miércoles, 9 de noviembre de 2016

Tras Trump.


One who follows his nature keeps his original nature in the end. But haven´t you heard ever of something better to follow?

Orson Wells, The Lady of Shanghai. 1947

Yo dije esto no hace más que un par de años:
  
"La posición del votante es siempre la del interrogado, que tan bien define el “dilema del prisionero”. Cuando un votante va a las urnas, está jugando. Un juego serio, como la mayoría. Vota con el deseo, vota con el inconsciente, vota en precario. Vota para saber. Si gana mi opción, soy mi pueblo. Si pierde mi opción, eso, a saber. Por esa razón todos los candidatos que concurren a unas elecciones se ven obligados siempre a decir que han ganado, que de alguna manera, dado que se cerró la pregunta, ellos también son parte de la respuesta. Los que no les votaron se ríen, los que les votaron respiran"


Pues bien, el gran problema con el que se encuentra ahora el votante es que el Otro ha enloquecido definitivamente, que es ya imprevisible e incalculable.  En el Brexit o en las presidenciales americanas, el voto de castigo ha sido siniestro. Los norteamericanos, como los ingleses hace unos meses, se han votado a sí mismos al votar contra su representación. No hay más misterio. La mayoría ha votado con la firme convicción de que la mayoría (esto es, todo el mundo) iba a votar lo contrario. Y el voto de castigo al Otro se ha convertido en un voto de suicidio, de auto-punición. No hay Otro, hay el Doppelgänger. Eso es Todo amigos. El problema del populismo noroccidental es que ha desvelado una horrible verdad:  no hay Otro del Otro. El pueblo ha dado consigo en un agujero negro: resulta que el Otro, grande e imponente, no existe, era simplemente YO. El pueblo obscuro ha mirado y se ha visto rodeado de espejos. Yo soy la mayoría. En la celda vecina, cual gato de Schrörindger, está mi doble, no mi cómplice, ni mi enemigo.


Todos somos hijos de Saturno y hermanos bastardos de Narciso. Juego de Tronos es tan tranquilizadora porque no hay pueblo, electorado, opinión pública. El espectador está a salvo de cualquier responsabilidad, el príncipe es autónomo. ¡Oh, aquellos tiempos de la Arcadia en los que los pueblos aún podían decir: el loco no soy yo!

  

Pero yo lo que más interés tengo en saber es qué va a hacer ahora Susana Díaz. ¿Abrirá una oficina de la Junta de Andalucía en el Edificio Trump? La última política clásica y baronil que queda, derrocada Clinton, debe de sentirse tremendamente sola entre tanta locura. Igual se monta una asesoría de merchancoaching con Albert Rivera, el Trump de la Hispanidad. El problema de los políticos estándar es ahora con la alegría. En el eje que va de la carcajada al llanto han perdido su lugar porque ya no tienen un electorado ni un pueblo ni una sociedad ante el que desplegar su pantomima histriónica. Tienen una masa loca que ya no puede confiar en el Otro porque el Otro es sí mismo. Si alguien ve algo positivo en esta sombra alargada que nos acecha, y que no es otra que nuestro ser más allá de nuestra identidad, que me lo cuente. Estoy deseando escucharle.


Ps: Todas las imágenes son fotogramas de La Dama de Shanghai. 


sábado, 5 de noviembre de 2016

Clinton y Espinar.

No deja de ser curioso el paralelismo entre el caso de los correos electrónicos de Hillary Clinton y el caso del piso de protección oficial de Ramón Espinar. No sólo porque parece una comparación, tal vez, desproporcionada: el FBI frente a Prisa, USA frente a un pequeño país como España, uno de los partidos con mayor implantación y tradición liberal-parlamentaria del mundo como el Demócrata estadounidense frente a Podemos, un pequeño partido de nueva creación español…  Unas elecciones presidenciales en el país más poderoso del planeta, en fin, frente a unos comicios locales internos de un partido en una región española. Pero lo que nos interesa destacar en este artículo es que, más allá de estos paralelismos y divergencias, no deja de ser revelador que se esté tratando de una forma muy parecida los dos affaires.

La esencial analogía entre  ambos proviene del hecho de que sendos protagonistas se han quejado amargamente de ser víctimas de filtraciones informativas interesadas para dañar sus expectativas electorales. Las de Clinton por el FBI vienen a demostrar que el cierre de filas del establishment norteamericano alrededor de la candidata demócrata, con el fin de parar al intempestivo Trump, tiene más fisuras de las que podía pensarse y que buena parte de ese establishment no ve al candidato republicano con tan malos ojos.

