miércoles, 29 de abril de 2015

Todo lo que odio de Podemos

Llevo ya muchos meses a vueltas con Podemos. Un proyecto que no me sedujo nada cuando lo conocí mediáticamente y que me enganchó en cuanto lo conocí por dentro, en cuanto vi cómo funcionaba allí la gente, al margen de las apariciones televisivas de sus líderes. Yo me involucré en Podemos como crítico y como crítico sigo estando. Evidentemente, como consecuencia directa en el plano de la política representativa de todo lo que significó el 15M, me sigue pareciendo el proyecto más sugestivo. Tanto en sí mismo como por las dinámicas externas que genera. Ni Guanyem Barcelona, ni Ahora Madrid, València en Comú o Castelló en Moviment ni todas las candidaturas municipalistas honestamente horizontales y populares que han surgido en el Estado Español hubieran tenido las mismas posibilidades sin ese hilo conductor que ha sido Podemos como forma partidaria del 15M. El caso es que Podemos me sigue seduciendo como hipótesis, menos por lo visible desde fuera, que son los triunfadores de la “máquina de guerra electoral”, que por lo que sigue habiendo dentro: los excluidos, los que protestan, los que ofrecen alternativas, los que siguen luchando porque el espíritu que se condensó hace cuatro años no muera y espere, con toda su carga de dignidad, a volver a ser evidentemente necesario. Creo firmemente que se puede criticar a los cargos electos de Podemos sin estar atacando a la organización, sino todo lo contrario: buscando que no traicione su destino que es el de ser una auténtica arma del poder popular.
Pero evidentemente hay muchas cosas en el Podemos actual, las directas consecuencias del proceso de Vistalegre, que no me gustan nada y que en el título de esta entrada me he tomado la licencia poética de decir que “odio”. No me gusta nada el modelo de funcionamiento vertical, que reserva toda la iniciativa al núcleo promotor y, a efectos prácticos, ha relegado a una función pasiva a los círculos y de la gente. Parece que hemos caído en una especie de neoelitismo donde todas las iniciativas corresponden a los consejos ciudadanos, formados en su mayoría a partir de listas plancha y exaltadas públicamente por el “comando mediático” desde sus atalayas. Dicen que es que ahora ya pasó aquello del asamblearismo ruidoso, que ahora ya estamos en la “fase instituyente”. Vamos, a efectos prácticos que hay que dejarse de jugar al 15M,  que ahora toca que las personas mayores, maduras y cabales piensen y actúen. Los activistas, a difundir y aplaudir. Y, claro -clarísimo-, que por ese medio en vez de revocar el sistema de representación, que es para lo que se salió a la calle, lo que se está haciendo es intentar conquistarlo, hacerse un hueco en él, con aquello de la “centralidad del tablero”. Y así, sin intervención alguna de las bases, llegan los paracaidistas de las listas, llega el ser absorbido por los lenguajes dominantes, callar ante las preguntas comprometidas, disimular en los medios. Llega el compadreo, el que las listas sean más importantes que la implantación social, llega la fabricación viral de eslóganes y la prohibiciones semánticas, sin darse por enterados de que la cuestión fundamental en lo que se refiere a los “significantes vacíos”, probablemente, sea quién los enuncia, si el pueblo que los proclama o el aparato comunicativo que los declama. Y por ese camino se llega el despachito, al smart phone como nódulo esencial de la cadena de poder, a enfadarme si mis amiguitos no salen votados en el orden que yo he dispuesto -¿qué sabrá la gente?- porque el resto ha decidido que, si hay unas reglas, vamos también a jugar con ellas nosotros también…
Dicen que es que ahora ya pasó aquello del asamblearismo ruidoso, que ahora ya estamos en la “fase instituyente”.
En fin, mediaticismo excesivo que cae inevitablemente en la banalidad, repetición comunicativa en lugar de pensamiento innovador, dependencia de los líderes, nula capacidad de iniciativa ciudadana, verticalismo, viralismo automatizante… Parece que son muchas cosas las que odio de Podemos. ¿Hay alguna palabra, algún concepto, alguna etiqueta que sea capaz de recoger todos estos matices críticos y resumir de un solo golpe verbal todos mis “odios”, para que se capte mejor mi idea? Sí, hay una. Se llama: CIUDADANOS.
En efecto, todo lo que “odio” y he criticado de Podemos se ha sustanciado en un engendro electoral prefabricado llamado  Ciudadanos. Porque llamarlo “partido”, cuando no es más que un aluvión de trepas suficientemente preparados (para trepar) e imponernos su racismo “soft”, su vetusta concepción de la educación, y un neoliberalismo cuya única marca de  honorabilidad radica en que aún no han estado en la cárcel. Porque lo que en Podemos son defectos o indicación de posibles tendencias criticables e indeseables, todo eso, es la mismísima esencia de Ciudadanos. Todo lo que puede provocar un descontento y protesta en las bases de Podemos no lo provoca en la bases de Ciudadanos, simplemente, porque ciudadanos no tiene bases. Si en Podemos la verticalidad, la pasividad ciudadana, la impostación falsaria de los representantes son riesgos o errores, en Ciudadanos son su única razón de ser.
Podemos nació para romper el bipartidismo. Ciudadanos nació para elevar el bipartidismo al cuadrado. Una formación sin ninguna base social real, formada por niñatos que exhiben sus titulitos de ADE en las privadas de relumbrón, sus másteres de elevado pago, que quieren pescar algo más que la herencia de sus papás porque se han avispado de que el río andaba revuelto. ¿Dónde estaban estos muchachos en el 15M? ¿Dónde militaron, dónde actuaron? ¿Dónde estaban sus 20.000 afiliados-candidatos cuando las mareas, las marchas por la dignidad, los desahucios? Ninguna experiencia en movimientos ciudadanos, todo lo más en asociacionismo empresarial .Y no me fastidien y me quieran vender que pagaban cuotas de alguna oenegé, ese invento neoliberal para lavar conciencias, como algo parangonable al compromiso y al activismo social y político vitales y auténticos. Comparar a Ciudadanos con Podemos es indigno pero es un error grave pensar que no es nuestro problema, porque esa maldita centralidad del tablero a la que se ha entrado a jugar, de una forma tal vez excesivamente imprudente, la disputamos directamente con ellos.
¿Dónde estaban estos muchachos en el 15M? ¿Dónde militaron, dónde actuaron?
