miércoles, 18 de marzo de 2015

CERVANTES

¿Soy el único al que lo que se está haciendo con los restos de Cervantes le parece un acto de necrofilia intolerable? Veréis, yo me leí de muy pequeñito su biografía en cómic. Una colección de tebeos monográficos que me iba regalando mi padre, donde conocí la vida de muchos Hombres famosos españoles y de todo el mundo, que así se llamaba la colección. Y El Manco de Lepanto entró en mi imaginario infantil como entró Edison, Juan de Austria, Fray Junípero Serra o Livingston. Luego, cuando estudié filología hispánica, llegó mi asombro, mi absoluta admiración por el Siglo de Oro español y más concretamente por la lucidez tenebrosa del Barroco. Ahí entré a admirar hasta la muerte a Quevedo, a Góngora, a Calderón, al autor del Lazarillo. Y a saber apreciar al monstruoso Lope, a los Argensola, a Garcilaso, a Villamediana, a la infinita desconfianza hacia el género humano de Gracián…


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domingo, 15 de marzo de 2015

La representación, el lenguaje, el dispositivo (Apuntes sobre el Populismo, 28)


 Criticar para fortalecer.

  •    “Es un error excluir a todos los imputados de las listas electorales”
    Si no está escrito ya -y si lo está y alguien lo conoce, le ruego que me pase la referencia- es perentorio escribir un tratado sobre la enunciación política a partir de la trayectoria de Felipe González. Una monografía sobre este hombre adquiriría de inmediato, efectivamente, la jerarquía del paradigma: el fracaso y la ignorancia como categorías de la retórica política. Se pasó casi dos décadas ignorando lo que en términos de Deleuze, Foucault o Agamben llamaríamos el Dispositivo. Como le era favorable, pensó que era transparente, aproblemático, que no tenía leyes propias. Así, podía ignorar sus complejas leyes de refracción. Había conseguido una posición, ocupar imaginariamente sin fisuras un "locus enuntiationis" de tal manera que se creyó con el poder de hacer llegar cada uno de sus mensajes, como el proyectil de David a la cabeza de Goliat, exactamente adonde pretendía: todo lo que él decía automáticamente tenía en la opinión pública los efectos deseados con la fuerza de la pura denotación, con la mítica potencia del mensaje literal. Probablemente, el ejemplo por antonomasia sea el referendum de la OTAN: primero dijo no y después dijo sí, y en ambos casos exactamente con el mismo éxito. Pero, vamos, con los 800.000 puestos de trabajo que prometió en el 82 o con todos los mensajes que envió en sus 13 años de gobierno, pasaba mutatis mutandis más o menos lo mismo.
    Y cayó en la alucinación de que era dueño de su semántica, dueño de las significaciones de sus proclamas y mensajes, que tendrían exactamente el sentido que él quisiera y les imprimiera en el mismo momento de pronunciarlos. Desde el punto de vista de la ciencia moral es lo que llamamos soberbia. La máxima vanidad de un político es creer que lo que él enuncia va a ser entendido como él designe. Se trata de la patética confusión entre la contingencia de ocupar temporalmente una posición enunciativa -Maquiavelo sabía mucho de estas cosas, de saber atrapar la oportunidad al vuelo- y la estupidez suma de creer que eso es una propiedad ontológica del sujeto.
    El caso es que el viejo Felipe González sigue convencido de ello y sin entender nada, sin entender que él éxito no se debía a la excelencia de sus cualidades personales, sino al hecho contingente de ocupar una posición de preeminencia enunciativa en una determinada coyuntura histórica. Y ahora intenta hacer lo mismo, y cada vez que habla sube el pan. Tonto del todo no es, porque su famosa teoría del expresidente como jarrón chino demuestra, que pese a todas sus resistencias, algo de esta verdad ha percibido. Pero él insiste e insisite en soltar sentencias y proclamas, como la que he entrecomillado arriba, convencido de que va a ser escuchado con veneración como si la suya fuera -como si fuera suya- la voz de un  gran y experimentado estadista. Perón, cuando iba a volver de su refugio franquista a la Argentina, a principios de los 70, por ejemplo, adoptó una posición mucho más lúcida, casi diríamos que cínica, en el mejor sentido posible de la palabra: cada vez que él lanzaba un mensaje sabía que iba a ser recibido con sentidos contrapuestos en el ala derecha y en el ala izquierda del justicialismo, pero se cuidaba mucho en desmentir a ninguna de las dos, para no menoscabar su influencia en ambas. Como estratega político había decidido, con toda lucidez, renunciar al control del sigficado para poder seguir agarrado al locus enuntiationis. Su sabiduría consistía en saber que el núcleo vital de la sabiduría es intransmisible, que hay un algo en la política que siendo semiótico, no es comunicacional. Tampoco sirvió de mucho su cinismo, que sepultó a la Argentina en una dictadura brutal y animosa. La responsabilidad es indisoluble en el poder. Y que el líder ocupe el lugar imaginario de sentido puede ser catastrófico. La democracia es la preservación de una fisura entre ambos. Y la radicalización democrática es perenetoria, precisamente, en el momento en el que el neoliberalismo había intentado volver a cerrar, a suturar, esa brecha implementando una ideología del cientifismo económico.
    Cuando ahora oigo metáforas que llevan el camino de la lexicalización meteórica, como la casta, la gente decente, la disputa de la democracia, o la centralidad del tablero, imploro porque un rayito de luz ilumine a los que las implementan y no se crean que dominan las reglas de juego con su ciencia del álgebra y sus significantes vacíos. Porque el lenguaje, el Otro, siempre sobrevive al sujeto e ignorarlo es suicida.
  • También los empoderamientos son transitorios y coyunturales, a menos que creamos que el yo tiene alguna esencia... Precisamente, la teoría de la hegemonía tiene eso en su base, no creer en categorías irreversibles, permanentes y eternas. El problema si quien está utilizando ese aparato conceptual no está precisamente ocultando eso: que está jugando con contingencias y no con necesidades.