Al fin y al cabo, la presión puritana sobre los presidentes norteamericanos está justificada por su relación con la muerte: pueden apretar el botoncito nuclear. Si no cometen adulterio es más difícil que lo aprieten por capricho: saben reprimirse.  Obviamente, la cuestión es más amplia porque se aplica a toda la clase política y no sólo a los que tienen acceso directo (shortcut) al botoncito. Y además esta tendencia de la política americana a la hipocresía es muy anterior a la era propiamente atómica. Antes, bajo las prescripciones de la moral protestante. Ahora, bajo la faz de la corrección política. De todos modos, un país cuya Constitución tiene una enmienda como la segunda de la norteamericana necesita de la capacidad de auto-represión como del aire que respira.
El caso de Podemos hubiera debido ser distinto. Este hacer de Cebrián –convenientemente asociado con Felipe González- el genius malignus  que origina todos sus males, tiene una ratificación más en el caso Espinar. Yo soy de la opinión, sin embargo, de que Podemos no tuvo nada que ver en la organización de la recepción dispensada por un grupo de activistas a esta pareja de oligópotas (me he inventado la palabra, obviamente, pero la dejo que porque suena todo lo mal que pretendía que sonara) de la Transición en la Facultad de Derecho de la Complutense, simplemente porque intuyo que, debido a su estructura jerárquica y a su modelo de funcionamiento vertical y constreñido a una cúpula dirigente, Podemos como partido institucional (no hablo de alguno de sus simpatizantes mezclado con otros activistas) no tiene la capacidad de convocar por sí solo un acto semejante en ninguna universidad española.

Respecto a esta pareja de egregios miembros de la élite gerontocrática del régimen del 78, simplemente cabe recordar que su capacidad de influir, de poner y quitar secretarios generales, no es sólo cuestión de poder, sino de crédito. Prisa (El País, la SER) tienen aún la confianza informativa de mucha gente. De hecho, saben cómo conservarla perfectamente. Ya están volviendo a su perfil clientelar y, tras descabalgar a Pedro Sánchez y garantizar la investidura de Rajoy, ya están de nuevo criticando al PP por la conformación del gobierno, demostrándose una vez más que el antagonismo simulado es la esencia del sistema, encauzado en el bipartidismo que la prensa del régimen está ansiosa por reconstruir.

Cuando desde la intelligentsia de Podemos se comenzó a hablar de desbordamiento a cuenta del 15M, pertrechados con su doctrina hegemono-populista,  se empeñaron en hacer una lectura estrecha, porque según ellos el único fin de ese desbordamiento consistía en ganar las elecciones a fuerzas parlamentarias establecidas. Incluso aunque ello se hiciera con buena intención, las buenas intenciones sirven para ir al cielo, pero no para tomarlo por asalto. O sea, que superar el bipartidismo era que Podemos superase a los dos partidos bipartidistas, es decir que sustituyera a uno de los dos. Para ese viaje las alforjas necesarias eran las mínimas, por eso no tuvieron inconveniente en desactivar a círculos y coartar toda iniciativa ciudadana o militante. Una lástima. Porque el 15M representaba algo inédito: una alternativa no totalitaria ni autoritaria (ni fascista ni estalinista) a la insuficiencia de la representación partidaria. Pretender que lo único que había que hacer al respecto era institucionalizar la protesta, extirparla de las calles, que por primera vez habían dejado de ser sólo el espacio público -como querían las protestas de los activistas y militantes clásicos- y habían pasado a ser un espacio de lo común donde la política no se identificaba con la institución ni con el disturbio (riot) sino con la honorable materialidad de la vida cotidiana, era de una estrechez de miras proverbial y así lo expresó mucha gente en Vistalegre. La calle había sido tomada como un espacio para la dignidad, lo que la convertía en un embrión de alternativa a la manipulación comunicativa con la inestimable ayuda de los medios sociales digitales, de naturaleza reticular.