Por otra parte, nada nuevo bajo el sol. Ciudadanos es un recambio del franquismo neoliberalizado, como otros que ha habido en los últimos cuarenta años, cuando este viejo componente derechista en la sociedad española se ha visto desbordado por su propia inmundicia. Se ha dicho que Podemos corría el riesgo de ser el nuevo PSOE. A mí no me cabe ninguna duda de que con Ciudadanos se está realizando la misma operación que con la UCD de Suárez. Me los imagino intercambiando llamadas y  WhatsApps con aterrados miembros del PP y UPyD de la misma manera que los colegas de Suárez iban a los despachitos y recibían en los suyos a los mandos de Falange que veían la inminencia de su defenestración porque el capitalismo voraz se había cansado de la manera en que ellos lo gestionaban. Las bases ideológicas de Ciudadanos son esas y no otras, recordémoslo: el nacionalismo español (explícitamente anti-catanalista en su caso) y la defensa de “la enseñanza concertada”, que adoran, y que es la forma pragmática que ha tenido siempre el catolicismo de mantener sus privilegios económicos y sus prerrogativas como aparato de reproducción ideológica. No nos olvidemos de que esa enseñanza que el franquismo nos legó es la principal fuente de financiación de la jerarquía católica y no la famosa casilla de la declaración de la renta. Una cosa que necesita urgentemente España es una reforma educativa radicalmente democrática, laica, pública y estable, que es lo que hemos estado pidiendo con fuerza estos últimos años en la calle con manifestaciones, marchas y huelgas. Y una estabilidad laboral y no una homogeneización de los contratos a la baja que los homologa todos a los temporales. ¿Qué vienen estos a vendernos ahora, por favor? ¡Venga ya, hombre!
Una cosa que necesita urgentemente España es una reforma educativa radicalmente democrática, laica, pública y estable…
En efecto, Ciudadanos es la repetición de la operación de UCD: salvarle la cara al componente social franquista. Y su base ideológica no es otra que un nacional-catolicismo, ahora maquillado, sonriente y pizpireto. Y no me vengan tampoco con que son ateos o aconfesionales algunos de ellos. Jiménez Losantos o Sostres han sido buen ejemplo del cinismo neoliberal que permite defender a Dios y a la Patria como arma contra el progreso sin comprometerse personalmente con ellos ni tener que andar en procesión, ni bajo palio. La ideología del Ciudadanos, y es algo obvio y evidente en su historia y sus propuestas, es la misma que la del PP: imposición no negociada de la unidad del Estado y absoluto servilismo con los intereses económicos de la jerarquía católica, la gran empresa, la banca y el capitalismo global.
El río revuelto en el que esta gente ha venido a ver si pesca tenía como una componente esencial la defensa de lo público, de los derechos como derechos y no como servicios clientelares. Y ya han dejado muy claro que esa no es su apuesta. Lo que nos venden a cambio es la cosita de la corrupción, como almas bellas e incorruptas. La corrupción es un falso objeto, una realidad que se pretende utilizar como argucia para sustituir a un partido quemado por el neoliberalismo -la detención espectacularizada de Rato, es un buen síntoma de esa operación-por unos muchachuelos y muchachuelas risueños y vivarachos. Pero no seamos ingenuos: no hay más modo de acabar con la corrupción que el control efectivo de los políticos por parte de los ciudadanos. No es un problema de honestidad personal ni de transparencia, ni de regeneración moral. Es un problema sistémico de modelo de sociedad del que lo político es reflejo, de un modelo social de la economía, de una concepción empresarial que implica un mercado al servicio de la explotación y no un mercado al servicio de la gente. La corrupción es un síntoma, muy grave, pero sólo un síntoma. Y los muchachos y muchachas de Albert Rivera han acometido el gran fraude: autodenominarse “ciudadanos” cuando no tienen otra vocación ni otra vertiente que la de políticos profesionales. Son, sin duda, lo peor de las nuevas generaciones (en minúscula o en mayúscula, si se prefiere). Y lo peor de la vieja. Por favor, si alguien en su inocencia se  siente seducido por el angelical semblante y el dulce verbo de Albert Rivera, que no deje de recordar que, como un Dorian Grey del virtuosisimo postfordista, mantiene en su sótano los semblantes agriados de lo más amargo del panorama político español: Espada, Boadella, Nart o Azúa. Explícita o implícitamente. Ciudadanos no es más que otro intento de reactivación, otro pequeño partido transitorio de trepas (UCD, PDP, CDS, UV, UPyD, UPN…), si es que alguien se acuerda todavía de ellos, cuyo destino está trazado: ser reabsorbidos por el PP a medio plazo, como el único heredero legítimo del nacionalcatolicismo, se disfrace unas veces de falangista,  otras de liberal-parlamentario.
Miren, a partir del 15M, si lo tomamos en su acepción más auténticamente radical, si lo aceptamos con todas su paradojas y contradicciones –qué más natural que la aparición de lo paradójico cuando en el seno del sistema representativo se ha mostrado un vacío irresoluble– los españoles nos encontramos con una oportunidad histórica única: arrinconar y derrotar de una maldita vez al franquismo cuya antorcha recogió Fraga apoyado por un Felipe González que prefirió siempre sostenerlo como tapón  para la posible aparición un contrincante con más posibilidades y con menos techo electoral. De todas las trapacerías de este señor miembro de consejos de administración diversos, y ahora parece que con intención de ejercer de abogado en Venezuela, probablemente la más execrable sea no haber derrotado democráticamente al franquismo cuando lo tuvo en su mano.
Todos los que mantuvieron la llama viva, todos los que despertaron el 15M, todos que aman a su país intentando no excluir de su amor a la verdad no se merecen algo tan ramplón como Ciudadanos. ¿Somos capaces de imaginarnos lo que sucedería en esta ciudad de Valencia y en el País Valenciano en general si el recambio del PP fuera Ciudadanos, como ya se está encargando de propagar la prensa del régimen? Si han sido capaces de lo que han sido, de representar el españolismo más reaccionario en un territorio tan hostil a él como Catalunya, ¿cuánto daño podrían hacerle a un pueblo como el valenciano y a su cultura herida de muerte tras dos decenios de PP?
Tenemos una oportunidad única de no alimentar más a la bestia, de enfrentarnos a ella de una vez por todas.
Tenemos una oportunidad única de no alimentar más a la bestia, de enfrentarnos a ella de una vez por todas. No perdamos la ocasión. Necesitamos hacer un ruptura radical en lo político que permita transformaciones muy profundas en los social sin lo efectos secundarios de las revoluciones históricas. Una radicalización democrática no puede ser otra cosa. Y Ciudadanos ha nacido con el único propósito de ser la contraofensiva del nacional-catolicismo más casposo que arrastramos ocho décadas. El 15M, las masas salieron a la calle. Salieron a pensar, a ocupar el lugar de la representación, a ser agentes de su destino. Pensar no es sino hacer presente lo real, hacer actuar al lenguaje para atraer a la presencia lo que acude como invasión del ser. Seámonos fieles. Es lo único que nos hace falta: seguir teniendo el coraje de querer lo que deseamos.
Y, por cierto, si alguien se ha sentido engañado por el título de esta columna, creyendo que iba a leer una diatriba contra Podemos, al encontrarse una invectiva contra Ciudadanos, mis más sinceras disculpas. Era mi intención. Otros pretenden engañar con mucha menos sinceridad.



