Sobre el apoyo a Tsipras y ese regusto por "ensuciarse las manos" porque
eso es hacer política y la coherencia y la honestidad son moralismo y
meapilismo de izquierdas. Voy a ser brevísimo. Los partidos
tradicionales de corte liberal-parlamentario, si engañaban, lo hacían a
quien estaba constituido bajo la forma subjetiva del "electorado". Y un
electorado, como instancia subjetiva es irresponsable -nadie le pide
cuentas a un electorado sobre los actos del gobierno que ha votado-
pero a su vez es, por estructura, silencioso, mudo, acallable. Sólo
puede articular su descontento rearticulando una nueva mayoría a las
siguientes elecciones. Ahora bien, si te declaras populista y
enuncias que tu propósito es articular una nueva subjetividad denominada
Pueblo, cuidadito. Porque un Pueblo es radicalmente distinto distitnto
de un simple "electorado" y engañar a un pueblo, en tanto has buscado
una estrategia de desbordamieno del statu quo bipartidista
(derecha-izquierda en el parlamento) tiene unas consecuencias
completamente distitnas. Éticas, estratégicas y políticas. Un partido
"populista" tiene unas responsabilidades son completamente diferentes,
pues, de las de los partidos parlamentarios estándar. Y va a ser juzgado
con mucha más severidad que los partidos liberal-parlamentarios al uso.
Si quieren ustedes pensar que esto es moralismo y no estrategia,
simplemente miren cómo van las encuestas en los últimos meses. Es
la política, no la moral, lo que cuenta aquí. Porque en una estrategia
de desbordamiento, la ética queda completamente subsumida en ella lo
cual no significa que se pueda negligir, sino todo lo contrario. El
caldo de cultivo del populismo es denso. Y en él la mierda flota con
mucha más facilidad. En un entorno comunicativo populista las cloacas
del Estado están a la vista. Se ha elegido la espectacularización y la
disputa sobre la agenda como campo de acción y hay que ser consecuent
con ello. No es moralismo, es política. No seamos estúpidos. No puedes
convocar a la gente bajo el epígrafe de la decencia (frente a la casta) y
luego presumir de que te gusta ensuciarte las manos. No es lo mismo
decir que hay que gestionar las cloacas del Estado que traicionar al
pueblo por no haber sabido enfrentarse a ellas. Una cosa es ponerse
corbata (Alinsky, el maestro de activistas no tenía inconveniente si eso
le abría puertas) y otra cosa es empeñarse en seguir llevando coleta (o
el cuello de la camisa ostentosamente abierto bajo la americana, como
Tsipras) y quejarte de que el nudo que te oprime el cuello no lo hiciste
tú y que qué le vamos a hacer. Estabas ahí para otra cosa. Nadie llena
Syntagma o La Puerta del Sol para aclamar y reclamar un buen gestor (un
buen delegado de la troika), sino un político. Y volver a traicionar al
pueblo, que es un actor político, en nombre de la "política" es un error
estratégico de primer orden. (25 de agosto de 2015)
Correr el riesgo pillen a tu hija con sustancias prohibidas en un
festival de música en pleno verano, te convierte en algo terrible: una
persona normal. Eso sí, a mí no me ha pasado nunca. Es que no tengo
hijos. A mis padres, tampoco les pasó. De eso, ya más bien, doy gracias a
Dios. ¿Cómo puede una derecha tan infecta como la española, que
engendra pequeños nicolases, intentar sacar rédito de algo así? (22 de agosto de 2015)
Para todos aquellos que dicen que Tsipras "recibió una oferta que no
podía rechazar". Parece que a quien siempre ha sido fácil decirle que no
es al pueblo. Con cariño. Si va a haber propuestas que no vas a poder
rechazar, no te metas en política. Es simple. O, al menos, no te metas
basando toda tu propuesta en tu fortaleza para saber decir "no" cuando
sea necesario. (22 de agosto de 2015)
Me alegro mucho de que Izquierda Unida haya decidido apoyar Tsipras.
Sólo porque así desde Podemos no me (a mí y a tantos) podrán acusar de
que cuando los critico lo hago por defender posiciones de Izquierda
identitaria. Desde el eurocomunismo hasta las tarjetas black la
izquierda tradicionalista acomodada con el sistema es una auténtica
farsa y la actitud, torpe y misérrima, de IU en este caso lo demuestra. Y
demuestra también que su destino electoral les está bien empleado.
Hay que ser tontos. Que Tsipras no es el culpable, dicen. Claro que no.
Tsipras debía haber sido el responsable, que no es lo mismo. Tras
toda esta pantomima de convocar un referéndum, ganarlo y traicionarlo,
cualquier ciudadano europeo no puede dejar de pensar que durante todos
estos meses siempre hubo un hilo directo Berlín – Atenas, a través del
que Alexis debió repetir muchas veces: “Don’t worry, Angelines. I’m in
charge”. Es el mandato político neoliberal por excelencia: puedes enviar
mensajes contradictorios, pero nunca envíes mensajes complejos. Puedes
decir lo que quieras siempre que no asome un ápice de la verdad en tu
discurso. Me indigna que nos llamen moralistas y nostálgicos de la
izquierda a los que abominamos de Tsipras. Nada que ver con eso.
Simplemente, queremos hacer política y simplemente nos vamos dando
cuenta de que los políticos profesionales son nuestro peor enemigo,
porque en efecto, entre los líderes profesionales y funcionariales que
dicen representarnos la diferencia derecha-izquierda dejó de tener
sentido hace décadas. No es el régimen del 78, es el del 45. A la
mierda la Europa de Maastricht, Bruselas y el Euro. Y todos los
funcionariastros que viven de ese cuento. ¿Hay que volver a empezar?
Volvamos. Ningún deseo de unidad de la izquierda en mi caso. En todo
caso, de unidad popular, que, como hemos visto, es prácticamente lo
contrario. La izquierda ya está bien unida, junto a la derecha, en torno
al tándem Merkel-Tsipras. Los pueblos habremos de pensar otra cosa. Sí,
he dicho pensar. Muy subversivo todo. La multitud debe encontrar su
voz. El populismo sólo ha sabido ofrecerle otra versión del cinismo
neoliberal, muy mal maquillado. Tsipras no ha conseguido otra cosa que
consumar el experimento que ratificara que aún se puede ningunear a los
pueblos más allá de las fronteras que había demarcado el neoliberalismo
estándar. Hay mucha patraña que combatir. Hemos de buscar
responsables. Porque a los culpables ya los tenemos bien identificados.
Dirán que hablo desde el resentimiento. Tienen razón. Tsipras es el
primer político que me ha engañado en esta vida. Y no se lo pienso
perdonar. (22 de agosto de 2015)
Me llega el rumor de que en la Universidad de Podemos han llamado a
Rajoy para que dé un cursillo restringido a la cúpula para gestionar lo
de las elecciones griegas. Creo que en el prácticum hay unas horas
dedicadas a aprender a manejarse con una pantalla de plasma y que el
Tema 1 se titula "Calladito estás más guapo" y el dos algo así como "Si
te pone lo inmoral, al menos no presumas" ¿Habéis oído algo? (21 de agosto de 2015)
"Los radicales de Syriza rompen con Tsipras y presentarán su propia
lista" Por fin, la prensa de la casta utiliza el adjetivo "radical" de
forma correcta y adecuada. Radical, como sinónimo de honesto.
Radicalidad como sinónimo de coraje ante la verdad. Radicalismo como
única forma digna y coherente de compromiso con la democracia. ¿Cómo
podría un demócrata ser otra cosa que radical sin que se le cayera la
cara de vergüenza? Muy bien por El País. Nunca es tarde si la dicha es
buena. (21 de agosto de 2015)
Querido @tsipras_eu, no importa quién diga la verdad, sino quién sea
capaz de defenderla. Y el populismo europeo ha demostrado no serlo. (20 de agosto de 2015)
Ay, Tsipras. Siempre dijiste la verdad. Siempre. Porque la sabías.