  • A ver, llámame iluso. Pero cuando el 15M y todo el movimiento Occupy del 2011 yo llegué a pensar que las tecnologías reticulares, y los "pervasive media" podían dar origen a una nueva forma de pensamiento colectivo. A un más allá del hipertexto colonizado por el broadcasting, a una forma de interacción multitudinaria que verdaramente provcara una anarquía de las interpretaciones, un más allá de Internet como ciberespacio colonial, que propiciara ese "comunismo hermenéutico" del que hablaban Vattimo y Zabala. Sé que con tu grupo de gente estudiasteis también la posibilidad de todos esos efectos (las R-Evoluciones). Tanto me entusiasmé que me largué 3 meses a Bristol (DCRC-PMS) a estudiar el tema y allí me encontré con gente que me pareció que propiciaba otra digitalidad, partiendo no ya de la web sino de las apps para móviles, o de la gamificación, de los videojuegos. Pero está volviendo a pasar lo mismo que con el 1.0: la verticalidad y el broadcasting se imponen, ahora con la coartada del pluralismo tertuliano. A mí Appgree me ha parecido desde el principio un invento del diablo porque vuelve a confinar toda voz colectiva en el algoritmo y las estadística y tritura cualquier posibilidad de construir una textualidad nueva alejada del Modelo Difusión, vertical y tendencialmente unidireccional, velando con colorines la asimetría comunicativa de todo el sistema. Vamos, una vuelta a la telecracia en sentido de Bernard Stiegler. El uso que ha hecho Podemos de lo digital (me refiero a la cúpula) ha sido una reconducción enunciativa de todo el potencial subversivo que podía haber tenido la voz compleja de las multitudes. Una pena. Plaza Podemos se ha convertido en más de lo mismo.
  •  La elecciones están siendo un veneno muy tóxico para Podemos. Hay que mantener la sensatez y no volverse locos. Una "máquina de guerra electoral" es necesariamente una apisonadora de toda horizontalidad, de toda discrepancia, de toda complejidad. El sistema parlamentario es esencialmente vertical.
  • A mí es que eso de la "máquina de guerra electoral" me ha recordado siempre inevitablemente a la Armada Invencible. Ojalá Errejón no tenga que parafrasear a Felipe II y acabar diciendo algo así como "envié mis barcos a luchar contra la casta, no contra la realidad".
  •  La cuestión es que como yo vengo de una semiótica filtradita por el psicoanalásis siempre pienso la cuestión de la representación en términos estrucuturales. Esto es, para mí no tiene mucho sentido hablar de buena fe. En realidad toda representación presupone una "teoría de la mentira" (Umberto Eco, dixit) en su base, es decir, no se trata tanto de buena fe o de buena representación porque por estructura si algo se presenta en lugar de algo o alguien literalmente lo hace ausente, es decir usurpa su presencia. Por lo tanto no hay ninguna representación legítima a priori, más bien al contrario, legitimar cualquier representación es una tarea artificiosa y compleja. Y más, si además del deseo, tenemos en cuenta la pulsión contra la que aquel es dedefensa. Por aquello de el significante mata la cosa. ¿No?
  •  Yo siempre pensé y dije que la apuesta más subversiva del 15M fue negarse a tener representantes. A mí nunca me pareció una carencia o un error sino un gesto pleno de sentido, una ruptura absolutamente radical y necesaria. La prisa por suturar la herida de la "desrepresentación" me ha parecido como mínimo un error. Como mínimo.
  •  No es tan difícil entender el sistema interno de Podemos: ya podéis hacer lo que queráis que al final saldrá lo que diga el comando mediático porque es el único que tiene las armas adecuadas para influir en la opinión pública, que es la conformación a la que ha quedado reducida la masa votante de ágora voting. Por eso, la gente sabe de sobra que si se acuerda algo con el secretario general lo demás es puro trámite. Elevar el trámite a categoría fundamental es un gesto ideológico de dominación como otro cualquiera. Hacer del rito el centro de atención para ocultar su trama efectiva. Es lo que han hecho desde siempre las religiones. El ágora voting es la plaza de San Pedro esperando la fumata pero es en Iphone de Pablo Iglesias donde tiene lugar el cónclave.
  • Evidentemente, Podemos ha abierto la brecha. Por eso, siendo muy crítico al principio, cuando me di cuenta de ello me tragué mis prejuicios y me acerqué. Ahora bien, en este momento, la cosa consiste en si vamos hacia lo inédito, hacia el empoderamiento de la multitud o vamos a más de lo mismo. El problema es que el sistema del liderazgo mediático está perfectamente consolidado en el capitalismo como el principal dispositivo de reciclaje y absorción de cualquier transgresión, subversión o ruptura cultural y/o política. La cuestión es que no les niego a los líderes su función. Lo que pido es control. Porque nadie menos autónomo en un sistema liberal partido-cráticco que un líder. Y o lo controlamos las "masas" o lo absorberán los medios y lo los lobbies. Una cierta "anarquía" de base es necesaria, un cierto comunismo hermenéutico, de voces complejas y en debate para arrebartarle el patrimonio del "general intelect" y del sentido común al amo. Temo mucho más a los bancos y a los grandes empresarios que a las masas. Han demostrado ser mucho menos responsables. Me encanta el debate, me encanta la discrepancia. Sobre todo porque el arma más letalmente útil que conozco para arrebatarle al amo el arma de destrucción popular masiva que es la homogeneidad y la propiedad privada del sentido. Me fascinan las ortodoxias, que son un gran tour de force del pensamiento, pero siempre a condición de no creerme ninguna y practicar dos o tres a la vez.
    (Alguno pensará que cómo cojo y pongo esto así de repente. Muchas de las cosas que comparto aquí son cosas que he dicho en otro hilo como comentario y las traigo aquí para comenzar un debate nuevo, pro las razones que he dicho en las últimas líneas antes del paréntesis. Mi intención es no tener sólo un registro, ni hablar siempre en el mismo tono. Puedo compartir chistes, imprecaciones al PP, y embrioncillos, como éste, de un pensamiento un poco más teórico)
    (Ah, y por favor, los que paséis por aquí mirad también el post que he compartido justo antes en mi muro, que vale mucho más la pena que éste)
  •  Tengo por costumbre salir a la calle, cual Diógenes, buscando un líder. Y siempre que me encuentro alguno, me pasa como al perro de Sinope, que lo único que se me ocurre pedirle es que se aparte de una vez, porque su "claridad" no hace más que robarme el sol.
    Y va y cuando me encuentro a uno que se llevaría mi voto, mi entusiasmo, mi entrega y mi pasión, no le puedo votar porque no es de mi circunscripción. Os dejo el discurso electoral más verdadero y bello que he leído en mucho tiempo. Y con él las razones de por qué, pese a todo, yo, como él, también he decidido permanecer en Podemos. Y es a veces muy difícil. Por favor, leedlo. Es un discurso que no vende humo bajo la forma de una claridad que sólo pretende tapar la luz. Podemos también es esto. Para mí, Podemos, es sobre todo la gente como Rodrigo López Muñoz. Los demás pasarán.



