- Las sinergias y las luchas hegemónicas no se producen a través del racionalismo kantiano biempensante, sino por medio de estrategias antagónicas construídas a través de significantes vacíos, que no son sino significantes particulares que han perdido su significado para agrupar a su alrededor demandas heterogéneas. Excalibur es un significante vacío. Y es al revés, no es que Excalibur sea una maniobra de distracción para que no pensemos en "lo importante". Es que muy poca gente se hubiera preocupado de Excalibur, si fuera sólo un perrete. La muerte de Excalibur ha pasado a significar el desatre de caos, corrupción y superstición oficial que el PP representa. El animalismo en general está haciendo esa función en la actual lucha política. El toro de la Vega también es mucho más que el toro de la Vega: es la representación condensada de machismo, fascismo y bestialidad insensible del españolismo totalitario y del PP. Repito la frase de una amiga que he recogido antes en mi muro: BASTA DE ORDENAR MORALMENTE LOS ASUNTOS QUE INDIGNAN A LA GENTE. Es la mejor lección de teoría política que he leído en los últimos tiempos.
- Expresiones como "ruido asambleario antiguo" son muy ofensivas para la gente. Parece que los poltitólogos estáis empeñados en que la gente que se reúne en los círculos son viejos estalinistas o anarquistas. No. Son gente, la mayoría que jamás ha estado en política y que sólo Podemos ha activado. Muchos de ellos parecen muy torpes porque en su vida han estado en una asamblea antes de acercarse a Podemos. Me temo que los politólogos, con vuestros axiomas podéis acabar ocupando el lugar sacerdotal de los economistas de la casta sancionando qué es lo viejo o qué es lo nuevo. La gente preocupada por la política en muchos casos por primera vez en su vida (anda que eso no es nuevo) no quiere figurar ni colocar a sus amigos en el aparato o en las listas. Lo quieren es controlar el proceso para que no les vuelvan a dar gato por liebre. Yo creo que si en vez de ir de célula maquiavélico-leninista en célula maquiavélico-leninista y de despachito de colega universitario en despachito universitario bajarais de vez en cuando a la calle os darías que cuenta que lo nuevo está ahí y no en las ecuaciones retóricogeneralistas de pizarra. La gente lo que quiere es evitar que la quienes elijan para representarlos vuelvan a engañarlos como han hecho siempre los partidos de la "casta". Y que si eso es así, ellos controlen el feedback, y no verse una vez más resignados a la impotencia y a esperar a ver si dentro de cuatro años hay más suerte. ¿Cómo se hace eso? Muy difícil. Pero los politólogos universitarios no tenéis la respuesta, como Guindos no la tiene para "arreglar la economía".”
- A la gente de mi barrio le hablas de Izquierda Anticapitalista y te contestan, "¿lo cualo?" No ven en Podemos familias y corrientes. Ven la esperanza de una Política de ellos. Coño, claro que entiendo tu posición. Anda que no me han bloqueado estalinistas en las redes sociales. Pero si esa voz existe, hagamos un esfuerzo por escucharla, no por enclaustrarla la categoría enunciativo de "lo viejo" para descalificarla. Es un truco tertuliano que no puedo compartir. Sólo falta ir a un círculo local de Podemos coger el megáfono y gritar estilo Inda: "Repetid conmigo ¡El asamblearismo es lo viejo!" Estoy completamente de acuerdo contigo, insisto, mi crítica es a los comentarios despectivos de RVV y a su extraña pasión por lo que el llama nuevo y por llamar viejo a todo lo que discrepa. El otro día dijo en su muro que si tienes más de 50 años lo que tienes que hacer es buscar una terapia y no dedicarte a la política. Me parece muy fuerte y le hace muy poco favor al discurso de Podemos.
- Las encuestas son un aceptable instrumento si son auxiliares del análisis político. Cuando lo encierran y lo aprisionan, es decir, lo que suele pasar siempre que pensamos la política apresada en la comunicación como campo único de enunciación, han sido históricamente el gran instrumento de perpetuación del capitalismo. El cuantitavismo es siempre neoliberal. Concibe la política como parte parte del sector empresarial de la comunicación y acaba coagulando toda posible iniciativa popular porque convierte al pueblo en electorado. Vamos lo que ha hecho la llamada "casta" toda la vida. Es mi opinión.
- Leo a un politólogo que acaba de descubrir el huevo de Colón, en perfecto presente atemporal: "La inteligencia colectiva la construyen/constituyen esas grandes mayorías que son las que hacen/mueven la Historia, y no precisamente una cualquiera peuqeña parte del cuerpo social que se crea ser la Inteligencia-Colectiva condensada por obra de no se sabe que clase de santos o dioses en las Vanguardias" Hay gente trabajando años en mediología, comunicología, análisis del dicurso, etc. sobre qué pueda ser eso de la inteligencia colectiva, de la nética, del comunismo epistémico, del activismo en las redes, de las formas de creación artística cooperativa (de los i-docs o de la Internet de las cosas) para que ahora todo se soluciones con una parrafada dogmática. El presente atemporal: Metafísica pura. Cómo sabes eso? Cómo lo has investigado? Cuál es el marco teórico desde el que operas? Por favor, un respeto. El autismo politológico me parece el gran peligro para la unidad popular. Somos muchos los que no damos crédito. Cero diálogo, cero intercambio con otras disciplinas, cero acercamiento a los trabajadores del arte, del pensamiento y de la cultura.
- El problema es que en muchas ocasiones, veo enquistado en Podemos un problema familiar grave. Hay gente que lleva viéndose años en las manis y los tugurios y señalando al de al lado: ése es de Izquierda Anticapitalista, ése es trostkista, ése es IU, ése de no sé qué. Que no, que el asunto se os hay ido de las manos. Que la aparición mediática de Pablo Iglesias ha hecho que ahora esté en el proceso mucha peña que no estaba en vuestros cenáculos cuando ibáis cuatro a protestar por lo que fuera.
- Mis mayores críticas a Podemos son y van a seguir siendo sobre su presencia mediática. Yo no soy politólogo pero llevo más de un cuarto de siglo estudiando los medios de comunicación. Y te pregunto honestamente ¿no coincides conmigo en que muchos de los problemas que tenemos entre nosotros es porque nuestra comunicación interna está claramente modelizada por el paradigma tertuliano, que es el medio que eligió Pablo Iglesias para darse a conocer?
- Qué brutos los africanos #VAMOSAMORIRTODOS por querer salvar a uno sus hechiceros antes que priorizar la salud pública. Ah, no espera...
- No hay nada más reaccionario que la simpleza ni nada más subversivo que la contemplación de la complejidad.
- ¿Qué ideología? La ideología de un cineasta está en sus películas. Como persona civil y en su tiempo libre, me la suda lo que haga. El cine de Clint Eastwood tiene muy poquito de conservador.
- El problema de los valencianos es España, no lo dudes. Y en este contexto que ni madrileños ni barceloneses suelen entender, criticar a Catalunya es no ya una pérdida de tiempo gloriosa, sino hacer el trabajo que el PP lleva haciendo 30 años.
- Cuando muchos hablamos de España no lo estamos haciendo de un pueblo o de una nación, sino de una idea literalmente malparida (mal alumbrada, si lo prefieres) que ha sido utilizada por una casta para controlar a un territorio heterogéneo y a su población. Yo soy muy crítico con el nacionalismo catalán hegemónico por dos cosas: 1) Ha decidido ser catalanista y no pancatalanista; nos ha dejado fuera a valencianos e "illencs" respondiendo a las miras estrechas de la burguesía catalana; 2) Ha contribuido enormemente a sostener la idea de España como país y no como Estado porque le convenía un enemigo imaginario para fomentar el victimismo como arma ideológica.
- Si hablar en catalán no se considerara como una especie de falta de urbanidad (como tirarse pedos o escupir) en Madrid, nunca hubiera habido proceso soberanista, porque nadie en Catalunya hubiera tenido que sentir que la cláusula "la soberanía reside en el pueblo español" les excluía.
