultura general yo a los dos malas bestias que atropellaron ayer a 8 personas en Marbella que de cultura "española" a ningún inmigrante que haya venido a ganarse la vida decentemente. Su enemigo es el catalán o el euskera, pero ante el inglés se arrodillan y babean. Tienen pánico de los refugiados sirios y veneran y se postran ante los sátrapas del Golfo. Quiero un poquito de nacionalismo español, hombre. Y menos soberanismo neofascista. 30 de mayo



  • La mejor defensa con la que se encuentran los corruptos es el ruido, que se investigue todo y a todo el mundo igualando cualquier desliz con cualquier trapacería con intención criminal. Eso no sólo pasa en España, según no dejo de ver, pero no es menos cierto que la estrategia del “tú más” del PP –probablemente el partido más corrupto del hemisferio noroccidental- se siente comodísima con eso. Vale igual haberse hecho millonario que haberse comido una paella, con dinero público. Con el privado ya no, porque ese es patrimonio legítimo, dicen. Por eso es un escándalo, parece, que se haya dejado sobornar o que haya exigido ese soborno un político, como se es indulgente con el empresario que pagó –pobrecita víctima- ocultándose de la agenda mediática –nunca se habla de ello- que eran gente que estaban, como mínimo, perjudicando a sus iguales en la libre competencia. La libertad de mercado no ha existido jamás, es un puro bulo liberal para esconder la auténtica esencia del capitalismo El problema es que el dinero está ya completamente liberado de la pesada carga de la mercancía, de la materialidad de los bienes. No queda nada sólido que disolver. El siguiente paso es que no quede aire en que disolverlo. Van a por ello.
    Por aclarar. He dicho el partido más corrupto del hemisferio noroccidental porque del norte se lo disputa el PCCH y del occidental el PRI mexicano. Ahí, ya es cuestión de detalle. 1 de junio.

 Cosas de Podemos, la izquierda, la conspiranoia...

  •  El documento filtrado de Podemos es tan revelador y escandaloso que lo último que se le va a ocurrir a nadie es pensar quién lo habrá filtrado. Qué torpes son los pablistas. Y qué listos y astutos eran los errejonistas. Ejem, ¿eran?👹🕵️👀👁️ En fin no sé por qué la cosilla me ha recordado aquel chiste viejo y malo: "La policía no es tonta. Ve una colilla y dice: aquí han fumao". Si mi blog no se llamara como se llama, hoy le ponía el nombre que ya le puse. ¿Me explico?. Obvio. Y suficiente. Por cierto, os dejo la última entrada del blog en comentario. Por si a alguien le da por atar cabos. 29 de mayo.
 




  • - Ya he presentado el proyecto al Ayuntamiento para crear la Asociación de Daltónicos.
    - ¿Y?
    - Nos han dado luz verde.
    - Qué hijos de puta...
    (Para mí, este chiste, como retrato de cierto activismo político actual, supera incluso las escenas del Frente Popular de Judea de La Vida de Brian. Todos los que hayan frecuentado algunos hilos de Telegram -en Podemos, pero también en plataformas municipalistas y en otras- habrán visto situaciones parecidas) 31 de mayo.
  •  Leyendo lo que leo por ahí sobre las opciones de Podemos y otros para la alcadía de Madrid veo lo caro que paga el pueblo madrileño ser la capital de España. Nadie considera, desde los partidos, a Madrid como una ciudad humana y material, sino como un escaparate de cara a las generales. Esa capitalidad es esencialmente elitista, sólo beneficia a las élites. Y no hablo sólo del IBEX35. Hablo de las cúpulas de los partidos, de todos los partidos. Madrid es el más claro ejemplo de que el futuro de las ciudades y los ciudadanos pasa por un control exhaustivo de las bases, incardinadas en la sociedad, de sus cúpulas que deben ser continuamente revocables y estar siempre sometidas a la multitud (tome ésta la forma de una nueva miltancia no corporativista o la que nos inventemos: desde luego mucho mejor una militancia que una masa digitalizada) y no ser lo que son las élites en el neoliberalismo: puros actores mediáticos. Si las cúpulas son puros actores (subrayo puros, porque actores serán siempre) las ciudades se convierten en puros escaparates -los valencianos hemos sabido bien qué es eso durante 25 años- y los ciudadanos en nada, porque los consumidores a los que van destinados esos escaparates no son los habitantes de la ciudad, sino los turistas o los telespectadores. Las plataformas municipalistas pueden ser un freno a esa tendencia neoliberal, porque aunque proclamen candidatos mediáticos estos no tienen detrás a una miltancia súdbita. La lucha de los madrileños inscritos en Podemos o en Ahora Madrid, es por su ciudad. Y su tarea prioritaria pasa por marcar la diferencia con los que sólo la consideran la capital del Reino de España. Lo prioritario es impedir que Pablo Iglesias les imponga un candidato. Ni Carmena tampoco.🤝
  • A ratos, los conspiranoicos me parecen peligrosos como un niño con una sierra mecánica. Repetir que la única explicación de los antentados realizados en nombre de la yihad es la financiación de estos grupos por la CIA y por los poderes políticos de occidente es de un narcisismo eurocentrista verdaderamente tóxico. Deja al islamista, y por extensión a los musulmanes y a los árabes como puros autómatas al servicio de los intersees de las élites occidentales contra los pueblos occidentales para tenerlos atemorizados y que voten lo que ellos quieran. Con lo cual, el razonamiento es tan xenófobo, despectivo y segregacionista como el del poder que dicen estar denunciando. A ver si es más verdad que es más peligroso un tonto de izquierdas (una impoluta y bienintencionada alma bella del activismo estalinista) que un canalla de derechas, por usar dos términos lacanianos que han tenido fortuna. No hay nada más fascista y derechista que la simpleza. Y, ésa sí, campa a sus anchas en el entorno neoliberal.Cada vez que espetes y repitas una explicación automática y facilona para un problema complejo estás apuntalando al poder. Eso sin duda. 7 de junio.
  •  May: “Cambiaré las leyes de derechos humanos que impidan combatir el terror”
    ¿Y las otras?
  • ¿Hay gente financiada por la CIA para extender la opinión de que la única causa de cualquier mal es su financiación por la CIA? 😳 7 de junio.
    Es la pregunta más seria que he hecho nunca por aquí. Sería muy inteligente por parte de la central de inteligencia. Tapona cualquier pensamiento complejo, es decir, cualquier ósmosis o dialéctica entre lo real y lo simbólico. El pensamiento complejo es una respuesta a lo imposible. Taponarlo es asegurarse de que nadie va a luchar contra el mal. Si se propaga la idea de una causa única y simple, el pseudoactivista conspiranoico puede decir cosas como ésta: "Yo lo que siento es ver a personas que lo quieren ver la realidad , que viven en sus burbujas ajenas al dolor de muchísima gente" Es sutil, porque confunden la realidad con lo visible y el mal con su ocultamiento. Al final, la mala siempre es la gente que no quiere ver. Lo obvio es el enigma, no el secreto. 7 de junio.
  
 
  • Corbyn, Mélenchon, Tsipras... ¿os acordáis del tal Tsipras? Lo que de demuestra esta tríada es que era completamente falso que el camino a la victoria pasara necesariamente por ganar las elecciones a la primera. "Sí se puede, aunque no esté claro". Verso a verso, golpe a golpe. 10 de junio.
  • Creo que Corbyn (y Mélenchon) puede ser la demostración palpable de que una derrota digna puede ser un instrumento infinitamente más eficaz en la gesta de la emancipación colectiva que el estúpido veneno del éxito, que se cortocircuita a sí mismo. Sí al entusiasmo, sí al deseo, y hasta puede que sí a la esperanza. No a la ilusión para los imbéciles, no al optimismo idiota ni a la euforia mortífera, ni al cortoplacismo mediocre de los yonkis del éxito. 10 de junio.
  • Venezuela es una demostración palpable de cómo ganar elecciones no es un afianzamiento de la victoria por sí solo. La consigna es disolver la estructura gobierno-oposición como una estructura eterna, como un bucle vicioso, como una burla infame. Los pueblos de Europa deberían decidirse a andar ese camino. Eso acaba con el neofascismo neoliberal seguro, porque éste se ampara ideológicamente en ese fetichismo del electoralismo democraticista. Y, aún diré más, las experiencias hasta ahora nos muestran que todo populismo que entre en ese bucle del éxito y del fracaso (que nada tienen que ver, como hemos dicho, con la victoria y la derrota) está condenado al autoritarismo como previo paso ineludible a su debacle definitiva como opción política.
    Todo lo anterior implica, lógicamente, que no hay élite alguna que pueda tener un saber efectivo sobre ese proceso. Lo único que puede hacer una cierta "vanguardia" -como la entiende el activismo y el populismo, esa minoría tocada por la gracia de tener un vínculo directo entre su conciencia y lo real, frente a la masa
    supuestamente idiotizada por el sistema- es establecer y diseñar cauces de expresión para la multitud, no cauces de represión para representarla. Eso hasta que logremos dejar atrás cualquier concepto de élite o vanguardia, que será una tarea emancipatoria insoslayable. 10 de junio.