Descalificar para combatir 

  •  Eso de cambiar el diccionario jurídico como a tres días de las elecciones es comunicación estratégica de vanguardia, ¿no? ‪#‎desesPPerados‬
  • De El País: "Antonio Sánz, delegado del Gobierno [en Andalucía]: “No quiero que a Andalucía se la mande desde Cataluña ni alguien que se llama Albert” Qué miserable es el PP y qué ingenuo un catalán que cree que la casta española y sus palmeros lo van a acoger con los brazos abiertos por haber traicionado a su país y haberse plegado a los intereses de Madrid como el más innoble de los gusanos. «Roma traditoribus non praemiat». En fin, con su pan se lo coman, se atraganten y se asfixien. Los dos son el enemigo, pero permítaseme expresar, al menos, el asco que me da la derecha española y su retórica de vísceras llenas de mierda.
  •  Al menos la entrada de "ciudatans", como dicen ellos, tiene algo positivo. A Rajoy se le está cayendo la poca careta que le quedaba y está mostrando a las claras que detrás de su defensa de la Constitución y de la supuesta soberanía nacional española no hay más que un anticatalanismo cavernícola y visceral, un odio mortal contra lo diferente, compartido por todo el PP (y por parte del PSOE madrileño y castellano, dicho sea de paso). Un catalán que ha hecho fe continua de ser un español de derechas como Dios manda y siguen recriminándole que sea catalán. Fuerte.


(Todo lo anterior son intervenciones en redes sociales entre el 6 y el 15 de marzo de 2015)


Más "Cositas que he ido diciendo en los últimos tiempos sobre política, izquierda y comunicación"

sábado, 7 de marzo de 2015

Pensar Podemos, Participar en Podemos. (Apuntes sobre el Populismo, 27)

  •   Hoy he sentido vergüenza. Y no de los valencianos y de sus votos reiterados al PP de los chorizos, los corruptos, los vendepatrias. Hoy he sentido vergüenza de estar defendiendo frente a amigos, conocidos y colegas un proyecto que se está muriendo en su radicalidad y se está convirtiendo en una marca electoral más gracias a la verticalidad y a la afición al despachito de su cúpula. No hemos llegado al 10% de voto entre los inscritos de Podemos en la votación en la que se se tomaba, probablemente, la decisión más importante a la que el pueblo de la Ciudad de Valencia se enfrenta en décadas. ¿Para qué vamos a votar si al final será lo que diga Pablo? Yo voté y voté sí, como defendía CQP que es quien tiene la mayoría en en Consejo Ciudadano de Valencia. Les pregunté, por supuesto, qué defendían después de votar según mi criterio porque puedo escuchar las consignas, pero no las sigo ciegamente jamás. En fin, en esto se está quedando Podemos y esto es ese "nuevo concepto" ultra-hipster-moderno de la nueva militancia que defiende la cúpula, sí, esa que dice que lo de los planchazos son un invento de lo malos perdedores. Si alguien me vuelve a espetar que somos los críticos los que podemos dañar a Podemos con nuestras observaciones y no el sistema que se han inventado ellos para hacer que la gente comprometida y honesta quede sepultada por la turba telecrática, no respondo. A ver si de ser el partido del cambio, el que iba a realizar una transformación radical de España, vamos a pasar a convertirnos en ese partidillo que intenta disputarle algún votito a Albert Rivera. Lo dije el otro día (http://vlcnoticias.com/los-valencianos-somos-un-caso/) y lo repito: los valencianos somos ese espejo del Callejón del Gato en el que harían bien en mirarse todos los españoles. El que avisa no es traidor. El traidor es el que despierta ilusiones y entusiasmo y no tenía más intención que volver a adormecer a los que despertó cuando ya no le son útiles y se tornan peligrosos. Ya estamos consumando el paso del televoto a la narcoabstención. Muchos lo estábamos avisando. No somos nosotros los traidores.
  • Yo concebí Podemos, en tanto que nacia como una alternativa a las vias emancipatorias fracasadas (el paleomarxismo, la vieja izquierda, el antisistema -el anarquismo- entrópico e intransitivo) como un lugar desde el que construir el común de los heterogéneos. La pena es que está cayendo en la construcción no de un común complejo, sino de una homogeneidad pública.
    Hay quien me dice que criticar a Podemos hace daño, porque el pueblo español no está preparado para tomar decisiones y necesita un líder. Yo no es que no tenga fe en los españoles, no la tengo en la humanidad en general y en los valencianos en particular. Mi reto, tal vez posthumanista y desde luego post-ontoteológico, es construir el común no desde la fe, sino desde el deseo. No desde la creencia, sino desde la invención de lo nuevo. Desear es apostar por lo que no existe, como amar es dar lo que no se tiene. Por eso, no me paro a pensar si lo que hago va a ser refrendado por el Otro, que ya sé que no existe, como punto de partida.
    Hacer el común salvaguardando la heterogeneidad (y sus semblantes, el conflcto, el debate, la disidencia) tiene un nombre. Normalmente se le suele llamar ética, y es lo que el núcleo promotor y la opción ideológica en que se sustenta (CQP) consideró un simple escollo para la estrategia. Lo cual, dicho sea de paso es un error táctico gravísimo, y se está empezando a ver con el desinterés de mucha gente, la abstención masiva en las consultas internas y las bajadas en las encuestas. Yo me los imagino, igual que un científco loco de la ciencia ficción de los 50, haciendo cálculos laclauiano-hegemónicos en el laboratorio para aprestarse a conquistar el mundo. Luego viene un tal James Bond a vencerles, que normalmente suele llamarse la vida. Y acaban convertidos en mosca o en gato de Schrödinger, ni vivos ni muertos.
    La gran protesta, los abandonos masivos de gente muy valiosa, avergonzada de haber puesto en pie Círculos asegurándole a la gente que éste iba a ser su partido, el partido donde podrían por fin decidir, desear, pensar y sienten que han engañado a sus amigos y vecinos me produce una pena enorme. Lo que las masas que se empoderaron y se creyeron pueblo no pueden ni creer ni perdonar es que de nuevo se les diga que su misión es euforizarse, apasionarse con camelos e insultar a todo el que piense por su cuenta llamándole casta. La euforia es una droga. Su efecto dura poco y si quieres repetir la experiencia acabas enganchadísimo. La adrenalina es la droga más devastadora que existe. Y los dealers son legales pero cobran también muy caro. (6 de marzo de 2015)
  •  El artículo de Samuel Pulido es magnífico y de un calado muy, muy profundo.
    Hace unos días yo decía yo esto: "Podemos, en mi modesta opinión tiene ideología (democracia radical, economía tendencialmente socializante, un modo de vivir basado en la alegría de lo común y no en la competitividad y la explotación como únicos vínculos sociales reconocibles...) pero aún no tiene doctrina. En este momento, es cuando la ideología de Podemos es potencialmente más subversiva, precisamente por ello. Si se cierra en una doctrina, si huye de un movimiento colectivo, dialéctico y dialógico, si deja de ser un instrumento para convertirse en un tótem, dejará por el camino mucho de ese potencial de subversión "
    El problema es que Claro que Podemos lleva camino de convertirse en un corpus doctrinario, pese a que desde la cúpula se insista en que no es tal, sino sólo un "estilo". Un Podemos cerrado, obsesionado sólo por el éxito a corto plazo, por presentarse monolítcamente para que el electorado siga siendo electorado y no pueblo, es decir, se sienta eufóricament triunfador por la delegación en sus representantes y no agente de la lucha, puede ser mortal para Podemos. La complejidad de las voces puede sembrar dudas, claro. Pero sobre todo en el enemigo, que se encuentre con un monstruo de miles de cabezas que le es imposible abatir. Queremos democracia, no sólo soberanía. Porque la radicalización democrática es un arma estratégica y política de un poder inmenso. La inserción en la comunicación sistémica como campo único de enunciación puede ser el virus de contagio partidocrático que acabe, si no matando, al menos convirtiendo a Podemos en un enfermo crónico. No hay ninguna vocación de marginalidad en ejercer la crítica y la democracia interna. Hay hambre de victoria popular y no de éxito fugaz de un partido. (4 de marzo de 2015)
  •  Pobre tipo. Se ha pasado la vida entre intelectuales, libros, escritores, poetas, y cuando quiere cantar su canción sólo sabe tararear y desafinando. Uno de los casos más patéticos de pseudointelectuales que conozco. Y tan amargao el pobre, con esa ínfulas de élite llamando a los españoles africanos. Es un apátrida de mierda. No por la presión de la miseria, o por el ansia de libertad, que sería muy digno y puede que noble. Es un apátrida porque es incapaz de querer a nadie ni de conseguir ser querido. Pobre infeliz. Daría mucha pena si no fuera por esa habilidad innata que tiene para dar asco. Si España ha tenido problemas en los últimos 400 años ha sido sobre todo porque por cada pensador auténtico que pueda haber nacido han salido varios miles de especímenes como este. Y se han llevado el gato al agua. Ojalá pronto sea un mal, pintoresco pero malo, recuerdo. (3 de marzo de 2015)
  •   
        