- El único soberanismo que me asusta y me resulta aplastante es el del españolismo monárquico. Tiene narices que se llame "soberanistas" a los catalanes y que el soberanismo monárquico español pase por sentido común y legalidad democrática. Como mínimo tan nacionalista y soberanista es el uno como el otro. A nadie se le impide hablar en castellano en el parlamento catalán y sí hablar en catalán en el parlamento español. ¿Qué nacionalismo es más excluyente?
- Esta mañana he mantenido una pequeña discusión con alguien de Podemos
porque decía que era mucha la confusión que suponía tantos borradores
organizativos y se quejaba literalmente de que eso era por "El problema
de abrir la ventana de oportunidad a la multitud es que una parte de
esta se presenta confundiendo churras con merinas"
Le he contestado que esa multitud estaba haciendo un trabajo ímprobo por extender Podemos por los barrios. Él me ha dicho que mi argumento era era falaz y que se fundamentaba en el ideologema de que Podemos era un "partido de abnegados militantes". Concretamente: " ese es el éxito de Podemos: desbordar los imaginarios de las militancias igualitaristas abriendo los círculos a la sociedad por medio de comprender la asimetra de las condiciones materiales de la participación ...y no expandiendo círculos como si de evangelizar a la sociedad se tratase, tal y como se deduce de tu discurso"
Ésta ha sido mi respuesta:
A ver. Tengo 52 años. La última vez que militié en un "partido" (realmente en su organización juvenil) fue hace 35. Era un partido marxista-leninista extremo. Salí corriendo con 17 años y en la vida he vuelto a acercarme a un partido porque no hay nada más lejano de mi manera de entender la política que la pulsión evangélico-burocrática. Vuelvo a implicarme en la política activa en Podemos porque veo algo completamente distinto. No son esos militantes, precisamente, los que hablan de leninismo mediático (yo no tengo imaginación para invetarme tal oxímoron, o sea que no es mío) sino el núcleo promotor. La idea de una dicotomía Internet-fuera está lejísimos de mi planteamiento. No estoy defendiendo un bucólico-pastoril "baja a la calle" que allí está la verdad. La verdad está en la complejidad de todas sus voces, que tú has llamado "Los caminos de la multitud no es que sean insondables, es que son infinitos y por eso no hay cartografía que de cuenta de ellos". El problema es que la cartografía tal vez sea índice de una ideología muy caduca (buscar indicadores al estilo del CIS). No soy politógo. Pero me lastima cada vez que alguien me esgrime la retórica hegemónica-gramci-laclauiana como si fuera un pensamiento completo y cerrado. Si pensamos que Podemos se rige por un pensamiento cerrado y acabado, trasladable por cauces mediáticos sin ningún tipo de debate, bueno, simplemente, Podemos se hace innecesario. El mal de la política en el entorno parlamentario neoliberal ha sido considerar la comunicación como campo único de enunciación. Eso nos lleva al leninismo mediático y al populismo elitista (dos pedazo de oxímora, de cuidado). Laclau, Gramsci o Marx son grandes instrumentos para pensar la realidad, pero no sólo en la estrategia, también en la polítca. Pero considerar que su pensamiento está completo es lo mismo que considerar que está acabado. Es construir dogmas e ideologemas. Estos borradores no son más que los de gente entusiasmada por sumar su voz a la voz de la unidad popular. Son la expresión de un deseo. Los círculos no son células leninistas, son un instrumento para articular voces y acciones en unos espacios, territoriales o sectoriales, donde el paradigma asociativo vecinal, activista, ciudadanista, onegístico, sindical está terminado. No los desprecies, por favor. Son una real apertura a la sociedad y a la unidad popular porque en muchos lugares no hay otro tipo de articulación popular y esos círculos la están construyendo.
Sólo una cosita más: por favor, somos colegas y supongo que compañeros, no me trates con condescendencia ni deduzcas mi posición de un párrafo. Confinar la enunciación del otro para descalificarlo (me ha hecho gracia que me digas que soy del PCE ) no es juego limpio. Encantado de debatir contigo. Pero soy tan de Podemos como tú hasta que alguien pretenda hacer de ello un coto cerrado con pura vocación electotal (normalmente a eso se le llama casta) y nos eche a uno de los dos. Confiemos en que eso no pase y podamos seguir debatiendo y aprendiendo en común mucho tiempo. De momento, a mí no me asusta la anarquía hermenéutica (en expresión de Vattimo y Zabala). Es una muestra irrefutable de vitalidad popular. Te acabo con una cita de Lacan, que resume todo lo dicho mejor que yo lo podría expresar en años: "Un discurso es siempre adormecedor, salvo cuando uno no lo comprende — entonces despierta" No necesitamos cartografías, sino interpretación. Ningún aparato ni ninguna jerga politológica o burocrática nos puede sustituir como sujetos. - El anticapitalismo puede adolecer de varias enfermedades.
- El estalinismo es la enfermedad prenatal del anticapitalismo.
- El programismo es su enfermedad infantil.
- La socialdemocracia, un agravamiento perimortem.
- Si se decide usar el populismo como remedio, adelante; pero, por favor, léanse las instrucciones de uso, y posibles interacciones y efectos secundarios.
Intentos de comprender el mundo con la esperanza de intuir algunas estrategias que puedan transformarlo.
jueves, 9 de octubre de 2014
Podemos, Catalunya, el ébola.... (Apuntes sobre el Populismo, 6)
Varias cosas que he ido apuntando por Facebook últimamente.
lunes, 22 de septiembre de 2014
By heart: algunos apuntes sobre el Régimen del 78 y la Transición
Evidentemente, la memoria personal no es un procedimiento ni una fuente muy científica en historia. Pero creo que cualquiera que deba hacerse cargo de relatar o intente hacerse una idea cabal de un período histórico no puede prescindir de las memorias particulares. Son engañosas, sí, pero los datos documentales y los archivos, sin el hilo de sentido de una subjetividad que los ensamble, pueden ser absolutamente engañosos y dar una imagen completamente distorsionada de la realidad. Christopher Nolan nos lo explicó con claridad. Y con dolor. Por tanto, yo no voy a exponer ningún dato oculto ni novedoso, pero voy a intentar una lectura de los hechos que me extraña no haber visto articulada como tal aún.
Sobre la Transición y el asentamiento del Régimen del 78 tenemos dos grandes narrativas. Una, integrada, que posiblemente tuvo su máxima materialización textual en la serie de Victoria Prego. Es la versión oficial en su efigie más edulcorada y no es extraño que RTVE la produjera justo cuando se iba a producir la mayor alternancia en el poder dentro del régimen, tras 13 años de gobiernos de Felipe González. De todos modos, es la versión oficial: fue un proceso ejemplar que consiguió una transición de un régimen totalitario a una democracia sin que mediara un proceso bélico (señalo que no digo "cruento", porque sangre hubo). Se trató de un consenso sin ambages ni medias tintas que sirvió de ejemplo al mundo. De hecho, la mayoría de las transiciones desde las dictaduras latinoamericanas y desde el bloque soviético se habrían mirado en su espejo. La importancia de este trabajo de Victoria Prego es que mucha gente nacida después del año 70 es casi la única fuente de información de que dispone para hacerse una idea del proceso.
La versión que se está imponiendo ahora es precisamente la contraria, es decir, la apocalíptica. Esta versión ha venido ganando terreno desde la proliferación de iniciativas neoconstituyentes y dese la explosión social que supuso el 15M y la ola de republicanismo que ha venido después. Según esta versión, el Régimen del 78 habría sido una victoria del franquismo que consiguió perpetuarse en el poder por otros medios de una forma muy lampedusiana. Una derrota del bando republicano que aceptó unas condiciones que nos han llevado las circunstancias actuales de crisis, recortes, empobrecimiento y corrupción generalizada.