 

El País Valencià.





  • La cosa proviene de aquí:
    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1366834223409127&id=100002476884238&ref=bookmarks

    Cuando ya ha dicho que “Lerma era un catalanista que nos la coló a todos” he reconocido rápidamente al tipo de personaje y, simplemente, le he retirado amistad para evitar grescas y trifulcas. Como tenemos amigos en común, ha seguido dirigiéndose a mí desde otros lugares y entonces es cuando lo he bloqueado y he puesto este comentario en mi muro.

    https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1367613703331179&id=100002476884238

    Una cosa es el catalibanismo y otra es posicionarse en contra del paletismo, que es lo que yo intento hacer. El anticatalanismo es paleto en cualquier parte del mundo. Pero aquí, además, es el núcleo duro de la ideología del PP. Tolerancia 0.

    Podría echar la tarde “dialogando” con los que niegan les Normes de Castelló y han decidido que lo que se habla en Catalunya y en el PV son lenguas distintas o con los que han decidido que han descubierto que a la operación aritmética 2 + 2 le han encontrado una solución mucho más satisfactoria que 4. Pero, vamos, se me ocurre un par de billones de cosas mejores que hacer.

    Ahora, la acusación me parece particularmente repugnante y grave. He tenido alumnxs con los que estaba en las antípodas ideológicas, y ellxs y yo sabíamos perfectamente lo que pensaba el otro, que han sacado en mis asignaturas notables, sobresalientes y matrículas de honor. Y sólo un bastardo podría dudar de mi honestidad al respecto. Si alguien que lea esto y haya sido mi alumno quiere opinar o manifestarse en una u otra dirección, hacedlo sin más.

    Lo que fastidia de estos lepenitas es que estén infiltrados en Podemos. Éste es un caso flagrante de lo que llevo dos años diciendo. Pero vamos, ellos solos acaban quitándose la careta. Habría que explicarles que Podemos no es lugar para ellos. Pero tal vez mejor si no lo hago yo personalmente.

    Por lo demás, pelillos a la mar. Será por juligans. 27 de mayo.


  • Efectivamente, el mejor ejemplo de transversalidad es nombrar un país entero con una demarcación catastral: Comunidad Valenciana. Burocracia constitucional de la buena. Señores y también señoras, eso no fue un consenso, sino una sádica, calculadora y gélida crueldad. 28 de mayo.


    La final de la Champions: mi modélica y neutral actitud.

  • Foto de portada en Facebook: Sin demagogias, antes al contrario, con bonhomía, sosiego y templanza, doy por inaugurada esta foto de portada, como mínimo hasta el sábado. Con mis mejores deseos. 29 de mayo


  •  Me sabe mal, pero es que no veo que lo diga nadie, así que de nuevo me toca bailar con la más loca. Por mucho que insista en ello, y sin quitarles un ápice de razón a los que lo hacen, lo de la familia Pujol o lo del fraude de Messi a los catalantes les sigue pareciendo pecata minuta en comparación con los 300 años largos de saqueo borbónico y franquista. Yo, no lo veo tan raro. 29 de mayo
  •  Hala, me voy a ver al equipo de mi vida jugar la final de la Champions... Bianconero hasta la médula.👊 3 de junio.
  • Sergio Ramos es la esencia del madridismo. Ir ganando por 3 y fingir una agresión para que expulsen a un contrario. El seňorío en su máxima expresión. Por cierto, Cristiano es un jugador como la copa de un pino. Por eso le pitan en el Bernabeu. 3 de junio.


  • Muy pocas, pero algunas veces una imagen vale más que mil palabras: Púnica, Gürtel, Merkel, bestialidad.... La esencia de los tiempos que corren. La alternativa al homo sapiens, triunfando. Nene te portas bien o llamo Sergio Ramos.

  • 6 con Franco, 6 con el PP.
    Ojalá otros 30 años de sequía. 3 de junio
  • Curiosas relecturas de la Historia para demostrar que no hay contradicción entre ser de izquierdas y del Madrid. Stalin borrando a Trotsky de las fotos os enseñó el camino a seguir. Y Goebbels hizo el resto. 4 de junio.
  •   Prueba del algodón: pregúntale a alguien que se diga de izquierdas y del Madrid qué piensa de los nacionalismos "periféricos" de izquierdas y de su importancia en la lucha antifranquista. Verás qué risa y qué despliegue de cultura política. 4 de junio.
  • Lo peor cuando gana el Madrid: la legión de presuntos rojo-progres intentando legitimar su alegría como si fuera lógica y natural #Champions 4 de junio
  •  A ver, para deshacer malentendidos. Yo ayer apoyaba a la Juve porque no jugaba ningún equipo español. Si juegan el Barça o el Atleti los apoyo a ellos. Y por supuesto al Valencia, cuando la jugó. 4 de junio.
  • Ayer vi el partido entero. No me hace gracia que gane el Madrid nunca, pero ayer le dio un repaso a la Juve, que no estuvo en ningún momento a la altura. Cristiano estuvo magnífico. Me parece un gran jugador, miembro egregio de la segunda fila de grandes jugadores de la Historia de ese deporte. En la primera para mí sólo están Maradona, Pelé y Mesi. En la segunda pongo a Cruyff, Platini, Beckembauer, por supuesto a Zidane y alguno que se me escapará. Más hay en la tercera, pero déjenme poner ahí como ejemplos a Van Basten, el mejor Kempes, o Zico. Así, que estar en la segunda no es ningún deshonor. Es estar seguro entre los 10 mejores jugadores de la historia de este deporte. Y acepto, en clara competencia con Zidane, que puede ser el le segundo -el primero es Cruyff sin duda- de esa segunda fila. No puedo hablar de Di Stefano, porque nunca le vi jugar. Le tengo gran cariño porque le dio una liga y una recopa al Valencia de mi infancia y de mi juventud.
    Ayer el Madrid fue infinitamente superior. Ni sombra de duda como en las dos finales anteriores contra el Atlético de Madrid. Me iba a ir a dormir con un resignado silencio hasta que surgió el madridismo que tantos odiamos en su figura más odiosa en la actualidad, ocupando el lugar que en su momento ocuparon Raúl González Blanco o Juanito, o Michel. Ganando 3 a 1, y a pocos minutos del final, Sergio Ramos finge una agresión para que el árbitro expulse a un contrario. Se me dirá que eso también lo hace Busquets. Completamente de acuerdo. De hecho, lo hacen multitud de jugadores de cualquier equipo. Me parece una trampa deleznable. Pero como lo hizo ayer Ramos, no es un acto tramposo. Es un acto canalla, soberbio y miserable. Y eso sólo lo hace el Madrid, como saben todos los demás equipos del mundo.
    Lo expreso en mi muro de Facebook, cierto. Y entonces vienen un legión de madridistas –esos que insultan y agreden sistemáticamente de toda la vida a los jugadores del Atlético o del Rayo, por ejemplo- a faltarse conmigo y que si ajo y agua y que si mal perder. El Madrid es eso para una gran mayoría de ciudadanos españoles. Luego vienen las almas bellas a decir que todos son iguales, que el fútbol el opio de las masas, etc. Miras de dónde son estos adalides de la conciencia obrera y –oh, qué casualidad- también son de Madrid. Cuando el Barça –la idea creo que fue de Javier Coma al alimón con Vázquez Montalbán- hizo suya la divisa “més que un club” vino a expresar el antifranquismo de la única forma que se podía entonces. Y eso ha quedado en la memoria histórica de muchos no sólo catalanes, sino españoles, que siguen viendo en el Barça un símbolo de resistencia antifascista. Incluso aunque alguna de sus estrellas defraude a Hacienda. Desde el fasciocentralismo, esto, como tantas otras cosas, no se comprende. Pero vamos, cada vez que un turista del centro de la península llega a cualquier parte de lo que considera sus dominios y espeta “estamos en España y a mí me hablas en español” puede estar criando a un culé. Seguro a un antimadridista.
    Ayer no jugaba ningún equipo español contra el Madrid. Muchos, cuando vimos lo de Ramos, nos empezó a hervir la sangre. Pero, viendo cómo están repartiendo los madridistas con absoluta falta de educación en muros ajenos (ajo y agua es lo más bonito que me han dejado como comentario) los que estaban jugando contra el Barça (y por sinécdoque, contra la España progresista) eran ellos. Son siglos de humillaciones y a veces se despierta. Insisto: lo malo del Madrid no es lo que fue con Franco, sino cómo se han empeñado en mantener viva la memoria de lo peor de esa época los últimos 40 años. Entre los más maleducados que han venido a increparme hoy uno escribe en el Diario.es (lo he visto al buscarlo para saber quién me estaba insultando) y otro tiene una bandera republicana con el lema “Yo también soy español”. Sólo un madridista es capaz de articular un mensaje fascista, soberbio, insultante y prepotente sobre un símbolo tan decente y hermoso.
    Aviso, cualquier comentario de mal gusto o guerracivilista a este post puede implicar bloqueo automático. No voy a mantener polémica alguna sobre este tema. Si no te gusta, pasa de largo o bloquéame tú. Será un honor. 4 de junio.
  • Que el fútbol es una mierda lo demuestra el hecho de que ha impedido que me acordara del aniversario de la muerte de Muhammad Ali. Imperdonable.5 de junio.