Columna Original..


sábado, 18 de abril de 2015

El silencio fragmentado (Aupuntes sobre el Populismo, 29)

 Otra vez, recojo cositas de Facebook. Es obvio, suficentemente, que muchas de las cosas que veo en Podemos no me gustan nada. En mi opinión, el golpe de timón de Vistalegre ha ido convirtiéndolo en un partido más. No sé si con tres secretarios generales se le ganan las elecciones a Rajoy, pero cada vez voy teniendo más "claro" que hubiera sido mucho más fácil taponar el crecimiento de Ciudadanos. Cosas del tablero.... Mi compromiso es ningún ataque público a Podemos hasta que pasen las elecciones. Todo lo que veáis es respuesta a los ataques de la cúpula a los críticos, a los que intentan echar la culpa de sus errrores. Ahí, me cuesta mucho callar. Lo cierto es que me he comprometido mucho durante meses con Podemos y creo que esta es la posción más cabalmente responsable que puedo adoptar ahora: un silencio fragmentado.
  •  Vengo de hablar de Canal 9 y vengo de hablar de Laclau. Y mi sentimiento con Laclau es cada vez más ambivalente. Es asombroso cómo me ha servido su articulación de la hegemonía, del antagonismo, de las operaciónes simbólicas en las que se articula lo político y lo agónico en la lucha social para entender un fenómeno tan insólito como el que una televisión pública desacreditada, manipulada, degenerada y denigrada por su audiencia potencial pudiera con su cierre propiciar un giro de tendencia política en un pueblo tras décadas de pasividad e inercia de la que no la habían podido sacarla ni los argumentos ni las evidencias de currupción, nepotismo, estulticia, vulgaridad y zafiedad formulados denuncia tras denuncia por los "sectores progresistas" de esa sociedad. Y sin que éste movimiento social necesitara de ningún líder. Sí, como intentamos mostrar en ese texto sus autores, de operaciones de puesta en escena, de formulación espectacular y de retórica narrativa y visual que encauzaran y puntuaran, orientaran, la acción colectiva de la multitud. Fue una operación de representación audiovisual en el más cabal sentido de la palabra.
    Sí, Hegemonía y Estrategia Socialista, me parece un texto valioso. No una Biblia, sino un empeño heurístico sobresaliente y cargado de coraje. De coraje radical. Porque Laclau y Mouffe no se cansan de equiparar la radicalidad a la valentía de afrontar el desamparo. Ninguna ontología, ninguna "mater" (materia), ningunas leyes inmanentes de la historia, ninguna conciencia con el privilegio de conectar con la esencia de lo real más allá de los símbolos. Hegemonía es contingencia, y lo político es el reino de lo innecesario y, por lo tanto, de lo impredecible. Hay el cálculo, pero no sin sujeto, no sin apuesta, no sin la ética de sostenerse en el deseo ante el Otro incompleto del Poder.
    Pero después... La vindicación del populismo, agarrarse al concepto de lo político schmittiano, del partido otra vez esencializado, de la distinción amigo-enemigo librada al imaginario de la euforia y de la pulsión, de la crueldad espuria e innecesaria con el discrepante... No veo ahí ya el mismo impulso genial, noblemente, heurístico y estratégico por fundar lo inédito, por inventar un mundo a través de la emancipación colectiva. Veo, cada vez más, el impulso de legitimación de lo que ya existe, de regímenes que necesitaban un aparato de compulsación ideológica ante el stablishment internacional, y no otra cosa. Veo claudicación ante el desamparo que toda política emancipatoria debe desear como el único ámbito de su posibilidad. Veo la voraz carcoma del sentido que vuelve. Y, claro, ya empieza todo el edificio a gustarme bastante menos. No puedo imagnar la libertad sin el ocaso de los ídolos. Yo no. Al menos. (15 de abril)
  •  Al final, una de las cosas que van a resultar interesantes del auge actual del populismo vía Mouffe y Laclau -pasen o no a la historia por sí mismos, que de momento están de rabiosa (schmittiana) actualidad, pero sabido es que una cosa no garantiza la otra- es que están consiguiendo lo que no había conseguido nadie: una vulgarización de Lacan a base de extraer citas de sus seminarios que entiende todo el mundo, es decir, que a causa de su descontextualización, todo el mundo entiende mal, fuera de su lógica y de su trama. Tranquilos, de significantes vacíos Lacan sabía más que nadie. Por eso, para no ser di-"vulgado" en el reino del sentido, de esa religión del yo -el yo religado consigo mismo- que es la moralina autoayudística prefirió siempre la oscuridad a la claridad. Perfectamente comprensible ¿no? En fin, a ver cuánto dura la referencia a Lacan en ese tono traicionero. O si será necesaria una vuelta a Lacan como el tuvo que hacer una vuelta a Freud y por los mismos motivos: una tendencia al adapatacionismo enconadamente ocultadora de lo real. En los psicoterpeutas o en los psicopolíticos. Cosas del tablero, de cuya centralidad el Discurso Analítico no puede ser sino el reverso.  (15 de abril)
  •  Hay "estilos" que dan ya mucha grima. Ansia de poder es intentar cambiar los resultados de unas primarias porque no has podido colocar a tus amigotes. Y echar la culpa a la voz del sentido común cuando te estás cargando un partido a base de maniobras de opereta, arribismo, incultura política y torpeza. (7 de abril)
  •  Por principio, no cito fuentes informativas de la derecha, por eso no vinculo ningún link a este comentario. Pero no paro de leer no sé si rumores o informaciones de que Pablo Iglesias está imponiéndole a Teresa Rodríguez llegar a acuerdos con el Psoe en Andalucía. Si la información resulta ser falsa, pues no me tengan en cuenta este comentario. Pero si no, y después de tanto oír hablar de hegemonías y que quien pone los principios por delante es siempre un viejo y rancio izquierdista identitario que no se entera de qué va la nueva política, yo haría el siguiente razonamiento. Precisamente con el fin de propiciar el cambio hegemónico, yo no vería mal en absoluto, de entrada, que Podemos llegara a acuerdos con el PSPV o el PSM, porque en estos dos lugares lo principal, lo que necesita el pueblo, la gente, los ciudadanos, es tirar al PP. Eso es generar un cambio hegemónico en Madrid o en el País Valenciano. Pero por las mismas razones, eso no viene a cuento en Andalucía, donde a quien hay que tirar es al Psoe.
    El problema es cierta concepción del Estado liberal decimonónica que podría acabar implantándose en Podemos. Una dirección que piense sólo en clave Estatal, española, desde la capital y que no tenga en cuenta la articulación real de un Estado plurinacional. Vamos, un partido con dirección en Madrid y casinos (como los conservadores y liberales en la época de Alfonso XII) en las provincias. En resumidas cuentas, telecracia: ejercicio del poder a distancia en tanto que a distancia se ha legitimado este poder. Eso no sería pensar en clave hegemónica, sino en clave de tablero, es decir, un puro formalismo vacío -un cierto "esquematismo trancendental"- con tintes puramente electorales. No hay posibilidad contrahegemónica si no se contempla lo real del antagonismo. Y lo real empieza no tanto por lo concreto -eso sería "viejo marxismo", por dios- como por lo particular, por la excepción como ressistencia a lo formal-universal, al Discurso del Amo que quiere que todo vaya igual para todos. Lo del tablero está muy bien. Pero no deja de ser jugar. (1 de abril)
  •  Yo creía que Podemos se había inventado para no fijarse en nadie. Un modo nuevo de hacer política desde la multitud. Me da la impresión que no sólo estamos perdiendo la oportunidad de empoderar al pueblo, sino de colocar a España en la vanguardia política mundial. Podemos podía haber significado eso... El poder de la invención, el poder de lo inédito, el poder de una auténtica revolución paradigmática. I had a dream.... (1 de abril)
  • CQP no es un estilo. Es una ideología. Tengo que sacar el rato para articular este texto, repasando desde el uso ramplón del psicoanálisis que hacen algunos laclauianos hasta su aberrante encaje con Carl Schmitt. Yo no me escandalizo de nada. Se me agotó la capacidad. Pero hay que hacerlo bien. El otro día compartía este vídeo y creo que es lo que debemos aprender. Es exactamente lo que el sistema ha hecho con el clan de Somosaguas. Luego nos tocará a los que ya les advertimos de que esto iba a pasar. (28 de marzo)
  •  Hay fuego amigo, y luego hay fuego maquiavélico-hobbesiano-schmittiano. Perdonen el tecnicismo, pero es que soy valenciano y entiendo de tracas. Ya ven, el saber no ocupa lugar. (26 de marzo)
  • La gran crítica a los críticos es esa. Buscar a toda costa hacerse falta en el Otro, ser lo que al Otro le falta. Es una demanda inagotable: buscar con denuedo un amo sobre el que reinar. Ahora bien, decir que ponerse en el lugar del amo es ponerse de parte del No-todo un poquito de trampa es, ¿eh? Un poquito bastante. Una cosa es aceptar la imposibilidad estructural de que haya una demanda cuya satisfacción destruya (colapse, sature) el deseo y otra es imponer "no demandes que total no vale la pena" (o peor: que molestas). La enunciación crítica lo que se coloca es en posición de poder aceptar un fuera del sentido, ni de demandar un sentido pleno ni de pretender que la posición del otro es de absoluto sin sentido, por el hecho de que apunta a su incompletud, aunque sea negándola. Es la diferencia entre el machista y "el hombre sin ambages" del que hablaba Lacan. Vamos que acepta el Falo que no hay otra cosa no parece ni radical ni democrático. Si Freud hubiera hecho eso, el PP no hubiera tenido necesidad de ley modaza: el electroshock estaría instucionalizado. ¿Change Org es un dispositivo histérico? Sí. Escuchémoslo no denunciando la imposibilidad de satisfacer sus demandas para mandar Wittgesteinianamente callar. Wo es War soll Ich werden. (26 de marzo)
  •  El argumento ya muy cansino, de que quien critica a a la cúpula de Podemos prentende "hacer lo mismo" que los activistas e izquierdistas de antes de la epifanía del Mesías me parece extraordinariamente lacerante. Señores, yo hacía 35 años que no entraba en política (desde mi adolescencia) porque no quería hacer lo mismo que veía hacer a todos los partidos "de izquierda" acomodados con el régimen del 78. Me acerco a Podemos porque veo la posibilidad de hacer otra cosa. Y cuando protesto porque la cúpula decide hacer lo mismo que los partidos de la casta (tele, mítines, listas pactadas, lealtades al margen de la verdad...) me dicen que protesto porque quiero hacer lo mismo. ¿De qué mismidad hablambos? Es un argumento idiotamente goebbelsiano. Lo distinto era Podemos antes de Vistalegre. El Podemos post Vistalegre está siendo cada vez más más de lo mismo y los que reclamamos no hacer lo mismo no somos los mismos mismos que aquellos mismos. ¿Se me entiende, verdad? Pues como a ellos. Si se están sacando 15 diputados de un total de 109, sí que se está haciendo lo mismo que la izquierda sistémica. Si la excusa para todo lo que se ha hecho era la urgencia de ganar: ¡Ganen o aténganse a las críticas y a que les recordemos que ya les dijimos que ese no era el camino! Y punto. (Ah, y por cierto, en democracia haber perdido una elecciones no es sinónimo de obligación de callar para siempre, sino que es completamente legítimo, si se tiene la convicción, reclamar la validez de los argumentos que fueron derrotados en su momento) (24 de marzo
  • "Ahora bien, creo que un toque de “realismo” no vendría mal en este momento. El resultado en las Elecciones Europeas fue un indudable éxito personal de Pablo Iglesias, pero en absoluto fue una victoria, como él se encargó de recordar esa misma noche. Queda mucho camino por recorrer y en él, muy previsiblemente, Podemos se convierta en un partido decisivo para quitarle el gobierno a la derecha, pero su posición pasará o bien por hacer una combativa oposición o por colaborar en tareas de gobierno pero no en mayoría, ni siquiera relativa. Y ése será un camino muy, muy espinoso."

    ¿De ahora? Noooo, de hace cinco meses...

    Huy, esto también:
    "Creer que se pueden usar impune y libremente los media para los propios fines, cuando esos fines difieren de perpetuar el statu quo del poder, es realmente muy ingenuo. El capitalismo tiene en su maquinaria mediática, que hace del fetichismo mercancía, el aparato ideológico y represivo más potente que ha existido jamás. Y como dejó dicho el sociólogo Pierre Bourdieu, “la televisión oculta mostrando”. Ojalá me equivoque pero la intuición me dice que, mientras ahora todo lo que le concierne es tratado casi como un programa de producción propia en Cuatro o La Sexta, el sistema mediático español lo tiene todo previsto para neutralizar y expulsar del centro de la agenda a Pablo Iglesias en cuanto éste deje de ser un mero generador de audiencia y pase a ser un actor clave del empoderamiento popular en las instituciones, Si eso llegara a suceder, las masas le abandonarían inmediatamente seducidas por el siguiente juguete… Excepto que ellas mismas se hayan constituido como una sólida unidad popular transmediática."