Evidentemente, la situación es ésa, pero si estamos empeñados (yo lo estoy sin duda) en pergeñar un nuevo sujeto constituyente creo que no estará de más hacernos una idea cabal de el modo en que se formó el anterior para entender cómo es que ha acabado así e intentar no repetir los errores. Por tanto, voy a ejercer de "tío Palao" (espero no dar aún el perfil de "abuelo Cebolleta") y voy a contar los recuerdos de mi adolescencia. Concretamente, desde que murió Franco, momento en el que yo contaba 13 años, hasta la primera victoria felipista, esto es, hasta mis 20.
Pongo, pues, mis cartas sobre el tapete. Yo recuerdo las cosas de esta manera: El régimen del 78 fue un pacto -¿componenda suena muy fuerte?- entre las cúpulas de los dos bandos de la Guerra Civil al margen de la sociedad española. De hecho, los representantes oficiales de ese exilio -titulares y dirigentes de partidos refugiados fuera de España, en absoluto hablo, faltaba más, de los muchísimos exiliados de a pie- fueron claramente utilizados no sólo para legitimar el proceso, sino para domesticarlo frente a una posible insurgencia interior mucho más difícil de controlar.
Esto dista bastante de ambas versiones oficiales, así que voy a intentar dar algunos datos y razones en los que se fundamenta mi percepción de los hechos de aquella época. Desde el lado del falangismo y el fascismo, es de sobras conocido cómo se fueron recolocando sus activos para el nuevo panorama político electoral. Gente joven del régimen se arremolinó alrededor de Adolfo Suárez y acabaron formando Unión de Centro Democrático. Otros, lo hicieron alrededor del ex-ministro de Franco, y de Arias Navarro, Manuel Fraga y formaron Alianza Popular. Tras el período, UCD se hundió y el gran partido de los que provenían del franquismo fue AP, que se refundó en el PP. Hoy se puede contemplar de muchas maneras y recriminar a alguna de esta figuras su origen franquista todo lo que se quiera, pero comparado con las transiciones del Este de Europa desde el "socialismo real" hacia el capitalismo, parece un proceso bastante transparente. En todo caso, fue una metamorfosis reformista, ad hoc y no creo que merezca más comentario.
Bastante más oscuro, a lo que veo, para las generaciones que no lo vivieron, es el proceso de la izquierda antifranquista, que hoy se vende como mucho más transparente. Pero los que vivimos la época y pululamos por ella, no deberíamos de dejar de sorprendernos de que, frente a la sopa de letras que conocimos de partidos de izquierda revolucionaria que habían traído a España las corrientes del marxismo que estaban operando desde Asia hasta el mayo francés -y por supuesto, en Latinoamérica- tras la transición del franquismo, sólo hayan quedado el PCE (semidiluido en IU) y el PSOE (completamente diluido en sí mismo). Ya, ya, la historia nos la han contado y queda de lo más aparente: eran unos locos sin sentido alguno de la realidad y acabaron haciéndose el haraquiri. Ahora bien, esos partidos y otra parte del tejido ciudadano clandestino -se supone que eran minoritarios, pero no hay forma cierta de saberlo sin encuestas ni estadísticas- también trajeron un forma de articular, por ejemplo, las demandas nacionales de las naciones sin Estado dentro del español, que en ningún modo habían sabido articular con el marxismo las fuerzas que constituyeron el Frente Popular durante la República, incluida ERC. Qué casualidad también, que después de todo este trabajo de conceptualización que había llevado a cabo la izquierda en la clandestinidad, en los dos territorios más combativos en este sentido del Estado hayan gobernado partidos "nacionalistas de derechas" (se permitieron tripartitos de izquierdas, sólo con el PP en el poder central), y que el único nacionalismo independentista socialmente presente y que no reconocía la legitimidad democrática del 78 -véanse las declaraciones de Pablo Iglesias en el vídeo que he vinculado más arriba- tuviera su posible legitimidad discursiva atrapada en las maraña del terrorismo.
Bien, toda esa sopa de letras (MC, ORT, PCE-ML, OIC, OCE, PTE, LC, LCR, etc.) que acontecía España como en Europa y en otras partes del mundo, estaba, con todos sus sectarismos y contradicciones, realizando un trabajo de articulación de nacionalismos, feminismos, y otras muchas reivindicaciones sectoriales con el marxismo. E intentando articular entre ellos pactos, alianzas y convergencias ideológicas mientras trabajaban con denuedo leninista en el frente sindical, vecinal, obrero, etc. Junto a todos ellos estaba y sobresalía por su base militante, por supuesto, el PCE y su rama sindical, CC.OO. El PCE fue sin duda la fuerza más numerosa y más activa y que más contribuyó a la caída del franquismo desde el interior. A cambio, y era la principal acusación de los partidos "a su izquierda", abrió su militancia de tal modo que su ideología estaba cada vez menos clara, diluyéndose en un genérico democraticismo antifascista. Por su parte, su líder en el exilio, Santiago Carrillo, estaba pergeñando con otros líderes comunistas occidentales, una línea abundantemente acusada de revisionista que acabó conociéndose como eurocomunismo.
Como hemos visto, todos estos partidos fueron desapareciendo hasta principios de los 80, diluyéndose en pequeñas coaliciones autonómicas. Hoy, pasa porque tuvieron una importancia puramente decorativa, pero sólo un apunte, que todo el mundo parece empeñado en olvidar: un partido como la UCE (Unificación Comunista de España), con el que tuve varias trifulcas personales en los 80 por su dogmatismo, fue el máximo responsable de mantener encendida la llama anti-OTAN, con actos continuos y una titánica campaña de recogida de firmas (no había change.org, ni Avaaz, ni nada parecido en la época, y eso se hacía a pie de calle con frío o con calor) que obligó a Felipe González a convocar el referéndum prometido, cuando él estaba más interesado en que el pueblo español olvidara su promesa, disuelta en su carisma.
Evidentemente, fue el Psoe el que recogió el fruto de este trabajo en forma de votos durante casi década y media mientras que el PCE, tras una larga travesía del desierto, pudo salir a flote formando IU, la tercera fuerza política de España, con otros pequeños partidos, la mayoría provenientes del descontento de sectores de izquierdas socialistas con la deriva derechista del felipismo. El caso es que al final sólo quedan, es importante recalcarlo, los partidos que provenían de la República PSOE y PCE (en IU), es decir, lo que sería homologable con la Unión Eurpoea, sentando las bases de lo que hoy llamamos bipartidismo (o "casta") junto con el partido de los provenientes del franquismo y los nacionalismos legitimados por la República (prueba evidente, es el poco rastro que queda de un nacionalismo valenciano, mucho más presente hace 30 años, pero no con pedigree "pre-anti-franquista"). Los militantes de esas formaciones quedaron en el ostracismo electoral y parlamentario y se decidieron por otros movimientos sociales. Algunos acabaron entrando con los años en IU, y los más espabilados se incrustaron en el PSOE y lo consagraron como el partido de los yuppies en los 80: ya que hemos de aceptar las reglas de juego, vamos a sacar partido de ellas. Todo ello, conforma las dos grandes comunidades de goce de la política española desde la transición hasta hace muy poco.
¿Pero cómo se llegó a esta situación de domesticación de la insurgencia social a través del enfrentamiento consensuado? El franquismo reformista lo tuvo claro desde el primer momento. Nada de intentar enfrentar la conflictividad social directamente. Necesitaban interlocutores con los que pactar una salida airosa y fueron a buscarlos al exilio institucional republicano, puenteando completamente a la oposición interna con el consentimiento de éste. La operación no fue casual ni banal. Santiago Carrillo estaba en París, sí. Y se puede decir que la plana mayor del Psoe estaba en Sevilla. Pero esto no es exacto. Si Felipe fue interlocutor válido para Suárez era porque había sido legitimado en Suresnes. Tierno intentó formar un Partido Socialista del Interior, viendo lo alejados de la realidad española que estaban los dirigentes del Psoe en el exilio, y llegó a formar un Partido Socialista Popular, con el que se presentó a las elecciones. Pero no fue nunca tomado en serio -es un decir- hasta que lo disolvió y se integró en el Psoe.