 

 

 

Cosas de la vida.

  •  Se lo dije ayer a una alumna preocupada porque no sabía lo que quería: Yo hasta los dos años, que mi madre debió dejar de darme de mamar, lo tenía todo claro. Una gran teta cósmica era la unión perfecta entre el deseo y el universo. Después, de eso, o eres muy tonto o todo son dudas. De hecho, la duda es el potencial creativo del ser humano por excelencia. No hay invención si hay un acople perfecto entre la esperanza y tu mundo. No se trata de la falta de fe.Eso es banal: pasiva melancolía. Se trata de la fe en falta. Eso es la vida. La sabiduría es la fe en la falta. Ya llegará. 31 de mayo.
  • Descubro que desde que pongo textos cortitos me rebate gente que antes me daba likes. O sea, que no me leíais y pensabais que andaba diciendo lo que queríais escuchar. 31 de mayo.
  • El (neo)liberalismo capitalista se ha perpetuado en el poder haciendo creer que sólo en el entorno de la libertad de mercado es posible tener una existencia auténtica, es decir, libre y autónoma, radicalmente única, porque ha confundido premeditadamente singularidad con iniciativa privada.
    Por otro lado, desde el anti-imperialismo, se cae en que los atentados a las libertades individuales y colectivas, a los derechos de las minorías, son mariconadas -la palabra define mejor el concepto, que "pecata minuta, con perdón- frente a la explotación y la miseria capitalista.
    He compartido muchas veces una foto con una pancarta que dice "El capitalismo no funciona, la vida es otra cosa". Estoy completamente de acuerdo. El problema es que tampoco veo que funcione muy bien el anticapitalismo estándar que es tolerante con Putin, con Kim Jong-Un o con el yihadismo brutal (el lugar en el que he puesto el adjetivo es importante) por turno según convenga para combatir al Capitalismo Global.
    La paradoja es jodida de resolver. O inventamos otra cosa o nos podemos pasar así milenios. Creo yo.
    (A cuenta del bestial antentado de Kabul de hoy y de algunos comentarios que he visto que suscita). 31 de mayo.

  • Narcisismos hay muchos. Yo tengo el mío, que tiene que ver con el bien decir, etc. Es obvio y cualquiera que me conozca un poquito lo sabe (los que me conocen mucho estarán más atentos a mis terrores e inseguridades que a mi narcisismo, lógicamente). El narcisismo es estructuralmente necesario y todos tenemos el nuestro. A diferencia de la autoestima, no depende de la voluntad, sino que es un hecho estructural. Ahora bien, hay un tipo de narcisismo que me aterra: el narcisismo totalitario. Sí, ése que hace a un individuo o individua confundir el cosmos con el amor que el profesaba su mamá, y lo ancla para toda la vida en eso que Freud llamaba las fantasías infantiles de omnipotencia.
    Las variantes son muchas. La masculinas son más antigüitas y rancias, pero también están las femocráticas, las de las mujeres neoliberales, que merecen un atento escrutinio. No entraremos ahora en esa distinción
    "Un día, las tres Personas de la Santísima Trinidad se reuniero rodeados por la apacible nada en la que tan bien se sentían y se comunicaron un malestar cada vez más perceptible por cada una de ellas. Entonces Dios Padre (si lo hubiera hecho el Hijo o el Espíritu la cosa parecería banal para este sujeto del que hablamos) verbaliza el problema: ¿Os habéis dado cuenta de que nuestra divinidad carece de sentido si fulano (léase con "a" todas las veces que se quiera) no llega a [catedrático, ejecutivo de cuentas, ministro, CTO, líder populista, presidente de falla, novelista de éxito, director de un gran periódico, gurú tecnológico, o un larguísimo etc.]? Entonces la divinidad, llena de inquietud, decidió provocar el Big Bang y crear un Universo en el que fulanito/ta pudiera llegar a cumplir su destino y crearon un montón de criaturas animadas e inanimadas cuya única razón de existir es que el tal fulanito/ta pueda llegar a ser aquello que inconscientemente le había prometido a su mamá."
    Después de la extinción del neandertal, ya cada sujeto se imagina la historia según sus gustos, pero indefectiblemente todos estos florilegios de la neurosis tienen este comienzo, esta secuencia narrativa común, entre el Big Bang y el Homo Sapiens. No me digáis que no habéis conocido a alguien así. Peligrosos como mono con navaja. Porque cualquier cosa que se oponga a sus intereses la consideran un sacrilegio cósmico y el rencor y el deseo de venganza son para ellos un sentimiento sagrado. Y la deslealtad y la traición, instrumentos perfectamente legítimos, pues implementados a su favor contribuyen al fin último de cumplir el destino del universo. Son el más logrado ejemplo de reconversión del narcisismo en auto-estima. 7 de junio.




Algunos chistes.

 Últimamente, como se ha podido ver más arriba, publico algunos chistes provenientes de un grupo de Facebook que se llama B.C.C (Buenos Chistes Cortos). Los aderezo con un pequeño comentario.

  • - Dr., tengo sexo muy a menudo con una cabra.
    - Macho o hembra?
    - Hembra!! Que se cree, que soy un degenerado?
    (La putada del chiste es que es verosímil. Más de un homófobo puede sentirse insultado. Si algún zoófilo pasa por aquí, mis mejores deseos) 31 de mayo

  • - Una hamburguesa con queso, patatas y una Coca-Cola, por favor.
    - Por un euro más puede llevarse el Banco Popular. 7 de junio.
  • - Nunca me escuchas!
    - Y yo a ti.
    (No es un chiste, es una tragedia en un acto) 9 de junio
  • Esto es la Biopolítica en la cultura digital. Dos ejemplos hiperdidácticos por si alguien no acaba de captar el término. De nada. 🤓
    1
    - ¿Tú que haces después de llegar al orgasmo?
    - Borrar el historial.