    Dentro de tanta demagogia, va a ser que la clave es ésta. Hace mucho que Freud descubrió que el goce sumo es la prohibición. No que lo prohibido excite el deseo, que también. Sino que el Superyó engordaba con cada prohibición y exigía más, más y más. Mis alumnos son uno de mis más grandes contactos con la realidad cosa que no sólo reconozco sino que me enorgullece, porque uno caduca si no se renueva y tengo una edad en la que podría estar diciendo muchas chocheces. Pues bien, en sus primeros 18 años de vida -padres, sistema educativo, tanto da- alguien les mete en la cabeza que viven en la época más libre de la historia. Algunos alucinan mucho cuando se enteran de que en el primer tercio del siglo XX uno podía comprar heroína, morfina o cocaína en las farmacias y que en el último uno podía comprar con relativa facilidad anfetaminas. Ellos que se creen - se lo meten en la cabeza- que son una juventud perdida porque piensan en la fiesta en vez de ocuparse con sesudos pensamientos, también alucinan cuando se ponen a comaparar y se dan cuenta de que en los años 70 u 80 en España había mucha más libertad sexual probablemente que ahora. Y en las últimas décadas del siglo XV también. Es la prohibición capitalista, que no tiene otro objeto que extraer al mercado de la regulación y al placer de la alegría, para dominar a los sujetos a través de sus pulsiones. Por eso la frontera de México es un lugar esencial en la lucha contra el capitalismo. Por eso La Tuta o Walter White son personajes emblemáticos de lo sucia que es la lucha por la libertad, de lo sucia que es la angustia en el capitalismo. Por eso allí mueren mujeres y estudiantes. Porque la prohibición coloca al poder muy por encima de la ley. Y por eso también lo es la valla de Melilla y la frontera de Marruecos. El capitalismo ha hecho que una de las prácticas culturales más consustanciales al ser humano como la alteración de la conciencia se haya convertido en un acto criminal y sucio, haya sido extraída de lo común y se haya convertido en un acto clandestino que no conoce otra fraternidad que la de la muerte. (2 de marzo de 2015)


Ape Rotoma es uno de esos grandes encuentros que le debo a las redes sociales. Sobre todo, a ésta, donde se puede hablar, escribir, reírse, emocionarse y tirarse de los pelos. Hay otros encuentros en el mundo de la política, de la poesía, del cine, de la tele, de la filosofía. Pero probablemente de entre todos los amigos que me he encontrado por aquí, Ape Rotoma sea la mirada más limpia que he conocido jamás. El me ha dicho, como otra gente, que en parte sigue a Podemos por lo que yo le voy contando. Os dejo con sus versos sin doblez y claros, como un buen aguardiente. Política poética, que no poesía política. Leedlo. Hasta el final, por favor. Es un gran poeta y un gran hombre.