Podemos decir que, si bien, el PNV tenía tradición republicana, CiU había nacido en el seno del antifranquismo interior. Pero baste recordar que igual que se permitió entrar a Carrillo con su peluca, Suárez casi fue personalmente a bucar a Tarradellas a su casa francesa y bien que se escenificó, por encima de ERC, el traspaso de la herencia legítima de la Generalitat republicana a Jordi Pujol. Sabían que así se domesticaba a la gran mayoría de la oposición interior, al independentismo, a las fuerzas marxistas revolucionarias, al clamor popular. Fue una inteligente operación consistente en convertir los antagonismos en demandas "democráticas" (uso la terminología de Laclau ahora) que el Estado heredero de Franco podía satisfacer, disfrazándose para ello, con la doctrina eurocomunista de la reconciliación, como heredero también de la legitimidad republicana. No quedaba, quisieron transmitir, nada más que hacer.
Creo que conviene recordar estas cosas, a día de hoy. Desde la izquierda dogmática se está acusando a Podemos de ser el nuevo Psoe. Desde mi recuerdo adolescente, a mí me evoca mucho más el PCE del tardofranquismo y de la Transición. Un partido con cierta apariencia de cajón de sastre, pero que fue capaz de aunar magníficamente muchas voluntades de cambio. El proceso de "masas" (uso un término de la época) fue al fin coagulado, redirigido, porque sus máximos dirigentes fueron atrapados en la maraña parlamentaria y mediática y, queriéndolo o no, monopolizaron, recondujeron y después acallaron la voz popular. La organización lo pagó con sangre y fueron años duros hasta reconstituirse a través de su articulación en Izquierda Unida. Una sana desconfianza hacia los representantes mediáticos y parlamentarios, una vigilancia constante y una coordinación entre las voces populares y las de los portavoces en instituciones es imprescindible en ese sentido. A ver si no nos pasa lo mismo otra vez. Vayamos tejiendo otro tejido.
Sobre la Transición y el asentamiento del Régimen del 78 tenemos dos grandes narrativas. Una, integrada, que posiblemente tuvo su máxima materialización textual en la serie de Victoria Prego. Es la versión oficial en su efigie más edulcorada y no es extraño que RTVE la produjera justo cuando se iba a producir la mayor alternancia en el poder dentro del régimen, tras 13 años de gobiernos de Felipe González. De todos modos, es la versión oficial: fue un proceso ejemplar que consiguió una transición de un régimen totalitario a una democracia sin que mediara un proceso bélico (señalo que no digo "cruento", porque sangre hubo). Se trató de un consenso sin ambages ni medias tintas que sirvió de ejemplo al mundo. De hecho, la mayoría de las transiciones desde las dictaduras latinoamericanas y desde el bloque soviético se habrían mirado en su espejo. La importancia de este trabajo de Victoria Prego es que mucha gente nacida después del año 70 es casi la única fuente de información de que dispone para hacerse una idea del proceso.
La versión que se está imponiendo ahora es precisamente la contraria, es decir, la apocalíptica. Esta versión ha venido ganando terreno desde la proliferación de iniciativas neoconstituyentes y dese la explosión social que supuso el 15M y la ola de republicanismo que ha venido después. Según esta versión, el Régimen del 78 habría sido una victoria del franquismo que consiguió perpetuarse en el poder por otros medios de una forma muy lampedusiana. Una derrota del bando republicano que aceptó unas condiciones que nos han llevado las circunstancias actuales de crisis, recortes, empobrecimiento y corrupción generalizada.
Evidentemente, la situación es ésa, pero si estamos empeñados (yo lo estoy sin duda) en pergeñar un nuevo sujeto constituyente creo que no estará de más hacernos una idea cabal de el modo en que se formó el anterior para entender cómo es que ha acabado así e intentar no repetir los errores. Por tanto, voy a ejercer de "tío Palao" (espero no dar aún el perfil de "abuelo Cebolleta") y voy a contar los recuerdos de mi adolescencia. Concretamente, desde que murió Franco, momento en el que yo contaba 13 años, hasta la primera victoria felipista, esto es, hasta mis 20.
Pongo, pues, mis cartas sobre el tapete. Yo recuerdo las cosas de esta manera: El régimen del 78 fue un pacto -¿componenda suena muy fuerte?- entre las cúpulas de los dos bandos de la Guerra Civil al margen de la sociedad española. De hecho, los representantes oficiales de ese exilio -titulares y dirigentes de partidos refugiados fuera de España, en absoluto hablo, faltaba más, de los muchísimos exiliados de a pie- fueron claramente utilizados no sólo para legitimar el proceso, sino para domesticarlo frente a una posible insurgencia interior mucho más difícil de controlar.
Esto dista bastante de ambas versiones oficiales, así que voy a intentar dar algunos datos y razones en los que se fundamenta mi percepción de los hechos de aquella época. Desde el lado del falangismo y el fascismo, es de sobras conocido cómo se fueron recolocando sus activos para el nuevo panorama político electoral. Gente joven del régimen se arremolinó alrededor de Adolfo Suárez y acabaron formando Unión de Centro Democrático. Otros, lo hicieron alrededor del ex-ministro de Franco, y de Arias Navarro, Manuel Fraga y formaron Alianza Popular. Tras el período, UCD se hundió y el gran partido de los que provenían del franquismo fue AP, que se refundó en el PP. Hoy se puede contemplar de muchas maneras y recriminar a alguna de esta figuras su origen franquista todo lo que se quiera, pero comparado con las transiciones del Este de Europa desde el "socialismo real" hacia el capitalismo, parece un proceso bastante transparente. En todo caso, fue una metamorfosis reformista, ad hoc y no creo que merezca más comentario.
Bastante más oscuro, a lo que veo, para las generaciones que no lo vivieron, es el proceso de la izquierda antifranquista, que hoy se vende como mucho más transparente. Pero los que vivimos la época y pululamos por ella, no deberíamos de dejar de sorprendernos de que, frente a la sopa de letras que conocimos de partidos de izquierda revolucionaria que habían traído a España las corrientes del marxismo que estaban operando desde Asia hasta el mayo francés -y por supuesto, en Latinoamérica- tras la transición del franquismo, sólo hayan quedado el PCE (semidiluido en IU) y el PSOE (completamente diluido en sí mismo). Ya, ya, la historia nos la han contado y queda de lo más aparente: eran unos locos sin sentido alguno de la realidad y acabaron haciéndose el haraquiri. Ahora bien, esos partidos y otra parte del tejido ciudadano clandestino -se supone que eran minoritarios, pero no hay forma cierta de saberlo sin encuestas ni estadísticas- también trajeron un forma de articular, por ejemplo, las demandas nacionales de las naciones sin Estado dentro del español, que en ningún modo habían sabido articular con el marxismo las fuerzas que constituyeron el Frente Popular durante la República, incluida ERC. Qué casualidad también, que después de todo este trabajo de conceptualización que había llevado a cabo la izquierda en la clandestinidad, en los dos territorios más combativos en este sentido del Estado hayan gobernado partidos "nacionalistas de derechas" (se permitieron tripartitos de izquierdas, sólo con el PP en el poder central), y que el único nacionalismo independentista socialmente presente y que no reconocía la legitimidad democrática del 78 -véanse las declaraciones de Pablo Iglesias en el vídeo que he vinculado más arriba- tuviera su posible legitimidad discursiva atrapada en las maraña del terrorismo.
