viernes, 28 de noviembre de 2014

El affaire Telecinco: horizontalidad, democracia radical, comunicación y estrategia. (Apuntes sobre el Populismo, 15)

Como llevo diciendo desde hace unos días si uno está en política debe de saber perder. Y yo de eso sé mucho, porque en política llevo perdiendo toda mi vida. Si hubiera ganado alguna vez, les aseguro que este mundo sería radicalmente distinto. Asumo, pues, que sigo en Podemos pero como un derrotado. Ni el modelo organizativo, ni el de dirección son los que yo hubiera elegido ni por los que yo he luchado con las humildes armas que he tenido a mi alcance. A veces de mejor otras de peor talante, porque a la dicotomía schmittiana amigo-enemigo no estoy acostumbrado, y menos con los que juzgaba de mi parte y me las he tenido que ver con ella frente a gente que, comparados conmigo, son gigantes en ese campo. Ahora bien, derrotado no implica ni muerto ni humillado. Tenía mis razones y las mantengo intactas. A quienes defendíamos lo que yo -horizontalidad, dirección colegiada, mayor protagonismo de la militancia, etc.- se nos ha acusado de varias cosas. Dos, especialmente, estoy en desacuerdo con ellas. Una, que tenemos una concepción de la política y de la militancia anticuada. Ya despotriqué de ello aquí (me parece el término apropiado) y no pienso insistir.
La otra es que somos una especie de almas bellas hegelianas, eticistas, bonachones, fundamentalistas de la integridad moral, e ilusos de la democracia directa que no tenemos en cuenta las necesidades estratégicas y tácticas de la lucha política. No es mi caso. Yo estoy convencido de que una dirección colegiada hubiera sido mucho más eficaz contra los embates de la casta, del poder constituido. Mis razones para defender la horizontalidad eran especialmente estratégicas: la forma más probable de vencer a Podemos es atraparlo en las garras de la comunicación como campo único de enunciación. Por eso, creo mi deber seguir advirtiendo en contra de ese riesgo y así lo haré. Lo que recojo en esta entrada son varias cosas que he dicho en las redes sociales a cuenta del que podríamos llamar affaire Telecinco, que es el primer intento evidente de ataque orquestado contra Podemos del sistema mediático español. Ahí va.


1.

En algunas cosas el tiempo me va dando la razón... Es un sentimiento ambivalente. Veo a PI cada vez más preso de la comunicación como campo único de enunciación. No es una buena señal.
El 11 de octubre de 2014 escribí.

"Nos planteamos, pues, si Pablo Iglesias es un líder populista o es un líder mediático y la única forma de hacerlo desde el punto de vista de la teoría del discurso es ver su diferencia y su posicionamiento en el seno de los modelos de representación mediática. (...) Podríamos decir que hay dos grandes modelos de representación del líder en las sociedades del siglo XXI. Por un lado, el líder mediático noroccidental, propio de los sistemas liberales parlamentarios en economías capitalistas avanzadas (evidentemente, los países de la UE y de América del Norte) en las que los medios de comunicación ofician de cuarto poder de modo prácticamente institucional y la estructura político-mediática es formalmente bipartidista. El lider populista radical democrático, tiene por el momento su máxima expresión en diferentes países de América Latina.
(...)
Por supuesto, aquí la puesta en escena del actor político Pablo Iglesias va cambiando gradualmente de tertuliano a entrevistado. La mayor parte de las veces es entrevistado en directo fuera del plató y, por supuesto, comienzan a emerger los colaboradores que se pueden batir en las tertulias evitando desgastar la imagen del líder: Monedero, Errejón, Bescansa, Alegre e incluso Teresa Rodríguez. Las gradaciones y representaciones van cambiando en función del nuevo estatuto enunciativo y la mirada al público (para los no expertos, se puede estar mirando a la cámara sin mirar al público porque se está conversando en off con un entrevistador o con alguien fuera del plató, que entra por teléfono, como Esperanza Aguirre) desaparece casi totalmente. No es pues sólo una cuestión de audiencias o números, sino de estructura del sistema comunicativo y de posición enunciativa. Pablo Iglesias va adoptando poco a poco la posición del líder mediático serio, sin abandonar su vestuario ni su coleta. "
http://lasuficienciadeloobvio.blogspot.com.es/2014/10/la-voz-compleja-decir-y-escuchar-la.html