Simplemente, después de hacerlo te has dedicado a traicionarla con una
desvergüenza inconcebible. Escandalosa. Nos has dado una lección
impagable. Mucho cuidado con los dicen la verdad, porque que la digan no
significa que la tengan. La verdad habla. Fíjemonos por boca de quién y
actúemos en consecuencia. Gran lección para Europa. No olvidemos que se
diga tras lo que se dice en lo que se escucha. Y hay maestros
en engañar diciendo la verdad. Que un voto electoral nunca sea un voto
de confianza. Que los cantos de sirena de los que proclaman la verdad no
nos impidan pensar si son ellos precisamente los que estarán a la
altura de lo que esta verdad exige. La verdad es muy grande para que
ningún político profesional, por pura ambición mefistofélica, esté a la
altura de ella. He compartido muchas veces esta foto. Hoy creo en ella
más que nunca. (20 de agosto de 2015)
"A fin de dar forma al disenso sobre la interpretación de principios
en un marco democrático, lo más adecuado para proporcionar polos de
identificación son las concepciones diferentes de la ciudadanía. De ahí
la importancia de volver a dar vida a la distinción derecha/izquierda en
lugar de apresurarse a celebrar su desaparición. Lejos de haber perdido
pertinencia, las apuestas que esta distinción introduce son siempre
actuales; lo que importa es redefinidas." Leer esto. Buscar
autora. Dilucidar el contexto. Pensar hasta dónde puede llegar un
método dogmático de pensamiento para silenciar sus fuentes y erigirse el
único intérprete verdadero, para acallar toda posible interpretación
que se aleje de la dogmática elaborada por la jerarquía y antatemizarla.
Prohibamos la traducción de La Vulgata para ser los únicos dueños y
gestores de su sentido. Que los fieles no lean ni piensen por su cuenta.
Conceptos simples, machaconamente repetibles, huir de toda complejidad
intelectual, de todo color de toda gama de grises. "Poca teología y
mucha religión".
A algunos
amigos les he comentado estos meses que a para entender como funciona
ideológicamente la cúpula de Podemos y los guardianes de su ortodoxia
(CQP) lo mejor es irse a los historiadores del dogma católico. La
estructura de construcción doctrinal es exactamente la misma que la de
los Padres de la Iglesia. Recomiendo la lectura de "Del Evangelio al
Dogma: Evolución Doctrinal de la Iglesia Antigua" del teólogo británico
Maurice Wiles. Nos enseña muchísimo sobre cómo se construye un
pensamiento dogmático. Gritando lo que conviene y silenciando lo que no
conviene. (20 de agosto de 2015) Por cierto. La cita es de Chantal Mouffe, la viuda de
Ernesto Laclau y su máxima colaboradora y colega durante toda su vida y
que acaba de publicar un libro junto a Íñigo Errejón, que la considera
su maestra. No conviene que la lea el pueblo. Al pueblo ya les
explicamos nosotros qué han de entender ni qué no. Sin medias tintas ni
gama de grises. (
Lo que pretende la derecha criticando las vaciones de Manuela Carmena es
una supuesta acusación de doble moral: "defiende posturas de izquierda,
igualitarias, por el bien común, pero en el fondo le gusta el lujo,
como a nosotros. Y si a ella le gusta el lujo y el lujo nos gusta a
nosotros, es porque realmente el lujo gusta a todo el mundo, luego todo
el mundo piensa como nosotros, y como la razón es lo que piensa todo el
mundo, pues la razón es pensar lo que pensamos nosotros,
luego nosotros tenemos razón" Es decir, con este razonamiento tan
sencillito lo que hacen es partir de criticar una supuesta hipocresía
de Carmena -dice una cosa y piensa otra- para reivindicar la obscenidad
de su cinismo: mostramos nuestro amor por el despilfarro y el dinero con
toda sinceridad porque es una natural aspiración del ser humano y quien
diga lo contrario miente para ocultar sus oscurísimos intereses.
Bien. Una vez dicho esto sólo les pediría que me dijeran cuáles son esos
intereses que Carmena oculta. ¿Qué finalidad tendría para Carmena
defender políticas encaminadas a la justicia, a la solidaridad, y a la
defensa de los machacados por el sistema? ¿Cómo puede beneficiar mentir
de esa manera a Carmena, una señora -con todas la letras- de más de 70
años que ya tenía esos dineros para pagarse unas vacaciones en la costa
como tantos madrileños y que no tenía ninguna necesidad de meterse en
política, a estas alturas, para poder irse de vaciones? Si me aclaran
este punto, igual les doy La Razón. Ah, no!!! que ya la tenían!!! Llamar
La Razón a un periódico especializado en mentir, oigan, eso sí que es
doble moral. (19 de agosto de 2015)
El viento pulimentado de la tarde, con la certeza impune de los locos, demanda su sonrisa al extranjero, mientras el azul limpio de tus ojos desbroza tu cabellera prometiendo que la conculcación de los azares será toda de mi culpa patrimonio. (Grita ebrio un pregonero que el buen dios ha desertado de los transportes públicos y nadie puede odiar como yo odio su culpable repliegue sobre el anda de su séquito...) Me ennegrezco pensando que jamás será tu nombre mi alegría, que la rosa de tu boca no alumbrará los senderos de mi acierto, porque el dios de la culpa siempre ahoga mi inocencia con su indecente abrazo negro y deja caer las espinas de la estopa sobre el vendaval canalla de la suerte. Cómo duele en mis entrañas la compunción de este amor sin más objeto, al saber que los humanos desoímos el traqueteo mecánico del patíbulo certero que construye mi deseo mezquino de que tu amor se funda con mi muerte en la cálida caricia de los tiempos.
A CIEGAS
Llegaste con la naturalidad del desengaño dibujada en las aristas de tu rostro, afiladas por la bestialidad ingrata de la miel metálica arrancada a las babas violáceas del ocaso. Tu semblante de animal herido pugnaba por mezclar sangres y almizcles en la parduzca retahíla de reproches que rendían mi inocencia de oficiante, entumecida al sentir que rechazabas con intemperancia la ajada certidumbre fluida del tumulto, en nuestra noche raída por las sucias candilejas del desamor desollado por los años. Y sentí en cada poro tu abandono ofrecido con magnificencia a mi desprecio, aunque no fuera a mí a quien condenabas a la inopia calculada del desierto.