    Y esto:
    "Dicen los apocalípticos leninistas de salita de estar (por distinguirlos de los leninistas mediáticos integrados) que Podemos se puede convertir en un nuevo PSOE.(.....) No, Podemos no cuenta a su favor con los traumas de la España cañí, sino que nace para ser la gran arma contra ellos. No viene a vendernos el viejo sueño de la inclusión en Occidente, sino a despertarnos de esa pesadilla del capitalismo salvaje y de la troika. Su fin, si traiciona sus objetivos, es el ostracismo electoral y el olvido más cruel, no la desactivación del pueblo y el encandilamiento de la opinión pública por medio del carisma del líder, como consiguió durante trece años el felipismo."

    Esta mañana había decidido no hacer comentario alguno sobre las elecciónes andaluzas. Simplemente he compartido el vídeo del último plano de Mulholland Drive, alusión que habrá pillado muy poca gente. Pero ya he leído en varios muros de esa segunda fila de figuras del Consejo Ciudadano Estatal, que el bajo resultado de Podemos se debía a ciertos tics activistas e izquierdistas, culpando poco solapadamente a Teresa Rodríguez. No, señores, de lo que se ha cansado ya mucha gente no es de los tics del activismo, sino de los tics de político profesional de toda la vida que ostenta cada vez más el antiguo núcleo promotor, luego comando mediático, posteriormente cúpula dirigente. Y no han visto la diferencia. Eso de ganar el centro, de ganar la mayoría, lo está haciendo magistralmente C's. La lucha de Podemos debería ser otra. No la del tablero mediático, sino la de la realidad social. Y ésa hace tiempo que parece haber dejado de interesar y haber sido usurpada por los quesitos de colores. Confundir el marketing electoral con la construcción hegemónica es lo que tiene. Y no. Bien, no va la cosa. (23 de marzo)
  •  Uno lee cosas sobre los curas católicos, la pedofilia, supuestas perversiones y uno se pregunta. ¿No será que lo realmente pervertido es la moral católica basada en la continencia, el celibato y la culpa? Ya sé que a estas alturas la pregunta resulta muy ingenua, casi obvia, perogrullesca. Pero acabo de leer sobre el fraile ese del camino de Santiago, y he pensado ¿no hubiera sido mucho más natural que el buen hombre hubiera tenido la opción de haber vivido su sexualidad libremente? No dejo de no ignorar que la sexualidad humana tiene un punto de "maldición", en el sentido etimológico del término. Nunca podrá ser ben-dita y siempre, en tanto que mediada por el símbolo, que como toda representación es esencialmente per-verso (no lleva rectamente a la cosa, sino a través del circuito, de la circunlocución). y mal-dice, será mal-dita. Por eso toda revolución sexual basada en la transparencia y la publicidad lleva en sí el germen de su fracaso.
    Ahora bien, la libertad no es la transparencia, y por eso conlleva una responsabilidad por la singularidad -por la opacidad, por la oscuridad- de cada uno y no una culpa, porque no se mide contra un ideal y por tanto no está subyugada por una moral inicua. No sé, el monstruoso edificio católico debería empezar a preguntarse seriamente si lo que considera sus anomalías no son un corolario inevitable de su propia esencia. Francisco debería sentarse cara a cara con Lucifer y abrir un serio debate, donde la víctima no sea siempre la verdad y, consecuentemente, la libertad. El próximo concilio, en el Infierno. Es una región que el papado considera tan conquistada que no le presta la atención que debiera. Si se convoca el Concilio Demoníaco I, yo iría de corresponsal. A ver qué se cuece.
    Ah, y México no me vale como sucursal. La brutalidad en México es consecuencia del capitalismo neoliberal, ése que ha hecho del patriarcado -que sí, que ya sé que es más antiguo- una versión espeluznante, inéditamente bárbara. (16 de marzo)
  • Nadie en su sano juicio denuncia una representación, en el siglo XXI porque crea que ciega una verdad literal. Las representaciones, los espectáculos sólo son criticables si se pretenden hacer pasar por verdades. Ningún puritanismo en ello. La cuestión es que como yo vengo de una semiótica filtradita por el psicoanalásis siempre pienso la cuestión de la representación en términos estrucuturales. Esto es, para mí no tiene mucho sentido hablar de buena fe o de buena realidad. En realidad toda representación presupone una "teoría de la mentira" (Umberto Eco, dixit) en su base, es decir, no se trata tanto de buena fe o de buena representación porque por estructura si algo se presenta en lugar de algo o alguien literalmente lo hace ausente, es decir usurpa su presencia. Por lo tanto no hay ninguna representación legítima a priori, más bien al contrario, legitimar cualquier representación es una tarea artificiosa y compleja. Y más, si además del deseo, tenemos en cuenta la pulsión contra la que aquel es dedefensa. Por aquello de el significante mata la cosa. ¿No?
    Yo siempre pensé y dije que la apuesta más subversiva del 15M fue negarse a tener representantes. A mí nunca me pareció una carencia o un error sino un gesto pleno de sentido, una ruptura absolutamente radical y necesaria. No porque destapaba la verdad, sino porque se negaba a entrar en la dialéctica del espectáculo impostor. La prisa por suturar la herida de la "desrepresentación" me ha parecido (24 de marzo)
  •  No tengo nada contra los espectáculos. De hecho, me gano la vida explicándolos y disfrutándolos. Pero como se ha dicho más arriba, no todos los espectáculos son iguales, están sujetos a dispositivos ideológicos y tramas discursivas específicas y concretas. Yo en todo caso he criticado un dispositivo espectacular concreto, el sistema mediático neoliberal que funciona como simulacro. Como un tipo de simulacro concreto de hecho, la hiperrealidad (Baudrillard), que se postula más real que lo real. Pero vamos, nada contra el carnaval, que es otro tipo de espectáculo. El problema de los dispositivos es que uno ha de estar al tanto de ellos, porque no te dejan indemne. Vamos que no es lo mismo ver una peli de Van Damme que un film de Tarkovsky. El primero idiotiza, hagas de bueno o de malo. El segundo emancipa. (24 de marzo)
  •  Yo nunca he dicho que no a eso, efectivamente. Ahora, equipo mediático y estrategia electoral tienen todos los partidos de la casta. Una militancia multitudinaria hubiera debido ser el rasgo diferencial de Podemos. Y mi hipótesis es que si los resultados electorales no están a la altura es, precisamente, porque la gran multitud entusiasmada y laboriosa que generó el fenómeno 15M y después Podemos está en clara deflacción. Quien haya provocado esa deflacción, o consigue los resultados prometidos a cambio de la verticalidad y el centralismo, o deberá responder de ello. Es bien simple. (24 de marzo)
  • Yo he llegado a un paroxismo de autocitas que ya me da rubor. Dije que esto pasaría, tal cual desde hace meses. Pasa lo que dije, recuerdo que lo dije y es que soy un izquierdista rancio que no entiende de qué va la cosa. Algo no me cuadra la verdad. E insisto, yo me había hecho el propósito de callarme hasta que vi en ciertos muros eminentes descalificaciones a Teresa Rodríguez, como culpable de los resultados. Lo siento, pero ahí no pude ya contener. Y no era fuego amigo. Lo siento, pero no lo era. (24 de marzo)
  • No es lo que se esperaba de una máquina de guerra electoral. Insisto: yo me hubiera callado si no hubiera empezado a ver que se culpaba de no tener los resultados esperados a la candidatura de Teresa Rodríguez y a los "activistas".(24 de marzo)
  • Es que es de lógica elemental: "Todo lo que hacemos es y se justifica por el fin de ganar a cualquier precio. Tenemos todo el poder para hacer lo que queramos. Lo hacemos. No ganamos. La culpa es de los que nos dijeron que ése no era el camino" ¿Qué clase de razonamiento ese ése? (24 de marzo)
  • Si hablamos de política, la situación quirúrgica me parece una mala alegoría. Sólo digo eso. Si como vehículo metafórico del proceso político se utiliza una situación en la que todo el poder y el saber está concentrado en unas manos (las del cirujano) y lo mejor para el beneficiario del proceso (el paciente) es permanecer anestesiado, a qué "tenor" metafórico estamos aludiendo? La urgencia como excusa es un antiquísimo recurso despótico. No discutas ahora que no es el momento. Ya, ya. El problema es que llevamos un año de debates y nunca es el momento. (24 de marzo)
  • Ahí voy. Por eso yo al principio no entendía nada. Eran profes, soy profe, pensaba que, bueno, querrian debatir, dialogar, de buen rollo para aprender. Y no. Lo traían ya todo pensado. Es la definición más vetusta de una ideología: "Lo ya para siempre pensado, lo que no hay que volver a pensar" Te hace soberbio de entrada y muy tonto de salida. Sobre todo si el que te discute te está advirtiendo de un error y tú lo consideras un enemigo a acallar. Lo intenté, lo juro. Los trataba como colegas. Pero me di cuenta que tenían el schmittianismo metido en la sangre. Si no eres mi fan eres mi enemigo. En fin, tengo bastantes anécdotas para contar. (24 de marzo).
  • La cuestión del ejército es crucial y en todos los análisis "radical-democráticos"(repárese en las comillas) se pierde irremisiblemente, en efecto. Parece que el único campo de acción política sea el discursivo y que no haya que contar con el brutal poder material del capitalismo. Y no pienso precisamente en Syriza cuando digo esto. Si se piensa que todo se puede arreglar un ¡Vivan los guardias civiles demócratas! Vamos apañaos. (24 de marzo)
  •  Cuando digo transitorios, no me refiero a que te empoderas y luego te desempoderas. Me refiero a que el empoderamiento es siempre especular. Uno se empodera en cuanto que se considera reflejo de una categoría colectiva (mujer, obrer@, ciudadano, catalán, homosexual, gitano, negro, lesbiana, etc.) y esas categorías son constructos históricos, puntos de condensación contingente. La educación, como, por ejemplo, la pura reflexión, siendo necesarias tampoco son suficientes, porque es imprescindible una decisión subjetiva y esa es radicalmente particular, aunque pueda celebrar su encuentro con lo común. Yo creo profundamente en la libertad de los sujetos, pero no así en una especie de autonomía abosoluta. Si fuéramos absolutamente autónomos la libertad no tendría valor ético alguno. (16 de marzo
  • Vamos a ver subnormal ¿quién narices te has creído tú para tirarme de mi país? Vete tú a fregar platos a Alemania como tiene que estar haciendo tanta gente decente y que vale cien mil veces más que tú, vago. (16 de marzo) (Respuesta a un niñato pepero anadaluz que me envió a Cuba por defender a Teresa Rodríguez)