Bien, toda esa sopa de letras (MC, ORT, PCE-ML, OIC, OCE, PTE, LC, LCR, etc.) que acontecía España como en Europa y en otras partes del mundo, estaba, con todos sus sectarismos y contradicciones, realizando un trabajo de articulación de nacionalismos, feminismos, y otras muchas reivindicaciones sectoriales con el marxismo. E intentando articular entre ellos pactos, alianzas y convergencias ideológicas mientras trabajaban con denuedo leninista en el frente sindical, vecinal, obrero, etc. Junto a todos ellos estaba y sobresalía por su base militante, por supuesto, el PCE y su rama sindical, CC.OO. El PCE fue sin duda la fuerza más numerosa y más activa y que más contribuyó a la caída del franquismo desde el interior. A cambio, y era la principal acusación de los partidos "a su izquierda", abrió su militancia de tal modo que su ideología estaba cada vez menos clara, diluyéndose en un genérico democraticismo antifascista. Por su parte, su líder en el exilio, Santiago Carrillo, estaba pergeñando con otros líderes comunistas occidentales, una línea abundantemente acusada de revisionista que acabó conociéndose como eurocomunismo.
Como hemos visto, todos estos partidos fueron desapareciendo hasta principios de los 80, diluyéndose en pequeñas coaliciones autonómicas. Hoy, pasa porque tuvieron una importancia puramente decorativa, pero sólo un apunte, que todo el mundo parece empeñado en olvidar: un partido como la UCE (Unificación Comunista de España), con el que tuve varias trifulcas personales en los 80 por su dogmatismo, fue el máximo responsable de mantener encendida la llama anti-OTAN, con actos continuos y una titánica campaña de recogida de firmas (no había change.org, ni Avaaz, ni nada parecido en la época, y eso se hacía a pie de calle con frío o con calor) que obligó a Felipe González a convocar el referéndum prometido, cuando él estaba más interesado en que el pueblo español olvidara su promesa, disuelta en su carisma.
Evidentemente, fue el Psoe el que recogió el fruto de este trabajo en forma de votos durante casi década y media mientras que el PCE, tras una larga travesía del desierto, pudo salir a flote formando IU, la tercera fuerza política de España, con otros pequeños partidos, la mayoría provenientes del descontento de sectores de izquierdas socialistas con la deriva derechista del felipismo. El caso es que al final sólo quedan, es importante recalcarlo, los partidos que provenían de la República PSOE y PCE (en IU), es decir, lo que sería homologable con la Unión Eurpoea, sentando las bases de lo que hoy llamamos bipartidismo (o "casta") junto con el partido de los provenientes del franquismo y los nacionalismos legitimados por la República (prueba evidente, es el poco rastro que queda de un nacionalismo valenciano, mucho más presente hace 30 años, pero no con pedigree "pre-anti-franquista"). Los militantes de esas formaciones quedaron en el ostracismo electoral y parlamentario y se decidieron por otros movimientos sociales. Algunos acabaron entrando con los años en IU, y los más espabilados se incrustaron en el PSOE y lo consagraron como el partido de los yuppies en los 80: ya que hemos de aceptar las reglas de juego, vamos a sacar partido de ellas. Todo ello, conforma las dos grandes comunidades de goce de la política española desde la transición hasta hace muy poco.
¿Pero cómo se llegó a esta situación de domesticación de la insurgencia social a través del enfrentamiento consensuado? El franquismo reformista lo tuvo claro desde el primer momento. Nada de intentar enfrentar la conflictividad social directamente. Necesitaban interlocutores con los que pactar una salida airosa y fueron a buscarlos al exilio institucional republicano, puenteando completamente a la oposición interna con el consentimiento de éste. La operación no fue casual ni banal. Santiago Carrillo estaba en París, sí. Y se puede decir que la plana mayor del Psoe estaba en Sevilla. Pero esto no es exacto. Si Felipe fue interlocutor válido para Suárez era porque había sido legitimado en Suresnes. Tierno intentó formar un Partido Socialista del Interior, viendo lo alejados de la realidad española que estaban los dirigentes del Psoe en el exilio, y llegó a formar un Partido Socialista Popular, con el que se presentó a las elecciones. Pero no fue nunca tomado en serio -es un decir- hasta que lo disolvió y se integró en el Psoe.
Podemos decir que, si bien, el PNV tenía tradición republicana, CiU había nacido en el seno del antifranquismo interior. Pero baste recordar que igual que se permitió entrar a Carrillo con su peluca, Suárez casi fue personalmente a bucar a Tarradellas a su casa francesa y bien que se escenificó, por encima de ERC, el traspaso de la herencia legítima de la Generalitat republicana a Jordi Pujol. Sabían que así se domesticaba a la gran mayoría de la oposición interior, al independentismo, a las fuerzas marxistas revolucionarias, al clamor popular. Fue una inteligente operación consistente en convertir los antagonismos en demandas "democráticas" (uso la terminología de Laclau ahora) que el Estado heredero de Franco podía satisfacer, disfrazándose para ello, con la doctrina eurocomunista de la reconciliación, como heredero también de la legitimidad republicana. No quedaba, quisieron transmitir, nada más que hacer.
Creo que conviene recordar estas cosas, a día de hoy. Desde la izquierda dogmática se está acusando a Podemos de ser el nuevo Psoe. Desde mi recuerdo adolescente, a mí me evoca mucho más el PCE del tardofranquismo y de la Transición. Un partido con cierta apariencia de cajón de sastre, pero que fue capaz de aunar magníficamente muchas voluntades de cambio. El proceso de "masas" (uso un término de la época) fue al fin coagulado, redirigido, porque sus máximos dirigentes fueron atrapados en la maraña parlamentaria y mediática y, queriéndolo o no, monopolizaron, recondujeron y después acallaron la voz popular. La organización lo pagó con sangre y fueron años duros hasta reconstituirse a través de su articulación en Izquierda Unida. Una sana desconfianza hacia los representantes mediáticos y parlamentarios, una vigilancia constante y una coordinación entre las voces populares y las de los portavoces en instituciones es imprescindible en ese sentido. A ver si no nos pasa lo mismo otra vez. Vayamos tejiendo otro tejido.
viernes, 19 de septiembre de 2014
Flores sin nombre, XV.DEL DELIRIO.
46
Os oigo, malditos. Sois felices. Vosotras sois apetecibles.
Vuestros hijos llenan vuestras vidas.
¿De dónde habéis salido?
¿Por qué los demás no os ven?
47
Es una lija constante.
Pero sólo va en una dirección. No vuelve. No están lijando.
Suena como un arrastrarse rectilíneo.
Se van a salir. Llegarán aquí.
La fricción contra el techo rechina
como una canción de cuna
que entonara una virgen anciana
para una niña difunta.
Oigo su olor a himen orinado.
Oigo la náusea de sus arrugas pegajosas.
La niña es feliz.
La impune niña muerta.
Con el crujido de la sangre contra mis tímpanos,
que le canta.
48
Me olvido. No consigo saber dónde está.
No recuerdo qué buscaba.
De ello dependía mi vida.
Ser como todo el mundo. Eso era.
Como el mundo completo.
Y tener un Dios que me hubiera creado
y me amara sólo a mí. Sí, era eso.
No sé dónde lo habré puesto.
Pero lo que busco
es ser como todo el mundo.
¡Qué alivio, recordarlo!
49
He perdido el dolor. He llegado a casa, me he palpado entero.
Juraría que al salir lo llevaba encima,
con la documentación, con el dinero,
con las llaves,
con su nombre.
He perdido el dolor y ahora
su ausencia excava un hueco
irrespirable.
Al fin y al cabo, era
una señal de que estaba vivo.
Y ahora tengo que inventarme
una razón para evitar dejarme
morir inútil en la sima del olvido.
Escocia, Catalunya y el dilema del prisionero
¿Es Escocia una nación? Pregunta contestada. Miren, cuando hablamos de
una nación estamos hablando de una determinación subjetiva. Colectiva,
sí, pero imposible de satisfacer con ninguna objetividad plausible a
priori. No hay ningún dato positivista que nos pueda decir si una
sociedad establecida sobre un territorio es una nación. No vale recurrir
a la historia, a si tiene o tuvo un estado propio y distinto, propia y
distinta lengua, distintas y propias tradiciones, economía propia (tanto
da entonces si distinta u obscura). Los escoceses han decidido ser
británicos, con sus faldas, su whisky, sus gaitas, sus brumas, sus
acantilados y su petróleo. Punto.
Continúa aquí...
