sábado, 14 de mayo de 2016

A la valenciana...

No deja de ser esclarecedor que a tanto paleto carpetovetónico de los reinos de España, el nombre de A la Valenciana, que parece barajarse como nombre de la candidatura Compromís/EU/Podemos en el País Valenciano, les haga tanta gracia. Sobre todo a los que habitan en los secarrales monolingües del interior. Ayer una señora, proveniente de uno de estos secarrales me espetó que le recordaba “a una señora con una paella” No tardé en decirle que su comentario me parecía de una prepotencia centralista y machista que no tenía por qué tolerar en mi muro de una red social. Me espetó que sólo faltaba que le dijera que era independentista y que el machista era yo (porque era hombre, otro argumento no tenía, claro). 
Miren, es muy indicativo de cómo se nos ve a los valencianos en la Península Ibérica, gracias a 25 años de gobiernos del PP. Por supuesto, no pudieron entender el “copy” (o eslogan) más que en clave exterior y turística, vamos que como marca no se vendía bien. Es, no nos hagamos ilusiones, lo que muchos españoles piensan del País Valenciano (para ellos “comunidad”): somos su puticlub, chiringuito y dispensario de farlopa, con discotecas para descerebrarse y calles para potar por la noche. Si tienen niños, parque temático. Y todo lo que hacemos lo juzgan desde esos parámetros.  
Vuelvan a mirar. Si soy independentista o no, será como me dé a mí la gana, derecho que reivindico para todos los pueblos del Estado Español. Hablo dos lenguas y me las estimo mucho ambas, pero si me ha de preocupar una es la catalana (el nostre benvolgut valencià) porque es la que ha sido perseguida desde hace tres siglos y porque la castellana no corre peligro alguno en ningún territorio del Estado Español, diga la extrema derecha lo que quiera. Lo que sí hemos tenido aquí son dos presidentes que no eran capaces de decir dos palabras seguidas en valenciano (la manera que tenim de parlar la nostra benvolguda llengua comú amb catalans i mallorquins). En Galicia o Catalunya, hasta los peperos brutales y los cosmopaletos de Ciudadanos hablan su lengua diferencial, llegado el caso.
No señores, A la valenciana, no es un eslogan para vender la maltrecha "marca valencia", ni una receta de cocina. Sino un intento necesario de superar el auto-desprecio y el auto-odio. Tras dos décadas y medio resistiendo a un partido carroñero y corrupto, que nos iba poniendo de ejemplo de cómo hacer las cosas, esto es, de qué bien nos estábamos regalando (la tierra, la banca, la identidad y hasta los clubes de fútbol) y prostituyendo, tenemos perfecto derecho a reivindicar que hacer las cosas a la valenciana significa algo distinto. Tanta gente defendiendo tierra, lengua, cultura y economía propia en tiempos oscurísimos, ésos son “a la valenciana” y no las bestialidades urbanísticas perpetradas en La Marina, La Plana o La Safor para que los señores de secano y de allende Los Pirineos disfruten de sus vicios estivales.
Supongo que les hubiera encantado un nombre como a la levantina, pero ni somos el levante de nadie, ni el jardín de flores, ni somos felices como rezan todos los topicazos españoles sobre esta masacrada tierra. Eso sí, por lo último vamos intentar luchar. A la valenciana.

Valencians en peu alcem-se! Perquè des d’Espanya ja no ens demanen glóries, sino farla, gintònics, cases de putes, atraccions de fira i arrós empastrat barrejat en merda congelada. Que s'ho busquen ells, si volen. 
A la valenciana.

Otrros modos y maneras.
Postscriptum: Supose que haurà quedat clar que estic defensant el meu País i la fortuna de una determinada frase, no una opció política envers altres opcions valencianistes i d'esquerres, que les hi ha i perfectament legítimes.