     


viernes, 3 de abril de 2015

Nadie quiere ser Andreas Lubitz

Para Shaila García Catalán, que lleva más de una década dándome qué pensar

Hace unas cuantas semanas, todos queríamos ser Charlie. Esta última, nadie ha hecho pegatinas y camisetas, pero todos llevamos escrito en la frente, mientras escrutamos con sospecha nuestro alrededor, Yo no soy Andreas Lubitz. Ya sabemos cómo va esto. Cada vez que hay un tenebroso atentado, una opaca catástrofe, los medios hacen proliferar las imágenes,  los relatos, las opiniones de los expertos, intentado vacunarnos contra el terror con esa gran enemiga de la verdad que es la certeza. Es eso que algunos llaman el Síndrome CSI y que se ha convertido en uno de los estigmas de nuestra cultura: la repugnancia a lo contingente, el terror a lo que no se aviene al principio de razón suficiente, esto es, a lo azaroso de cualquier vida. No deja de ser curioso, para más inri, que las animaciones infográficas que hemos visto esta semana, construidas para suplir la falta de evidencias, con el comandante del vuelo aporreando desde fuera la cabina de los  pilotos, fueran especialmente cándidas,  toscas, paleodigitales. Tenían ese grano y ese aroma a pixel primitivo que me ha recordado inevitablemente a las que se proliferaron hace más de veinte años para intentar dilucidar de una vez por todas, en el treinta aniversario de su asesinato, cuántos tiradores habían disparado a John F. Kennedy. Mientras tanto, en la pantalla fílmica, más solvente en lo visual, Forest Gump, el otro mito demócrata de los 90, le estrechaba inopinadamente la mano. Cosas de la continuidad y la consistencia del raccord.
…todos llevamos escrito en la frente, mientras escrutamos con sospecha nuestro alrededor, Yo no soy Andreas Lubitz.
¿Soy acaso el único al que la imagen reiterada del maratoniano Andreas Lubitz, al que casi todas las fotos  que se han difundido esos días lo muestran corriendo, le sugiere una especieo de versión  neoliberal post-11S del personaje de Zemeckis?

Para continuar leyendo...


miércoles, 18 de marzo de 2015

CERVANTES

¿Soy el único al que lo que se está haciendo con los restos de Cervantes le parece un acto de necrofilia intolerable? Veréis, yo me leí de muy pequeñito su biografía en cómic. Una colección de tebeos monográficos que me iba regalando mi padre, donde conocí la vida de muchos Hombres famosos españoles y de todo el mundo, que así se llamaba la colección. Y El Manco de Lepanto entró en mi imaginario infantil como entró Edison, Juan de Austria, Fray Junípero Serra o Livingston. Luego, cuando estudié filología hispánica, llegó mi asombro, mi absoluta admiración por el Siglo de Oro español y más concretamente por la lucidez tenebrosa del Barroco. Ahí entré a admirar hasta la muerte a Quevedo, a Góngora, a Calderón, al autor del Lazarillo. Y a saber apreciar al monstruoso Lope, a los Argensola, a Garcilaso, a Villamediana, a la infinita desconfianza hacia el género humano de Gracián…


Continúa aquí.

domingo, 15 de marzo de 2015

La representación, el lenguaje, el dispositivo (Apuntes sobre el Populismo, 28)


 Criticar para fortalecer.

