domingo, 11 de mayo de 2014

Odio el bipartidismo

Odio el bipartidismo. No es que odie al PP y al PSOE, que también. El PP condensa todo lo que odio en política y en falsa moral y el PSOE se lleva todo mi resentimiento e indignación por las veces que ha engañado al pueblo español. Pero lo que odio sobre todo es el bipartidismo como moral, como ideología genérica, como cosmosvisión. Odio el bipartidismo como campo único de enunciación. Hay varias opciones electorales de izquierda, todas menores en votos y representación, que estoy a la vez publicitando, a veces criticando (sólo he descalificado sin paliativos al PP, ni siquiera al PSOE) a veces difundiendo sus propuestas o actos, porque participar en un proceso electoral no lo puedo entender sólo como espectador pasivo. Creo que pienso, tengo capacidad de análisis y puedo aportar y advertir de errores si los percibo. Y cada vez que lo hago sale alguien de otra de ellas descalificando lo que yo diga desde la moral del "y tú más" de Soraya y Soraya.

Hay gente en Izquierda Unida, Coalició Compromís, y Podemos, que son absolutamente bipartidistas, maniqueos, de corazón. Señores el bipartidismo es una ideología, un pensamiento hegemónico que está captando a la inmensa mayoría aunque se coloquen contra los dos partidos mayoritarios. Es una forma torticera de entender el proceso político independientemente de las siglas o programas (cuánto daño y cuántas tonterías se han dicho a cuenta del programismo, que no es más que un prejuicio liberal, es la ideología del contrato notarial) que se diga defender. El problema es que a uno de estos tres votaré, porque los dos partidos institucionales mayoritarios y el tercero, la abstención, no entran en mi horizonte de posibilidades. Y tendré que callarme en público (en las redes sociales, quiero decir) lo que haya decidido porque alguno de los otros dos vendrá a espetarme que le estoy haciendo el juego al PPSOE. Para ellos, todo lo que no sea su opción es PPSOE. BIPARTIDISMO:  NOSTROS VS. PPSOE (entre los que se incluyen todos los que, no defendiéndonos exclusivamente a nosotros, obviamente, tienen interés en que gane el Otro).

Y los partidarios de la opción elegida vendrían a felicitarme porque al fin se me habría caído la venda de los ojos y ya sería de los suyos. No señoras y señores, no soy de los suyos porque los míos son muchos más que ustedes. Ni estoy en contra de los otros tampoco porque también los considero en mi campo. Si la mismísima Ada Colau, a la que estos días he manifestado mi admiración sin ambages, se presentara a unas elecciones, se llevaría mi voto, sí, pero también mis críticas, disensos, discrepancias y hasta consejos, si hubiera lugar. Sí, soy un ser pensante y me creo capaz de poner en juego mi subjetividad en el proceso político y colaborar a hacer de mi época pensamiento. He dicho pensante, no racional. El pensamiento es mucho más que la racionalidad como ya aclaré hace veinte años, antes de que venga alguien a pegarme con Spinoza en la cabeza. No entiendo que pueda haber mayor delirio que el intento de la unanimidad y la demanda de representación plena a la fuerza que se vota.

Estos dos últimos días me he oído de todo. Un prócer de Podemos diciéndome que soy un ingenuo porque no entiendo bien las películas y que él me las va a explicar ( :O ), que me están engañando los de Hollywood. Uno de Compromís me ha dicho que si cobro sobres del PP. Varios de Izquierda Unida me acusan de no ser un marxista ortodoxo y científico por no considerar que la clase obrera es una realidad material inmanente (sólo decía que otros sectores de la sociedad podían sumarse a sus luchas). Y una vez que he puesto algo de Izquierda Unida, alguien ha venido a recordarme la pinza Anguita / Aznar (de la que me acuerdo perfectamente y de ahí mi antipatia hacía Anguita de siempre, que no hacia IU).

Señores, en serio ¿estamos todos locos o qué? La troika y la banca se están frotando las manos. El bipartidismo es una falsa conciencia y una opción vital efectiva. No sé está libre de él por llenarse la boca con las siglas PPSOE. Hay muchos izquierdistas absolutamente bipartidistas en sus actitudes. Sólo que el bipartidismo con el que ellos sueñan ni siquiera tiene existencia empírica.
El bipartidismo es la esencia del sistema. El simulacro de confrontación, en vez del discernimiento de los antagonismos, que consisten en convertir la mansa subordinación en sentido de opresión primero y vocación de lucha después. La tertulia política, variante del talk show ha modelizado completamente nuestra visión del proceso político tiñéndolo de bipartidismo. Al todo es Psoe/Eta no le puede sustituir lo que no soy yo es PPSOE. De esa brutal sensación de minoría y de aislamiento no puede nacer ningún impulso realmente subversivo. Esa búsqueda del empoderamiento por la bronca no lleva a la sana imposibilidad antinarcisista de comprender que el mundo no es a mi imagen y semejanza, sino a la terrible impotencia que nos lleva a no poder sentirnos nunca mayoría que engendra el narcisismo de las pequeñas diferencias.


https://www.youtube.com/watch?v=gb_qHP7VaZE