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viernes, 12 de septiembre de 2014
Sobre la izquierda y el populismo (Apuntes sobre el populismo, 5)
¿Carne vs. carné? Suena bien. Ahora, hay también que ver cómo resuena. Lacan
dijo algunas cosas interesantes. Una, que el psicoanálisis podía acabar
en órbita de la religión si se decidía por
el sentido en vez de tener claro que su poder era el del significante.
Producir olas, no abrochar el sentido a una imago, era la función de la
interpretación. El problema del populismo es el sentido, ese saber que,
incoado por el amo, produce el objeto de goce y tiene como resto la
división verdadera del sujeto. Laclau sabía de Lacan, evidentemente.
Sólo que muy poquito. Lo que usa de Lacan son dos cosillas sobre el
objeto a y la noción de significante, y parece que Freud no escribió más
que Psicología de las Masas. La lucidez de Laclau pide a gritos ser
completada con mucho más Lacan. Con mucha visión. Con un saber de la
pulsión de muerte. Cuidado con una Thatcher de izquierdas, porque las
identificaciones no se eligen y la pulsión siempre se satisface.
Si, tras mucho dudar, tras un escándalo izquierdista lógico y comprensible, me he decidido por Podemos, no es por sus líderes, por su share tertuliano, sino porque he bajado al río y he visto que la gente se ha decidido por intentar entender, por esa anarquía de las interpretaciones que todo este proceso genera y que no puede ser coagulada por imagen alguna.
Para quien no lo sepa, en mi ciudad, los círculos de Podemos se reúnen, entre otros sitios, en un río que no existe, que le arrancamos a la derecha y que se convirtió en un jardín. No estoy con Podemos por un imperativo yoico, ése que Freud vio en la masa, ni por celebrar la muerte en forma de éxito. Mi única fe es el deseo, que es indestructible. La izquierda en siglo XXI sólo tiene un destino, una misión plausible: interpretar los sueños más allá del sentido. Y gritarle al amo: ¿Padre, que no ves que estoy ardiendo? Un padre no puede sino morir tras esa visión del despertar. Y una horda sólo puede pasar ser un pueblo tras señalar esa llama. Un cuerpo es un fardo muerto si no se deja devorar por ella.
Si, tras mucho dudar, tras un escándalo izquierdista lógico y comprensible, me he decidido por Podemos, no es por sus líderes, por su share tertuliano, sino porque he bajado al río y he visto que la gente se ha decidido por intentar entender, por esa anarquía de las interpretaciones que todo este proceso genera y que no puede ser coagulada por imagen alguna.
Para quien no lo sepa, en mi ciudad, los círculos de Podemos se reúnen, entre otros sitios, en un río que no existe, que le arrancamos a la derecha y que se convirtió en un jardín. No estoy con Podemos por un imperativo yoico, ése que Freud vio en la masa, ni por celebrar la muerte en forma de éxito. Mi única fe es el deseo, que es indestructible. La izquierda en siglo XXI sólo tiene un destino, una misión plausible: interpretar los sueños más allá del sentido. Y gritarle al amo: ¿Padre, que no ves que estoy ardiendo? Un padre no puede sino morir tras esa visión del despertar. Y una horda sólo puede pasar ser un pueblo tras señalar esa llama. Un cuerpo es un fardo muerto si no se deja devorar por ella.
Sobre el referéndum en Catalunya y sobre el significante España (Apuntes sobre el populismo, 4)
Cuando desde el progreizquierdismo madrileño y castellano se habla de que lo reprimido en España son las víctimas republicanas de la Guerra Civil, habría que contarles que en otros territorios del Estado, nuestras represiones tienen no va para ocho décadas, sino tres siglos. Por eso, cuando algunos dicen que para aglutinar mayorías hay que "Llamar al país por su nombre: España", a otros nos hierve un poquito la sangre.
Excurso lacaniano: si consiguiéramos transformar el nombre España, de un "Signifcante Amo" (S1) en un Significante de la falta en el Otro S(
lunes, 28 de julio de 2014
Pujol y el siglo XXI
Pujol probablemente sea la figura más importante de la historia de Catalunya en el siglo XX. De lo que nos habla su confesión, no es de que vivimos en una época decadente y corrupta, que necesita una regeneración urgente. No es eso. Probablemente todos los grandes hombres de las grandes historias de los grandes y pequeños pueblos del mundo entero hayan sido iguales o peores que él. Todos los caudillos que identficaron su nombre con el de una nación: Alejandro, Pericles, Julio César, Napoleón, Churchill. Todos. El problema es que vivimos en una época de hipervisibilidad mediática donde la corrupción se ha convertido no en una forma de gobierno, sino en la forma esencial de la verdad. Las biografías son refractarias a la leyenda, porque se han convertido en planas, carecen de jerarquías, todo está al mismo nivel, todo apunta a que el poder es una forma de goce y nada más. Podemos, ¿qué podemos?
Por eso hay que llevar cuidado con los héroes carismáticos. El capitalismo mediático se las ha arreglado para excluirlos de la historia, para presentarlos en 3 D. Sin marco, sin instante esencial. Sin gloria. El PP lo primero que ha hecho -con absoluta impericia, como todo- ha sido pedir ayuda en las redes sociales, en el ciberespacio sin reverso, para buscar lo que Pablo Iglesias pudiera ocultar. Pero lo mismo hacen los medios de derechas con la familia Chávez o con Cristina Fernández en sus respectivos países. Cuidado con los bucles, con las rutinas. Cuidado con las noticias que se han convertido en una forma narcótica de la verdad. Cuidado, porque la historia ya no tiene protagonistas, agonistas simplemente. Cuidado con los idus de marzo. "¿Tu quoque fili mi?", es una frase que ahora sólo pueden enunciar los pueblos, único ente que nuestra cultura política y mediática considera inocente y, por lo tanto, traicionable, cuando lo convierte en electorado pasivo.
Es imposible un jacobinismo del siglo XXI, porque donde estaba la ilusión fantasmática del imperativo kantiano ahora solo aflora la verdad sucia del síntoma. Que siempre estuvo. "Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal", es un mandato tan infernal, como "ama al prójimo como a ti mismo". Odia en el otro tu ignorancia, odia todo lo que sabes del otro, hubiera sido más practicable. Más realista. Tanto, que enunciarlo no hacía falta. Ninguna falta.
Por eso hay que llevar cuidado con los héroes carismáticos. El capitalismo mediático se las ha arreglado para excluirlos de la historia, para presentarlos en 3 D. Sin marco, sin instante esencial. Sin gloria. El PP lo primero que ha hecho -con absoluta impericia, como todo- ha sido pedir ayuda en las redes sociales, en el ciberespacio sin reverso, para buscar lo que Pablo Iglesias pudiera ocultar. Pero lo mismo hacen los medios de derechas con la familia Chávez o con Cristina Fernández en sus respectivos países. Cuidado con los bucles, con las rutinas. Cuidado con las noticias que se han convertido en una forma narcótica de la verdad. Cuidado, porque la historia ya no tiene protagonistas, agonistas simplemente. Cuidado con los idus de marzo. "¿Tu quoque fili mi?", es una frase que ahora sólo pueden enunciar los pueblos, único ente que nuestra cultura política y mediática considera inocente y, por lo tanto, traicionable, cuando lo convierte en electorado pasivo.
Es imposible un jacobinismo del siglo XXI, porque donde estaba la ilusión fantasmática del imperativo kantiano ahora solo aflora la verdad sucia del síntoma. Que siempre estuvo. "Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal", es un mandato tan infernal, como "ama al prójimo como a ti mismo". Odia en el otro tu ignorancia, odia todo lo que sabes del otro, hubiera sido más practicable. Más realista. Tanto, que enunciarlo no hacía falta. Ninguna falta.
LA CASA DE MIS SUEÑOS
La casa con que siempre he soñado
tiene los ángulos fríos
porque la habitan fantasmas escleróticos,
dulces, entrañablemente opacos,
no siempre femeninos.