  •    “Es un error excluir a todos los imputados de las listas electorales”
    Si no está escrito ya -y si lo está y alguien lo conoce, le ruego que me pase la referencia- es perentorio escribir un tratado sobre la enunciación política a partir de la trayectoria de Felipe González. Una monografía sobre este hombre adquiriría de inmediato, efectivamente, la jerarquía del paradigma: el fracaso y la ignorancia como categorías de la retórica política. Se pasó casi dos décadas ignorando lo que en términos de Deleuze, Foucault o Agamben llamaríamos el Dispositivo. Como le era favorable, pensó que era transparente, aproblemático, que no tenía leyes propias. Así, podía ignorar sus complejas leyes de refracción. Había conseguido una posición, ocupar imaginariamente sin fisuras un "locus enuntiationis" de tal manera que se creyó con el poder de hacer llegar cada uno de sus mensajes, como el proyectil de David a la cabeza de Goliat, exactamente adonde pretendía: todo lo que él decía automáticamente tenía en la opinión pública los efectos deseados con la fuerza de la pura denotación, con la mítica potencia del mensaje literal. Probablemente, el ejemplo por antonomasia sea el referendum de la OTAN: primero dijo no y después dijo sí, y en ambos casos exactamente con el mismo éxito. Pero, vamos, con los 800.000 puestos de trabajo que prometió en el 82 o con todos los mensajes que envió en sus 13 años de gobierno, pasaba mutatis mutandis más o menos lo mismo.
    Y cayó en la alucinación de que era dueño de su semántica, dueño de las significaciones de sus proclamas y mensajes, que tendrían exactamente el sentido que él quisiera y les imprimiera en el mismo momento de pronunciarlos. Desde el punto de vista de la ciencia moral es lo que llamamos soberbia. La máxima vanidad de un político es creer que lo que él enuncia va a ser entendido como él designe. Se trata de la patética confusión entre la contingencia de ocupar temporalmente una posición enunciativa -Maquiavelo sabía mucho de estas cosas, de saber atrapar la oportunidad al vuelo- y la estupidez suma de creer que eso es una propiedad ontológica del sujeto.
    El caso es que el viejo Felipe González sigue convencido de ello y sin entender nada, sin entender que él éxito no se debía a la excelencia de sus cualidades personales, sino al hecho contingente de ocupar una posición de preeminencia enunciativa en una determinada coyuntura histórica. Y ahora intenta hacer lo mismo, y cada vez que habla sube el pan. Tonto del todo no es, porque su famosa teoría del expresidente como jarrón chino demuestra, que pese a todas sus resistencias, algo de esta verdad ha percibido. Pero él insiste e insisite en soltar sentencias y proclamas, como la que he entrecomillado arriba, convencido de que va a ser escuchado con veneración como si la suya fuera -como si fuera suya- la voz de un  gran y experimentado estadista. Perón, cuando iba a volver de su refugio franquista a la Argentina, a principios de los 70, por ejemplo, adoptó una posición mucho más lúcida, casi diríamos que cínica, en el mejor sentido posible de la palabra: cada vez que él lanzaba un mensaje sabía que iba a ser recibido con sentidos contrapuestos en el ala derecha y en el ala izquierda del justicialismo, pero se cuidaba mucho en desmentir a ninguna de las dos, para no menoscabar su influencia en ambas. Como estratega político había decidido, con toda lucidez, renunciar al control del sigficado para poder seguir agarrado al locus enuntiationis. Su sabiduría consistía en saber que el núcleo vital de la sabiduría es intransmisible, que hay un algo en la política que siendo semiótico, no es comunicacional. Tampoco sirvió de mucho su cinismo, que sepultó a la Argentina en una dictadura brutal y animosa. La responsabilidad es indisoluble en el poder. Y que el líder ocupe el lugar imaginario de sentido puede ser catastrófico. La democracia es la preservación de una fisura entre ambos. Y la radicalización democrática es perenetoria, precisamente, en el momento en el que el neoliberalismo había intentado volver a cerrar, a suturar, esa brecha implementando una ideología del cientifismo económico.
    Cuando ahora oigo metáforas que llevan el camino de la lexicalización meteórica, como la casta, la gente decente, la disputa de la democracia, o la centralidad del tablero, imploro porque un rayito de luz ilumine a los que las implementan y no se crean que dominan las reglas de juego con su ciencia del álgebra y sus significantes vacíos. Porque el lenguaje, el Otro, siempre sobrevive al sujeto e ignorarlo es suicida.
  • También los empoderamientos son transitorios y coyunturales, a menos que creamos que el yo tiene alguna esencia... Precisamente, la teoría de la hegemonía tiene eso en su base, no creer en categorías irreversibles, permanentes y eternas. El problema si quien está utilizando ese aparato conceptual no está precisamente ocultando eso: que está jugando con contingencias y no con necesidades.
  • A ver, llámame iluso. Pero cuando el 15M y todo el movimiento Occupy del 2011 yo llegué a pensar que las tecnologías reticulares, y los "pervasive media" podían dar origen a una nueva forma de pensamiento colectivo. A un más allá del hipertexto colonizado por el broadcasting, a una forma de interacción multitudinaria que verdaramente provcara una anarquía de las interpretaciones, un más allá de Internet como ciberespacio colonial, que propiciara ese "comunismo hermenéutico" del que hablaban Vattimo y Zabala. Sé que con tu grupo de gente estudiasteis también la posibilidad de todos esos efectos (las R-Evoluciones). Tanto me entusiasmé que me largué 3 meses a Bristol (DCRC-PMS) a estudiar el tema y allí me encontré con gente que me pareció que propiciaba otra digitalidad, partiendo no ya de la web sino de las apps para móviles, o de la gamificación, de los videojuegos. Pero está volviendo a pasar lo mismo que con el 1.0: la verticalidad y el broadcasting se imponen, ahora con la coartada del pluralismo tertuliano. A mí Appgree me ha parecido desde el principio un invento del diablo porque vuelve a confinar toda voz colectiva en el algoritmo y las estadística y tritura cualquier posibilidad de construir una textualidad nueva alejada del Modelo Difusión, vertical y tendencialmente unidireccional, velando con colorines la asimetría comunicativa de todo el sistema. Vamos, una vuelta a la telecracia en sentido de Bernard Stiegler. El uso que ha hecho Podemos de lo digital (me refiero a la cúpula) ha sido una reconducción enunciativa de todo el potencial subversivo que podía haber tenido la voz compleja de las multitudes. Una pena. Plaza Podemos se ha convertido en más de lo mismo.
  •  La elecciones están siendo un veneno muy tóxico para Podemos. Hay que mantener la sensatez y no volverse locos. Una "máquina de guerra electoral" es necesariamente una apisonadora de toda horizontalidad, de toda discrepancia, de toda complejidad. El sistema parlamentario es esencialmente vertical.
  • A mí es que eso de la "máquina de guerra electoral" me ha recordado siempre inevitablemente a la Armada Invencible. Ojalá Errejón no tenga que parafrasear a Felipe II y acabar diciendo algo así como "envié mis barcos a luchar contra la casta, no contra la realidad".
  •  La cuestión es que como yo vengo de una semiótica filtradita por el psicoanalásis siempre pienso la cuestión de la representación en términos estrucuturales. Esto es, para mí no tiene mucho sentido hablar de buena fe. En realidad toda representación presupone una "teoría de la mentira" (Umberto Eco, dixit) en su base, es decir, no se trata tanto de buena fe o de buena representación porque por estructura si algo se presenta en lugar de algo o alguien literalmente lo hace ausente, es decir usurpa su presencia. Por lo tanto no hay ninguna representación legítima a priori, más bien al contrario, legitimar cualquier representación es una tarea artificiosa y compleja. Y más, si además del deseo, tenemos en cuenta la pulsión contra la que aquel es dedefensa. Por aquello de el significante mata la cosa. ¿No?
  •  Yo siempre pensé y dije que la apuesta más subversiva del 15M fue negarse a tener representantes. A mí nunca me pareció una carencia o un error sino un gesto pleno de sentido, una ruptura absolutamente radical y necesaria. La prisa por suturar la herida de la "desrepresentación" me ha parecido como mínimo un error. Como mínimo.
  •  No es tan difícil entender el sistema interno de Podemos: ya podéis hacer lo que queráis que al final saldrá lo que diga el comando mediático porque es el único que tiene las armas adecuadas para influir en la opinión pública, que es la conformación a la que ha quedado reducida la masa votante de ágora voting. Por eso, la gente sabe de sobra que si se acuerda algo con el secretario general lo demás es puro trámite. Elevar el trámite a categoría fundamental es un gesto ideológico de dominación como otro cualquiera. Hacer del rito el centro de atención para ocultar su trama efectiva. Es lo que han hecho desde siempre las religiones. El ágora voting es la plaza de San Pedro esperando la fumata pero es en Iphone de Pablo Iglesias donde tiene lugar el cónclave.
  • Evidentemente, Podemos ha abierto la brecha. Por eso, siendo muy crítico al principio, cuando me di cuenta de ello me tragué mis prejuicios y me acerqué. Ahora bien, en este momento, la cosa consiste en si vamos hacia lo inédito, hacia el empoderamiento de la multitud o vamos a más de lo mismo. El problema es que el sistema del liderazgo mediático está perfectamente consolidado en el capitalismo como el principal dispositivo de reciclaje y absorción de cualquier transgresión, subversión o ruptura cultural y/o política. La cuestión es que no les niego a los líderes su función. Lo que pido es control. Porque nadie menos autónomo en un sistema liberal partido-cráticco que un líder. Y o lo controlamos las "masas" o lo absorberán los medios y lo los lobbies. Una cierta "anarquía" de base es necesaria, un cierto comunismo hermenéutico, de voces complejas y en debate para arrebartarle el patrimonio del "general intelect" y del sentido común al amo. Temo mucho más a los bancos y a los grandes empresarios que a las masas. Han demostrado ser mucho menos responsables. Me encanta el debate, me encanta la discrepancia. Sobre todo porque el arma más letalmente útil que conozco para arrebatarle al amo el arma de destrucción popular masiva que es la homogeneidad y la propiedad privada del sentido. Me fascinan las ortodoxias, que son un gran tour de force del pensamiento, pero siempre a condición de no creerme ninguna y practicar dos o tres a la vez.
    (Alguno pensará que cómo cojo y pongo esto así de repente. Muchas de las cosas que comparto aquí son cosas que he dicho en otro hilo como comentario y las traigo aquí para comenzar un debate nuevo, pro las razones que he dicho en las últimas líneas antes del paréntesis. Mi intención es no tener sólo un registro, ni hablar siempre en el mismo tono. Puedo compartir chistes, imprecaciones al PP, y embrioncillos, como éste, de un pensamiento un poco más teórico)
    (Ah, y por favor, los que paséis por aquí mirad también el post que he compartido justo antes en mi muro, que vale mucho más la pena que éste)
  •  Tengo por costumbre salir a la calle, cual Diógenes, buscando un líder. Y siempre que me encuentro alguno, me pasa como al perro de Sinope, que lo único que se me ocurre pedirle es que se aparte de una vez, porque su "claridad" no hace más que robarme el sol.
    Y va y cuando me encuentro a uno que se llevaría mi voto, mi entusiasmo, mi entrega y mi pasión, no le puedo votar porque no es de mi circunscripción. Os dejo el discurso electoral más verdadero y bello que he leído en mucho tiempo. Y con él las razones de por qué, pese a todo, yo, como él, también he decidido permanecer en Podemos. Y es a veces muy difícil. Por favor, leedlo. Es un discurso que no vende humo bajo la forma de una claridad que sólo pretende tapar la luz. Podemos también es esto. Para mí, Podemos, es sobre todo la gente como Rodrigo López Muñoz. Los demás pasarán.



