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domingo, 31 de enero de 2016

Divagaciones en el interregno postelectoral


Enumerando… 


1) Toda la cúpula del PPCV en la provincia de Valencia, en la Cárcel. Esto ya lo podía suponer íntegramente el electorado hace un mes y, sin embargo, es la fuerza más votada en la CV -cuando hablo de los votantes del PP, el sintagma “País Valencià” se me resiste- y lo sería, segurísimo, si mañana se volvieran a convocar elecciones.

 

2) Muchos vemos con una cierta repugnancia –en el sentido más aséptico de la palabra: nos produce rechazo- la radical división entre el campo de la moral y el campo de la política, de origen maquiaveliano, que se está implementando actualmente en la nueva izquierda.  Sin embargo, cuando vemos fenómenos como éste –que la información sobre la corrupción influya de modo mucho menor en el votante de lo que la ética esperaría- no dejamos de alegrarnos de que pueda establecerse cierta distancia entre política y moral, porque de lo contrario, es el cuerpo humano en que se convierte en deudor de la falta de conciencia. Es el terror jacobino (o estalinista). Si la única explicación que podemos dar del hecho es la querencia al malpor parte de ciertos sujetos, más allá de cualquier argumento y evidencia,  no queda otra que su eliminación. Incluso, la ética discursiva social-liberal, no puede dejar de segregar a quienes no se avienen a este tipo de consenso sobre “lo bueno”. Apel decía "Quien "no se mantiene" en el discurso es "casi como una planta" (Aristóteles, Met. IV,4 10006 a6-18), y su conducta no puede tenerse en cuenta, en ningún caso, como argumento; pues cualquiera que sea el motivo que tengan (...) sólo se puede establecer sobre ellos (es decir sobre los que rechazan la argumentación) una conjetura (teoría) por parte de los que argumentan (por ejemplo, que se comportan estratégicamente o que necesitan una terapia). Pero el discurso de la fundamentación última no puede dejar de afectarles por eso.”



3) Por eso, si no queremos desembocar en la guillotina o en el Gulag, la reeducación o la violencia, habría que pensar el problema de otra manera y no desde la moral individual de la intención. Esto es, habría que irse al terreno de la política y de la reproducción ideológica. El otro día pasé por un programa de Canal 13 en el que un tertuliano de extrema derecha de los que pululan por ese canal hablaba  de la enorme conspiración que había en las cadenas generalistas contra el PP. El tertuliano aducía que un cálculo -completamente falso, dicho sea de paso- según el cual todos los pufos del PP (Bárcenas, Púnica, Taula, Gurtel, etc.) venían a ascender a unos cuantos cientos de millones de euros, mientras que el de los ERE andaluces eran 3000 millones y nadie hablaba de eso. Lo hemos dicho muchas veces. La influencia ideológica de un espacio mediático no es proporcional a su audiencia cuantificable. No sé cuánta gente verá Canal 13, pero influye en muchísima con razonamientos de este tipo y eso se nota en las urnas. Parece, de hecho, al revés: esos votantes ya vienen convencidos y echan mano de los tertulianos para agenciarse sus argumentos en sus labores de troleo cuñadista. Y es muy tóxico. Ya puede haber miles de campañas contra los estereotipos sexuales, que la permanencia de un programa como MYHYV los seguirá reproduciendo. Ya puede haber campañas contra el acoso y la competitividad escolar, que de nada sirve si se siguen programando en horario de máxima audiencia talent shows protagonizados por niños. Poco sentido tiene que la misma cadena que por las mañanas (...de CUATRO) te está denunciando la corrupción y te habla de las tragedias de los refugiados, por la tarde te programe una serie de corte netamente fascista como Hawai 5.0 (y luego otra de corte robinhoodiano como Leverage, y luego otro telediario y luego los deportes con los manolos –con su toque demagógico-festivo reaccionario- y así todo…).