Su luz es luz sin tiempo, luz
de estrellas muertas,
y su piel no envejecerá jamás,
ni sus caderas recibirán el riego
de las épocas como un cruel latigazo.
Los ojos en mi casa
caminan siempre a ras de suelo,
contemplando alquimias angulosas y eternas,
con la crueldad insaciable y helada
de la que sólo sería capaz
una naturaleza.
El pelo de azafrán,
guiado por su hocico inteligente,
se aplica con mimo a dejarse acariciar
en un pálpito, irredento y cíclico
como la estúpida vanidad de un tirano afectuoso.
Allí comienza una y otra vez
mi vida, de allí nunca salgo
porque la carne anda pillada
entres sus sillares rojos
y sus minaretes tristes.
Erectos como el hueso prodigioso
que habitara el falo de un difunto.
De Geometrías del ángulo obtuso (inédito)
miércoles, 23 de julio de 2014
Geometrías del ángulo obtuso (una pequeña muestra)
Geometrías del ángulo obtuso es el último poemario que he cerrado. Actualmente está siendo consideraro por una editorial para su publicación. Mucha fe no tengo, pero yo sigo probando. Aquí simplemente os presento el poemario con una pequeña muestra,
unas rastas de áspero trapo
cuando comenzó la mañana.
Y comenzó preguntándole al cielo
por qué arañaba su placidez secular de muro.
Y las vírgenes armónicas
redundaron el melifluo silbar
de los clarines
con dulces notas de cencerro.
Y los otros se empeñaron
en sonar y hacerse ver.
Del frío y la ciencia,
me recordaron que la vida
siempre empieza
por no ser nunca propia.
Y los pequeños corpúsculos
de luz contra el muro.
Yo no quería
sino el néctar de la muerte.
Y el sabor familiar del plástico
una vez le hemos quitado el polvo
que tanto lo ennegrece.
por si algún cuerpo desnudo
me ofreciera la órbita
de su infinita gravedad
utilizando la esfera turquesa como pedestal.
Odio al geómetra
quebradizo y móvil,
al monje despierto, acendrado y lento,
me repugna el alquimista de la limpia melena,
me deja helado la sequedad lunar de la antigua hembra hierática
y sé que mi destino,
tantas veces anunciado,
es la demiúrgica devastación del muro.
Todo debería de cuadrar,
y aquí me tienes
odiando las verdades a medias, buscando
la el manantial negro y fresquísimo
que me designe
en la apostasía de las supersticiones colectivas.
Dios, engrandecido al renovar la cadena,
no deseaba mi deseo
pero condescendió en la humillación
de crearme deseante.
La luna no luce igual
desde todos lo ángulos.
No es una cuestión de jerarquía,
sino de perímetro, de carne.
pero fue el lodo el primero en hacerse carne
y habitar entre las escarpadas
laderas codiciadas por su blandura
tersa y luciente.
Sométete a los tentáculos
que erosionan tu goce
y construyen tu destino
de esclava nocturna, piel.
El agua es el hábitat impuro
de los légamos erectos,
de sus fingidas pasiones,
de su pernoctar de tiranos.
Háblase con profusión del verbo,
como una sima
entre las pieles, como una soga entre las lenguas, como un dolorosa euforia, como un placer pequeño, como una medida grácil, pero robusta.
Como un presente infinitesimal,
leve. Casi blanco.
Permanecen mis labios
rodeados de pequeñas constelaciones ocres
que van guiando la lujuria
sobre el perímetro
de un légamo lechoso.
Sin mañana.
El verbo se hizo carne
para saber algo del dolor
de no ser mujer.
beatíficamente negro.
La olas de la felicidad
me escupen y me insultan
por no haber sabido
encontrar en sus entrañas
el trozo de vara
cuyo límite fractal
encajara en un nombre
exacto y me diera,
entre el azul y los corales,
rojos como el filo del miedo,
un hilo estirado
por el que navegar
la carne que madura pegajosa
alrededor de mi esqueleto.
Vuelvo al mar,
negro ahora,
a presentar mis disculpas
humilde como un salivazo
con el que se atragantara un ángel.
Es un suicidio, lo sé.
Pero no hubo lugar
para ninguna otra medida
porque los hombres no me quisieron
y me quiere una mujer.
en el que los sordos
podrían escuchar himnos.
Y sentir
la emoción en el vello
y el relámpago de dolor
que no llega en el pecho,
como si romperse
fuera el futuro.
Y soñar que dura.
Pernoctar en un país
todo él nostalgia
de la muerte negra
que nos recibió al nacer.
Hacer del sinsentido una patria
sería mentir.
Lo más honesto sería pensar
el sentido como un exilio.
como un holocausto
cordial y evaluable.
En el nicho de la felicidad,
las renuncias
tienen el sabor feroz
que siempre tienen
las trampas del destino.
Repujando
con pulso maniático de orfebre
los segundos mortíferos
con que me obsequia
el caudal dañino y dulce
de la vida.
Es un modo de amar.
Sé que hubo otros,
pero eran, aún,
peores.
Por que lo más genuino,
tal vez revelador o escandaloso,
rasgue la maraña de la argumentación
(situar al otro, fijarle un mundo,
por dios, que sepa
que hablo de cosas que nos unen como humanos)
y supure sus ansias esenciales.
No acude la metáfora y entonces,
las trampas de lo literal,
lo que yo entiendo,
presentan su alfombra de
pétalos carnosos
y decido que no soy
ni más ni menos que los otros.
No hay dignidad de ser humano si no
somos capaces de quedarnos
absolutamente solos,
abismados a ese magma inconsistente
en que la conciencia se revela
como una excepción a la omnitud del mundo.
Siempre será mejor
dejar que anochezca indiferente
el curso palmario del entendimiento,
aburrirse con las olas,
que no son sino el manto de una escena
inalcanzable, la tiniebla de la paz
y sus rumores, la orilla que habla sola
a quien quisiera escucharle.
Hay prisa por decir lo que no sé,
en ese momento turbulento y opaco
en el que creo haber entendido
que lo que yo diga sonará
a la melodía de las más indignas revelaciones.
Y así ha pasado el tiempo
y lo que no sé sigue allí solo,
esperando la desesperación atenta que lo escuche,
siempre hay que leer entre líneas
porque no le gusta decir la verdad.
Fluyen como un hilo de lava ácida,
incluso cuando se acerca la muerte
natural.
Senectud cabizbaja, como la cháchara del diablo,
como el aliento de las cucarachas,
siempre pegado al suelo, siempre
cerca de la única patria por la que vale
la pena dar la vida, la ignorancia.
Eso nos dice la experiencia
las raras veces que nos habla.
El fracaso esgrime
el brillo del filo hiriente,
de una identidad baldía.
Yo soy, dice.
Y avanza, escrupuloso,
sin dejar nada al azar,
como un espigón moldeado
en el excremento ligero de un arcángel,
gris, sin consistencia. Sin la alegría del deseo,
sin la paz de un mojón del camino,
sin santidad
un secreto
y prometen una plétora
de aroma de nácar,
y tacto de fruta
jugosa, o seda o miel.
Hay escotes que custodian,
pienso a veces, simplemente
la nada.
Un vericueto al final
de un triángulo oscuro,
tras el que no podríamos imaginar
la ofrenda de una forma
y un volumen,
sino un sinfín de aplazamientos
y digresiones, de espectros
que habitasen un vacío,
un precipicio sin forma,
ni deseo,
ni abyección,
un descenso sin descanso,
un desprendimiento acrobático
de la mirada
sobre una espiral de silencio.
Hay escotes, en fin, que nada
preservan, ni amparan, ni prometen
porque lo muestran todo,
y hay,
es de todo lo más raro,
ratos que a uno se le van
en pergeñar una cabal
clasificación de los escotes….
Geometrías del ángulo obtuso.
José Antonio Palao Errando
A nadie. Por razones de amor muy
poderosas.