Descalificar para combatir 

  •  Eso de cambiar el diccionario jurídico como a tres días de las elecciones es comunicación estratégica de vanguardia, ¿no? ‪#‎desesPPerados‬
  • De El País: "Antonio Sánz, delegado del Gobierno [en Andalucía]: “No quiero que a Andalucía se la mande desde Cataluña ni alguien que se llama Albert” Qué miserable es el PP y qué ingenuo un catalán que cree que la casta española y sus palmeros lo van a acoger con los brazos abiertos por haber traicionado a su país y haberse plegado a los intereses de Madrid como el más innoble de los gusanos. «Roma traditoribus non praemiat». En fin, con su pan se lo coman, se atraganten y se asfixien. Los dos son el enemigo, pero permítaseme expresar, al menos, el asco que me da la derecha española y su retórica de vísceras llenas de mierda.
  •  Al menos la entrada de "ciudatans", como dicen ellos, tiene algo positivo. A Rajoy se le está cayendo la poca careta que le quedaba y está mostrando a las claras que detrás de su defensa de la Constitución y de la supuesta soberanía nacional española no hay más que un anticatalanismo cavernícola y visceral, un odio mortal contra lo diferente, compartido por todo el PP (y por parte del PSOE madrileño y castellano, dicho sea de paso). Un catalán que ha hecho fe continua de ser un español de derechas como Dios manda y siguen recriminándole que sea catalán. Fuerte.


(Todo lo anterior son intervenciones en redes sociales entre el 6 y el 15 de marzo de 2015)


Más "Cositas que he ido diciendo en los últimos tiempos sobre política, izquierda y comunicación"

sábado, 7 de marzo de 2015

Pensar Podemos, Participar en Podemos. (Apuntes sobre el Populismo, 27)

  •   Hoy he sentido vergüenza. Y no de los valencianos y de sus votos reiterados al PP de los chorizos, los corruptos, los vendepatrias. Hoy he sentido vergüenza de estar defendiendo frente a amigos, conocidos y colegas un proyecto que se está muriendo en su radicalidad y se está convirtiendo en una marca electoral más gracias a la verticalidad y a la afición al despachito de su cúpula. No hemos llegado al 10% de voto entre los inscritos de Podemos en la votación en la que se se tomaba, probablemente, la decisión más importante a la que el pueblo de la Ciudad de Valencia se enfrenta en décadas. ¿Para qué vamos a votar si al final será lo que diga Pablo? Yo voté y voté sí, como defendía CQP que es quien tiene la mayoría en en Consejo Ciudadano de Valencia. Les pregunté, por supuesto, qué defendían después de votar según mi criterio porque puedo escuchar las consignas, pero no las sigo ciegamente jamás. En fin, en esto se está quedando Podemos y esto es ese "nuevo concepto" ultra-hipster-moderno de la nueva militancia que defiende la cúpula, sí, esa que dice que lo de los planchazos son un invento de lo malos perdedores. Si alguien me vuelve a espetar que somos los críticos los que podemos dañar a Podemos con nuestras observaciones y no el sistema que se han inventado ellos para hacer que la gente comprometida y honesta quede sepultada por la turba telecrática, no respondo. A ver si de ser el partido del cambio, el que iba a realizar una transformación radical de España, vamos a pasar a convertirnos en ese partidillo que intenta disputarle algún votito a Albert Rivera. Lo dije el otro día (http://vlcnoticias.com/los-valencianos-somos-un-caso/) y lo repito: los valencianos somos ese espejo del Callejón del Gato en el que harían bien en mirarse todos los españoles. El que avisa no es traidor. El traidor es el que despierta ilusiones y entusiasmo y no tenía más intención que volver a adormecer a los que despertó cuando ya no le son útiles y se tornan peligrosos. Ya estamos consumando el paso del televoto a la narcoabstención. Muchos lo estábamos avisando. No somos nosotros los traidores.
  • Yo concebí Podemos, en tanto que nacia como una alternativa a las vias emancipatorias fracasadas (el paleomarxismo, la vieja izquierda, el antisistema -el anarquismo- entrópico e intransitivo) como un lugar desde el que construir el común de los heterogéneos. La pena es que está cayendo en la construcción no de un común complejo, sino de una homogeneidad pública.
    Hay quien me dice que criticar a Podemos hace daño, porque el pueblo español no está preparado para tomar decisiones y necesita un líder. Yo no es que no tenga fe en los españoles, no la tengo en la humanidad en general y en los valencianos en particular. Mi reto, tal vez posthumanista y desde luego post-ontoteológico, es construir el común no desde la fe, sino desde el deseo. No desde la creencia, sino desde la invención de lo nuevo. Desear es apostar por lo que no existe, como amar es dar lo que no se tiene. Por eso, no me paro a pensar si lo que hago va a ser refrendado por el Otro, que ya sé que no existe, como punto de partida.
    Hacer el común salvaguardando la heterogeneidad (y sus semblantes, el conflcto, el debate, la disidencia) tiene un nombre. Normalmente se le suele llamar ética, y es lo que el núcleo promotor y la opción ideológica en que se sustenta (CQP) consideró un simple escollo para la estrategia. Lo cual, dicho sea de paso es un error táctico gravísimo, y se está empezando a ver con el desinterés de mucha gente, la abstención masiva en las consultas internas y las bajadas en las encuestas. Yo me los imagino, igual que un científco loco de la ciencia ficción de los 50, haciendo cálculos laclauiano-hegemónicos en el laboratorio para aprestarse a conquistar el mundo. Luego viene un tal James Bond a vencerles, que normalmente suele llamarse la vida. Y acaban convertidos en mosca o en gato de Schrödinger, ni vivos ni muertos.
    La gran protesta, los abandonos masivos de gente muy valiosa, avergonzada de haber puesto en pie Círculos asegurándole a la gente que éste iba a ser su partido, el partido donde podrían por fin decidir, desear, pensar y sienten que han engañado a sus amigos y vecinos me produce una pena enorme. Lo que las masas que se empoderaron y se creyeron pueblo no pueden ni creer ni perdonar es que de nuevo se les diga que su misión es euforizarse, apasionarse con camelos e insultar a todo el que piense por su cuenta llamándole casta. La euforia es una droga. Su efecto dura poco y si quieres repetir la experiencia acabas enganchadísimo. La adrenalina es la droga más devastadora que existe. Y los dealers son legales pero cobran también muy caro. (6 de marzo de 2015)
  •  El artículo de Samuel Pulido es magnífico y de un calado muy, muy profundo.
    Hace unos días yo decía yo esto: "Podemos, en mi modesta opinión tiene ideología (democracia radical, economía tendencialmente socializante, un modo de vivir basado en la alegría de lo común y no en la competitividad y la explotación como únicos vínculos sociales reconocibles...) pero aún no tiene doctrina. En este momento, es cuando la ideología de Podemos es potencialmente más subversiva, precisamente por ello. Si se cierra en una doctrina, si huye de un movimiento colectivo, dialéctico y dialógico, si deja de ser un instrumento para convertirse en un tótem, dejará por el camino mucho de ese potencial de subversión "
    El problema es que Claro que Podemos lleva camino de convertirse en un corpus doctrinario, pese a que desde la cúpula se insista en que no es tal, sino sólo un "estilo". Un Podemos cerrado, obsesionado sólo por el éxito a corto plazo, por presentarse monolítcamente para que el electorado siga siendo electorado y no pueblo, es decir, se sienta eufóricament triunfador por la delegación en sus representantes y no agente de la lucha, puede ser mortal para Podemos. La complejidad de las voces puede sembrar dudas, claro. Pero sobre todo en el enemigo, que se encuentre con un monstruo de miles de cabezas que le es imposible abatir. Queremos democracia, no sólo soberanía. Porque la radicalización democrática es un arma estratégica y política de un poder inmenso. La inserción en la comunicación sistémica como campo único de enunciación puede ser el virus de contagio partidocrático que acabe, si no matando, al menos convirtiendo a Podemos en un enfermo crónico. No hay ninguna vocación de marginalidad en ejercer la crítica y la democracia interna. Hay hambre de victoria popular y no de éxito fugaz de un partido. (4 de marzo de 2015)
  •  Pobre tipo. Se ha pasado la vida entre intelectuales, libros, escritores, poetas, y cuando quiere cantar su canción sólo sabe tararear y desafinando. Uno de los casos más patéticos de pseudointelectuales que conozco. Y tan amargao el pobre, con esa ínfulas de élite llamando a los españoles africanos. Es un apátrida de mierda. No por la presión de la miseria, o por el ansia de libertad, que sería muy digno y puede que noble. Es un apátrida porque es incapaz de querer a nadie ni de conseguir ser querido. Pobre infeliz. Daría mucha pena si no fuera por esa habilidad innata que tiene para dar asco. Si España ha tenido problemas en los últimos 400 años ha sido sobre todo porque por cada pensador auténtico que pueda haber nacido han salido varios miles de especímenes como este. Y se han llevado el gato al agua. Ojalá pronto sea un mal, pintoresco pero malo, recuerdo. (3 de marzo de 2015)
  •   
        