4) Creo que no puede quedar duda de que entre la moral y la política existe un terreno de mediación (modelización, reproducción, difusión, legitimación) incoherente desde el punto de vista de la lógica racional, pero extremadamente potente e influyente si le aplicamos otro tipo de lógicas. No hay cambio político si el sujeto no cambia el lugar desde el que interpreta el mundo, desde el que decide qué es legítimo y qué no. Y los media trabajan denodadamente para anclar al sujeto en ese lugar ofreciéndole el goce de la tranquilidad de conciencia, la irresponsabilidad política, y la legitimación ideológica. Y no cambiaremos jamás esa posición subjetiva, no habrá emancipación posible, sino actuamos, precisamente, sobre estos esquemas cognitivo-conductuales que atrapan la psique y la existencia. Más exactamente, que consiguen confundirse con ella. Votamos a inmorales porque “nuestro cerebro” así nos lo indica, dicen los neuro-cognitivistas, de tal modo que acabamos creyendo que nuestro estar en el mundo se reduce a un peculiar principio del placer que nos permite votar a inmorales sin pecar de inmoralidad. Simplificando: con las adecuadas estrategias, los medios de difusión en un entorno capitalista pueden hacernos actuar y pensar como quieran. Más allá incluso de donde abarca cualquier conciencia crítica. De hecho, en cuanto nos intentamos elevar más allá de nuestro aparato cognitivo y nos preguntamos por las causas últimas, la perplejidad es nuestra primera reacción, la indignación violenta la segunda, y un peculiar Síndrome de Estocolmo, consistente en volver a votar las mismas opciones irracionales de siempre -para seguir quejándonos después otros cuatro años de que no hay manera, de que ha vuelto a pasar lo de siempre-, el final del bucle.



5) Por eso, nos dan un poco de risa las primarias y las consultas a la militancia. A mí, cómo ganó Pedro Sánchez, porque le apoyaba el aparato cuando era un desconocido, me pareció un escándalo y así lo dije en su momento. Pero exactamente igual me lo han parecido las primarias y consultas tanto en Podemos, con sus listas plancha, como en UP. Es una absoluta estafa plantear unas primarias o una consulta a la militancia cuando la desproporción entre el acceso a los media de unas opciones y otras es escandalosamente inicua . Las votaciones al programa de Podemos, con las opciones del CC estatal en letra clara y las demás en un tipo desleído, me parecieron de una falta de vergüenza antológica. Voten las “claras” que son las que apoyamos los que salimos por la tele. Me permití una sardónica carcajada y cerré el Agora Voting. Telecracia en estado puro. El otro día leía una columna de una persona que preguntaba porque Ada Colau no entraba en Podemos y dejaba de hacer “competencia desleal” y por qué se permitía que CeC fagocitara a Podem Catalunya. Pues, hombre, yo lo veo juesto al revés. Porque con el sistema electoral interno  del que se ha dotado Podemos, con su blindaje pro-cúpula (Medios -> Televidentes -> Agora Voting) no se puede influir en Podemos más que desde fuera de Podemos, si no, serás absorbido tú, fagocitado y luego expelido. Nada distinto este proceder de lo que hizo, por su parte, Alberto Garzón para golear en las primarias de UP. Luego, bien amargamente se quejaba de que los media no le permitían a él medirse con PIT, con Rivera y con Sánchez, tras haberse zampado la idea de Ahora en Común, por asalto de las huestes de la vieja guardia de IU. Las plataformas municipalistas no tuvieron nada que ver con eso, precisamente porque los media no intervinieron, favoreciendo a unos candidatos sobre otros (al menos en la mayoría de las ciudades españolas). Como dice hoy El País, con su desinteresada clarividencia habitual, el PSOE no son las CUP. Ni de coña, vamos. Totalmente de acuerdo con el editorial, justo, por las razones diametralmente opuestas.


6) Ahora, tal vez, se entienda porque mi columna en el periódico se llama Comunicando y por qué durante estos dos años de su existencia he hablado fundamentalmente de política. Primero, haciendo alusión paródica al propio hecho del gerundio: en español se dice que alguien comunica, justamente cuando resulta imposible comunicarse con él.  
Al menos, era una expresión corriente cuando imperaban los viejos teléfonos analógicos.  
 