    2.
    - Cariño... no me jodas, en serio?
    - Qué pasa?
    - Llevas puesta la Fit Bit, no?
    - Si, qué pasa...?
    - Que estas en el baño...
    - Y que?
    - Que has pasado de 800 pasos a 6400... que tal va la paja? jajajajaja :D :D :D
    - MIERDA

    De mi grupo de chistes habitual. 9 de junio.


martes, 20 de enero de 2015

¿Qué psicoanálisis para el populismo? (Apuntes sobre el populismo, 21)



Bien, entonces es totalmente admisible que en un cierto nivel el psicoanalista haga semblante, como si el estuviera ahí para que las cosas marchen en el plano de lo sexual. La dificultad es que él termina por creerlo, y entonces esto lo fija, completamente.
Es decir, para llamar a las cosas por su nombre, deviene imbécil.
(Jacques Lacan)
Un discurso es siempre adormecedor, salvo cuando uno no lo comprende — entonces despierta.
(Jacques Lacan
Es posible prescindir del padre, a condición de servirse de él.
 (Jacques Lacan)


Adán separado de Dios por Freud (Jaime Marqués).



¿Qué puede aprender el político del psicoanalista? ¿Qué relación se podría establecer entre la posición del analista como semblante del objeto causa del deseo y la posición del líder popular? ¿Entender la posibilidad de que el discurso analítico incida en la praxis política no es entender, entre otras muchas cosas, que el líder (y por extensión el político y el militante) sepa que su destino es acabar siendo un desecho? ¿Que, al igual que en el proceso de la cura, en la travesía del fantasma, la rectificación subjetiva y la caída de las identificaciones el analista debe estar siempre al tanto de que su destino es caer, el político populista, el líder, ha de estar siempre en esa posición para posibilitar una ruptura  subjetiva con el ideal (con el significante "despótico", como dicen los anglosajones) que tenga una incidencia en lo real del goce, en la posibilidad de un pacto con el superyó que autorice la vida? ¿Qué papel en la política para la transferencia, para el manejo del amor que no acabe en las redes de la pulsión de muerte, de la identificación al yo del analista, de la contratransferencia? ¿Cómo manejar los afectos en relación a la interpretación? ¿Cómo manejarse entre el deseo y la demanda, si en el circuito electoral el político está impelido a profesionalizarse -a ofrecerse, como el profesional postfordista y "virtuoso" (en el sentido de Paolo Virno), como el que satisface las demandas- y ello ha sido lo que ha atrapado al sujeto en el Discurso Capitalista en el bucle de la servidumbre voluntaria? ¿Cómo manejarse cabe el Inconsciente en lo colectivo? ¿Cómo manejarse en el ámbito de la hermenéutica política y en la dinamización de los afectos, si trabajamos en un ámbito donde es posible el cálculo pero no la exactitud, donde se puede arriesgar una interpretación pero no una garantía de certeza en el sentido? ¿Cómo templar la posición del sujeto supuesto al saber sin la poderorísima arma del silencio?¿Qué posición para "el político" en la lógica de la emancipación que no acabe enmarañada en este iluminismo -"claro que", cuando no hay garantías- y que no le lleve a reprimir el entusiasmo bajo la forma escénica de un narcisismo primordial que lo atrape en las redes de la pulsión de muerte, esto es, de la repetición? ¿Qué activista para esta tarea, qué líder, que pueda orientar una práctica que no cercene el deseo al coagularlo en la demanda, es decir, que no agote su praxis en el intercambio imaginario que supone la telecracia, el espectáculo de las masas reaccionando al estímulo, que cambie la filia "societaria" por la respuesta espectacular de la reacción masiva, estadística, mayoritaria, numérica que sepulte el proceso en la evidencia imaginaria? ¿Qué activista sino uno que sepa negociar con el narcisismo, sí pero también con la compulsión superyoica al éxito convocante entendido como espectáculo, a la reiteración de la demanda? ¿Qué sujeto para la ciudadanía que no acabe en la guillotina o en la concienciación, dos formas de perder la cabeza por la acción del poder, dos formas de la muerte del deseo por cierre del discurso? ¿Qué hacer con la razón que no sea lo de siempre, es decir, acabar por tener que dársela al político o al activista, renunciar a su valor de uso por su valor de cambio?¿Cuál es el valor del silencio del líder, cómo puede aprender a dar la voz y la vez, la palabra y el tiempo, sin usurparlos, cómo aprender a callar a tiempo, a distinguir la acción del acto, el desvelamiento del espectáculo, la revelación de la conversión, el deseo del parloteo?¿Qué forma tomaría en la política la brevedad de las sesiones, el final como intervención, el hiato entre la palabra y la presencia como praxis de la verdad sobre lo real, como orientación a la causa del deseo más allá de los logros puntuales de cada verdad?¿Cómo vérselas con la verdad una por una, sin la garantía de la universalidad objetiva, cómo ser un líder sin ser ejercer de disfraz, de pantalla, de prot-agonista?

Esto, creo que cifra, muchas cosas que a los que llevamos años en el entorno del lacanismo nos hacen dificultad, enigma, en el discurso de Podemos en particular y del populismo como modo de ejercer la radicalidad democrática  en general, y que vemos como la estructura de un peligro: pensamos que no se puede tener una concepción de la libido y de la emancipación que no cuente con el deseo como esencialmente im-pre-decible, la verdad como no toda, la palabra (la parole) como camino a la invención de lo nuevo, como sustracción a la evidencia ontológica. Cómo construir un diálogo del que el sujeto no queda fuera, aunque "malesté", un pensamiento por fuera de los imperativos de la comunicación, del espectáculo, de la euforia mortífera y del éxito escénico. Si no hay un afuera del sentido y del éxito, de la euforia y la claridad como requisito para la acción, nos tememos que el capitalismo se hará con ello. Como, hasta ahora, siempre.

(El fin de la duda no es la confirmación de la existencia, sino posibilidad de topar con una pregunta verdadera. No es pues un final, sino -como ya lo fue para Descartes, pese a sus divulgadores- la posibilidad de un principio. Después de mucho tiempo dudando, he tenido la sensación subjetiva de topar con preguntas que se me antojan, por el momento, adecuadas. Cosas de la lógica del tiempo. Este texto es eso. Ya se me pasará)

viernes, 23 de mayo de 2014

Algunos puntos sobre algunas íes: por qué considero necesario votar y votar a la izquierda.

Un par de fotos:

No estamos intentado empezar una guerra de clases, sino
acabarla
A los malos políticos  los elige la buena gente que no vota.

Y un par de tuits de mi venerado Gerardo Tecé (@gerardotc)  

            1

-La crisis ya está acabando.
-Pero hay más paro que cuando empezó, y los que trabajan ahora cobran menos.
-Pues eso. Todo ha salido bien. 

a)Se le llama crisis
b)Se destruyen millones de empleos
c)Se crean unos cuantos pagando la mitad que antes
d)Se le llama salida de la crisis

para hacer boca…


1. A quién tengo en mente en al escribir este texto.



       Muy claro no tengo quién pueda ser el “lector modelo” o el lector tipo de un blog tan raro como éste, donde igual cuelgo análisis políticos, que reflexiones sobre eventos mediáticos, que mis poemas. Lo que tengo bastante claro es que quien está en mi mente cuando escribo estas líneas no son los que más habitualmente suelen estar. No oculto más mis cartas: en primera instancia, esta entrada se dirige a personas que hayan podido votar al PP en recientes convocatorias electorales y se sientan decepcionados, engañados, estafados. Por ello, los lectores más habituales de mis entradas, tal vez, extrañen un poco el tono y les pueda parecer que escribo con menos determinación que otras veces. Valga, pues, como explicación también para ellos este párrafo y como afirmación de que mi postura sigue con el mismo nivel de escándalo e indignación.

     Evidentemente, las políticas del PP pueden resultar convenientes como mucho para una de cada cien mil personas que le han votado. Por ello, pese a que las encuestas siguen hablando de varios millones de hipnotizados que creen que la cosa va por donde debe (como decía una persona hace poco el Facebook, algunos votan al PP como el que echa la primitiva: esta vez no ha tocado, veremos a la próxima) son muchos los que no han tenido más remedio que abrir los ojos al ver que no baja el paro, que la educación de sus hijos es cada vez más cara y con menos medios, que los niños con cáncer no reciben los cuidados adecuados y un larguísimo etcétera.