    Dentro de tanta demagogia, va a ser que la clave es ésta. Hace mucho que Freud descubrió que el goce sumo es la prohibición. No que lo prohibido excite el deseo, que también. Sino que el Superyó engordaba con cada prohibición y exigía más, más y más. Mis alumnos son uno de mis más grandes contactos con la realidad cosa que no sólo reconozco sino que me enorgullece, porque uno caduca si no se renueva y tengo una edad en la que podría estar diciendo muchas chocheces. Pues bien, en sus primeros 18 años de vida -padres, sistema educativo, tanto da- alguien les mete en la cabeza que viven en la época más libre de la historia. Algunos alucinan mucho cuando se enteran de que en el primer tercio del siglo XX uno podía comprar heroína, morfina o cocaína en las farmacias y que en el último uno podía comprar con relativa facilidad anfetaminas. Ellos que se creen - se lo meten en la cabeza- que son una juventud perdida porque piensan en la fiesta en vez de ocuparse con sesudos pensamientos, también alucinan cuando se ponen a comaparar y se dan cuenta de que en los años 70 u 80 en España había mucha más libertad sexual probablemente que ahora. Y en las últimas décadas del siglo XV también. Es la prohibición capitalista, que no tiene otro objeto que extraer al mercado de la regulación y al placer de la alegría, para dominar a los sujetos a través de sus pulsiones. Por eso la frontera de México es un lugar esencial en la lucha contra el capitalismo. Por eso La Tuta o Walter White son personajes emblemáticos de lo sucia que es la lucha por la libertad, de lo sucia que es la angustia en el capitalismo. Por eso allí mueren mujeres y estudiantes. Porque la prohibición coloca al poder muy por encima de la ley. Y por eso también lo es la valla de Melilla y la frontera de Marruecos. El capitalismo ha hecho que una de las prácticas culturales más consustanciales al ser humano como la alteración de la conciencia se haya convertido en un acto criminal y sucio, haya sido extraída de lo común y se haya convertido en un acto clandestino que no conoce otra fraternidad que la de la muerte. (2 de marzo de 2015)


Ape Rotoma es uno de esos grandes encuentros que le debo a las redes sociales. Sobre todo, a ésta, donde se puede hablar, escribir, reírse, emocionarse y tirarse de los pelos. Hay otros encuentros en el mundo de la política, de la poesía, del cine, de la tele, de la filosofía. Pero probablemente de entre todos los amigos que me he encontrado por aquí, Ape Rotoma sea la mirada más limpia que he conocido jamás. El me ha dicho, como otra gente, que en parte sigue a Podemos por lo que yo le voy contando. Os dejo con sus versos sin doblez y claros, como un buen aguardiente. Política poética, que no poesía política. Leedlo. Hasta el final, por favor. Es un gran poeta y un gran hombre.

# Compromiso, realismo, coherencia y esas cosas

¿Dónde van estos chicos de Podemos? ¿A qué creen
que están jugando? ¿De verdad son tan ingenuos
como parecen a veces? Ya sé que hay muchos idiotas
que les tienen mucho miedo. Pienso en cabezas cuadradas
del tipo Inda (ahora me asusta que me demande por injurias
el muy idiota), pero sospecho que los que mandan de verdad,
las grandes corporaciones transnacionales, la banca,
la burocracia europea, la justicia no tan sutilmente manejada,
los ejércitos, las fortunas, los dueños de los periódicos
y otros poderes ocultos, esos villanos en la sombra
de los que hablan los putos conspiranoicos (¡uuuuúh...!),
se descojonan de risa, y piensan: jugad, jugad
a esas cosas vuestras que el dinero es nuestro y el dinero
es quien decide. No sé. Es que han podido con otros
que tenían mucho peligro. Y no pienso sólo en la URSS
y adláteres, sino en toda la subversión diluida de los sesenta,
que lo fue en muchos sentidos: política, cultural, social
y lingüística, que es serio. ¿Van a despenalizar las drogas?
Porque eso es piedra de toque: quien aún cree en el mito
de la maldad intrínseca de ciertos productos químicos,
para mí, es que no ha entendido nada de la capacidad
que para hacernos tragar mentiras tienen ellos, quienes
sean, da lo mismo. No lo creo. Joder, parecen muy puritanos
para eso; más bien los veo subiendo aún más los impuestos
sobre el tabaco y ejecutando camellos, como en Cuba.
No sé, parecen tan intelectualizados y al tiempo tan tontorrones,
parecen tan convencidos de que "pueblo" significa algo,
de que aún hay buenos y malos y de que los buenos somos
los pobres, de que se pueden usar los medios para algo útil, de
que las redes sociales son sociales realmente y de que no están
en manos de los de siempre, que me irritan un poquito y sí,
me dan miedo incluso a mí, que soy de los suyos simplemente
porque no soy de los otros. Y ya puestos, ¿qué pobres dicen?,
porque yo conozco a algunos, ¿los que ven telebasura y fútbol,
los que hablan de los putos moros y de los putos sudacas,
los que no leen ni bajo hipnosis, los que dan de hostias
borrachos a sus mujeres -disculpas por el machismo evidente:
ellas también pegan y sus hostias, más sutiles, duelen más
con frecuencia-? En fin, sólo quiero incidir en qué complicado es todo
y qué sencillo parece que lo ven estos capullos. La verdad,
no sé, no sé. Yo huyo de la política en general como huyo
de los perros fieros, del trabajo y de las aglomeraciones, y ahora,
a mis años, vienen estos cachondos a decirme que podemos
cambiar algo, que aquí, en Europa, y ahora, en el joven siglo,
se puede conseguir lo que otros, mucho más listos, no han ni
logrado hacer asomar por una esquina de la historia, en todo
mi largo siglo, que es el veinte. No sé, qué tíos, ¿han pensado
en lo que se juegan, en lo que nos hacen jugarnos a cada uno?,
¿han pensado en a quién se enfrentan, en el poder en abstracto,
que no es ya un nombre ni un rostro, que está en todas partes,
que corrompe sin sentirlo, que ha hecho caer, una a una, otras
revoluciones locales y reformas razonables (¡uuuuuuuuúh...!)?
Además, coño, apestan a distancia a progre, a corrección política,
a otra casta tan funesta como todas, la que, en cuanto abres la boca,
te llama fascista o peor aún: neoliberal. Ya sabéis, una vez más,
de quiénes hablo. Y son tan jóvenes, tan tiernos, han recibido
tan pocas hostias, sólo por falta de tiempo. Y vale, recibir hostias
no es bueno pero espabila. ¿Peleas por las banderas a estas alturas?,
¿marxismo?, ¿republicanismo?, ¿autodeterminaciones varias? Por favor,
no es que me parezca mal, es que me la trae muy floja. Clarificando:
yo lo único que quiero es comer decentemente y fumar lo que me salga
de los huevos y que me dejen en paz y poder escribir mis poemillas
y ampliar mi biblioteca y no tener que pagar a cambio barbaridades
en tiempo, humillaciones, compromisos, dolor y frío, y a ser posible,
que no se me caiga la cara de vergüenza al decir de dónde soy,
y que no me trate la pasma como si hubiera matado a alguien.
Bueno, vale, la verdad es que seguro que se me ocurrían más cosas
porque no me fío un pelo de esta gente, pero me estoy alargando
demasiado, así que sólo añadiré, a todo esto (y por lo que más queráis,
que quede aquí, entre nosotros, que están las cosas muy mal):
me parece que a la próxima ocasión que haya, voy y los voto.

Ape Rotoma, 2015

(Y recuerden algunos hooligans y palmeros que por cada votante, simpatizante o militante que atrae el comando mediático, los críticos -los líquidos, los gaseosos como dice el intelectual orgánico de pétreo corazón y sólida mollera- traemos otro. Porque las figuras mediáticas de Podemos generan tanta atracción como rechazo en mucha gente. Y esa otra gente se fía más de los críticos que argumentan desde el sentido común que del griterío impregnado de silencio) (24 de febrero de 2015)

miércoles, 4 de marzo de 2015

DE MI LÍMITE (POEMAS DE LA FELICIDAD), 2

 

 

NOMBRE DE MUJER PRIMERA

 

 

“Se puede conquistar a una muchacha con un poema, pero no se la puede retener con un poema. Vaya, ni siquiera con un movimiento poético”

Roberto Bolaño




SE DEDUJO, DE REPENTE

Subía unas escaleras con el brío
sublime que otorga sólo
la pasión por no saber.
Se dedujo, de repente,
del serpenteo grosero de su dibujo
y de una resistencia inverosímil de mis bronquios
a su empecinamiento ortogonal,
que el alma,
harta de la mitad de las verdades,
pugnaba por el miserable pan de la conciencia.
Me senté al borde de mi lecho solitario y comprendí
que mis gritos se dirigían
aún al semblante agonizante de una madre.
Una cualquiera.
Y sobre ese mismo acantilado de la culpa,
supe que no te amaba todavía.
Cuánto que aprender
de la médula del pánico, acogedora.
Cuánto, para llegar hasta ti
desde esta sima donde me aplastan las certezas,
y habitan las palabras
dichas antes que tu nombre
de mujer primera,
de madre
de hermano muerto,
de bendición para el huido,
de beso sobre la frente
del intocable.

Eva (Alberto Durero, 1507)


(Otros poemas)