# Compromiso, realismo, coherencia y esas cosas

¿Dónde van estos chicos de Podemos? ¿A qué creen
que están jugando? ¿De verdad son tan ingenuos
como parecen a veces? Ya sé que hay muchos idiotas
que les tienen mucho miedo. Pienso en cabezas cuadradas
del tipo Inda (ahora me asusta que me demande por injurias
el muy idiota), pero sospecho que los que mandan de verdad,
las grandes corporaciones transnacionales, la banca,
la burocracia europea, la justicia no tan sutilmente manejada,
los ejércitos, las fortunas, los dueños de los periódicos
y otros poderes ocultos, esos villanos en la sombra
de los que hablan los putos conspiranoicos (¡uuuuúh...!),
se descojonan de risa, y piensan: jugad, jugad
a esas cosas vuestras que el dinero es nuestro y el dinero
es quien decide. No sé. Es que han podido con otros
que tenían mucho peligro. Y no pienso sólo en la URSS
y adláteres, sino en toda la subversión diluida de los sesenta,
que lo fue en muchos sentidos: política, cultural, social
y lingüística, que es serio. ¿Van a despenalizar las drogas?
Porque eso es piedra de toque: quien aún cree en el mito
de la maldad intrínseca de ciertos productos químicos,
para mí, es que no ha entendido nada de la capacidad
que para hacernos tragar mentiras tienen ellos, quienes
sean, da lo mismo. No lo creo. Joder, parecen muy puritanos
para eso; más bien los veo subiendo aún más los impuestos
sobre el tabaco y ejecutando camellos, como en Cuba.
No sé, parecen tan intelectualizados y al tiempo tan tontorrones,
parecen tan convencidos de que "pueblo" significa algo,
de que aún hay buenos y malos y de que los buenos somos
los pobres, de que se pueden usar los medios para algo útil, de
que las redes sociales son sociales realmente y de que no están
en manos de los de siempre, que me irritan un poquito y sí,
me dan miedo incluso a mí, que soy de los suyos simplemente
porque no soy de los otros. Y ya puestos, ¿qué pobres dicen?,
porque yo conozco a algunos, ¿los que ven telebasura y fútbol,
los que hablan de los putos moros y de los putos sudacas,
los que no leen ni bajo hipnosis, los que dan de hostias
borrachos a sus mujeres -disculpas por el machismo evidente:
ellas también pegan y sus hostias, más sutiles, duelen más
con frecuencia-? En fin, sólo quiero incidir en qué complicado es todo
y qué sencillo parece que lo ven estos capullos. La verdad,
no sé, no sé. Yo huyo de la política en general como huyo
de los perros fieros, del trabajo y de las aglomeraciones, y ahora,
a mis años, vienen estos cachondos a decirme que podemos
cambiar algo, que aquí, en Europa, y ahora, en el joven siglo,
se puede conseguir lo que otros, mucho más listos, no han ni
logrado hacer asomar por una esquina de la historia, en todo
mi largo siglo, que es el veinte. No sé, qué tíos, ¿han pensado
en lo que se juegan, en lo que nos hacen jugarnos a cada uno?,
¿han pensado en a quién se enfrentan, en el poder en abstracto,
que no es ya un nombre ni un rostro, que está en todas partes,
que corrompe sin sentirlo, que ha hecho caer, una a una, otras
revoluciones locales y reformas razonables (¡uuuuuuuuúh...!)?
Además, coño, apestan a distancia a progre, a corrección política,
a otra casta tan funesta como todas, la que, en cuanto abres la boca,
te llama fascista o peor aún: neoliberal. Ya sabéis, una vez más,
de quiénes hablo. Y son tan jóvenes, tan tiernos, han recibido
tan pocas hostias, sólo por falta de tiempo. Y vale, recibir hostias
no es bueno pero espabila. ¿Peleas por las banderas a estas alturas?,
¿marxismo?, ¿republicanismo?, ¿autodeterminaciones varias? Por favor,
no es que me parezca mal, es que me la trae muy floja. Clarificando:
yo lo único que quiero es comer decentemente y fumar lo que me salga
de los huevos y que me dejen en paz y poder escribir mis poemillas
y ampliar mi biblioteca y no tener que pagar a cambio barbaridades
en tiempo, humillaciones, compromisos, dolor y frío, y a ser posible,
que no se me caiga la cara de vergüenza al decir de dónde soy,
y que no me trate la pasma como si hubiera matado a alguien.
Bueno, vale, la verdad es que seguro que se me ocurrían más cosas
porque no me fío un pelo de esta gente, pero me estoy alargando
demasiado, así que sólo añadiré, a todo esto (y por lo que más queráis,
que quede aquí, entre nosotros, que están las cosas muy mal):
me parece que a la próxima ocasión que haya, voy y los voto.

Ape Rotoma, 2015

(Y recuerden algunos hooligans y palmeros que por cada votante, simpatizante o militante que atrae el comando mediático, los críticos -los líquidos, los gaseosos como dice el intelectual orgánico de pétreo corazón y sólida mollera- traemos otro. Porque las figuras mediáticas de Podemos generan tanta atracción como rechazo en mucha gente. Y esa otra gente se fía más de los críticos que argumentan desde el sentido común que del griterío impregnado de silencio) (24 de febrero de 2015)

miércoles, 4 de marzo de 2015

DE MI LÍMITE (POEMAS DE LA FELICIDAD), 2

 

 

NOMBRE DE MUJER PRIMERA

 

 

“Se puede conquistar a una muchacha con un poema, pero no se la puede retener con un poema. Vaya, ni siquiera con un movimiento poético”

Roberto Bolaño




SE DEDUJO, DE REPENTE

Subía unas escaleras con el brío
sublime que otorga sólo
la pasión por no saber.
Se dedujo, de repente,
del serpenteo grosero de su dibujo
y de una resistencia inverosímil de mis bronquios
a su empecinamiento ortogonal,
que el alma,
harta de la mitad de las verdades,
pugnaba por el miserable pan de la conciencia.
Me senté al borde de mi lecho solitario y comprendí
que mis gritos se dirigían
aún al semblante agonizante de una madre.
Una cualquiera.
Y sobre ese mismo acantilado de la culpa,
supe que no te amaba todavía.
Cuánto que aprender
de la médula del pánico, acogedora.
Cuánto, para llegar hasta ti
desde esta sima donde me aplastan las certezas,
y habitan las palabras
dichas antes que tu nombre
de mujer primera,
de madre
de hermano muerto,
de bendición para el huido,
de beso sobre la frente
del intocable.

Eva (Alberto Durero, 1507)


(Otros poemas)

sábado, 28 de febrero de 2015

Los valencianos somos un caso

Supongo que a estas alturas, ninguno de mis lectores ha dejado de visionar el famoso vídeo del “caloret de les falles”. Parece que la derecha valenciana al final lo ha conseguido, porque una amiga catalana lo compartía en su perfil de facebook con la leyenda  “jo no sóc secessionista però aixó no és català”. Sí, mientras los valencianos, que ya estamos hechos a prácticamente todo, salíamos por la vía del cachondeo –vídeos, reggaetones, memes, tuits jocosos, etc.- desde fuera se quedaban realmente ojopláticos y nos preguntaban que cómo era posible que un cargo político en la Comunidad Valenciana no conociera las lenguas oficiales de su territorio. Yo he recomendado en las redes sociales estos días que, si se quería entender el alcance y contexto de ese vídeo, era muy esclarecedora la contemplación posterior de este otro.

Para seguir leyendo...

lunes, 23 de febrero de 2015

DE MI LÍMITE (POEMAS DE LA FELICIDAD), 1



”A foolish consistency is the hobgoblin of little minds”
Ralph Waldo Emmerson




PASEO POR LOS UMBRALES

Para no sajar mi límite
paseo por los umbrales
de la virtud, por las marjales
del tedio, por las orillas
cenagosas de lo sublime
cuando nadie me observa.
Soy una persona normal,
en la felicidad está mi término,
por las cercanías de la esperanza
los lobos del placer
atormentan mi conciencia.
 

