viernes, 16 de junio de 2017

Cuarenta años y un día.

El día después encuentro un ratito para escribirlo. Hace cuarenta años y un día (sí, suena como una condena), pues era mediados de junio y yo tenía 15 años. Estudiaba primeros de BUP. Mis notas eran malas porque ser rojo y militante leninista y adolecente todo a la vez era una carga excesiva para mis hombros, más teniendo en cuenta que las tres cosas las ejercía –como tantos entonces- en una familia católica y en un colegio de curas, lo que implicaba broncas y persecución constantes.  Éramos las ovejas rojas de nuestras familias. 

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