Cubum autem in duos cubos, aut
quadratoquadratum in duos quadratoquadratos, et generaliter nullam in infinitum
ultra quadratum potestatem in duos eiusdem nominis fas est dividere cuius rei
demonstrationem mirabilem sane detexi. Hanc marginis exiguitas non caperet.
Pierre de Fermat Primera parte: GEOMETRÍAS DEL ÁNGULO OBTUSO.
LA VELOCIDAD DE LA LUZ.
Libaba azul el macacounas rastas de áspero trapo
cuando comenzó la mañana.
Y comenzó preguntándole al cielo
por qué arañaba su placidez secular de muro.
Y las vírgenes armónicas
redundaron el melifluo silbar
de los clarines
con dulces notas de cencerro.
Y los otros se empeñaron
en sonar y hacerse ver.
Del frío y la ciencia,
me recordaron que la vida
siempre empieza
por no ser nunca propia.
Y los pequeños corpúsculos
de luz contra el muro.
Yo no quería
sino el néctar de la muerte.
Y el sabor familiar del plástico
una vez le hemos quitado el polvo
que tanto lo ennegrece.
EL CUADRÁNGULO: HIPÓTESIS Y DEDUCCIÓN.
Aminoro la velocidadpor si algún cuerpo desnudo
me ofreciera la órbita
de su infinita gravedad
utilizando la esfera turquesa como pedestal.
Odio al geómetra
quebradizo y móvil,
al monje despierto, acendrado y lento,
me repugna el alquimista de la limpia melena,
me deja helado la sequedad lunar de la antigua hembra hierática
y sé que mi destino,
tantas veces anunciado,
es la demiúrgica devastación del muro.
Todo debería de cuadrar,
y aquí me tienes
odiando las verdades a medias, buscando
la el manantial negro y fresquísimo
que me designe
en la apostasía de las supersticiones colectivas.
Dios, engrandecido al renovar la cadena,
no deseaba mi deseo
pero condescendió en la humillación
de crearme deseante.
La luna no luce igual
desde todos lo ángulos.
No es una cuestión de jerarquía,
sino de perímetro, de carne.
PRINCIPIO ANTRÓPICO
Háblase con profusión del verbopero fue el lodo el primero en hacerse carne
y habitar entre las escarpadas
laderas codiciadas por su blandura
tersa y luciente.
Sométete a los tentáculos
que erosionan tu goce
y construyen tu destino
de esclava nocturna, piel.
El agua es el hábitat impuro
de los légamos erectos,
de sus fingidas pasiones,
de su pernoctar de tiranos.
Háblase con profusión del verbo,
como una sima
entre las pieles, como una soga entre las lenguas, como un dolorosa euforia, como un placer pequeño, como una medida grácil, pero robusta.
Como un presente infinitesimal,
leve. Casi blanco.
Permanecen mis labios
rodeados de pequeñas constelaciones ocres
que van guiando la lujuria
sobre el perímetro
de un légamo lechoso.
Sin mañana.
El verbo se hizo carne
para saber algo del dolor
de no ser mujer.
DONDE LA GRAVEDAD ES MÁS PODEROSA QUE LA LUZ
Vuelvo a acercarme al marbeatíficamente negro.
La olas de la felicidad
me escupen y me insultan
por no haber sabido
encontrar en sus entrañas
el trozo de vara
cuyo límite fractal
encajara en un nombre
exacto y me diera,
entre el azul y los corales,
rojos como el filo del miedo,
un hilo estirado
por el que navegar
la carne que madura pegajosa
alrededor de mi esqueleto.
Vuelvo al mar,
negro ahora,
a presentar mis disculpas
humilde como un salivazo
con el que se atragantara un ángel.
Es un suicidio, lo sé.
Pero no hubo lugar
para ninguna otra medida
porque los hombres no me quisieron
y me quiere una mujer.
Segunda parte: DOY UNOS PASOS HACIA ATRÁS POR TEMOR A QUE ME ALCANCE EL HORIZONTE.
PARAÍSO CUÁNTICO
Un momento del viaje vorazen el que los sordos
podrían escuchar himnos.
Y sentir
la emoción en el vello
y el relámpago de dolor
que no llega en el pecho,
como si romperse
fuera el futuro.
Y soñar que dura.
Pernoctar en un país
todo él nostalgia
de la muerte negra
que nos recibió al nacer.
Hacer del sinsentido una patria
sería mentir.
Lo más honesto sería pensar
el sentido como un exilio.
MI LEALTAD.
Te ofrezco mi lealtad
como un holocausto
cordial y evaluable.
En el nicho de la felicidad,
las renuncias
tienen el sabor feroz
que siempre tienen
las trampas del destino.
Repujando
con pulso maniático de orfebre
los segundos mortíferos
con que me obsequia
el caudal dañino y dulce
de la vida.
Es un modo de amar.
Sé que hubo otros,
pero eran, aún,
peores.
TARDE
Hay prisa.Por que lo más genuino,
tal vez revelador o escandaloso,
rasgue la maraña de la argumentación
(situar al otro, fijarle un mundo,
por dios, que sepa
que hablo de cosas que nos unen como humanos)
y supure sus ansias esenciales.
No acude la metáfora y entonces,
las trampas de lo literal,
lo que yo entiendo,
presentan su alfombra de
pétalos carnosos
y decido que no soy
ni más ni menos que los otros.
No hay dignidad de ser humano si no
somos capaces de quedarnos
absolutamente solos,
abismados a ese magma inconsistente
en que la conciencia se revela
como una excepción a la omnitud del mundo.
Siempre será mejor
dejar que anochezca indiferente
el curso palmario del entendimiento,
aburrirse con las olas,
que no son sino el manto de una escena
inalcanzable, la tiniebla de la paz
y sus rumores, la orilla que habla sola
a quien quisiera escucharle.
Hay prisa por decir lo que no sé,
en ese momento turbulento y opaco
en el que creo haber entendido
que lo que yo diga sonará
a la melodía de las más indignas revelaciones.
Y así ha pasado el tiempo
y lo que no sé sigue allí solo,
esperando la desesperación atenta que lo escuche,
LA ÚNICA CERTEZA DE LOS CONDENADOS ES QUE ELOTRO EXISTE. Y NO ANDA LEJOS.
En los pensamientos del hombre ordinariosiempre hay que leer entre líneas
porque no le gusta decir la verdad.
Fluyen como un hilo de lava ácida,
incluso cuando se acerca la muerte
natural.
Senectud cabizbaja, como la cháchara del diablo,
como el aliento de las cucarachas,
siempre pegado al suelo, siempre
cerca de la única patria por la que vale
la pena dar la vida, la ignorancia.
Eso nos dice la experiencia
las raras veces que nos habla.
El fracaso esgrime
el brillo del filo hiriente,
de una identidad baldía.
Yo soy, dice.
Y avanza, escrupuloso,
sin dejar nada al azar,
como un espigón moldeado
en el excremento ligero de un arcángel,
gris, sin consistencia. Sin la alegría del deseo,
sin la paz de un mojón del camino,
sin santidad
LA VERDAD ES LA ÚNICA OCUPACIÓN DE LA CONCIENCIA Y LA AUTÉNTICA SUSTANCIA DEL ESPÍRITU.
Hay escotes que guardan, eso es seguro,
un secreto
y prometen una plétora
de aroma de nácar,
y tacto de fruta
jugosa, o seda o miel.
Hay escotes que custodian,
pienso a veces, simplemente
la nada.
Un vericueto al final
de un triángulo oscuro,
tras el que no podríamos imaginar
la ofrenda de una forma
y un volumen,
sino un sinfín de aplazamientos
y digresiones, de espectros
que habitasen un vacío,
un precipicio sin forma,
ni deseo,
ni abyección,
un descenso sin descanso,
un desprendimiento acrobático
de la mirada
sobre una espiral de silencio.
Hay escotes, en fin, que nada
preservan, ni amparan, ni prometen
porque lo muestran todo,
y hay,
es de todo lo más raro,
ratos que a uno se le van
en pergeñar una cabal
clasificación de los escotes….
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