viernes, 26 de junio de 2015

Añorando a Lizondo, abominando de Punset

¿Saben cómo distingo yo a un verdadero demócrata madrileño y un pijo-progre de Madrid? Porque ven el hecho diferencial de los pueblos del Estado español desde el ángulo de la legitimidad, esto es, como una cuestión de derecho y no como una cuestión de tolerancia. Somos pueblos, no provincias. Somos sujetos de derecho, no territorio ocupado. Tenemos derecho a hablar nuestras lenguas, no en privado y con el papá y la mamá, sino que tenemos perfecta legitimidad para ello en el espacio público y sobre todo frente al Estado.

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