Por algunos comentarios que se me han hecho veo que se me está entendiendo mal en un punto respecto a la entrada del blog que colgué ayer. En absoluto estoy defendiendo la pertinencia de la vieja distinción izquierda/derecha, tal como la consagró el bipartidismo y el parlamentarismo neoliberal, como un descripción adecuada del campo político. En absoluto. Precisamente, lo que digo es que la cúpula de Podemos es quien está reinventando continuamente a la izquierda, bajo el significante de "izquierda identitaria", para poder postularse y sostenerse contra ella. Es un falso enemigo que les viene muy bien para distraer toda la atención y subsumir en él a todo el que disiente de sus planteamientos y condenarlo al mutismo (a veces denominado "pitufismo"). Y lo sé porque a mí nunca me interesó la vieja política, su suciedad, su verticalismo, su burocracia. Y, sin embargo, desde que me acerqué a Podemos estoy siendo acusado, cada vez de discrepo del paleo-leninismo mediático de la cúpula es de pertenecer a ella, cuando lo que les critico es eso precisamente: que han hecho de Podemos una organización vetusta de izquierdas como las de toda la vida. La cuestión es la siguiente. Ellos tienen una doctrina que manejan como dogma, el hegemono-populismo. Es un corpus de pensamiento basado en una lectura sesgada de Laclau y Gramsci que ellos implementan de forma excluyente y autoritaria. De hecho, convertir a un autor en dogma (es un viejo tic izquierdista de siempre: Marx ha sido su víctima por excelencia) es el peor favor que se le puede hacer, porque al dar su pensamiento por cerrado, por completo y finiquitado, se impide que pueda seguir expandiéndose tanto operativa como conceptual y teóricamente. No hay peor ofensa a un pensamiento que imputarle su completud, que encerrarlo en una doctrina, que negarle cualquier capacidad de expansión teórica en diálogo permantente con lo real. La cosa es que el procedimiento más fácil para dogmatizar (si se prefiere, axiomatizar, impedir que se pueda exigir su demostración o argumentación) es inventarse un Otro discursivo, también completo, al que el pensamiento propio se enfrenta. Ésa es la operación que está llevando a cabo el laboratorio de ideas de CQP al inventarse a una tosca e infamante "izquierda identitaria" a la que acusar de todos sus males y errores y en la que enclaustrar como un gulag enunciativo a todos los que discrepan de la línea oficial. De tal modo, si criticas la noción de significante vacío, o -cosa mucho más común- qué uso hace de ella el comando mediático de Podemos respecto a una determinada cadena equivalencial, es imposible entrar a discutir la cuestión porque automáticamenta van a imputarte que estás rechazando toda la lógica del significante y toda la racionalidad populista porque eres un paleomarxista y no entiendes más dinámica social que la lucha de clases, ni más sujeto político que la clase obrera. Es astuto, no te permitirán nunca discutir lealmente a Laclau desde Laclau. Laclau es suyo y la única lectura de Laclau (o de Gramsci, o de Maquiavelo) es la que hacen ellos. Sólo se puede disentir de ellos siendo paleomarxista. Y te lo repetirán hasta la muerte. Ellos son el núcleo irradiador y o te dejas seducir o eres el enemigo. No cualquier enemigo, además: el enemigo que ellos dicen que eres. La mayoría de los que he visto discrepar dentro de Podemos, al contrario, lo que teníamos en mente no era una doctrina, sino la necesidad de darle una voz nueva, una voz que había que pensar y que inventar entre todos, a la multitud. Y esa novedad, transida por el vacío y la heterogeneidad, por la falta de una coherencia dogmática es lo que no pueden tolerar de ninguna manera. Por eso, se han inventado un adversario fantasma que es el izquierdista nostálgico de ortodoxias y pureza ideológica, e incluyen en este tótem a todo el que no ratifica su catecismo. A este supuesto adversario, presuntamente tan dogmático como ellos, no lo temen. Lo que temen es la voz libre y radical de la gente atreviéndose a pensar la alternativa al presente y a la opresión (al capitalismo, a la corrupción, a la falta de democracia) sin moldes previos ni ataduras. Y para ello, lo primero que hay que pensar no es la doctrina, sino el dispositivo y su carácter modelizador. Atravesando la selva de símbolos e identidades que constituyen su alienación, deconstruyéndolos y reinventando el espacio de lo común es cómo puede una multitud darse un discurso más allá de los dictados del amo. No buscando un amo (unas identidades) mejor. Ni necesitando un amo que esté esperando que al fin digan lo que tienen que decir, que les sancione su discurso ni desde la "conciencia de clase", ni desde la orto-hegemonía dictada por un núcleo irradiador. En el siglo XXI establecer una diferencia entre la acción organizada y el espontaneísmo no tiene mucho sentido cuando hablamos de una multitud conectada que no necesita esperar las instrucciones de un centro difusor. Ya no vale de nada crear una jerga nueva, si los aparatos son los mismos. Y, parece ser que en eso coincidíamos todos, teníamos la ventana de oportunidad , el kairós, para que se pudiera iniciar un proceso de subversión generalizada, con la crisis de la representación política que había traído el derrumbe del fantasma del progreso neoliberal. Reconstruir la representación desde una a priori dogmático, desde la ostentación de un saber que ya estaba preparado para sustituir al saber quebrado no parecía la mejor solución, sino un remiendo.
La izquierda de la que hablan los intelectuales orgánicos de Podemos y sus repetidoreses un invento de Podemos y sus intelectuales orgánicos. Nada que ver con la realidad, que es bastante más multiforme y fangosa. Los que tienen pánico de que la gente piense por su cuenta, y por tanto los que tienen interés en enclaustrar a todo aquel que piense en un enemigo reconocible y fácil de batir (la vieja izquierda) son ellos. Yo no tengo interés alguno en este asunto. Y la mayoría de la gente que vi en círculos y asambleas en su momento tampoco. No nos hemos ido muchos de Podemos porque haya traicionado las esencias de la izquierda institucional, sino porque Podemos se ha convertido en un calco de las viejas organizaciones con su doctrina, sus dogmas, su catecismo cerrado a cualquier impugnación de la realidad, su ceguera. Un significante vacío no es un significante limpio de polvo y paja. Por eso, pienso que izquierda hubiera podido ser usado como un significante vacío perfectamente y haberle sustraido su "flotabilidad", su uso recargado de significado que lo desprovee de todo sentido (como democracia, justicia, y tantos otros). La estrategia de Podemos lo que ha conseguido es darle nueva vida como significante flotante, es decir, perder una gran oportunidad de que pudiera integrarse en una una cadena equivalencial contra-hegemónica y emancipadora. El resultado a la vista está. El de la izquierda de siempre: divisiones, grupúsculos, etc. Cada vez más vieja izquierda y Podemos cada vez más atrapado en las rencillas de la vieja izquierda. De hecho, no he visto ese juego en ninguno de los populismos latinoamericanos, que siempre han tenido la sabiduría de usar izquierda como un significante a su favor no como un arma arrojadiza, tal y como lo usa la "derecha" neoliberal y sus demagogos a sueldo, sino al contrario, liberándolo de sus connotaciones desprestigiadas, de su pesado "semema", de su lastre "enciclopédico".
Muchos estamos deseando el diálogo, pero es imposible desde el enclaustramiento discursivo al que se nos ha condenado. Yo, al menos, no he encontrado de ningún modo la manera. El caso es que todas aquellas razones por las que pareció imponerse la necesidad de un análisis urgente y un pensamiento ready made parecen haberse desvanecido. La urgencia de ganar las elecciones porque había gente que estaba sufriendo por las políticas de austericidio neoliberal se ha esfumado. Y no, precisamente, porque esas condiciones hayan desaparecido, sino porque como muchos advertimos, el sistema iba a reaccionar contra las torpes y precipitadas estrategias de Podemos reduplicando en bipartidismo y haciéndole caer en las encuestas. Por supuesto, que ha habido cambios y seguirá habiéndolos y la movilización social que ha supuesto Podemos, la dinamización popular, ha hecho retroceder en mucho al PP. Pero lo que se nos prometió, y por lo que exigió silencio y fidelidad no era eso, sino ganar las elecciones. El caso es que, cruel ironía, Podemos va a quedar como un apéndice por la izquierda del bipartidismo, según dicen las encuestas. ¿Para qué habrá servido todo ese potencial político dilapidado? Parece que quien decidió que Podemos no podía parecerse ni por asomo a un movimiento social y debía convertirse en una máquina de guerra electoral ahora habla de que tras las elecciones habrá que revertir el proceso. Quisiera que me explicara cómo, cuando la representatividad política va a estar completamente cautiva de la cúpula bien asentada en las instituciones. Y cuando los círculos, privados de su capacidad de iniciativa y pensamiento, los pocos que queden, son focos de rencillas y rencor tras meses de descalificaciones e insultos. Yo, claro, no lo veo.
Leídas entrevistas con alguno de sus principales ideólogos y algunas reacciones tranquilizantes de los miembros de la cúpula mediática y política de Podemos sobre las encuestas del CIS, uno llega inevitablemente a la conclusión de que su único verdadero enemigo en la actualidad es la izquierda, ese espectro plural, heterogéneo e impuro que ellos pretenden petrificar desde su discurso. Hágase un sencillo ejercicio de análisis de contenido -a los que yo soy poco proclive, porque si a un texto le restas su gramática, su idiolecto, y sus jerarquías internas le estás robando su principal fuente de sentido- de la última y difundida entrevista a su Responsable de Discurso y Argumentario(nada menos) y obtendremos algún dato revelador. La palabra izquierda aparece 22 veces, siempre para señalar defectos de planteamiento y estrategia y cómo el novedoso planteamiento de Podemos supera esa vetusta visión de las cosas. Bueno, ¿y la palabra derecha, que en principio podría -según la interpretación oficial del barómetro del CIS, que dice que los electores perciben a Podemos como una fuerza de la izquierda- nombrar al enemigo? Pues sólo aparece 5 veces. Es más, de esas 5, cuatro aparece junto a izquierda, es decir, con el fin de formular una crítica del eje izquierda/ derecha como falso estructurador del campo político, y mostrarlos a ambos como parte del mismo estado de cosas que Podemos pretende desbordar. ¿Y la palabra "casta", que era curiosamente la que fue creada ex profeso para re-nombrar al enemigo en el proceso desbordamiento de la vieja situación sistémica? Pues, “sorprendentemente”, no aparece ni una sola vez. Evidentemente, este estudio transversal del contenido usando técnicas de framing, en el entorno de la teoría del marco discursivo (al que tan aficionados son académicamente muchos de los miembros más destacados de Podemos [véase y véase]), elidiendo el gesto semántico del texto, reconocible en la huellas que la enunciación deja en él, es muy injusto (aquí intenté explicar cómo y por qué): en la entrevista se habla también de la estructura laboral del capitalismo y de sus perversiones intrínsecas y de una forma muy lúcida, por cierto. Pero no es menos cierto que buena parte ella se dedica a hablar de la situación y de la estrategia política, que es la verdadera preocupación, la verdadera pasión, de la cúpula de CQP, a poco que prestemos atención a sus declaraciones, tuits, estados de facebook o artículos de opinión.
Siendo sutiles, se puede advertir que cuando razonan estratégicamente, esto es, cuando intentan asentar su espacio electoral contra la izquierda, es cuando más creativos retóricamente (metafóricamente) son . Sin embargo, cuando hablan contra el capitalismo o el bipartidismo, todo suena un poco a difusión alegórica: el discurso ya está construido -libros, cursos, etc.- y nos limitamos a repetirlo machaconamente. La clave es obviamente el tablero. Porque, claro, las metáforas modelizan el discurso y también la realidad. El primer problema del tablero como metáfora es que domina el fair play entre los jugadores. Al final, entre los rivales surge una especie de compadreo respetuoso, paralelo al desprecio común que experimentan por la masa que los observa y su griterío. Una vez en el terreno de juego todo lo demás es exterior, es puro público, pura audiencia. Pero, además, es que la partida de verdad aún no ha dado comienzo. Podemos lo primero que necesita no es ganar la centralidad del tablero, sino ganarse un sitio en la partida. Una partida que ya no es de ajedrez, porque se han multiplicado los oponentes –por eso deja de tener sentido, estratégicamente hablando, llamarlos la casta, como si fueran un enemigo único- sino de parchís o monopoly. Y si juegas con un tablero, si juegas un juego formal y perfectamente reglamentado, en el que toda posible contingencia es subsumible simbólicamente en sus normas, si juegas un juego de tablero, lo primero que necesitas es sentarte con tus oponentes. De pie, se quedan los mirones.
Primero, fue en las tertulias. Ahora, toca ya buscarlo en los órganos legislativos. Y, claro, con quien se juega la silla Podemos es con la izquierda, no con el bipartidismo, que la tiene bien atornillada. Ése es necesariamente, pues, el trabajo previo. Y de un alcance realmente paradójico: cuanto más intentes diferenciarte de la izquierda para ocupar su silla, más te van a identificar los espectadores del juego con ella - como parece haber demostrado el CIS- porque en ese campo único de enunciación de la política, que es la comunicación, son las sillas y no el imaginario contenido semántico de los enunciados, lo que determina las posiciones y su percepción. La obsesión de Pablo Iglesias, y de la ideología cqp por extensión, por el tablero y los juegos de tronos implica lógicamente que ellos entienden la lucha política entre posiciones paritarias, entre iguales. Como hemos dicho, en ese caso, lo prinicipal es el cálculo estratégico y simbólico. Es una opción claramente idealista, antimaterialista. No están pensando en jugársela contra el poder, contra la troika o contra las armas nucleares en manos de los Estados guardianes, contra un Otro inconmensurable y disimétrico. Lo que intentan es ocupar un lugar fijo en la partida, el lugar de la oposicón. Es decir, que su contrincante-tipo es la izquierda, que es quien les disputa ese lugar, no la casta que es un jugador necesario. Por eso, Pablo Iglesias cuando se define como militante siempre lo hace contra sus propios compañeros (véase y véase). Con la casta se postula ya siempre con un talante negociador. El proceso en el que está inmerso Podemos en este momento no es el de la lucha contra el capitalismo (estrategia socialista) ni por la hegemonía popular y la radicalización democrática. Lo que toca ahora es una depredación darwiniana entre los de abajo por la silla y no por la victoria en la partida. Y para llevar adelante esta operación política se ha construido retórica e ideológicamente una disyunción: La izquierda identitaria vs. El hegemonismo. Que es un simple truco retórico, se deduce de que todo postura crítica o discrepante es enclaustrada en esa construcción discursiva sin atender jamás a la trama enuciativa particular, a la especificidad y posible acierto de los argumentos concretos. Digas lo que digas, si no está de acuerdo con la doctrina cqp eres un izquierdista identitario asolado por la pulsión superyoica de la derrota. Habrá que ver si ellos son de los que "fracasan al triunfar", que decía Freud, porque estas cosas sólo pueden saberse a posteriori. Miren no. Lo que pasa es que no pensamos que el que "Podamos" vaya a estar claro porque nuestro enemigo es la casta y la derecha, no los partidos de la izquierda sistémica, a los que no pertenecimos nunca por la misma razón que muchos ahora nos hemos alejado de Podemos. Claro que si ése fuera el enemigo estaría bastante más claro que se fuera a poder con él. De hecho, por ese motivo hay una serie de intelectuales orgánicos en Podemos cuya única tarea consiste en un construir un anti-izquierdismo a machamartillo. Como hemos visto, no es que no utilicen el doble lenguaje, pero casualmente cuando atacan a la casta citan (comparten) o repiten consignas. Es cuando atacan a la izquierda, al horizontalismo, a la supuesta militancia disidente cuando se les ve emplearse a fondo, innovar retóricamente desde el sarcasmo y la descalificación. ¿Y las bases, las jamás reconocidas bases de Podemos? (“… hay que parar con la idea de que las bases... no son bases, Podemos es un partido de sucesión de ciudadanos, o sea cualquiera se puede inscribir, el voto de todos vale lo mismo”) Pues ahí, alertando de errores que la cúpula no reconoce. Probablemente, lo único que suceda es que los objetivos no son los mismos. Las bases quieren el poder, la cúpula quiere Poder. Aquí el artículo (o su ausencia) determinan y mucho. La gente –de la que las bases podrían ser una magnífica representación metonímica (por contacto) antes de pasar a la representación metafórica (por sustitución)- está harta del jueguecito, del tablero y de asistir calladitos a la partida. Evidentemente, ninguna pureza en esas bases, ni ninguna nostalgia de pureza alguna por mi parte. Entre las bases hay quien no está en la cúpula simplemente porque no supo jugar sus cartas. Lobos solitarios, excluidos de IU, gente con ambiciones personales que vio en Podemos su ventana de oportunidad y que están también muy resentidos. El empeño por no ir en coalición con las iniciativas municipalistas es síntoma de ello en muchos casos. Pero el dar una de cal y una de arena, a ver si consiguen una posición de fuerza sin ruptura, también.
Al final, acaba resultando que el único antagonismo es interno: la obsesión de la cúpula es la izquierda y la obsesión de los críticos es la cúpula. Y siempre será así, porque no se trata del tablero, se trata de la silla. Por eso, los elegidos no se afectan mucho por las encuestas. Ellos quieren poder, no el poder. Y las encuestas implican que van a tener silla ante el tablero. Para eso eran las listas plancha patrocinadas. ¿Qué sentido tiene, lanzar una lista y llamarla "equipo del líder", cuando es para ocupar cargos legislativos, no ejecutivos, como si fuera un equipo de gobierno y saltándose además las circunscripciones territoriales, si no es para garantizar las sillas a los fieles en la partida? Después de Tsipras, el temor es que el populismo haya invertido el viejo adagio guerrillero izquierdista. Ahora toca: de victoria en victoria hasta la derrota final. Y la casta, tan campante, brindando con champange y acordándose entre risas del susto que se pegaron en 2014, antes de darse cuenta de no eran el enemigo, sino sólo un eslogan para presentarse en público y coger un pedacito del pastel de la agenda. Cuando se empezó a hablar de la política de la gente decente, algunos –puede que de forma un poco precipitada- vinimos a entender que era la hora de la política para los que no sentíamos pasión ninguna por la sucia política, por el trepismo y la lucha descarnada por el poder y el dinero. Es decir, para la inmensísima mayoría, que se movilizó como nunca antes. Hacer política no significaba luchar de una forma denodadamente egoísta por encarnar la representación porque ésta iba a estar escindida de sus privilegios tradicionales, tanto durante el "mandato" como posteriormente (las puertas giratorias). Pero ya parece que lo advirtió Platón (la cita se le atribuye): "No hay nada de malo con que haya gente a la que no le gusta la política, simplemente, serán gobernados por aquellos a los que les gusta". Es extenuante tener que luchar continuamente contra aquellos a los que crees que nunca hubieras debido contar entre tus enemigos porque ellos te consideran su enemigo a la mínima que intentes pensar por tu cuenta, porque pensar por tu cuenta debilita al que se considera al enemigo frente al enemigo que se debía considerar como tal. Clarísimo todo. Muy Jerry Lewis. Carl Schmitt ha arrojado una inmensa luz y claridad sobre el actual proceso político. Están consiguiendo lo que el matador de toros ante su noble oponente: que los dejemos solos. Eso sí, no en una arena mortífera, sino ante un tablero, con DVD –dos cajas edición de coleccionista, que la otra es para regalar a miembros de la realeza cuando te invitan a beber de su champagne- y mando a distancia. Dicen el Comité Invisible que la diferencia entre el 1% que domina y el 99% sojuzgado es que ellos están organizados. Ya quedan pocos meses para que acabe este infernal ciclo electoral que parece poder servir de excusa para todo. Probablemente, después sea el momento de inventar otra cosa. Porque si el caso de Grecia no ha sido suficiente, veremos con nuestros propios ojos en casa que la promesa de que se puedan cambiar las cosas formando parte de la organización de los organizados no tiene sentido ninguno. Ni defender a Tsipras porque, pobre, cómo se iba a enfrentar al BCE y el FMI si no tiene armamento nuclear. En eso, sí les doy la razón: el argumento muy de izquierdas no parece.
Entre la versión paleo-marxista: “La masas no entienden nada porque
están alienadas y no tienen conciencia”. Y la versión
hegemono-populista: “Oh, masas, yo os entiendo y hablo vuestro lenguaje,
por eso debéis seguirme y regalarme vuestra voz” ¿Por qué no una
alternativa del tipo “¡Masas hablad y hablemos, inventemos la voz de la
multitud?” ¿Por qué ese miedo a la contingencia verdadera, a la verdad
de la contingencia, y a la contingencia de la verdad? Es el miedo de los
políticos -de las élites y de las vanguardias- a un tiempo que pueda
presentarse como vacío, pero ya no como homogéneo, que con los dos
atributos juntos se las entendía bien la progresía socialdemócrata. Es
el pánico a lo real del bien-decir que se pretende cauterizar con la
impostura del decir-bien. Y no es lo mismo ¿no? Cada vez ando más
convencido de que los intelectuales no deben preceder a las masas para
intentar pre-decirlas, sino que deben ser su fornida retaguardia: poner
un cierto orden hermenéutico, ni doctrinario, ni dogmático ni banalmente
comunicativo. El neoliberalismo inventó la postmodernidad. Su cara a
fue un todo vale, que puede ser muy fructífero como instante de ruptura.
Pero a las élites político-financieras les interesaba la cara b: nada
vale, no hay otro modo.
Algunas cosas que colgado en Facebook sobre el tema.
Alemania no es el enemigo. Alemania, en tanto encarnación del
capitalismo financiero global, es el mal. Al mal hay que cauterizarlo,
combatirlo, destruirlo, debilitarlo, hacerlo desaparecer como tal mal.
Pero el enemigo es el político que en cada Estado se ofrece como lacayo
de ese mal arguyendo que "no se puede hacer otra cosa". Se llame Rajoy,
Zapatero, Samaras o Tsipras. Diga lo que diga, nos venda lo que nos
quiera vender, sea su origen el que sea. Y a quien hay que enfrentarse y
pedir cuentas es al enemigo. Señores hegemono-populistas, disculpas por
utilizar sus argumentos también cuando no les convienen. Un saludo. (18 de Julio)
Me
hace gracia cómo desde ciertas instancias se han lanzado a la defensa
cerrada de Tsipras, que a mí me ha parecido muy sospechosa y han cargado
con que la culpa es de Alemania y nada más que de Alemania, y Tsipras
ha sido una víctima. O bien te comportas como el político europeo tipo,
que odia las consultas populares, y asumes tu responsabilidad por las
decisiones, o bien eres consecuente con tu
planteamiento populista de izquierdas. Pero si convocas un referéndum y
lo ganas con un apoyo popular del 60%, lo que no puedes es hacer un Don
Tancredo después de haber usado a tu pueblo de escudo humano y venderlo
vilmente a sus enemigos. No veo posibilidades de justificar esa
actitud. Hay una especie de ingenuidad estructural en el
hegemono-populismo que parece preconizar precisamente eso: que la ética
en política es puramente secundaria y que lo que importa es la
estrategia (la posición en el tablero). Si eres un buen estratega, no
importa engañar, traicionar y defraudar. Parece que el único objetivo de
Tsipras sea mantenerse en el poder y que con eso es suficiente. No
habrá emancipación sin transformación subjetiva. Y en ese sentido estoy
con aquello de la "prefigurative politics". No habrá nunca una auténtica
emancipación si la ética no está explícitamente tematizada en el
discurso político. Hay "pruebas del algodón" coyunturales en
política pero muy reveladoras. Ahora mismo, esa prueba es la defensa
cerrada de Tsipras, que parece ser la línea oficial de la cúpula de
Podemos y su coro difusor. A mí mucha confianza sobre las futuras
intenciones de los que la sustentan no me da ¿qué queréis que os diga? (19 de julio)
Mi voto lo tendrían, sin duda. Un añito tratando con políticos con
vocación profesional me ha dejado claro que entre ellos no hay ni
lealtades ni odios eternos, porque el ansia de poder es una pasión que
somete a todos los demás afectos. Cuando los hipo-hegemono-populistas
hablan del uso de las pasiones, hablan del uso de las pasiones de la
gente. Ellos no tienen más que una y está gobernada por la
racionalidad estratégica -a no confundir con la razón- esto es, por la
conquista de poder (no he dicho "del" sino "de", quede claro), que es
otra cosa. Les votaré si se unen. Que no esperen que mueva un dedo por
apoyarlos o defenderlos. La política que a mí me interesa como praxis no
tiene nada que ver con esto. En este tipo de política-juego de la
representación la inmensa mayoría no somos convocados más que como
espectadores con capacidad no de acción, sino de interactividad. Como
"Supervivientes", que es la mejor alegoría política que ha inventado la
reality TV. Por cierto, yo también creo que debió ganar Nacho Vidal.
Dónde va a parar. (22 de julio)
Sorry, Mr. Alexis Tsipras, but I'm not longer interested. You have been
one of the biggest political deceptions in my life. If this is told by a
man who has been ruled by JLR Zapatero and Felipe González, you should
take note of the point. Bye. (Comentario que he dejado en el muro de la página de Tsipras, que he seguido durante meses con ilusión. Hasta más ver) (22 de julio)
En fin que la aventura personal de Pablo Iglesias Turrión tiene tres
destinos posibles. O triunfa en el seno del sistema y se convierte en un
acomodado político profesional, traicionando a sus seguidores
(¿recuerdan a un tal Felipe González?). O fracasa, y entonces habrá que
recoger los fragmentitos de su ego con
cucharilla, porque dudo que se recupere de algo así. O, la más
improbable, que triunfe contra el sistema, con lo cual sus prisas, su
superficialidad y su falta de profundidad política podrían poner a su
misma opción, la izquierda, en un grave peligro de debacle histórica
(¿recuerdan a un tal Zapatero?).
Si se quiere actualizar,
póngase Tsipras donde pone Zapatero. Me pasé 16 meses queriendo
equivocarme. Pero no ha sido así, me da la impresión. Una pena. Porque a
ese proyecto se sumó una buena parte de lo mejorcito y más decente del
pueblo español. (22 de julio)
Estoy triste. Rematadamente triste. La traición de Tsipras combinada con
el cinismo extremo de la cúpula de Podemos me ha dejado en un estado de
auténtica postración política. Hace días que quiero sacar un texto
sobre eso, sobre las primarias de Podemos, sobre cómo se ha cerrado la
ventana de oportunidad definitivamente porque un líder nos ha atrapado
en su semblante, nos ha devuelto a la verdad de
la depencia absoluta del amo. Hace ya muchos días que quiero exponer
mis razones -las tengo, en decenas de apuntes en documentos de word por
aquí y por allá- para pensar que el populismo, en su trama racionalista,
que es la que nos ha llegado aquí, no puede funcionar en la Europa del
Euro. Pero estoy dubitativo como hacía años. Sí, literalmente, años,
porque todos decís que entre blog, artículos, papers, estaba
especialmente productivo, hasta al punto que escribo tanto que no os da
tiempo a seguirme el ritmo como lectores. Pero ahora dudo. No encuentro
el tono. Y el tono es el texto, es el hilo de Ariadna por el que toda
secuencia de signos comienza a desenvolverse como un prodigio de la
naturaleza. Eso vale para un poema, para un filme, para un relato, para
un artículo... El tono es la voz, como "el estilo es el hombre". Y no.
No lo encuentro. Es tanta la mezcla de hastío, odio, vergüenza y rabia
que a ratos -algunos de mis apuntes así lo certifican- se me sale el
sarcasmo a borbotones, otros la ira. Tal vez la respuesta sea la
tristeza. Pero una tristeza que no suene ni a melancolía, ni a
rendición. Y no. No sale. Por eso, como las señales de un náufrago en la
orilla, me he puesto este fotograma de Mulholland Drive , una de las
películas de mi vida (algunos Welles, Stroheim, Wilder y Kieslowski la
acompañan) como foto de portada. Silencio. Silencio porque los sueños de
gloria salen siniestramente caros, como la película demuestra. Tal vez,
yo, como muchos, pensamos que la ventana de oportunidad que se abría
era la de lo político, por usar un término tan estimado por la teoría
política contemporánea. Y muchos, lo pensáramos explícitamente o no,
creímos que era el momento de que pudiéramos ocuparnos de lo colectivo
los que no sentimos la sucia pulsión en bucle de la política partidista y
de su amor infinito por la mezquindad y por la mierda. Y no. Toda esa
ilusión se ha ido al garete. Sólo hablamos de política (encuestas,
sondeos, cargos, pronósticos, bullshit) y vemos el acontemiento
emancipador, la refundación implosiva de lo político, alejarse y
perderse para siempre, escurrirse de esas manos que nos han dicho que no
cerremos, porque el puño es señal de ser un yonqui de la pureza
identitaria. ¿Cómo se habla de política desde la tristeza? El sarcasmo
no es la respuesta, me parece. Porque más odio no nos hace ninguna
falta. Y estoy hasta los huevos de buscarme enemigos, que son jodidísmos
de criar. Puede que la solución esté en releer a Larra. Pero puede que
el afán de imitación me acabe llevando a pegarme un tiro. Y tampoco es
eso. Que el proyecto en el que creí sea un vivero de cuñadismo
impenitente, de cháchara quejumbrosa o aclamatoria de esclavos que no se
atreven a preguntarse por su deseo, de plebs que no quiere ser pueblo
sino turba, no debiera ser para tanto. En fin, qué coñazo es la
política. Alguien me dijo el otro día que era un ignorante en ese campo,
por no entender lo de Tsipras. Me sentí orgulloso.
Leídas mucha críticas a la web de Carmena, por supuesto del PP, pero también del Psoe, me parece oportuno puntualizar una cosita. Es cierto que un instrumento semejante en manos de cualquiera de estos dos partidos -fundamentalmente, de ellos- se acabaría convirtiendo en un instrumento de censura autoritaria. No hay más que ver las televisiones que ellos manejan. Pero también cómo se lo montan los partidos nacionalistas allí donde tienen el poder. Es más, cualquier estructura partitocrática, incluidos el actual Podemos hipervertical -las primarias con listas únicas para todo el Estado son una muestra consumada de telecracia, digna de un análisis detallado- e IU correrían el mismo riesgo.
Pero Ahora Madrid no es un partido. No tiene una estructura de control burocrática, doctrinaria y ferozmente comunicativa detrás. Ni detrás, ni alrededor. Su ámbito y compromiso es estrictamente municipal -no está preso de lealtades más amplias que su campo de acción, como los partidos que no pueden decir algo en Almería por si influye en Girona- y no está sujeto a lealtades inconfesables. Además, no tiene capacidad de gestionar medios de comunicación propios como las Comunidades Autónomas o el Estado Central. Parte de cierta algarabia comunicativa procede de ahí, porque es su esencia. Habrá que ir acostumbrándose a las sopas de letras porque son la política del futuro. No es que esté ejerciendo de oráculo, es que si no se da esta diversidad, que es la riqueza de la izquierda y de los movimientos ciudadanos seguiremos viviendo en un presente bipartidista continuo (multiplicado por dos, por cuatro o por lo que haga falta).
Sin estructuras de partido cerradamente doctrinarias y monolíticamente comunicativas (es decir, sin el imperativo burocrático de simular la coherencia y silenciara cualquier precio lo que no convenga a la imagen de partido) una web semejante no me parece especialmente peligrosa. Al contrario, me parece un instrumento público mucho más honesto que los aparatos de comunicación de los partidos al uso. Y una organización como Ahora Madrid (y las que vendrán) necesitan algo que compense el parabán castrador de la voz única y la línea de partido para defenderse de la manipulación informativa. El bipartidismo está muy feliz con el cambalacheo entre sus burocracias y los intereses del infotainment. Pero, si no se tiene eso, habrá que buscar otros mecanismos compensatorios al cuarto poder, que no ha elegido nadie. El común es subersivo y entiendo que los poderes públicos y privados se encuentren descolocados respecto a la fenomenología de sus acciones. Buena señal.
Dado que, movido por cierta vehemencia y cierta necesidad de ilusión, en mis dos anteriores entradas (Ahora, en común. Sin olvido ni perdón. y Ahora en Común es una opción desesperada) me había mostrado entusisamado, creo que es importante que comparta ahora este post aclaratorio. Si dejé por escrito mis primeras consideraciones, basadas en la ilusión y en la necesidad de creer, creo que es de ley -por congruencia y por responsabilidad conmigo mismo y con los que leéis estas páginas- anotar también esta siguiente consideración, basada en una primera impresión no precisamente afortunada. Evidentemente, las ilusiones y las fes no pueden tener rango de ley; pero tampoco, las primeras impresiones. Creo en la responsabilidad política, pero un modo infinitamente distinto a cómo esto se suele escenificar en la comunicación como campo únicode enunciación, que es simulando coherencia a cualquier precio, lo cual acaba redundando en una especie de aferramiento identitario monolítico que bloquea completamente la conciencia crítica. Porque ésta empieza por el reconocimiento de la relatividad, espacial y temporal, de la propia percepción y de la propia posición judicativa, es decir, por asumir el riesgo de equivocarse y la obligación moral de explicitar y explicar ese error. Vamos, un juego que no es de tronos, sino de posiciones enunciativas éticamente responsables y discursivamente contingentes. La voz que busca el común no puede nunca ser una voz identitaria que postule que la razón está en su fundamento, sino, al contrario, que ése es su objetivo, que ése su horizonte. No se parte de ella, se va a su encuentro. No hay verdad previa a su enunciación, no hay verdad sin navegar el riesgo de equivocarse. Como soy un convencido, pues, de aquello de que la verdad sólo puede decirse a medias, creo que es en la lectura de los entresijos, de las hiancias entre unas posiciones y otras, como uno puede dar consigo como efecto de su deseo, esto es, en la verdad del "que sea dicho" oculto "tras lo que se dice en lo que se escucha". Vamos, que la verdad tiene mucho más que ver con la posición desde la que uno habla -que es lo que intento dilucidar- que con el contenido semántico de sus enunciados.
Dicho esto, el ver ahora cómo supuestos críticos a la cúpula son citados por miembros de ésta como maestros me reafirma en una dolorosa convicción: seguimos en el juego de los tronos. Algunos simplemente están jugando a hacerse los críticos con la cúpula y la ideolgía hegemono-pópulo-verticalista que se ha adueñado de Podemos (la ideología CQP) Tras entrar en un grupo de Facebook, supuestamente de gente que anda construyendo AeC, me di cuenta de que había quien se consideraba dueño del invento y había decidido que línea, qué parámetros y que tono había que seguir. Me fui a las pocas horas y publiqué esto en Facebook.
Esta mañana me han invitado a un grupo de Ahora en Común. He durado
menos de doce horas. Ante varias admoniciones, conatos de
descalificación, etc. que he visto, he preguntado quién marcaba la línea
y me han tratado de troll me han invitado a marcharme. He dejado esto y
he abandonado el grupo:
"Queridos amigos, lamento el error. Yo
creía que verdaderamente esto era algo nuevo y por hacer, escarmentados
de núcleos promotores y gente a la que se invita sumarse y obedecer.
Necesitamos otra cosa. Yo sigo con mi idea de horizontalidad
instituyente y no de hechos consumados y si te gusta mi línea te sumas y
si no otra cosa. Nos veremos por las calles y por las redes. Un saludo y
suerte."
Lo siento, pero no paso una. Si Ahora en Común es un apaño
de unos cuantos para hacerse fuertes y pactar con la cúpula de Podemos,
esa no es mi guerra. Y en un rato eso es lo que me ha parecido ver.
Desconfío enormemente de los que ponen verde a la cúpula de Podemos en
privado y predican la "alegría" y el entendimiento en público. No lo
puedo remediar.
Luego he añadido
Simplemente he visto que había una línea muy marcada y que se
estaba diciendo qué se podía decir y qué no por las redes. He preguntado
que quién marcaba esa línea y me han remitido al manifiesto, que es una
especie de manual de estilo convertido en Constitución. Después un
señor me ha dicho que si no estaba de acuerdo qué hacía allí. Yo creía
que acercarme a algo que estaba naciendo, no a otro núcleo promotor.
Este fue el final de la conversación antes de mi despedida del susodicho grupo, copiada por una amiga. "Tú" soy yo. No creo que haga falta más comentario.
Tú: O sea, que hay núcleo promotor y el que quiera que se sume.... Tu
interlocutor: hay un llamamiento si, y el que quiera que se sume. Si no
estas de acuerdo con el llamamiento, no se qué haces aqui. Esto no es
para crear confrontación, es para unir. Queda MUY claro en el
llamamiento que se supone que leiste y firmaste ...
Y ésta otra de mis aclaraciones.
Todo
lo que leí desde que entré, TODO, eran admoniciones y consignas sobre
qué se podía decir y qué no en las redes, cuál era la esencia de AeC y
quién podía usar o no el logo. TODO. Ayer no se habló de otra cosa en ese foro que yo viera. Y
reaccioné a última hora de la tarde cuando ya tenía una idea clara de
qué iba el cotarro.
En fin, acabé colgando esta especie de declaración, que es lo que principalmente os intento transmitir:
De aquí unos meses hablamos, como siempre, y si estaba equivocado lo
reconoceré, como siempre. Y, si tenía razón, espero que algunas personas
me lo reconozcan también, como creo que también han hecho siempre. El
gran error de Podemos y de CQP como su núcleo irradiador fue ponerse
corsés comunicativos, acallar las voces múltiples y plurales para
someterlas a una línea política. Después vino la centralidad del
tablero, el sectarismo, el populo-hegemonismo dogmático y todo lo demás. Llevo más de un año diciéndolo en público y mucho más en privado.
"Mi diagnóstico sobre todos los males de la política actual está hecho
hace mucho tiempo: La comunicación ha suplantado a la acción y al
pensamiento, que debían ser las misiones de la política. Ya no hay
política sino comunicación política. Eso es lo que ha llevado a la
ciudadanía, al pueblo, a estar a expensas de los partidos y su
burocracia y de los grandes grupos mediáticos y su control de la agenda,
esto es, a constituirse en comunidades de goce pasivas y ha permitido
todos los triunfos del neoliberalismo que han sumido a las clases
populares (la inmensa mayoría) en la más absoluta impotencia
democrática. Pues bien, el núcleo de todas mis críticas a Podemos es
que presentándose como una alternativa a ese estado de cosas, esto es,
pretendiendo subvertir el sistema en tanto que "desempodera" al pueblo
está cayendo en todas las trampas mediáticas del planteamiento político
comunicativo que sería lo primero que debería combatir. No se trata de
coger un trozo de pastel de la agenda. Se trataría de dinamitar el
propio planteamiento comunicativo y los principios que permiten que esta
agenda nos diga de qué podemos hablar y por tanto cuáles son las vías
para pensar la realidad." (28 - 4 - 2014)
Fue entrar en un
determinado grupo de facebook afín a AeC y darme cuenta de que el
planteamiento de mis dos últimas entradas de blog apoyando a AeC iba a
ser duramente reprimido. Cuando haces dos preguntas, y te tratan de
troll e invitan a irte unos supuestos guardianes de la ortodoxia,
diciendo que te leas el manifiesto AeC como si fueran las tablas de la
ley, la única forma de demostrar que no lo eres es hacer mutis por el
foro. Y sí, hay gente que me lee y no creo que nadie me crea a pies
juntillas -soy muy difícil de creer a pies juntillas, porque siempre
pongo la lógica y la verdad, al menos como yo las percibo, por delante
de la coherencia y eso no hace acólitos- y si llevo unos días atrayendo a
la gente a AeC me siento en la obligación de que sepan que lo que he
visto cuando he entrado en uno de sus grupos de Facebook no me ha
gustado un pelo. No se trata de un espacio discursivo libre y
constructivo sino de un espacio que tiene un núcleo promotor -todos los
núcleos promotores/irradiadores tienen motivaciones y objetivos poco
claros- que buscan masa crítica. En fin, el error básico que se
intentaba -que yo al menos intentaba- combatir.
Y:
Si hay algo que detesto más que un político profesional es un político
amateur. Tiene la misma alma que el otro, pero mucho menos oficio.
Probablemente, detrás de toda esta desconfianza está Tsipras y su traición al pueblo griego. Por eso, también os copio dos comentarios al respecto. Una de las figuras de la 2ª Fila del Consejo Ciudadano de Podemos, publicó esto, procedente de un artículo:
Respecto a algunas defensas de Tsipras y sus curiosos volantines
electorales he de confesar que me preocupan menos los razonamientos de
los marxistas desde el sofá que los de los hegemonistas desde su trono,
la verdad. Todos tienen su mueble de pensar pero los pueblos siguen
directamente sobre el suelo con las rodillas desnudas.
Grecia
significa una gran lección política que podríamos sintetizar en una
frase completamente original y novedosa que se me acaba de ocurrir ahora
mismo, gracias a mi gran intución y portentoso genio. Por favor, si la
usáis no os olvidéis de citar su origen, que me siento muy orgulloso. La
escribo tal y como se me acaba de ocurrir, para que veáis lo que es un
intelecto superdotado al trabajo:"Ni en dioses reyes ni tribunos
está el supremo salvador. Nosotros mismos realicemos el esfuerzo
redentor. Para hacer que el tirano caiga y al pueblo esclavo liberar,
soplemos la potente fragua que al hombre nuevo ha de forjar"¿A qué es brillante y original?
Tal vez, sea la única estrofa del la Internacional que asumo sin ningún pero y que veo cada vez más vigente. Yo sigo creyendo en el comunismo hermenéutico y en la anarquía de las interpretaciones, frente al método dogmático que comparten neoliberales, hegemono-populistas y estalinistas. Vuelvo, como tantas veces, a Lacan:Un discurso es siempre
adormecedor, salvo cuando uno no lo comprende — entonces despierta. Yo no concibo un despertar sin un cierto jaleo, sin una cierta algarabía, sin un incierto desconcierto. Lo que debemos procurar es que esa algarabía no nos pille como esclavos solitarios de la pulsión cobijada bajo la figura de un líder, de una cúpula o de una doctrina mortífera. El ruido de la multitud despertando no debe confiarse a un amo. Mi fe en el pueblo griego, que nos dio a todos una lección, sigue
intacta. Y sale reafirmada mi convicción de que toda esa fuerza, regalada al carisma de un
líder que nos seduce desde su núcleo irradiador para convertirnos en
sectores laterales y someter la fuerza instituyente de la multitud a los
designios del capitalismo institutuido, será siempre arrojada al
vertedero de la Historia. Mucho ojo con el que pretenda saber qué podemos decir y qué no y pretenda condenar una sola voz al silencio. Tenemos perfecto derecho a a ajustar cuentas con los traidores y a hacer pagar con la humillación a los soberbios.
Ahora en Común es una opción desesperada. Y ello está muy bien, porque
la esperanza es una pasión muy tóxica. Produce alucinaciones. Y es el
origen de comportamientos rastreros, de cortesano yonqui. Durante meses,
muchos hemos visto que Podemos ni era el instrumento, ni era el lugar.
Y, sin embargo, ahí ha seguido la gente. Al pie del cañón, batallando,
denunciando, discutiendo, implorando hacerse reconocer por el Otro que no
existe y por sus comités de ética. Incluso ahora, que parece estar
articulándose una alternativa -seguro que también muy defectuosa porque
es un simple apaño puntual y no una gran herramienta para radicalizar la
democracia enraizándose en el pueblo, como era el Podemos anterior a
Vistalegre-, hay gente que sigue intentado discutir con los gerifaltes
del núcleo irradiador, que como decía el otro día un amigo, no pasan de
ser sesenta personas, para que sigan soltando proclamas en su pedestal
hierático. Ni discuten, ni contestan.
Lo que a mí me hizo alejarme
definitivamente de Podemos no fue la cúpula. Fueron algunos de sus
críticos. Hasta hace algunas semanas, yo estaba en contacto con, creo,
la mayoría de corrientes críticas dentro de Podemos. No me decantaba por
ninguna, porque a su vez, estas mismas corrientes llevaban en sus venas
el veneno cqp y estaban compitiendo entre ellas, incapacitadas para
hacer un frente común contra la cúpula. Como me dijo otro amigo, por más
acrobacias geométricas que se intenten, es imposible encajar un círculo
en una pirámide. Ahora, sigue preocupándome que ciertas mentes
críticas sigan con el virus de la esperanza y la bacteria del miedo
inoculadas. Veo aún a gente válida dirigiéndose a discutir con los
miembros de la segunda fila. Y veo que éstos siguen haciendo lo de
siempre, repetir consignas que se difunden ad infinitum e ignorando
cualquier argumento. Sí, señores. El “cuñadismo” se ha apropiado
definitivamente de Podemos. Papagayos que repiten clichés con el porte
severo de quien ha llegado a ellos a través de profundas reflexiones,
cuando no han hecho más que empaparse de La Tuerka y regurgitar lo que
ni entienden ni son capaces de procesar. La solución no está en
pensar electoralmente. Si Podemos tiene capacidad de ganar o no,
haciendo quinielillas de casino. Hay supuestos críticos que siguen ahí,
a ver si cae alguna migaja, babeando discusiones pero evitando
cualquier enfrentamiento radical con la cúpula “por si acaso”. Hay mucha
ambición frustrada entre algunos que todavía esperan y desean que
Podemos saque un gran resultado por si al final consiguen colocarse.
Para mí, se acabó. Si gana el actual Podemos, el de las planchas, el de
las listas de fieles y political stars de relumbrón capturadas a la
izquierda, si ganan ellos, sólo ganan ellos. El núcleo irradiador
triunfa y a los demás nos queda el papelón de seducidos y mancillados.
No es mi proyecto. Ahora en Común ha nacido de una muy saludable
falta de esperanza. De la convicción definitiva de que el actual Podemos
es una apuesta de un núcleo reducidísimo por hacerse con Poder (ya no,
con “el Poder”) y no una apuesta multitudinaria. Ya les vendrán los
problemas con los fieles cuando vean que el gran líder tontea con las
stars y a ellos se les pide que sigan canturreando abstrusos mantras
populistas. Es imposible que haya sitio para todos en la cumbre de esa
pirámide puntiaguda. La solución popular, el camino del común está hoy
fuera de Podemos y no hay otra posibilidad de hacer un corte en el bucle verticalista que desde el exterior del anudamiento institucional. Ya era hora de que nos diéramos cuenta. Y ya es hora
de que dejemos que cacareen sus descalificaciones. Que si está IU
detrás, que si los medios lo apoyan. Yo he leído a algunos miembros de
la segunda fila decir que si Manuela Carmena ganó fue porque El País le
hizo la campaña. Señores de Podemos, ya está bien de tics denunciantes de
vieja izquierda avinagrada. Durante todo este tiempo, he sentido que el
gran enemigo de la cúpula contra el que lanzaba a sus puyas y palmeros
sin piedad era la crítica interna. No nos acusen ahora de favorecer
electoralmente a la casta ni de otras zarandajas, porque han demostrado
que el gran enemigo era la calle y la gente, no aquellos contra los que
nacieron para combatir. Muchos esperábamos otra cosa. Gracias por acabar
de decepcionarnos con su siniestro sistema electoral, que es lo que nos ha demostrado, ya sin dudas, que desde dentro de Podemos nada queda por hacer. Ello nos va a
permitir seguir trabajando con entusiasmo, esto es, sin vanas esperanzas.