    Algunos, y conozco bastantes, ya están arrepentidos, pero no saben qué votar o están pensando en abstenerse. Por esa razón, aquí voy a intentar iniciar un diálogo convincente y persuasivo con personas que no necesariamente han de tener la misma sensibilidad que yo. Los afectos se han convertido en una especie de trending topic en el nuevo discurso de la izquierda, pero parece - por ciertos griteríos muy del sistema bipartidista y tertulianos, que oigo en los últimos tiempos- que sólo como una alternativa extrema a la razón. Yo, sin embargo, creo la razón puede aproximarse a la sensibilidad, no para disolverla, sino para que esta misma sensibilidad pueda entrar en el diálogo. Chillar o callar no es hacer justicia a nuestros sentimientos.

     Estoy intentando convencer a gente de que vote a la izquierda, no de que sea de izquierdas. Cuidado, es posible que intentara esto en otro momento, o en otras circunstancias. Pero no pretendo iluminar a nadie y decirle algo así mira como “mira la verdad que yo poseo”, si no, ¿no crees que es de sentido común que, más allá de nuestras sensibilidades y filosofías de la vida esto puede ser conveniente para ambos? Probablemente, lo que acabe dándoles no son más que razones para no temer a la izquierda o considerarla el enemigo.

2. La derecha, sus mensajes, sus mentiras y sus trampas.

     Mucha gente votó al PP en las pasadas elecciones presa de la angustia y del miedo ante el derrumbe de la economía y el crecimiento salvaje del paro del que ellos prometían librarlos ¿Cómo consiguieron vender a una mayoría de votantes españoles que eran ellos, representantes de los intereses de los grupos fácticos y económicos que precisamente habían sido los que habían llevado al país a la ruina (bancos, constructoras, grandes empresas, en cuyos consejos de administración estaban y a los que habían regalado contratos millonarios a cambio de sus respectivas comisiones como ya estaba claro por las investigaciones sobre la trama Gürtel), los salvadores de los españoles? Pues con una aplicación implacable de las políticas de su maestro en comunicación, Joseph Goebbels ministro de comunicación de Hitler, cuyos famosos 11 principios pusieron en práctica de modo implacable a través de sus medios afines como los periódicos ABC, La Razón y El Mundo, pero sobre todo con lo que se ha dado en llamar la TDT Party (haciendo juego con el Tea Party, el think tank de extrema derecha anti-Obama en Estados Unidos), con el grupo Intereconomía a la cabeza.

       Si los leéis, veréis que no se han saltado ninguno en su labor de intoxicar, mentir y machacar “mentiras hasta que acabaron convirtiéndose en verdad”, es decir, en la opinión de la mayoría. Pero fijémonos ahora, sobre todo, en los dos primeros, porque son un magnífico ejemplo de su manera de proceder. Estos rezan así:
1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

     Pues bien, como habían hecho desde que ganó las elecciones, el principal empeño de la extrema derecha mediática consistió en reducir toda posición de izquierdas a los intereses electorales del Psoe: Ser de izquierdas era defender a Zapatero. Y siguieron insistiendo en ello pese que millones de españoles salieron a la calle en mayo de 2011 para mostrar lo contrario, porque el principal logro de Zapatero había sido desmovilizar a la izquierda y hacerla creer que con sus gestos legislativo-mediáticos (ley de memoria histórica, matrimonio gay, educación para la ciudadanía, no asistir a una misa del Papa cobarde que se retiró por no enfrentarse a la banca y a los pederastas) era suficiente y no había que seguir luchando ni controlando a los políticos. Por supuesto, el colmo de esa estrategia de la derecha fue la asimilación de Zapatero a ETA y el intento conferir a los que se sumaron al movimiento indignado y al 15M –para mí el acontecimiento político más alentador e importante en España desde la muerte de Franco- en unos parias descamisados y antisistema bajo la etiqueta de “perroflautas”. 

      Pero la estrategia de los grupos mediáticos de extrema derecha, por supuesto,  no se detuvo ahí, sino que prosiguió con el intento de desprestigio ideológico del enemigo. De este modo, al famoso eslogan “no hay nadie más tonto que un obrero de derechas”, intentaron oponer otro eslogan de lo más efectista: “Más tonto que un obrero de derechas es un parado de izquierdas”, lema que popularizó Intereconomía y que se tragó mucha gente para su mal. Evidentemente se trataba de legitimar un supuesto ideológico absolutamente fraudulento e indemostrable: que la forma de crear empleo era favorecer los intereses de los grandes empresarios y de la banca, facilitando sus beneficios, bajándoles los impuestos, abaratando el despido, etc.

      Lo más sibilino fue cargar tintas contra un concepto que es una seña de identidad histórica de la izquierda como es el de lucha de clases, motejándolo de concepto antiguo, vetusto, desfasado. Ahora bien, cuando seis millones de españoles han sido expulsados de la sociedad negándoles el derecho a ganarse la vida, cuando la brecha entre ricos (cada vez más ricos) y pobres (cada vez más y cada vez más pobres) se ha ido ampliando en España más que en ningún país europeo, cuando cientos de miles de millones de euros han ido a salvar el pellejo de bancos que se habían dedicado a vender acciones fraudulentas y a conceder hipotecas muy por encima del valor real de los pisos a los que se les aplicaban -con el cada vez menos disimulado fin de quedarse el dinero de sus víctimas y también esos pisos-, cuando los trabajadores tienen cada vez más difícil acceder a la sanidad y a la educación y, en última instancia, luchar por su futuro y el de sus hijos, mientras los banqueros, empresarios y muchos políticos (los del PP con una abrumadora mayoría sobre cualquier otro partido) se enriquecen con corruptelas, cuando los jóvenes de las clases trabajadoras (es decir, aquellos que no son ricos de familia), por muy bien preparados que estén, se están viendo obligados a emigrar y hacer de sirvientes en otros países… ¿alguien puede dudar que hay una clase que está haciéndole una sucia guerra a la otra y que además la va ganando por goleada?

     La gran argucia ideológica de la derecha es vender que el concepto de lucha de clases –para mí más visiblemente evidente ahora que lo que lo había sido nunca desde el fin de la Segunda Guerra Mundial- se asocia directamente con las soluciones que le dieron las proclamas marxistas de finales del XIX y principios del XX como la dictadura del proletariado o el socialismo estatalista. Marx nos dejó instrumentos valiosísimos para el análisis de la realidad y la política capitalistas, pero sólo algunos grupos muy pequeños y marginales siguen creyendo dogmáticamente en sus recetas. Nadie en la izquierda actual habla de estas cosas, sino más bien de radicalización (profundización, avance progresivo, extensión social, económica y cultural) de la democracia, cosa que desde los medios de derecha bien se encargan de silenciar porque a eso sí que lo temen. Es el sentido de lo común, frente al imperio del sector público (tan fácilmente corrompible por los intereses privados como estamos viendo) en lo que la izquierda actual, con sus trancas y barrancas, con las enormes zancadillas que desde los intereses de los poderosos se le van poniendo, trabaja actualmente. Que, frente a ello, hay una guerra del capital comenzada por Nixon, continuada por Thatcher y Reagan, perpetuada por Aznar y Berlusconi, y sostenida actualmente por Merkel y Rajoy para acabar con el Estado del bienestar, con la protección de los más débiles, y con la igualdad de oportunidades me parece indiscutible. Intentan hacernos creer que la izquierda no ha evolucionado y no sigue buscando nuevas soluciones, lo cual invalidaría el diagnóstico de la lucha de clases.

     La forma de razonar de la derecha es tan simple y falsa como implacable en los últimos 40 años. Ejemplos: demonizar a los sindicatos. Bien, nadie más crítico que yo con muchas actuaciones suyas tanto en las empresas como en la esfera pública, pero no me hace falta imaginar, sino recordar, que la situación de los trabajadores asalariados, que ya es bastante mala de por sí y muchísimo peor gracias a las reformas del PP, sería simplemente infernal (eso sí que sería volver al siglo XIX, con jornadas de 18 horas, trabajo infantil y sin vacaciones como propugna uno de los mayores bárbaros de la extrema derecha mediática, el incalificable Salvador Sostres, que también defiende cosas como que las mujeres deberían tener el acceso prohibido a los restaurantes o su derecho a gustar de menores de edad) si los sindicatos no existieran.