Sí,
soy un tipo del montón.
La tentación de apacentar mis ansias
en territorio amigo me inclina
a ocultar mi rostro con pudor,
pero mi cara sigue asida
a frontal, vómer y mentón,
con una saña
que nada justifica.
Ojalá tú que me lees
no seas como te imagino,
no seas un tipo normal,
no te identifiques conmigo.
Te sueño leyendo este libro
con una sola mano, la otra
enguantada en sangre de un himen
arañado con cariño.
Con dedicación, con mimo.
 

Ojalá leas entre estas líneas,
cada imaginar que crepita
enardecido en la pinza
                         de mi límite
como un hematoma de orgullo,
como los codos de un títere,
como un jardín de magnolios
florido de lacios ahorcados,
retoños de viejas estirpes.


Más poemas, aquí.

sábado, 21 de febrero de 2015

Nihilogocentrismo: sobre el nihilismo postmoderno.


Lo que copio aquí, es el texto de las últimas páginas (372-376) de mi libro Cuando la televisión podía todo, publicado en 2009. Evidentemente, en los últimos tiempos, a través de este blog pero también de otras publicaciones que irán viendo la luz en los próximos meses, estoy entrando a discutir ciertos aspectos de la concepción de lo político en el pensamiento postmarxista de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe y en la concreta praxis político-mediática de Podemos. Fundamentalmente, mis críticas -que, en absoluto, descalificaciones sino intento de entendimiento- van por el lado de la articulación entre identidades y antagonismo y, más concretamente, sobre las concepciones de lo real y del sujeto en las que estas se apoyan. Sobre todo por la entrada de Carl Schmitt y la distinción amigo-enemigo. Lo tengo difícil, lo sé, porque una vez entra en liza esta distinción y se convierte en una referencia absoluta dentro de la discusión, veo -es una cuestión de mi experiencia en estas discusiones- que ya imposible hacer una crítica sin que se vea como una descalificación. De ahí, también, que las narrativas haya tomado íntegramente el lugar de las argumentaciones. 
Sin embargo, a mí me siguen importando los sujetos que sufren por un daño por la moral. Creo que no podemos contentarnos ni regocijarnos con la imposibilidad de la reconciliación y pensar que esa ausencia de culminación hegeliana del proceso político nos evita pensar la emancipación desde el lado del sujeto dentro del proceso política. Hemos de inventar un saber hacer con la nada y no conformarnos con el despojo ético del éxito. Es la diferencia entre la dignidad subjetiva y el goce de la miseria moral. Pues bien, en la base de muchas de mis argumentaciones están estos párrafos y, dado que el libro no es accesible con excesiva facilidad, creo que no está de más que los copie aquí. Pretenden ser un material más para la discusión.

"Ahora bien, a la teoría crítica «le falta una concepción de la falta». No una intuición de ella, como bien muestra la dialéctica negativa adorniana, pero sí un cernimiento estructural específico, que lleve no sólo a su designación teórica sino a permitir al investigador operar con esa misma falta como causa del discurso, como origen de la producción cultural que está analizando.

Ésta y no otra es nuestra justificación para la introducción metodológica del psicoanálisis en el ámbito de las ciencias de la comunicación, sobre todo por las propias dificultades para pensar el enunciatario como sostén interno del texto visual. Y, por la misma razón, no hemos traído a colación —solamente— la galería edípica habitual del psicoanálisis aplicado a la cultura, sino que hemos preferido traer una versión más formalizada de la estructura psíquica a través del matema del Discurso. Lo hemos creído necesario para no caer en las mismas aporías de la hiperrealidad de Baudrillard, que vuelve a constituir un espacio sin falta bajo la especie del simulacro, o en las de planteamientos analíticos, también aparentemente muy cercanos, como los deconstruccionistas que lo acaban asimilando todo al logos o a la metafísica de la presencia. E, incluso, cabría deslindar nuestra postura de un orden del discurso foucaultiano que, demasiado clausurado, nos acaba condenando a una metafísica del poder, donde, como en los dos casos anteriores, no cabe la responsabilidad ética, no hay espacio, tras la demanda emancipatoria del particular, para una afirmación deseante, responsable, radicalmente libre (id est, contingente) del sujeto singular, y que nos condena a algo así como una especie de humanismo paranoico del que la noción de solidaridad mediática podría ser el mejor ejemplo.

Creo importante explorar, siquiera sea mínimamente, esta diferencia epistemológica. El nihilismo «clásico», el de la diferencia ontológica, supone la aceptación de que la nada habita en el interior del logos. En la aceptación de este supuesto ontoepistemológico de insuficiencia del lenguaje para recubrir íntegramente lo real, podemos encuadrar desde los albores filosóficos de Grecia hasta las más desoladoras posturas existenciales, pasando por el noumeno kantiano, tomando la nada de diversos semblantes según el sistema que decida «integrarla». Por parte del psicoanálisis, das Ding o el objeto «a» inscriben a Freud y a Lacan, respectivamente, en esta tendencia. Ahora bien, las posiciones que antes hemos mentado, tan típicas de la cultura posmoderna, incluso en versiones más suavizadas o «humanizadas» como en los estudios culturales, o algunas formas del feminismo, que lo reducen todo a la categoría de actividad discursiva, falsa conciencia y prácticas de poder, sucesivamente, pero sin la aceptación de ningún componente insoslayable (verbigracia, la voluntad de poder nietzscheana o la diferencia sexual), esto es, rechazando cualquier componente real —en el sentido que el psicoanálisis da a la palabra, es decir, ni imaginario ni simbólico—, parten justo del presupuesto inverso al del nihilismo clásico: a saber, que es el logos el que fluctúa en el interior de la nada. Y, si el logos habita en la nada, como la materia newtoniana en el espacio absoluto, ¿qué puede ponerle límites, qué puede impedir su expansión perpetua, a la vez que escépticamente injustificada? La globalidad, la solidaridad, la corrección política, la deconstrucción y todos los conceptos que aceptan en su fundamento que el mundo no es más que sus modelizaciones parten, a mi entender, de esta posición epistemológica que me atrevería a bautizar, en el molde del falogocentrismo derridiano, con un neologismo no menos cacofónico: nihilogocentrismo. Ello aboca a hablar necesariamente en términos de modelización e, incluso, en el postestructuralismo, de construcción de identidades. Aunque se me pueda tachar de estar algo desfasado, no puedo evitar que la primera imputación hacia todas estas posturas que me viene a la mente sea la del idealismo.

