viernes, 9 de mayo de 2014

Ada Colau: la belleza de una paradoja

Éste no es un artículo de periodista: necesitaría más datos y una mejor documentación. Éste no es un artículo de un votante: por definición, los votantes no escriben artículos. Los votantes, si se limitan a ello, no escriben nada. En todo caso, una x en una papeleta. A veces. En realidad, no creo que sea fácil definir en calidad de qué escribo. Tal vez como ciudadano, si le quitáramos al término sus excesivas connotaciones individualistas y liberales. O puede que solo sea un televidente, un espectador, un receptor mediático del montón, una mísera porción de audiencia. El caso es que para mí, a diferencia de algunos infames mercenarios de las tertulias, Ada Colau es una de las imágenes más eficazmente bellas y gratificantes que he visto, escuchado, leído y admirado en los medios de comunicación durante este bienio neocón infame y largo. Son cosas de la inteligencia, la verdad y la pasión. Y sí, señor mamporrero, del cuerpo. Para parar un desahucio, hay que ser muy hábil corporalmente.

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