lunes, 28 de julio de 2014

LA CASA DE MIS SUEÑOS



La casa con que siempre he soñado
tiene los ángulos fríos
porque la habitan fantasmas escleróticos,
dulces, entrañablemente opacos,
no siempre femeninos.
Su luz es luz sin tiempo, luz
de estrellas muertas,
y su piel no envejecerá jamás,
ni sus caderas recibirán el riego
de las épocas como un cruel latigazo.
Los ojos en mi casa
caminan siempre a ras de suelo,
contemplando alquimias angulosas y eternas,
con la crueldad insaciable y helada
de la que sólo sería capaz
una naturaleza.
El pelo de azafrán,
guiado por su hocico inteligente,
se aplica con mimo a dejarse acariciar
en un pálpito, irredento y cíclico
como la estúpida vanidad de un tirano afectuoso.
Allí comienza una y otra vez
mi vida, de allí nunca salgo
porque la carne anda pillada
entres sus sillares rojos
y sus minaretes tristes.
Erectos como el hueso prodigioso
que habitara el falo de un difunto.

De Geometrías del ángulo obtuso (inédito)