Lo revelador del paralelismo entre el caso de los correos de Clinton y la reventa del piso de Espinar no tiene nada que ver con la supuesta esencia ética de cada uno de esos actos, sino con la constatación de la tremenda influencia de la información filtrada interesadamente en la agenda mediática y, más concretamente, en el desarrollo de los procesos electorales. En efecto, lo curioso es que un partido que nació para ser una alternativa organizacional a las instituciones partidarias tradicionales se encuentre tan claramente sometido a los vaivenes de los medios y de la agenda como lo están los procesos electorales más tradicionales y esclerotizados. Dicho de otro modo, lo que me sorprende bastante –no sé si sólo a mí-es que la militancia interna de un partido tan supuestamente asambleario y radical para la prensa del régimen como para la cúpula del mismo –que, en vender esa imagen, hay un tácito acuerdo cómplice entre ambos- como Podemos esté tan expuesta a las influencias mediáticas,  de tal modo de que desde la agenda informativa se pueda encauzar su voto. O sea, que el militante interno de Podemos es tan manipulable como el ciudadano-cuñao tipo (cedo el término, sin prerrogativa alguna, a las Ciencias Sociales para que lo implementen en futuras investigaciones) sin conciencia política alguna. Evidentemente, mi sorpresa es retórica porque ello no hace más que reafirmarme en lo que he dicho siempre: que el ágora voting es recurso telecrático que coagula toda capacidad crítica -y toda solidaridad, elemento crucial- en la impunidad del votante anónimo pastoreado desde la difusión mediática.

Son las élites marcan la agenda. Y la marcarán siempre, por estructura. No se trata de ser tan iluso de pensar que te vas a hacer con la agenda, sino que es necesario encontrar un espacio de discurso alternativo. Y una vocación política que construya ese espacio. Twitter, por ejemplo, que sería un gran vehículo para el ingenio popular y para la sátira, usado por las empresas y los políticos, queda capado de todas sus potencialidades discursivas y convertido en un vulgar medio de difusión masiva. Y lo mismo hacen, respecto a Telegram, los hilos unidireccionales que las figuras de Podemos usan y cuya única función queda limitada a arengar y adoctrinar a las masas narcotizadas de seguidores. De hecho, la exigua militancia de Podemos que no se limita a tele-votar tiene su función restringida a difundir machaconamente los mensajes de sus líderes sin pararse a pensar. Literalmente. De este modo, vuelven a concebir la calle como un espacio público en el que hacerse presentes y no como un espacio común en el que construir la vida, como parecía que iba a ser aquel Podemos de 2014 con sus chillonas asambleas en plazas, calles, jardines de todos los barrios. Hoy los únicos que discuten de política en Podemos –y no dudo que lo hagan- son los que están cabe sus órganos directivos, no la gente. Así todo queda diluido en líneas políticas y programáticas, no en propuestas de efectiva radicalidad democrática, como sucede en todos los demás partidos del régimen. Por eso, Podemos, en tanto concibe la comunicación como campo único de enunciación de la política, es decir, como márketing y espectáculo masivo excluyendo cualquier otra modalidad discursiva, está expuesto a los mismos condicionantes y chantajes que ellos.

No pretendo –sólo faltaba- que un político de Podemos no pueda salir por la tele. Se trata de que pueda implementar su praxis en otros espacios discursivos distintos del de la difusión, que, por estructura, siempre va a estar dominado por las élites. No tengo nada en contra de la comunicación –me gano la vida con ella- mientras no se me diga que cuando un amante hace el amor está intentando comunicarse con su amado, ni cuando un padre besa a su hijo, ni cuando un hijo hace una trastada para intentar llamar la atención de su madre, ni cuando un machista asesina a una mujer. Hay muchas formas de expresión e interacción simbólicas que no son estrictamente comunicativas y reducirlo todo al Paradigma Informativo es un acto de violencia simbólica neoliberal execrable. La comunicación, debido a su modelización mediática, intenta inmovilizar al receptor: como el espectador clásico de cine o televisión. Nadie como Kubrick en La Naranja Mecánica ha metaforizado esta posición de parálisis y postración del sujeto ante la pantalla. Allí, la única salida para el sujeto era el cinismo y de eso el neoliberalismo nos ha enseñado bastante.

Nos hace falta otro modelo si queremos algo más que picar del plato del bipartidismo monárquico. Un modelo que dé la iniciativa a los círculos, y no se quede en su pura reactivación buro-tele-crática. Pablo Iglesias apela ahora a los activistas. Pero los activistas no pueden constituirse sino en una vanguardia y la vanguardia es otra forma de la élite como nos mostró la experiencia del socialismo realmente existente,  el estalinismo soviético. Todas las vanguardias tienden a ser élites. La vanguardia obrera se convierte en una instancia totalitaria si está en el poder y en mera retaguardia si no lo está. Apelar al concurso de la experiencia movilizadora –anda que desde CQP, el “equipo de Pablo Iglesias” no les dieron estopa a todos los activistas por el mero hecho de serlo- está muy bien, pero la experiencia, tomada como un absoluto, lleva a la gerontocracia. Miren a la pareja Cebrián / González, si no me creen.