Eso es precisamente lo que pasa cuando la comunicación se convierte en campo único de la política: no hay quien se entienda con los políticos, porque esos siempre están comunicando. Literalmente, hablando con otro cuando uno quiere hablar con ellos. Repitiendo consignas para los fans, cuando uno quisiera mantener con ellos un diálogo inteligente, esto es, no machaconamente cognitivo, no cerrado a cal y canto a la contingencia de que, ocasionalmente, la verdad emerja.


Ricardo Piglia, El camino de Ida.
7) Y también, por eso mi blog se llama La suficiencia de lo obvio. No es más que un alegato contra la información como modo único del saber y contra la comunicación como campo único de enunciación.  Y contra su inevitable corolario, la teoría de la conspiración. No necesitamos más información, sino más interpretación. Y no más interpretación en plancha (es decir, "opinión" prefabricada a a base de clichés), sino más interpretaciones, más pluralidad, necesitamos construir  un sujeto multitudinario que no se agote en el banal simulacro del puralismo agonista, para que nos podamos defender de la información monofónica. Entre los intereses que evidentemente tiene el gobierno del PP en alargar este interregno, no es el menor mantener el monopolio de RTVE, una de los pocos medios favorables que les quedan, ahora que el IBEX ha decidido que no son su opción. No puede entenderse de otra manera la explosión de la Operación Taula, precisamente en este momento. 

8) No hay más remedio que hacerse a la idea de que vamos a vivir en la inconsistencia entre la moral y la política. Pero el remedio del remedio no puede ser ignorar esa inconsistencia, sino seguir pensándola para evitar creer que nuestros líderes y representante ya nos la han pensado. Porque esa inconsistencia, que sigue siendo impensada, es precisamente lo político ese gozne siempre chirriante entre la razón y la praxis, entre la racionalidad programática y el acontecimiento. Y no es buena solución armar más ruido para que el chirrido no se escuche. No hay nada más impolítico que la delegación absoluta, descontrolada, de la responsabilidad sobre el gobierno de las cosas y sobre la mediación entre los intereses humanos. Lo que hemos de intentar es que esa mediación se constituya en lo común (lo político), y no en lo público (la gobernanza, la política), antinómico de nuestra moral que, si no superamos esa dicotomía, permanecerá siempre enjaulada en el recinto de lo privado. Como la religión. Como el sexo. Como la posesión de drogas para el consumo, sin intención de traficar.


Corcuera y González no es que estén mayores, es que son unos fascistas de cuidao. Perdón, pero si las nuevas generaciones los estáis descubriendo ahora, la de los que estamos en medio ya los descubrimos hace 30 años: OTAN, reconversión, liberalización, patada en la puerta. Llevo advirtiéndolo desde hace días. Buena parte de la herencia franquista, del "atado y bien atado", encontró su alojo en el Psoe, ya en los 80. Ahora, si Sánchez consulta a las bases, veremos si la militancia del Psoe está a la altura de los tiempos, porque sus dinosaurios no es que no estén ahora, es que no lo estuvieron nunca. (30 de Enero)



domingo, 15 de marzo de 2015

La representación, el lenguaje, el dispositivo (Apuntes sobre el Populismo, 28)


 Criticar para fortalecer.

