sábado, 15 de noviembre de 2014

Yo también voté Víctor García (Apuntes sobre el Populismo, 12)


Yo también voté Víctor García, uno de los máximos defensores de Sumando Podemos, que aparece con 0 votos en los resultados finales del Agora Voting. No creo que sea una trampa, un pucherazo. No les hacía ninguna falta. Sino un error producto de la inmensa desidia que el núcleo promotor y sus TICS de presa sienten por todo el proceso electoral, que no han considerado nunca en el fondo más que como una inmensa operación cosmética, un gesto teatral y bufo para legitimar su asalto a los cielos, grosero y sin matices. Total, da igual. Empiezo a pensar ya en la responsabilidad moral de todos aquellos que están apoyando a Pablo Iglesias, a golpe de clickcracia, sin ningún interés por el pensamiento, por la idea.
 

Al fin y al cabo, la máximas figuras del grupo promotor, la primera fila, está dedicando su tiempo a combatir a la casta, en las tertulias o en el Parlamento Europeo. Me preocupa mucho más la tercera fila, que sólo tiene un enemigo declarado: la izquierda. Contra la izquierda todas sus invectivas, todas sus estrategias. En las asambleas, en los Guanyem/Ganemos, en las redes sociales. Politólogos, algún filósofo, algún funcionario, cuyo máximo terror es que les quiten su puestecito en las listas, porque carecen de cualquier proyección pública propia, al margen de ponerse al cobijo de la sombra y el click al líder, y ven en la Izquierda sus verdaderos enemigos (en el sentido schmittiano), que les pueden dar algún codazo electoral. Y por el camino, perdida la ocasión de cualquier empoderamiento popular. "Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas". ¿Les suena? Todo debió empezar de una forma parecida, hace 80 años... ¡Qué peligro! Mi única esperanza es, qué cosas, Marx: "Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa". ‪#‎OccupyPodemosSeQueda‬ Es ahora más necesario que nunca. El peligro no es solo la traición sino un patético ridículo. Eso sí que sería una derrota sin precedentes.

Una mayoría del 80% no la aceptaría como válida, en un sistema como éste, en el que no votan militantes de carné sino la ciudadanía, ningún sociólogo ni ningún experto en sistemas electorales. Y en cuanto a lo otro, la tentación fascista existe siempre si se intentan ocultar las condiciones materiales del proceso y se ofrecen como absolutas sus condiciones formales y estructurales. Sólo digo que la "izquierda" como concepto, no debería ser el enemigo a batir, sino la casta. Yo, con cierto dolor, he aceptado eso de no implementar obsesivamente -de superar dirían otros- la vieja dialéctica liberal derecha-izquierda. El caso es que siempre que discrepo del núcleo promotor se me ha intentado confinar en la etiqueta de izquierdista caduco. Lo he repetido muchas veces, en la "vieja izquierda" no he mlilitado nunca porque no me despertaba el más mínimo entusiasmo. Podemos, de una forma muy crítica, sí me lo despierta. 

Post scriptum


  •  Lo de la tentación fascista, existe. Y estoy convencido de que, en muchos casos, por la vía de la "inocencia", no de la culpabilidad. No es en ningún caso una inculpación, es una advertencia. Cuánta gente se fue sumando al fascismo, sin darse cuenta, sólo por superar los dilemas, los coñazos, dicho claramente, de los sistemas parlamentarios. Pasó en toda Europa en los años 20 y 30. Y está pasando actualmente en Francia, sin ir más lejos. Sólo advierto de eso. Yo acepté poner en suspenso la cuestión de la izquierda. OK. Pero cada vez que discrepo se me acusa, sin venir a cuento, de que soy izquierda. Cuidado, porque una organización que descalifica a gente por ser "izquierdista", sin matices, sin argumentación, sin haberse documentado sobre la trayectoria de aquel a quien se descalifica, sino simplemente por confinarlo en una categoría que le produzca un estado de indefensión, corre un serio riesgo. Pero muy serio. Y esto se ha convertido ya en un latiguillo. Primero contra Izquierda Anticapitalista, pero luego contra cualquiera. Insisto. Yo no he tenido militancia previa y he recibido esa acusación montones de veces. Me he limitado, hasta el nacimiento de Podemos a ser un ciudadano muy crítico con el sistema y a ser votante de izquierda. Nada más. Y no es poco. 
  •  Yo dije esto: "Por eso la voz de Podemos es una voz compleja, heteróclita a veces, que alberga en sí lo irrepresntable de un deseo que intenta articularse de modo colectivo. Tras ello está la acusación –¡oh, abominación!- de populismo, en la que siempre el señalamiento de la inconsistencia, de la incoherencia, como bien señaló Ernesto Laclau. Pues bien, eso es lo que a mí a acabado atrayéndome de Podemos. No creo que se pueda apoyar o denostar a Podemos desde la barrera, como a un partido tradicional. Yo, como otros muchos ciudadanos, lo que hemos visto en Podemos es no tanto una candidatura o un aparato al que mostrar una lealtad inquebrantable y de la que ser fan eterno, para votarla y defenderla en las redes sociales y en los bares con encono fanático. Yo me he acercado a Podemos porque he visto por primera vez un lugar en el que se puede construir política, pensamiento, ideología y práctica y no sólo sumirse en la ciénaga estratégica del dilema del prisionero en la que se ve el votante tradicional: ver qué candidatura cerrada voto en función de qué vayan a votar los demás. La reducción de mi pena sería formar ilusoriamente parte de la mayoría que gobierne."
    Y hoy, contra todo pronóstico, lo sigo manteniendo. Llevo 32 años como votante confinado. En Podemos vi otra cosa. Nadie dijo que fuera a ser fácil. Aún queda territorio para luchar, porque a pesar de todas mis críticas, en Podemos me he encontrado gente cojonuda, entregada, capaz, muy inteligente, muy poco perezosa. Se están dando muchos pasos para convertirlo en una partido más. Aún no doy esa guerra por perdida. A quien tenga dudas, también le digo: ¿me habéis visto algún gesto de fanatismo podemista, me habéis visto exhibir fotos de los tribunos de la plebe u ostentar el logo? No, ¿verdad? Pues igual que me he negado a la identificación eufórica y delirante, me niego a dejarme abatir por los primeros contratiempos. A veces, sí tengo la tentación de marcharme del todo. Aunque sólo sea porque mi odio lo siga monopolizando el PP y mi rabia no dedique ni un segundo a los que están contaminando de trazas de casta este proyecto. Está siendo jodidamente difícil, sobre todo por ver a gente a la que uno le presuponía una cierta talla intelectual comportarse como matones de barrio y como pelotas miserables. Pero, cuidado, hay otra mucha gente en Podemos. Sólo que con menos difusión pública. Sigo aquí. Si me voy, lo diré. Motivos tengo. Pero, de momento, para seguir también los hay.
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 ( Vid. también...)