La diferencia es sutil desde el punto de vista de la localización de la nada de la que hemos hablado antes, puesto que parecería que tanto el analista como el crítico cultural —del que el seudomarxismo americanizado de los estudios culturales, con la idea de lo políticamente correcto, es el caso más evidente— buscan los falsos presupuestos en los que el enunciado se sustenta. Pero la postura «nihilogocéntrica» busca el sentido, esto es, dado que la nada circunda al discurso, la negación bien fundamentada de un enunciado mal fundamentado desaloja sus efectos por la vía de la denuncia de las prácticas de poder a las que responde. Tales relaciones de poder han olvidado —vía Foucault, me atrevo a añadir— el fundamento materialista (la plusvalía) que legitimaba el análisis marxista de la cultura y de la historia. En pleno «nihilogocentrismo » la superestructura parece navegar sola. Virtualmente. Jorge Alemán es quien mejor expone estos impases de la teoría marxista de la cultura:

"Aceptar que en el ser parlante existe una satisfacción paradójica, que produce una ruptura con lo necesario permite concebir la relación del sujeto con los objetos, en términos que ya no son propios de la «razón instrumental», o los de una «relación de conocimiento» entre el sujeto y el objeto. Al quedar los objetos involucrados en la satisfacción pulsional, el sujeto intenta colmar el vacío que el propio deseo le impone cristalizando una relación con los mismos, que Lacan denomina fantasma. Mientras Marx daba cuenta del mercado capitalista aislando a la plusvalía como excedente del intercambio económico, sin embargo su concepto de necesidad deja de lado lo propio del ser parlante (y cuando decimos ser parlante no queremos decir individuo): «que el ser cuando habla goza, y no quiere saber nada de ello»; entre las palabras que organizan las demandas habita el silencio de la pulsión trabajando para el goce (...). La función del objeto en el fantasma es justamente lo ausente en la formulación marxista de la ideología. Nada puede hacer ningún adoctrinamiento ideológico frente a la inercia de goce inducida por el objeto en el ser que habla. El marxismo ha retrocedido frente a todas las cuestiones donde el goce puede anidar: la cuestión del objeto técnico como plus de goce y los otros puntos cruciales atinentes al goce, la cuestión de los pueblos, las lenguas y las religiones. En definitiva, aquellas cuestiones que, como Lacan ya formulaba en los Escritos, no pueden ser reducidas por el sentido" (Cuestiones antifilosóficas en Jacques Lacan, Buenos Aires, Atuel, 1993 pp. 27-29)

Por eso, cabe decir que la ontología del marxismo ha sobrevivido a las cenizas de su planteamiento ideológico en el seno mismo del neoliberalismo. El capitalismo global, internáutico, virtual, ha conseguido el prodigio del materialismo sin materia y, como hemos comprobado sobradamente, del realismo sin realidad. Lo matérico, lo viscosamente corporal, se ha convertido en detritus; no en plusvalía, sino en excedente no reciclable del proceso económico —y, también, claro, lógico: eco-lógico—. Lo real queda perdido en la diferencia suturada entre mercancía y representación, entre la plusvalía y el brillo del objeto. Por eso, se piensa que actuando sobre las representaciones —que lo son todo en el medio de la nada—, se actúa sobre la cosa, reducida al papel de referente. Sólo si la imagen no agota el Ser del ente, algo puede escapar a la «inercia opuesta a cualquier proyecto que altere el orden establecido». Y justo en este plano entran las relaciones de poder. La estricta diferencia epistemológica entre el pensamiento hegemónico en las sociedades democráticas posmodernas y el que nos proporciona el psicoanálisis puede ser formulado en esta simple antinomia: para el primero lo que es del Otro es el poder; para el psicoanálisis es el deseo. En resumidas cuentas, en lo que a nosotros nos incumbe, creemos que una investigación de los procesos comunicativos no puede ni debe soslayar la pregunta por libertad y por la responsabilidad empírica y concreta de los sujetos concernidos por ellos."

Sobre Grecia y sobre la división subjetiva del militante crítico (Apuntes sobre el populismo, 26)