  •    “Es un error excluir a todos los imputados de las listas electorales”
    Si no está escrito ya -y si lo está y alguien lo conoce, le ruego que me pase la referencia- es perentorio escribir un tratado sobre la enunciación política a partir de la trayectoria de Felipe González. Una monografía sobre este hombre adquiriría de inmediato, efectivamente, la jerarquía del paradigma: el fracaso y la ignorancia como categorías de la retórica política. Se pasó casi dos décadas ignorando lo que en términos de Deleuze, Foucault o Agamben llamaríamos el Dispositivo. Como le era favorable, pensó que era transparente, aproblemático, que no tenía leyes propias. Así, podía ignorar sus complejas leyes de refracción. Había conseguido una posición, ocupar imaginariamente sin fisuras un "locus enuntiationis" de tal manera que se creyó con el poder de hacer llegar cada uno de sus mensajes, como el proyectil de David a la cabeza de Goliat, exactamente adonde pretendía: todo lo que él decía automáticamente tenía en la opinión pública los efectos deseados con la fuerza de la pura denotación, con la mítica potencia del mensaje literal. Probablemente, el ejemplo por antonomasia sea el referendum de la OTAN: primero dijo no y después dijo sí, y en ambos casos exactamente con el mismo éxito. Pero, vamos, con los 800.000 puestos de trabajo que prometió en el 82 o con todos los mensajes que envió en sus 13 años de gobierno, pasaba mutatis mutandis más o menos lo mismo.
    Y cayó en la alucinación de que era dueño de su semántica, dueño de las significaciones de sus proclamas y mensajes, que tendrían exactamente el sentido que él quisiera y les imprimiera en el mismo momento de pronunciarlos. Desde el punto de vista de la ciencia moral es lo que llamamos soberbia. La máxima vanidad de un político es creer que lo que él enuncia va a ser entendido como él designe. Se trata de la patética confusión entre la contingencia de ocupar temporalmente una posición enunciativa -Maquiavelo sabía mucho de estas cosas, de saber atrapar la oportunidad al vuelo- y la estupidez suma de creer que eso es una propiedad ontológica del sujeto.
    El caso es que el viejo Felipe González sigue convencido de ello y sin entender nada, sin entender que él éxito no se debía a la excelencia de sus cualidades personales, sino al hecho contingente de ocupar una posición de preeminencia enunciativa en una determinada coyuntura histórica. Y ahora intenta hacer lo mismo, y cada vez que habla sube el pan. Tonto del todo no es, porque su famosa teoría del expresidente como jarrón chino demuestra, que pese a todas sus resistencias, algo de esta verdad ha percibido. Pero él insiste e insisite en soltar sentencias y proclamas, como la que he entrecomillado arriba, convencido de que va a ser escuchado con veneración como si la suya fuera -como si fuera suya- la voz de un  gran y experimentado estadista. Perón, cuando iba a volver de su refugio franquista a la Argentina, a principios de los 70, por ejemplo, adoptó una posición mucho más lúcida, casi diríamos que cínica, en el mejor sentido posible de la palabra: cada vez que él lanzaba un mensaje sabía que iba a ser recibido con sentidos contrapuestos en el ala derecha y en el ala izquierda del justicialismo, pero se cuidaba mucho en desmentir a ninguna de las dos, para no menoscabar su influencia en ambas. Como estratega político había decidido, con toda lucidez, renunciar al control del sigficado para poder seguir agarrado al locus enuntiationis. Su sabiduría consistía en saber que el núcleo vital de la sabiduría es intransmisible, que hay un algo en la política que siendo semiótico, no es comunicacional. Tampoco sirvió de mucho su cinismo, que sepultó a la Argentina en una dictadura brutal y animosa. La responsabilidad es indisoluble en el poder. Y que el líder ocupe el lugar imaginario de sentido puede ser catastrófico. La democracia es la preservación de una fisura entre ambos. Y la radicalización democrática es perenetoria, precisamente, en el momento en el que el neoliberalismo había intentado volver a cerrar, a suturar, esa brecha implementando una ideología del cientifismo económico.
    Cuando ahora oigo metáforas que llevan el camino de la lexicalización meteórica, como la casta, la gente decente, la disputa de la democracia, o la centralidad del tablero, imploro porque un rayito de luz ilumine a los que las implementan y no se crean que dominan las reglas de juego con su ciencia del álgebra y sus significantes vacíos. Porque el lenguaje, el Otro, siempre sobrevive al sujeto e ignorarlo es suicida.
  • También los empoderamientos son transitorios y coyunturales, a menos que creamos que el yo tiene alguna esencia... Precisamente, la teoría de la hegemonía tiene eso en su base, no creer en categorías irreversibles, permanentes y eternas. El problema si quien está utilizando ese aparato conceptual no está precisamente ocultando eso: que está jugando con contingencias y no con necesidades.
  • A ver, llámame iluso. Pero cuando el 15M y todo el movimiento Occupy del 2011 yo llegué a pensar que las tecnologías reticulares, y los "pervasive media" podían dar origen a una nueva forma de pensamiento colectivo. A un más allá del hipertexto colonizado por el broadcasting, a una forma de interacción multitudinaria que verdaramente provcara una anarquía de las interpretaciones, un más allá de Internet como ciberespacio colonial, que propiciara ese "comunismo hermenéutico" del que hablaban Vattimo y Zabala. Sé que tú con tu grupo de gente estudiasteis también la posibilidad de todos esos efectos (las R-Evoluciones). Tanto me entusiasmé que me largué 3 meses a Bristol (DCRC-PMS) a estudiar el tema y allí me encontré con gente que me pareció que propiciaba otra digitalidad, partiendo no ya de la web sino de las apps para móviles, o de la gamificación, de los videojuegos. Pero está volviendo a pasar lo mismo que con el 1.0: la verticalidad y el broadcasting se imponen, ahora con la coartada del pluralismo tertuliano. A mí Appgree me ha parecido desde el principio un invento del diablo porque vuelve a confinar toda voz colectiva en el algoritmo y las estadística y tritura cualquier posibilidad de construir una textualidad nueva alejada del Modelo Difusión, vertical y tendencialmente unidireccional, velando con colorines la asimetría comunicativa de todo el sistema. Vamos, una vuelta a la telecracia en sentido de Bernard Stiegler. El uso que ha hecho Podemos de lo digital (me refiero a la cúpula) ha sido una reconducción enunciativa de todo el potencial subversivo que podía haber tenido la voz compleja de las multitudes. Una pena. Plaza Podemos se ha convertido en más de lo mismo.