El 24 de octubre de 2014
"Sabemos que Pablo Iglesias es un orador brillante, pero de momento aún no le hemos visto más que cultivando dos géneros menores de la oratoria política moderna: la tertulia y el mitin. Aún no le hemos visto batirse en serio en sede parlamentaria –sus contadas intervenciones en la Eurocámara no tienen todavía ese nivel- o negociando de verdad cuando el programa no es simplemente un desiderátum popular sino que está marcado por la agenda enemiga. Es una gran promesa, y la ilusión de muchísima gente hace de él el gobernante y el líder popular ideal. Pero en realidad Pablo Iglesias, como líder político ejecutivo, aún no ha tenido la ocasión de demostrar nada. ¿Se lo imaginan negociando entre tiburones de lo que él llama la casta (banqueros, empresarios, la troika, Merkel, muchos sindicalistas apoltronados en el sistema, para qué lo vamos a negar, e incluso partidos de izquierda sistémica y nacionalistas de los que no habrá más remedio que ser socio si se quiere echar al PP…), sin más ayuda que su labia y su grupo asesor de expertos en ciencia política y filósofos? ¿A dónde va sin apoyo popular eficiente, sin más aval que unos votos, que igual que le han llegado se le pueden ir, de un electorado ilusionado (y por lo tanto fácilmente decepcionable)?

Ya lo hemos advertido hace unos días. Creer que se pueden usar impune y libremente los media para los propios fines, cuando esos fines difieren de perpetuar el statu quo del poder, es realmente muy ingenuo. El capitalismo tiene en su maquinaria mediática, que hace del fetichismo mercancía, el aparato ideológico y represivo más potente que ha existido jamás. Y como dejó dicho el sociólogo Pierre Bourdieu, “la televisión oculta mostrando”. Ojalá me equivoque pero la intuición me dice que, mientras ahora todo lo que le concierne es tratado casi como un programa de producción propia en Cuatro o La Sexta, el sistema mediático español lo tiene todo previsto para neutralizar y expulsar del centro de la agenda a Pablo Iglesias en cuanto éste deje de ser un mero generador de audiencia y pase a ser un actor clave del empoderamiento popular en las instituciones, Si eso llegara a suceder, las masas le abandonarían inmediatamente seducidas por el siguiente juguete… Excepto que ellas mismas se hayan constituido como una sólida unidad popular transmediática."
http://vlcnoticias.com/se-puede-conseguir-que-podemos-sea-algo-mas-que-un-fenomeno-mediatico-si-se-puede/


2
Le he preguntado un amigo a cuenta de un comentario en su muro, sobre qué pasó anoche en La Sexta y Telecinco respecto a Podemos. Ésta ha sido su precisa y, sobre todo, lúcida respuesta:
"En Telecinco informaron de la decisión de la dirección de Podemos sobre la ausencia de PI en el programa.A continuación se hicieron eco de la propuesta que acababan de recibir de Podemos para que en lugar de acudir PI en solitario al programa acudieran los cinco (así, como te digo) , Iglesias, Monedero, Errejón, Bescansa y Alegre como un equipo dispuestos a contestar lo que se les presentase. Telecinco les respondió que se ajustaban a lo acordado, PI en solitario, o no había participación en el programa. Finalmente invitaron a los componentes de Podemos citados para otras ocasiones. Tras esas explicaciones, los presentes en la tertulia arremetieron contra Podemos, planteando que cómo iban a ir con las explicaciones que tenían que dar sobre Errejón y sobre el mismo Pablo Iglesias y "su" productora Con Mano Izquierda a la que acusaron de posible delito fiscal y sobre la que informaron está siendo investigada por Hacienda. En La Sexta noche Inda arremetió contra Tania Sánchez y sobre su padre acusándola de amaño de contrato en sus labores municipales. También arremetieron contra Errejón, yo detecté cierta impotencia en Rafael Mayoral enviado por Podemos a la tertulia, para mí en clara estrategia de "abogado defensor". A todo esto hay que añadir el ataque a las indefiniciones programáticas de Podemos (renta básica, enseñanza concertada) o a la descalificación total de las cuestiones económicas. Como se preveía se ha desatado la caza hacia las cabezas de Podemos, ahora ya saben cómo y donde golpear, es el resultado lógico de la Asamblea Ciudadana y la concentración del "poder"."
Las máquinas de guerra electorales, sino están muy defendidas y amparadas por la movilización popular, tienen estos efectos secundarios. No lo perdamos de vista. (Esto último lo añado yo).

3

Sólo digo una cosita. Encantado de aprender de Sun Tzu, de Maquiavelo o de Gramsci. Yo estoy en ello a marchas forzadas, porque entiendo que le debo eso a mi formación. Ahora bien, ellos no conocieron la cultura de masas. Ni la del Broadcasting ni la 2.0. Y pretender aplicarlos sin actualizarlos es mandarlos al fracaso. Las leyes de refracción mediática son insoslayables si queremos llevar a cabo un aggiornamento de los clásicos de la estrategia y del pensamiento político que nos sea útil a nosotros y que les haga justicia a ellos.