Todos, comentarios en Facebook.
  • Me conozco el percal y éste es el típico estado que se va a llevar muy pocos “likes”, porque casi todos los "aludidos" o "implicados" van a pensar que soy el enemigo, o bien, que no siendo de los suyos mejor no darme pábulo ni llamar la atención sobre lo que digo, que luego se pueden arrepentir. Pero en realidad lo que intento es ser lo menos schmittiano posible en el interior de Podemos, para que luego podamos crear antagonismos veraces y eficaces contra la casta en la contienda política. Voy al grano:
    En Claro que Podemos hay gente muy honesta. incluso gente que defendió propuestas organizativas enfrentadas a la del núcleo promotor, mucho más asamblearias y horizontales, pero que ha decidido integrarse en estas listas porque ha visto claro que hay que trabajar por un cambio radical y vérselas con los gigantes, y no con los molinos de viento. También los que estratégica y honestamente han apostado por un modelo que creen que será más efectivo y ágil electoralmente, y muchos que apostaron por Podemos antes de que otros viéramos que era el futuro y el lugar desde el que luchar. Junto a estos, hay trepas, algún hooligan cuyo único bagaje político es el culto fanático a los líderes, y gente que viniendo de fuera completamente ha visto una oportunidad abierta para colocarse en la vida, dados los buenos augurios en las encuestas para Podemos. No juzgo a nadie por su pasado, que todos los tenemos, sino por cómo ha actuado en el presente y si ha repetido o no el mismo patrón que utilizó para colocarse al rebufo del PSOE e, incluso en algún caso, del PP.
    En las otras listas y entre los independientes hay gente muy honesta, que intentan con limpieza ser auténticos representantes de la voluntad popular, gente que ha llegado de nuevas a la política o que llevan años trabajando en silencio y sin ventanas de difusión en causas y movimientos sociales. Gente, en definitiva, que apuesta más por un modelo asambleario y de control popular de los cargos ejecutivos, desde una política radical-democrática que busca la coherencia máxima entre los principios morales individuales y los de la acción y organización política. Ahora bien, también nos podemos encontrar ahí mucha gente que se ha instalado en la queja agónica y perenne, que ha trasladado frustraciones personales –todos las tenemos, sin duda- a Podemos y que ha acabado odiando más a los compañeros de las listas ganadoras que a la casta.
    Por eso, pienso que el sistema de listas está pervertido en su origen y que crea falsos antagonismos y falsas distinciones amigo-enemigo en el interior de Podemos, y que habrá que pensar en un tipo de articulación de candidaturas más justo y eficaz en el futuro. De ahí, y aunque la aplicación del Agora Voting (con una interfaz manifiestamente confusa y muy poco intuitiva) no lo ponga fácil, que sea responsabilidad de los electores –el sistema nos concede un poder inmenso, si no lo regalamos- confeccionar nuestra lista individualizada antes de votar y por eso también, no me he mostrado a favor explícitamente de ninguna lista (ni persona), aunque haya criticado las actitudes que no me parecían de recibo, y he compartido en las redes sociales contenidos de todas.
    (Sólo una advertencia final: si estás cabalmente de acuerdo con lo que digo, pero no das like, para no difundir a alguien que no es “de los nuestros” o si discrepas honestamente y no intentas refutarme –con una mínima cordialidad democrática, claro- para alimentar el debate morirá un gatito ) (13 de febrero. Evidentemente, un ejercicio de retórica persuasiva. No le demos más importancia de la que tiene ;) )
  •  Lucidísmo análisis del populismo por Juan Domingo Sánchez Estop. Le he dejado allí también este comentario:
    ""El análisis me parece magnífico. Evidentemente nos estamos cargando el pluralismo a base de trascendentalizar e hipostatizar las operaciones retóricas de las que habla Laclau. El problema es que en vez de utilizarse como un método heurístico o hermenéutico se está usando como una algorítmica, para manipular y predecir resultados de acciones de implementación de tendencias y liderazgo que acaban siendo puro márketing político.
    Por aportar algo desde el lado lado del psicoanálisis, el problema de Laclau (muy agravado por el schmittianismo de Mouffe, creo yo) es que la distinción de los tres órdenes se pierde completamente. Es decir, que las operaciones retóricas y simbólicas parecen autónomas,esto es, sin tener en cuenta sus consecuencias imaginarias y su componente "real", nada menos que la agresividad y la pulsión de muerte.
    No se puede entender la idea de significante vacío sin ponerla relación con el Sq (pivote esencial de la transferencia) y el S1 (el significante amo). Claro, esto da como consecuencia un manejo de los afectos que lleva a la pasión ignorante, a un concepto lógicamente totalitario del populismo, como muy bien apuntas, en los cualquier heterón, cualquier germen de pluralidad es arrollado por la uniformidad y la adoración al líder. Peligrosísimo." (17 de febrero)
  • Rodrigo López Muñoz, una vez más lo clava (lo que yo pienso, al menos):
    "Tras las tardías pero claras y sólidas explicaciones de Monedero comienzan a aflorar en las redes los típicos 'hooliganismos' podemeros sacando pecho en defensa del líder con argumentos vacíos e infantiloides. Está muy bien que haya comparecido y que haya sido firme en su alocución pero oiga, ni la ruindad de los medios del régimen ni la prepotencia ciega de esta gente. Tan nocivo es un comportamiento como el otro. Y peligroso, porque no les deja ver más allá."
    Las formas y no la ficción de las indentidades contenidísticamente positivadas son el estilo en política. Y el estilo es el sentido, no una supuesta semántica programista y adoratriz. Cuánto daño está haciendo la justificación absoluta del antagonismo, la impostación pasional -que no apasionada- del irracionalismo ante la evidencia de que la razón no puede con lo universal. Estamos yendo de un esencialismo a otro, tan metafísico como el racionalismo neoliberal consensualista. Y es una pena, porque si quedara un margen de silencio, una angostura por leve que fuera para el pensamiento, nos estaríamos acercando sin duda a la transformación más radical de la realidad social que hayan visto siglos enteros. Pero ello es imposible sin un nuevo estilo subjetivo, ése que está siendo ahogado por el griterío de una plebs ensordecida que no se da la oportunidad de ser populus, de las identidades buenas que impiden que el pensamiento concurra al proceso de emancipación y convierta la euforia pulsional en pasión política. En fin, y en román paladino, que muchos de los que hoy están gritando por Pablo Iglesias o por Monedero, lo estarán haciendo por Alber Ribera de aquí tres o cuatro años, sin noticia alguna de un sentimiento moral llamado vergüenza. Al tiempo. Necesitamos paciencia y no desfallecer. Y cuidarnos de los idus de marzo.
    Si alguien nos explicó con qué fuerza podía imponerse las ficciones, no fueron los clásicos, sino los barrocos. Os dejo con Shakespeare, Mankiewicz y Brando. Saben lo que los romanos ya sabían.
    (Perdón por subir la versión doblada, pero no he encontrado la secuencia entera en inglés. El doblaje es magnífico, todo sea dicho. No tanto la calidad de la imagen). (20 de febrero)
    • Yo también votaré y defenderé a Podemos. De la casta y de los hooligans que alejan a mucha gente.
  • Cuanto uno más admira al gobierno griego más profundo desprecio siente por el papel de capataz de esclavos del gobierno español, asumido con total desvergüenza y chulería. (18 de febrero)

  • Curioso un país en el que ser un patriota significa estar casi siempre apoyando a otro país contra las políticas del propio gobierno, que lo considera el enemigo de los interseses de la nación. Desde apoyar a Francia contra Fernando VII, a apoyar a Grecia contra Rajoy. La primera como tragedia, esta última como farsa. Las innumerables del medio como oprobio. Qué curioso eso de ser español. Da lo mismo de sentimiento o de carné. A efectos prácticos no hay mucha diferencia. Hoy ser un patriota en España es apoyar a Grecia contra el gobierno de España. Déjà vu. (19 de febrero) Un par de respuestas a personas que se indignaron por mi uso de la palabra "patria" en este contexto:
    • Pues claro que no existe la patria. No hay Otro del Otro. Eso no nos evita nombarlo continuamente. Podemos servirnos del Nombre del Padre a condición de no creer en él. Es lo que pretendía hacer. Claro que los hay que creen en él como se cree en los demonios familiares o en los espíritus malignos, y entonces caemos en la superstición de que nombrarlo es invocarlo.
    • El problema -creo que es la primera vez en mi vida que me (nos) llaman "intuitivista"- es que me parece que las dos personas que se han puesto un poquito al monte escriben desde un país como la Argentina donde la patria efectivamente parece ser un "concepto". Yo he escrito desde España, sin ningún afán universalizador, sino al revés, un poco de coña. Éste es un estado plurinacional y la palabra patria siempre rebosa ironía, porque siempre que se usa aquí acaba siendo cualquier cosa menos un concepto unívoco. Yo entiendo que el sustrato peronismo/antiperonismo lleva a una dialéctica distinta. El antiperonismo puede llegar a ser el mejor exportador del peronismo al ver peronistas por todas partes....
Recapitulando: