viernes, 17 de julio de 2015

Sobre la web de Carmena (Apuntes sobre el Comunismo, 5)

Leídas mucha críticas a la web de Carmena, por supuesto del PP, pero también del Psoe, me parece oportuno puntualizar una cosita. Es cierto que un instrumento semejante en manos de cualquiera de estos dos partidos -fundamentalmente, de ellos- se acabaría convirtiendo en un instrumento de censura autoritaria. No hay más que ver las televisiones que ellos manejan. Pero también cómo se lo montan los partidos nacionalistas allí donde tienen el poder. Es más, cualquier estructura partitocrática, incluidos el actual Podemos hipervertical -las primarias con listas únicas para todo el Estado son una muestra consumada de telecracia, digna de un análisis detallado- e IU correrían el mismo riesgo. 

Pero Ahora Madrid no es un partido. No tiene una estructura de control burocrática, doctrinaria y ferozmente comunicativa detrás. Ni detrás, ni alrededor. Su ámbito y compromiso es estrictamente municipal -no está preso de lealtades más amplias que su campo de acción, como los partidos que no pueden decir algo en Almería por si influye en Girona- y no está sujeto a lealtades inconfesables. Además, no tiene capacidad de gestionar medios de comunicación propios como las Comunidades Autónomas o el Estado Central. Parte de cierta algarabia comunicativa procede de ahí, porque es su esencia. Habrá que ir acostumbrándose a las sopas de letras porque son la política del futuro. No es que esté ejerciendo de oráculo, es que si no se da esta diversidad, que es la riqueza de la izquierda y de los movimientos ciudadanos seguiremos viviendo en un presente bipartidista continuo (multiplicado por dos, por cuatro o por lo que haga falta). 

Sin estructuras de partido cerradamente doctrinarias y monolíticamente comunicativas (es decir, sin el imperativo burocrático de simular la coherencia y silenciara cualquier precio lo que no convenga a la imagen de partido) una web semejante no me parece especialmente peligrosa. Al contrario, me parece un instrumento público mucho más honesto que los aparatos de comunicación de los partidos al uso. Y una organización como Ahora Madrid (y las que vendrán) necesitan algo que compense el parabán castrador de la voz única y la línea de partido para defenderse de la manipulación informativa. El bipartidismo está muy feliz con el cambalacheo entre sus burocracias y los intereses del infotainment. Pero, si no se tiene eso, habrá que buscar otros mecanismos compensatorios al cuarto poder, que no ha elegido nadie. El común es subersivo y entiendo que los poderes públicos y privados se encuentren descolocados respecto a la fenomenología de sus acciones. Buena señal.