Puedo ser muy sarcástico y ácido. Pero he de reconocer que ver a Podemos juzgado, valorado y chantajeado como un partido cualquiera lo que me inspira es una pena inmensa. Parece que este asunto del modelo organizativo sí ha sido desterrado definitivamente de la agenda del broadcasting y sólo queda para algunas redes sociales. Y también me apena, sensible que es uno, ver a aquellos que apadrinó a Iglesias volverse contra él con una falta de solidaridad y escrúpulos a prueba de cualquier coartada. Las declaraciones de José Manuel López a cuenta de Ramón Espinar dejan muy poco lugar a dudas sobre lo duro que se juega en la corte de King’s Landing. Supongo que cuando alguno de ellos lea esta columna –alguno de ellos sé que me lee, del mismo modo que monitorean las redes en busca de disidentes, aunque lo negaría hasta con carmín en los calzoncillos- dirá “ya está aquí este pesao con sus obsesiones que no interesan a nadie” Que sepa, en tal caso, que su concepto de “nadie” y el mío difieren radicalmente.

En cuanto a mi opinión ética y moral sobre la VPO de Ramón Espinar ya la expuse el otro día con toda la prolijidad, extensión, intensidad y profundidad que el caso requiere.

 https://twitter.com/JosAntonioPalao/status/793908923740856320?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E793908923740856320&ref_url=https%3A%2F%2Fvalencianoticias.com%2Fclinton-y-espinar%2F

Por cierto, no sé si están al tanto: Rajoy ha sido investido y ha formado su gobierno. Se confirman, pues, todas las sospechas: nada nuevo bajo el sol.


Original en VLC Noticias.

domingo, 9 de octubre de 2016

Los barones del Psoe.

Traumas y tabúes
Llevo ya muchos días dándole vueltas a este artículo. De hecho, su embrión estaba pensado para la semana pasada, antes del siniestro Comité Federal, ya tristemente histórico. La idea venía con un toque sarcástico. Me preguntaba qué extraño designio de los dioses podía estar detrás de que un ser humano acabara encarnando el destino de ser un (o una) barón (o –esa) del PSOE. Hacía unos cuantos chistes a cuenta de las iniciales de nuestro “molt honorable president” (XP) -el primer baroncito que teníamos después de aquel Lerma que vendió nuestro nombre y dignidad como País al consenso (léase garras del PP, como mostraron los 20 años posteriores)- aduciendo, a cuenta de su alineamiento con los barones más ranciamente monolingües, que a los valencianos nos habían instalado un sistema operativo obsoleto que ya no disponía de actualizaciones.
Lo que sucede es que, tras el bochornoso espectáculo del comité invisible (asistimos, casi en tiempo real a través de los medios, a un espectáculo que no se nos permitió ver), el sarcasmo dio paso a una inexplicable melancolía....

Continúa aquí.


domingo, 11 de septiembre de 2016

Políticas del Sentido


(Comentarios en redes sociales, agosto-septiembre de 2016)

Política de los lenguajes. 


  • El problema de algunos dichos de Lacan que corren por ahí es que proceden de su enseñanza oral y los neófitos les dan una relevancia de “escrito” que no tienen. Es como si cualquier profesor le dijera a un alumno “apaga el móvil en clase, por favor”, alguien lo publicara como parte de unos apuntes y un aficionado entusiasta de la materia lo leyera y pretendiera que la frase pasara a la Historia como el gran legado intelectual del profesor en cuestión.
    Cierto que hay algunos psicoanalistas egregios que pueden citar estas frases también (un pequeño comentario de Lacan en su seminario que puede pasar completamente desapercibido o dado por in-significante) pero precisamente, se nota su confraternidad con el decir de Lacan en que en nunca está ausente la ironía en esta cita, nunca deja de prevalecer el valor de (desdoblamiento de la cadena) significante por encima de la solemnidad moral del significado. En esa diferencia en el citar se pilla fácilmente la diferencia entre alguien que ha entendido el gesto lacaniano y el pseudo-lacacaniano tipo “patatabrava” que ahora prolifera y que interpreta a Lacan como si se tratara de un profesor de moral kantiano. Crean una confusión horrorosa al leer una simplonería donde está cifrado un enigma. (10 de septiembre)