  •  La elecciones están siendo un veneno muy tóxico para Podemos. Hay que mantener la sensatez y no volverse locos. Una "máquina de guerra electoral" es necesariamente una apisonadora de toda horizontalidad, de toda discrepancia, de toda complejidad. El sistema parlamentario es esencialmente vertical.
  • A mí es que eso de la "máquina de guerra electoral" me ha recordado siempre inevitablemente a la Armada Invencible. Ojalá Errejón no tenga que parafrasear a Felipe II y acabar diciendo algo así como "envié mis barcos a luchar contra la casta, no contra la realidad".
  •  La cuestión es que como yo vengo de una semiótica filtradita por el psicoanalásis siempre pienso la cuestión de la representación en términos estrucuturales. Esto es, para mí no tiene mucho sentido hablar de buena fe. En realidad toda representación presupone una "teoría de la mentira" (Umberto Eco, dixit) en su base, es decir, no se trata tanto de buena fe o de buena representación porque por estructura si algo se presenta en lugar de algo o alguien literalmente lo hace ausente, es decir usurpa su presencia. Por lo tanto no hay ninguna representación legítima a priori, más bien al contrario, legitimar cualquier representación es una tarea artificiosa y compleja. Y más, si además del deseo, tenemos en cuenta la pulsión contra la que aquel es dedefensa. Por aquello de el significante mata la cosa. ¿No?
  •  Yo siempre pensé y dije que la apuesta más subversiva del 15M fue negarse a tener representantes. A mí nunca me pareció una carencia o un error sino un gesto pleno de sentido, una ruptura absolutamente radical y necesaria. La prisa por suturar la herida de la "desrepresentación" me ha parecido como mínimo un error. Como mínimo.
  •  No es tan difícil entender el sistema interno de Podemos: ya podéis hacer lo que queráis que al final saldrá lo que diga el comando mediático porque es el único que tiene las armas adecuadas para influir en la opinión pública, que es la conformación a la que ha quedado reducida la masa votante de ágora voting. Por eso, la gente sabe de sobra que si se acuerda algo con el secretario general lo demás es puro trámite. Elevar el trámite a categoría fundamental es un gesto ideológico de dominación como otro cualquiera. Hacer del rito el centro de atención para ocultar su trama efectiva. Es lo que han hecho desde siempre las religiones. El ágora voting es la plaza de San Pedro esperando la fumata pero es en Iphone de Pablo Iglesias donde tiene lugar el cónclave.
  • Evidentemente, Podemos ha abierto la brecha. Por eso, siendo muy crítico al principio, cuando me di cuenta de ello me tragué mis prejuicios y me acerqué. Ahora bien, en este momento, la cosa consiste en si vamos hacia lo inédito, hacia el empoderamiento de la multitud o vamos a más de lo mismo. El problema es que el sistema del liderazgo mediático está perfectamente consolidado en el capitalismo como el principal dispositivo de reciclaje y absorción de cualquier transgresión, subversión o ruptura cultural y/o política. La cuestión es que no les niego a los líderes su función. Lo que pido es control. Porque nadie menos autónomo en un sistema liberal partido-cráticco que un líder. Y o lo controlamos las "masas" o lo absorberán los medios y lo los lobbies. Una cierta "anarquía" de base es necesaria, un cierto comunismo hermenéutico, de voces complejas y en debate para arrebartarle el patrimonio del "general intelect" y del sentido común al amo. Temo mucho más a los bancos y a los grandes empresarios que a las masas. Han demostrado ser mucho menos responsables. Me encanta el debate, me encanta la discrepancia. Sobre todo porque el arma más letalmente útil que conozco para arrebatarle al amo el arma de destrucción popular masiva que es la homogeneidad y la propiedad privada del sentido. Me fascinan las ortodoxias, que son un gran tour de force del pensamiento, pero siempre a condición de no creerme ninguna y practicar dos o tres a la vez.
    (Alguno pensará que cómo cojo y pongo esto así de repente. Muchas de las cosas que comparto aquí son cosas que he dicho en otro hilo como comentario y las traigo aquí para comenzar un debate nuevo, pro las razones que he dicho en las últimas líneas antes del paréntesis. Mi intención es no tener sólo un registro, ni hablar siempre en el mismo tono. Puedo compartir chistes, imprecaciones al PP, y embrioncillos, como éste, de un pensamiento un poco más teórico)
    (Ah, y por favor, los que paséis por aquí mirad también el post que he compartido justo antes en mi muro, que vale mucho más la pena que éste)
  •  Tengo por costumbre salir a la calle, cual Diógenes, buscando un líder. Y siempre que me encuentro alguno, me pasa como al perro de Sinope, que lo único que se me ocurre pedirle es que se aparte de una vez, porque su "claridad" no hace más que robarme el sol.
    Y va y cuando me encuentro a uno que se llevaría mi voto, mi entusiasmo, mi entrega y mi pasión, no le puedo votar porque no es de mi circunscripción. Os dejo el discurso electoral más verdadero y bello que he leído en mucho tiempo. Y con él las razones de por qué, pese a todo, yo, como él, también he decidido permanecer en Podemos. Y es a veces muy difícil. Por favor, leedlo. Es un discurso que no vende humo bajo la forma de una claridad que sólo pretende tapar la luz. Podemos también es esto. Para mí, Podemos, es sobre todo la gente como Rodrigo López Muñoz. Los demás pasarán.



