viernes, 12 de junio de 2015

Abriendo Podemos y la histerización de la multitud (Lacan ◊ : ? Laclau), 2

Acepto de buen grado que la posición de Abriendo Podemos es una posición histérica. El sujeto deja el lugar de la verdad, pasa a la acción e interroga al amo. El precio que paga la histérica es que su objeto de goce es quien ocupa ahora ese lugar de la verdad, esto es, pasa a poder decirse sólo a medias. Ahora, ya un tal Freud descubrió que el sujeto histérico no se iba a conformar con la respuesta universitaria (ni médica, ni moral, ni filosófica): tranquilita, histérica, que tenemos el saber que atrapará tu objetito huidizo y te producirá como sujeto. El resultado, claro, son el DSM y la autoayuda: alguien que tiene el saber sobre la subjetividad va calmar los malestares del sujeto, excluyendo al sujeto de la solución. El problema: que lo que ocupa ahora el lugar de la verdad es el amo (el significante que lo representa, S1), que pasa ahora a poder decirse sólo a medias. El proceso, pues, se torna imparabable. La verdad de ese saber sobre el sujeto es un amo a medio-decir, un amo sin existencia plena. Por eso, la solución freudiana: pongamos al semblante de objeto (a) como agente del proceso actuando sobre el sujeto y, así, éste traerá ante sí (pro-ducir-á) esos S1 que lo aplastan. El precio: el saber pasa al lugar de la verdad. Sólo puede decirse a medias. El saber nunca puede recubrir la verdad del sujeto. El invento del capitalista: dejar al S1 en la posición de la verdad, pero hacer creer al sujeto que puede determinarlo desde el lugar del agente. Eso sí, sibililino, locamente astuto: jamás accederás al saber ni al goce que éste te puede procurar, si no pasas por mí. Como ello atrapa el bucle de la pulsión, el proceso es imparable, circular, no admite corte. Camina enloquecidamente hacia su consumación.

En resumidas cuentas. Sí: la posición de Abriendo Podemos es una posición histérica, de mala esclava. La respuesta no puede ser universitaria, ni moralista. No hay saber completo, conceptual, cautivante, que atrape esa nueva subjetividad digan(digamos) los universitarios lo que digan(digamos). La posición del líder populista debería parecerse a la del semblante del objeto, a la del sujeto que sabe que se le supone un saber, pero no se deja engañar por ello. La multitud, como la histérica decimonónica, está diciendo: calle usted un momento, doctor Freud, que la verdad, la medio verdad, está en mi palabra, no en su saber. Y una cosa es caer en la miseria neurótica de buscar enfermizamente "un amo sobre el que reinar": todos aquellos que se quejan y se quejan y apelan a la comisión ética y enloquecen queriéndose hacer falta en el Otro. Y otra muy distinta es la de quien consiente en histerizarse porque no hay cura sino es a través de la interpelación al amo. Ésta es una posición heurística, no sintomática. Se sostiene por un deseo, no por la pulsión. No valen aquí las respuestas moralistas impacientes e intempestivas. No vale presumir de que se sabe qué es la buena subjetividad. La multitud no quiere buenas identificaciones, quiere una ganancia en ser a través de la palabra. Es al político al que le toca escuchar ahora. Si quiere hacer una política nueva, si quiere contribuir al proceso de producción de los significantes amos. No valen las repuestas universitarias, las ostentaciones de saber, ante la queja de la multitud. Creo yo.

"Bien, entonces es totalmente admisible que en un cierto nivel el psicoanalista haga semblante, como si el estuviera ahí para que las cosas marchen en el plano de lo sexual. La dificultad es que él termina por creerlo, y entonces esto lo fija, completamente. Es decir, para llamar a las cosas por su nombre, deviene imbécil".
(Jacques Lacan)
 

"Un discurso es siempre adormecedor, salvo cuando uno no lo comprende — entonces despierta".
(Jacques Lacan)
 

"Es posible prescindir del padre, a condición de servirse de él".
(Jacques Lacan)


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