miércoles, 7 de mayo de 2014

Tres poemas para irse a dormir....

CERO ABSOLUTO
La oscuridad nunca acaba de hallar su plenitud,
lo lento.
La gruta carece de humedades calcáreas,
como la carne conquista su inercia
de sierpes desesperadas
y bestiales explosiones de silencio.
No hablo del jardín ni de tu danza.
Ni de un crisantemo solo,
ni del negro centro
matérico de la llama.
La oscuridad nunca acaba de detenerse
en el punto justo de equilibrio térmico.
Por eso deambulan chorros
que se van apagando
en un murmullo adecuadamente cálido
que desvanece el mundo frío,
luminoso, real.
Preséntate marcial
al unánime desfallecimiento
de los órganos y permite obediente
que mis vértebras te ofrezcan
la succión de su amor torrencial.




DE UN QUARK QUE SE AHORCÓ CON UNA SUPERCUERDA
Miro, con vocacional dedicación,
el vacío ante mis ojos
por si se formara una onda
de viento, o de tenue luz,
que me permitiera exprimir el tiempo
y olvidar
que la conciencia alargada de la muerte
es el secreto de la vida.
A ese brillo agalmático
llámase vida plena
o pasión por la vida.
El conocimiento tiene allí su origen,
(su fin ya sabemos que lo tiene en el sentido).
No me queda sino esperar
al calor seco y dócil de la noche,
porque ese brillo
sólo puede ser recogido con amor
por la textura cóncava
del humo sin dolor.
Es inmoral, lo sé. Pero es imprescindible.
Sin ese himno, el amanecer
no tendría posibilidad alguna.


(De Geometrías del ángulo obtuso, inédito. 2014)

CAÍDA
Hay que ver lo que cuesta irse a la cama
a sofocar la inopia
con la derrota de los huesos.
La nervadura de las sombras
se obstina en mantenerme en pie.
Las exigencias del cuerpo
y del alma negocian
los malestares y exigen
los severos aquelarres
de la higiene, los ritos que repiten
los mismos goces vigilantes
para que se derrumbe la carne
con una impostora dignidad.
Todo, con el fin de procurar
que la catástrofe del despertar
no nos pille ya despiertos.
Y, en el último segundo,
sobre la mesilla de noche,
una metáfora buscando un verso,
donde de aquí unos años, con suerte,
habrá de sonreír una dentadura postiza.


(De Campo Vacío.Valencia: Pre-Textos, 2008)