      Por supuesto, demonizar también a los trabajadores del sector público (los “funcionarios” dicen ellos) con especial saña contra los de la sanidad y la enseñanza. Gasto intolerable para los ricos, porque según se dice se la pueden pagar ellos de “su dinero”. ¿Qué dinero es ése sino el que procede de las tropelías de sus ancestros, y que han heredado, o del que extraen como beneficio a sus trabajadores, pequeños proveedores y clientes a los que luego pretenden abandonar al hambre, la ignorancia y la enfermdad? Una vez discutí con un farmacéutico muy conservador que criticaba airadamente a los que cobramos nuestros salarios del sector público, entre los cuales obviamente me incluyo. ¿Y él? A santo de qué tendría ninguna clase de beneficio si la seguridad social, es decir, los impuestos de todos, no financiara la inmensa mayoría del gasto que le hacen sus clientes. Con la diferencia de que nosotros no podemos dejar esa fuente de ingresos a nuestros hijos y él sí.

      El problema es que no hay mayor mentira que la tan cacareada libertad de mercado capitalista. El mercado es una bella invención, está en la base de la creación del género humano, que empezó a salir de su manada (de su clan, de su tribu, de su núcleo familiar) para intercambiar con otros seres humanos aquello que tenía por aquello de lo que carecía. La gran perversión es la versión capitalista del mercado que nos quieren “vender” (nunca mejor dicho), que se supone que puede regular todo a través de la “libertad” de sus agentes. Es absolutamente falso. Porque toda la legislación capitalista está orientada a anular completamente cualquier libertad en ese campo. La cuestión del emprendimiento es un mito porque cualquier innovación real, útil, creativa está totalmente condenada al fracaso excepto que la acapare una de las grandes empresas ya establecidas y la rentabilice dándole alguna miserable migaja a su creador. ¿Cómo? A través del dominio del crédito y de su negación a cualquiera que no sea sumiso con los poderes económicos y sus esbirros políticos. Sinceramente, no creo que a ningún emprendedor, autónomo, creativo, innovador o pequeño empresario con ganas de trabajar y crecer le convenga en absoluto un gobierno de derechas. Piense en ello cualquier propietario valenciano de una pequeña fábrica o tienda de muebles: cómo el PP ha propiciado el aterrizaje de Ikea en estas tierras, contra el cual tanto se lucho para proteger el empleo y la productividad que generaba el sector. La derecha supone siempre la dictadura de los grandes capitales y las multinacionales y el pisotón sin piedad a cualquiera que intente asomar la cabeza. La gran falacia liberal y, después, neoliberal es la que asimila libertad a propiedad. ¿No nos damos cuenta de que ése fue el origen de la crisis y de las miserias actuales de España, fundar todo posible desarrollo en ponerle a la gente delante la zanahoria de "cómprate un piso" que serás más libre, cuando en realidad estaban firmando hipotecas que los esclavizaban para toda la vida? Y eso fue política de Aznar, no de Zapatero. El causante fue el primero, el segundo, sólo cómplice, por no haber revocado esas políticas como su conciencia progresista le hubiera exigido.

Otro de los puntos estrella de la derecha mediática es el descrédito del Estado Autonómico. A ver, el Estado Español ha sido un estado centralista borbónico desde 1705 hasta 1978, y ha sido un absoluto desastre. Subdesarrollo, pobreza, ignorancia, provincianismo, servidumbre tanto social y económica como territorial: el dominio absoluto de la corte y de la oligarquía, con la guinda de cuarenta años de fascismo y siendo durante siglos el hazmerreír de Europa. Con la descentralización y la democracia llegaron los mejores momentos de España en toda su historia. Tampoco echemos las campanas al vuelo (casi me sale la versión tarantiniana de esta expresión): si lo comparamos con lo que había antes, no era muy difícil mejorarlo.

     Ahora bien, la repugnante estrategia del PP en ese sentido ha sido cínicamente impecable y la Comunidad Valenciana (con el ejemplo de Canal 9 a la cabeza), su paradigma:
1.    Cogemos una administración autonómica.
2.    La llenamos de enchufados sobredimensionando sus plantillas de forma que su financiación sea insostenible.
3.    Generamos contratos faraónicos que concedemos a nuestros amigotes a cambio de favores y/o sustanciosas comisiones ilegales.
4.    Arruinamos la autonomía correspondiente.
5.    Le echamos la culpa a los funcionarios y la burocracia, callando que el 70 por cien de gasto e ineficacia en ese sentido la generan nuestros enchufados y nuestros estúpidos proyectos megalomaníacos (visitas del Papa que nos empeñamos en que retransmita una pequeña televisión autonómica, hipotecándola de por vida; Fórmula 1, en la que procedemos exactamente igual, Copa América, Aeropuerto de Castellón, Ciudad de las Artes y las Ciencias...).
6.    Vaciamos así de cualquier sentido descentralizador y redistribuidor de la riqueza a la estructura autonómica administrativa y política, que en vez de eso se convierte en una fuente de gasto intolerable.
7.    ¡Ay qué pena!, no queda más remedio que privatizar. Así que les regalamos a nuestros amigotes las instalaciones e infraestructuras públicas pagadas con los impuestos de los trabajadores para que las gestionen ellos.
8.    Como además hemos hecho unas políticas laborales y sociales que han empobrecido a la mayoría de la población a estas empresas privadas les tendrá que seguir pagando la administración, pero a un precio mayor y con un servicio mucho peor. Eso sí, nuestros amigotes agradecidos o bien nos pasarán unas comisioncitas bajo mano o bien nos asegurarán un puestecito muy bien pagado cuando nos retiremos de la política porque no podemos ya robar más o porque se nos ha visto mucho el plumero y la gente ya no nos vota.
9.    Ah, y si había una banca pública, la arruinamos, la privatizamos y la rescatamos de su ruina con el dinero de todos que ahora irá a los bolsillos de unos pocos.

     El Estado de las Autonomías puede tener muchos defectos y ser muy perfectible, cierto. Pero de lo que no cabe ninguna duda es de que lo que es un lastre intolerable y asfixiante es una autonomía española gobernada por el PP. En fin, si les votasteis en el pasado, recordad que ya os estafaron una vez. Dijeron que no iban a hacer recortes y han destrozado la sanidad, la enseñanza y el medio ambiente, si bien no han tocado el sueldo de los políticos ni han impedido que los banqueros se adjudiquen sueldos, dividendos y pensiones de escándalo expoliando el dinero público que se les ha transferido para tapar los efectos de su avaricia y su imbecilidad. Dijeron que acabarían con el paro y no sólo éste no ha dejado de crecer, sino que los pocos puestos que pudieran crearse serán totalmente en precario, con sueldos de miseria, o como está pasando continuamente trabajando gratis o teniendo que pagar encima. ¿Os acordáis de las quejas de los mileuristas en tiempos de Zapatero? ¡Cuánta gente vendería ahora su alma, que es lo único que les puede quedar, por ser doscientoseurista!  

No, no van a crear empleo ni combatir el paro, porque a sus clientes les conviene que haya mano de obra barata, servil y tremendamente asustada. No están haciendo políticas para superar la crisis, están aprovechando la crisis para saquear el sector público y crear leyes que favorezcan aún más a los grandes empresarios, esos que lo son no por su esfuerzo o por su talento (la palabra está tan desprestigiada que se ha tenido que inventar una nueva, emprendedor) sino por corruptelas o por herencia, y para los banqueros. Dicen que ha bajado la prima de riesgo. ¿Cómo no va a bajar la prima de riesgo si los que la controlan son los grandes capitales multinacionales, que tienen nombre y apellidos aunque no puedan ser perseguidos judicialmente porque las leyes las han hecho quienes les protegen? Fueron a por Zapatero como han ido a por los gobiernos de Latinoamérica que no han sido dóciles con el Fondo Monetario Internacional provocando una inflación desorbitada y un terrible desabastecimiento, para luego culpar de ello a los gobiernos nacionales.

     Si aún te queda alguna duda, piensa que las campañas siempre tienen algo de sucio, pero lo que han hecho con el crimen de Isabel Carrasco, cómo han intentado darle la vuelta a un episodio escandaloso. Es el máximo: se matan entre ellos y culpan a Ada Colau. Una enchufada descontenta matando al político que la enchufó. ¿Os imagináis que una militante de cualquier otro partido hubiera matado en la calle a un cargo electo de su misma formación? ¿Qué habrían dicho La razón, El Mundo, ABC, Intereconomía, Durán, Sebastián, Rojo o Marhuernda? Ahora, todos calladitos o echándole la culpa de este episodio típico de una organización mafiosa a la gente que protesta en las redes sociales. Para ver algo similar en una formación política habría que retrotraerse a los peores tiempos del matonismo de ETA .
    
      

3. Vamos con la izquierda, sus defectos y sus opciones.

    Si el lector a quien me dirijo llega hasta aquí, estará tentado de decir “pues anda que la izquierda, y Andalucía y los eres, y Cuba y Venezuela…”. Vamos yo he llegado a oír decir a alguien, producto de las descerebradas consignas de Intereconomía, que la debacle de las Cajas de Ahorros era culpa de los sindicatos, que no habían protestado. Evidentemente, era alguien que no había salido nunca de de su casa, y no había trabajado nunca fuera de su empresa familiar, con lo cual no tenía mucha idea de qué función y qué poder tienen los sindicatos en una gran empresa, excepto que son unos "vagos que no trabajan" como le han enseñado a decir por la tele. Evidentemente, hacen muchas cosas mal, ya lo he dicho (y he sufrido), pero ésa es que no podían hacerla...
   
    Bueno, Gracias por la paciencia que has tenido por llegar hasta aquí. Ya voy con la izquierda. No sé si te esperabas otra cosa, pero no voy a hacer propaganda de ningún partido concreto. He encabezado esta entrada con dos imágenes en inglés para desechar desde el principio la idea de que vaya a hacer campaña por una fuerza política de las que concurren en España a las elecciones europeas.Yo ya tengo (casi) decidido mi voto, pero lo que trato de explicar es que eso no me casa con la candidatura que voy a votar. Lo único que quiero que quede claro de entrada es que voy a votar y voy a votar una opción de izquierda. Si no digo a cuál, es porque ciertos vicios del  clientelismo y la militancia harían pensar a unos “mira éste es de los míos”. Y a los no elegidos, “ya le está éste haciendo el juego al PPSOE”. Sí, la izquierda no es perfecta. Acabo de descubrir el Mediterráneo, ¿no?

Entre mis opciones de voto, el PSOE, por el que me siento personalmente estafado y decepcionado no entra en ningún caso. Cuando les voté alguna vez (muy pocas en los 32 años que llevo como votante) en el pasado no fue por convicción, sino por estrategia: para que hicieran de dique a las políticas antidemocráticas del PP, cosa que, desde luego, no hicieron en los últimos años. Si volvieran a tener una mayoría sobre el PP deseo con todas mis fuerzas que no sea absoluta, sino que se vean obligados a pactar con unas fuerzas de izquierda plurales.

Mis tres opciones, de las cuales una se va a llevar mi voto, son las siguientes.
1.    Izquierda Unida (Izquierda Plural): A favor, que es un valor sólido y contrastado históricamente y que en ella hay gente honesta con muchos años y experiencia de lucha en muchos frentes sociales. En contra: pues que arrastran vicios burocráticos de los partidos clásicos, como ciertos grados y jerarquías, y que el programismo (esto da para otra entrada, obviamente) les ha llevado a favorecer al PP frente al PSOE en algunas ocasiones y algunos lugares, porque, total, son lo mismo. No me ha gustado nada, pero confío sinceramente en que sea algo excepcional y muy puntual
2.    Compromís (Primavera Europea): De ellos me gusta su frescura, su desparpajo en el ataque al PP más reaccionario y bárbaro de España, que probablemente sea el valenciano. Su defensa de la lengua y de la cultura de mi pueblo -atacada y perseguida por el PP como no lo era desde los tiempos de Franco-, su apuesta anticentralista y ecologista. Me molesta que su pluralismo les pueda llevar en ciertas ocasiones a una relativa indefinición ideológica y en muchas a una política de alianzas errónea.
3.    Podemos: Es un experimento interesante de alternativa a la izquierda “tradicional” formada por partidos políticos. Me molesta su simplismo comunicativo basado en el tertulianismo populista, aspecto en el que no voy a insistir porque ya lo he dicho por activa y por pasiva en este blog y en otros sitios.

      No entran en absoluto en mis cálculos electorales aquellos partidos que dicen no ser ni de izquierdas ni de derechas, porque eso es imposible. "El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas", son palabras que me pillan mayor para creérmelas en vez de darme auténtico pavor cuando se las oigo repetir a algunos que se creen que porque ahora hay Internet, y en los años 30 no había (había radio, que hacía la función), no pueden acabar en los mismos resultados que dieron en Alemania, Italia, o España el siglo pasado. Lo mismo me pasa con lo de “centro”, los de “centro” siempre son de derechas.

   Tampoco me siento en este momento concernido por posturas del tipo “comunismo ortodoxo”. Para mí, ser dogmático, no dialogante, incapaz de la autocrítica, es siempre de derechas, es ser conservador. En mi concepción de la libertad, la justicia, la igualdad y el bienestar de la mayoría todo está por inventar y mi único enemigo visceral y declarado, porque me ha robado, me ha empobrecido, me ha insultado y está destrozando como una apisonadora mi país es el PP.

     Con lo cual, no me queda más remedio que volver al PSOE, porque si me cuesta entender quien le haya votado en el pasado le vuelva a votar, puedo entender que algunos ex-votantes del PP vean que ésta es la única opción por la que podrían decidirse. Hablando en plata: quien haya votado en el pasado al PP y se haya dado cuenta de la tremenda estafa nunca va a sentirse peor que ahora si vota al PSOE. Digo esto aunque estoy convencido de que menos se arrepentirían si votaran a una izquierda menos dubitativa a la hora de la verdad.

      Sí, yo también he utilizado la expresión PPSOE al calor de la indignación. Sobre todo porque la socialdemocracia carece de una política económica productiva propia y sólo sabe redistribuir, vía impuestos y subvenciones, lo que el capitalismo genera. Por eso, cuando el capitalismo no había entrado en crisis, y pese a que muchos lo veíamos venir, Zapatero fue su cómplice silente. Y cuando entró en crisis, él entró en pánico porque no tenía nada que ofrecer como alternativa al sistema.

     Yo soy partidario de inventar una nueva economía popular, social. Hay cosas que no queremos perder: no es posible ni deseable pensar que el Estado ha de tomar la única iniciativa en la actividad económica. Lo que sucede, como he dicho antes, es que el capitalismo nos ha vendido la engañifa de que la libertad está ligada a la propiedad, por eso cuando ellos hablan de libertad sólo hablan de "libertad de mercado"  Pero lo que vivimos es una sociedad de mercado de todo menos libre. Muchos emprendedores triunfadores que vemos por ahí publicitados lo que son es hijos de familias riquísimas que han inicidado una diversificación del negocio con el dinero de sus papaítos. Así cualquiera. 
    
    Yo creo que puede haber una nueva economía colaborativa, creativa, no sólo ni principalmente competitiva, en la que el talento sea una energía común, no un siervo de intereses privados. Los poderes públicos deben alejarse de un modelo que los vea simplemente como un árbitro de los intereses privados (el Estado liberal-capitalista de toda la vida), no suplantando las fuerzas creativas y productivas que emergen en la sociedad (el modelo soviético), sino convirtiéndose en un apoyo decidido de la creación, la riqueza y la libertad común. Comunismo, hoy, no puede significar otra cosa. Pues bien, aunque no los vea liderando esa nueva economía creativa, porque no saben cómo, cualquier partido de izquierdas será siempre un obstáculo mucho menor que uno de derechas que sólo legisle para los ricos y que vea como amenaza cualquier innovación realmente positiva para el bien general, y no sólo para los beneficios económicos de los de siempre.