Descalificar para combatir 

  •  Eso de cambiar el diccionario jurídico como a tres días de las elecciones es comunicación estratégica de vanguardia, ¿no? ‪#‎desesPPerados‬
  • De El País: "Antonio Sánz, delegado del Gobierno [en Andalucía]: “No quiero que a Andalucía se la mande desde Cataluña ni alguien que se llama Albert” Qué miserable es el PP y qué ingenuo un catalán que cree que la casta española y sus palmeros lo van a acoger con los brazos abiertos por haber traicionado a su país y haberse plegado a los intereses de Madrid como el más innoble de los gusanos. «Roma traditoribus non praemiat». En fin, con su pan se lo coman, se atraganten y se asfixien. Los dos son el enemigo, pero permítaseme expresar, al menos, el asco que me da la derecha española y su retórica de vísceras llenas de mierda.
  •  Al menos la entrada de "ciudatans", como dicen ellos, tiene algo positivo. A Rajoy se le está cayendo la poca careta que le quedaba y está mostrando a las claras que detrás de su defensa de la Constitución y de la supuesta soberanía nacional española no hay más que un anticatalanismo cavernícola y visceral, un odio mortal contra lo diferente, compartido por todo el PP (y por parte del PSOE madrileño y castellano, dicho sea de paso). Un catalán que ha hecho fe continua de ser un español de derechas como Dios manda y siguen recriminándole que sea catalán. Fuerte.


(Todo lo anterior son intervenciones en redes sociales entre el 6 y el 15 de marzo de 2015)


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