 4

 Cuando hablamos de puertas giratorias, pensamos en bancos, compañías energéticas, etc. Pero no pensamos en los Media. Mucho cuidado con esto, porque puestos a reclamar la devolución de los favores recibidos, pueden ser mucho más acuciantes, avasalladores y crueles. Tienen mucho poder (quien haya trabajado cabe los políticos, sabe que a nada temen más) y están tan acostumbrados al apesebramiento que lo consideran un derecho. Y, por encima de todo, saben usar la urgencia como arma, la espada de Damocles del fundido a negro, mejor que nadie porque es su hábitat natural.

5

Sobre el affaire Telecinco:
Lo que la cúpula de Podemos pretende es empezar a presentar a Pablo Iglesias como un líder mediático, en un entorno de "hipervisibilidad" e ir abandonando la imagen de tertuliano y líder populista. Pero a las grandes cadenas, no les interesa eso. Fabricaron a Pablo Iglesias, como ítem televisivo, precisamente porque los líderes clásicos ya no eran un buen producto de infotainment. Ya no daban audiencia. Ahora, se da cuenta de que mordió el cebo y quiere controlar la agenda para no quemarse electoralmente. En la entrevista cara a cara, desde el momento que es secretario general, ya ha percibido que no controla la situación, que él ha sido un actor de género y pasar a otro le saca literalmente "de sus casillas". El ejemplo con Ana Pastor (que yo aún no he visto, por cierto) parece revelador al respecto. Es, evidentemente, una estrategia de urgencia, muy fallida. Llevo mucho tiempo diciendo que con la TV no se juega...
A las TV no les interesa "otro portavoz" porque les interesa el espectáculo PI. Yo creo, sinceramente, que tres secretarios generales lo hubieran tenido más fácil que uno solo. Más lento. Más seguro. Fue un gran error estratégico.



6

Las filas se podrían haber cerrado muy fácilmente con un proceso leal con la gente que ha construido Podemos por parte de la gente que tiene el mérito innegable de haberlo incoado.


7

Por la parte que me toca, en lo que discrepo es en que ser crítico difiere de ser táctico. Yo he estado publicando este fin de semana varios estados en facebook bajo esa supuesta leyenda del “ya lo avisé”, en efecto, a cuenta del tremendo acoso mediático al que se está sometiendo a Podemos, pero no con la connotación del son más de lo mismo, sino con la idea de que estratégicamente la opción ganadora en la asamblea podía ser extraordinariamente débil (http://goo.gl/Puk6gz) si se enfocaba de una forma tan exclusiva en el terreno mediático-electoral y en la impostación representativa del líder y del consejo ciudadano. Al menos, frente al affaire Telecinco sí dije claramente que ese ataque hubiera sido mucho más fácil de esquivar “con tres secretarios generales que con uno”. Disto de pretender una posición eticista, ingenuamente democraticista y asamblearista. Lo único que defiendo es que cosas que algunos llevamos diciendo desde años sobre los media y sobre el peligro de entrar en la comunicación como “campo único de enunciación” sean tenidos en cuenta. No es cuestión de moral ni de victimismo. Yo lo veo como una cuestión básicamente táctica. Si nos vemos obligados a negociar continuamente la agenda, siempre llevaremos las de perder, porque en el espacio estrangulado de la comunicación mediática, siempre vamos a estar en una posición de minoría debilitada. Sin embargo, con otro tipo de organización hubiera sido mucho más fácil dinamitarla y subvertirla. Y como tantas veces se dice del psicoanálisis, no es que sea más lento, es que su reino no es el de la normalidad terapéutica. La cuestión de las modadidas enunciativas, del locus enuntiationis, no puede ser soslayada por una matémica de los significantes vacíos, así sin más. Si no caemos en la cuenta de esto, el batacazo puede ser monumental. Aviso de eso. Y sí, sé que a ratos soy muy pesao apareciendo en tu muro y en el de otra gente y repitiendo, ya lo avisé. Pero advierto que lo voy a seguir haciendo mientras en mi juicio se esté poniendo políticamente en riesgo la unidad popular y el cambio hegemónico, el atravesamiento del vínculo de explotación y del monopolio de la verdad por el Discurso Capitalista. Necesitamos un corte, no hallar nuestro lugar en el bucle, en el círculo siniestro. Es una cuestión de estrategia, no de moral kantiana. Así lo veo y así lo defiendo cuando y donde puedo.


8

Si no articulamos una trama popular transmediática (lo radicalmente éxtimo en el seno de los media, no lo extramediático que sería la fantasía de una democracia sin representación), la telecracia, en expresión de Stiegler lleva necesariamente a estar a solas con la pulsión de muerte. 


9

Muchos años, tal vez, estudiando en discurso fílmico para no saber que una escritura de la transparencia, una escritura de la compacidad, es la muerte del deseo y la escena más apropiada para su sumisión. E insisto, no es, creo sinceramente, una posición de alma bella, sino una radical estrategia de subversión.