     Pero hay más. La sensibilidad social, la convicción democrática y el respeto a la del Psoe, aunque tenga muchos vicios y poltronas, no es la inexistente del PP. El 15M, por ejemplo,  con el PP hubiera sido un baño de sangre. Su aprecio a la sanidad y la educación públicas no son tan radicales como yo querría, pero al menos no se mueren de risa cuando ven que un niño va al colegio sin comer (recuérdense los salvajes comentarios de algún tertuliano de la COPE al respecto), ni dicen que Cáritas miente porque en su informe habla de la enorme pobreza que está asolando a mucha gente en España, como ha hecho con crueldad infinita Montoro. Subían de vez en cuando las pensiones, hicieron una ley de dependencia, mejoraron la situación de las mujeres y reivindicaron y dignificaron a algunos sectores sociales y favorecieron la cultura. La derecha les acusa de derrochar por esto. Ya, y destrozar el sistema bancario valenciano o subvencionar al fútbol (cuidado, no por amor al club, sino porque los accionistas son amigotes constructores en la ruina por su falta de preparación y profesionalidad y por su avaricia de pavos reales con apariencia de cochinillo) o gastar millones en obras faraónicas y en eventos enloquecidos, no es derrrochar, ¿no?

    Las dudas que puedan quedar a un antiguo votante del PP vienen del lado de lo afectivo, de la sensibilidad. La derecha mediática, con la curia católica en cabeza, se ha preocupado de ofender esa sensibilidad con cuestiones como la legalización del aborto o el matrimonio homosexual. Comprendo sus razones, pero si quien lee esto se considera cristiano, por favor, pídale a la Iglesia que se comprometa también con los niños desnutridos, con los desahuciados, con los parados, con los pobres, con los jubilados, con los discapacitados, con los jubildados estafados por los bancos. Públicamente, quiero decir. Ya sé que tienen instituciones benéficas para esas cosas. Pero en el lenguaje de la izquierda hablamos de justicia, de derechos, de solidaridad, no de limosnas.

     Y tranquilos. Las medidas de la izquierda son para conquistar derechos y dignidad. No para imponer acciones o actitudes a nadie. Nadie es “abortista” porque nadie en su sano juicio querría que alguien de su entorno se tuviera que ver en esa situación. Lo único que se intenta es que si una mujer se ve obligada por cualquier circunstancia a tomar esa decisión, no acabe también en la cárcel o muerta. Ni ella, ni su pareja, ni –para la izquierda la sanidad es un derecho universal- el médico que la atiende.

   Al final sólo se me ocurre ya como contraargumento la cuestión del descrédito de la política, como última dificultad que pueda lleva a alguien a pensar que votar a la izquierda es un “cambio de bando”. Dices que los políticos son incoherentes, que cada vez dicen una cosa, que se contradicen, que sólo piensan en sí mismos. Que la política te aburre, que no la entiendes... Te pregunto, ¿eso no lo hacen tu pareja, tus suegros, tus padres, tus amigos? Y, ahora más en serio. Si eres asalariado, ¿no te da esa impresión constantemente tu jefe?. Si eres un o una profesional autónomo o tienes una pequeña empresa, ¿no te pasa eso continuamente con tus clientes, que ahora dicen una cosa y luego otra, que parece que no valoren tu trabajo? ¿Si eres estudiante, no piensas eso de tus profesores? ¿Y si eres profesor no piensas eso de tus alumnos? ¿Y prescindes de todos ellos, sin protestar, ni reclamar, ni hacérselo saber? Es la dictadura comunicativa la que nos ha hecho exigir a los políticos una coherencia que no exigimos a nadie más y que al final a lo único que los lleva es a no pensar, sino a repetir consignas por miedo a contradecirse sin reconocer jamás un error ni rectificarlo. Y a la estrategia del “y tú más” y a atacar al contrario para tapar los propios errores. Y si reclamanos, como haríamos con cualquier relación humana, los de siempre dicen que molestamos y que cortamos el tráfico y que impedimos el derecho a trabajar (de los que tengan trabajo, me imagino). Los políticos son humanos. Vótales, pero no cometas la estupidez de desentenderte después como si fueras su cliente. La política es el arte de relacionarse con lo colectivo. Es un compromiso de conciencia para siempre, no un acto de consumo más. Y el acto de votar es esencial, pero no puede ser la única actividad política de un ser humano digno y comprometido.
        
       El voto blanco, el nulo, la abstención tienen muy poco sentido en unas elecciones en las que mal que bien lo que necesitamos es alguien que combata las sucias políticas neoliberales del PP a favor de los bancos, de los grandes capitales, y de sus corruptos amiguitos del alma. Si hubiera una hegemonía social, una campaña bien orquestada a favor de la abstención como desligitimación radical del sistema, que garantizara un 80 o 90 por cien de abstención, no tengo duda de que yo la apoyaría. Pero no la hay. Y abstenerse en este momento no es deslegitimar al Estado o al sistema, es legitimar al gobierno.

A quién no me dirijo.



        Para concluir:
  • Si crees que las mujeres son inferiores a los hombres, y que no merecen ser dueñas de su vida, su cuerpo y su salario y que mejor si los gestionan los hombres de sus familias, el Estado o una religión; 
  • si odias a los homosexuales, 
  • si crees que el paro existe en España por culpa de los inmigrantes y no de una clase empresarial generalmente muy mal preparada –desde luego mucho peor que la mayoría de los profesionales que trabajan para ellos;
  • si crees que los que no tienen trabajo son unos vagos, y los deshauciados o estafados por las preferentes unos irresponsables que no se merecen ningún respeto;
  • si crees que los que tengan un familiar enfermo o gravemente discapacitado no tienen derecho a una ayuda social;
  • si crees que no es un derecho de las familias educar o alimentar a sus hijos y que no es problema tuyo si se mueren de hambre o se quedan en la calle;
  • si tienes una empresa y prefieres "deslocalizar" tu producción buscando mano de obra barata en condiciones infrahumanas, mientras en tu país hay seis millones de personas sin forma de ganarse la vida y, sin embargo, usas los servicios –comunicaciones, medios de transporte, carreteras, alumbrado, sanidad- que los que trabajamos en este país financiamos con nuestros impuestos para tu placer o tu provecho;
  • si crees que las gentes del Estado Español que hablan lenguas distintas del castellano lo hacen para provocar a los castellano-parlantes o por falta de educación, y no porque es la lengua que han mamado en sus casas, sus sociedades, y países y en la que saben amar, protestar, jugar y acceder al conocimiento y a los bienes públicos;
  • o si crees que cualquier cosa que cree puestos de trabajo, por miserables y serviles que éstos puedan ser, está justificada aunque destruya la dignidad de la gente o su entorno natural, 
siento mucho haberte hecho perder tu tiempo, porque este texto no era para ti. Bueno, en realidad lo siento poco, porque si piensas todas estas cosas, es porque no habrás leído 10 páginas en tu vida, y no creo que me hayas hecho el honor de que esta vaya a ser la primera vez…

A todos los demás, gracias de corazón por vuestro tiempo.
 

 
Sabes que tu gobierno ha fracasado cuando tu abuela empieza a amotinarse.

Postscriptum:



Al poco de colgar este post, alguien me ha hecho llegar este mensaje a través del chat de Facebook.


"Palao, te escribo por privado porque por los clientes que tenemos en la agencia, no quiero hacer ninguna mención política de forma pública. Decirte que he leído tu artículo y muy atentamente. Me ha llamado la atención cuando has comenzado diciendo que pedir el voto a la izquierda no significaba "ser de izquierdas". Tienes razón. Yo no lo soy. Pero me he sentido identificada porque yo también soy una persona que ha votado al PP y que se siente desorientada y estafada. Tras leer el post y llegar totalmente horrorizada al final del mismo, quería escribirte y decirte que gracias por arrojar luz a los que no sabíamos qué hacer. Un abrazo."

Si ésta es la reacción, misión cumplida. El PP es mi enemigo. Muchos de sus votantes, no. Y no hace falta ocultar las convicciones de uno ni ir diciendo que no es de izquierdas ni de derechas. Lo que hace falta es más sensibilidad, más honestidad y menos gritos tertulianos. En suma, máxima radicalidad y nulo fundamentalismo.

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Cositas que he ido diciendo en los últimos tiempos sobre política, izquierda y comunicación.
"El poder no teme a la izquierda, teme a la gente"
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