  • Leyéndolos por ahí, pienso muchas veces que los hegemono-populistas doctrinarios son a Lacan como la Jerarquía Católica Vaticana al rabino Yeshua de Nazaret. Ambos tienen un gran interés en divinizar a la figura para disolver su componente subversivo y convertirla en instrumento de un poder institucional. A veces, leyendo algunos textos de politólogos populistas, citando a Lacan no ya como si lo hubieran entendido, sino dando a entender que su forma de entenderlo es la única autorizada, pienso que a la enseñanza de Lacan le puede pasar lo que a los Evangelios con las cartas de Pablo y Apocalipsis que reducen el cristianismo a su versión conservadora poniendo como fundamento único de su legitimación la resurrección de Cristo y su triunfo vengativo contra “el mal”, relegando cualquier lectura poética, ética, social o racional a un segundo plano y subordinándola a una lectura doctrinaria y conservadora, acaparada por una élite. Algo así hace el populismo cuando intenta reducir la lógica del significante a una especie de cálculo elocutivo (ni siquiera digo retórico porque de memoria, inventio, dispositio y actio nunca más se supo) neutralizando toda su capacidad de incisión en la posición del sujeto ante lo real del goce. 10 de septiembre.

  • Si leo a alguien que utiliza continuamente el término "neoliberal(ismo)" pero evita cuidadosamente el término "capitalismo", inmediatamente me asalta la más absoluta desconfianza por su discurso. Normalmente dirá que no utiliza el término “capitalismo” porque le parece oldfashioned (obsoleto o demodé) y porque lo asocia directamente al “viejo” social-comunismo de clase. De hecho, es una vieja añagaza de algún avispado hegemono-populista: ellos son los que se han empeñado en confinar en el más injusto enclaustramiento enunciativo a cualquiera que se auto-defina como “anticapitalista”, tildándolo de vetusto “izquierdista identitario” (el proceso madrileño de Podemos es la enésima edición de este enfrentamiento). El problema es que, a partir de esa premisa, el término “capitalismo” se convierte en tabú (otro más, víctima de la centralidad del tablero, la transversalidad y el miedo supersticioso a caerse de la agenda mediática) y entonces utilizan “neoliberalismo” en su lugar.
    Pero esta sustitución tiene consecuencias, obviamente. El neoliberalismo es una ideología, distintiva de la fase actual del capitalismo (desde hace 40 años) pero no lo identifica en su totalidad. Lo que define al capitalismo es sobre todo que la explotación se convierte en patrón modélico de todas las relaciones sociales y la mercancía en paradigma de todos los bienes, entes, servicios y afectos. Esto puede ir cambiando de forma. En el fordismo liberal es un patrón el que explota a los obreros. En el postfordismo neoliberal, los bancos explotan a los intrépidos emprendedores (entrepreneurs). En ambos casos, se vendió la ilusión de libertad y la opción de medrar (cambiar de clase) como zanahoria que impidiera pensar que la necesidad vital y la amenaza de la exclusión y la miseria es el palo.
    Pero si uno combate al neoliberalismo como si fuera un absoluto, sin tener el atravesamiento y rebasamiento –no me gusta el término “superación”, porque es esencialmente patrimonio del discurso capitalista- del capitalismo lo que está perpetuando es la estructura de la dominación capitalista. La socialdemocracia y la creación del “Estado del Bienestar” son los ejemplos históricos más evidentes de que la confusión entre la esencia del capitalismo y sus concreciones accidentales lo único que propician es que los parcos progresos y conquistas sociales de los explotados sean facilísimamente reversibles.
    Los que cargan contra el neoliberalismo como enemigo, lo presentan transido de propiedades metafísicas: que si la biopolítica, que si es la única ideología que ha tocado al sujeto en su misma constitución, etc. El caso es que todas las ideologías han hecho eso, porque nadie tiene un esclavo si no le ofrece un goce para apropiarse de su deseo, que es esa dehiscencia que está en el origen de toda decisión por la libertad.
    No, el neoliberalismo no es el enemigo absoluto. El enemigo absoluto es el capitalismo; el neoliberalismo es sólo su arma actual. Que explorar esta actualidad, cernirla en su especificidad, puede ser una gran herramienta en la lucha contra la dominación capitalista está fuera de toda duda, porque nos permitirá conocer más profundamente la esencia del capitalismo como modo de dominación. Suplantar la lucha multitudinaria y poliédrica contra el capitalismo por una crítica monocromática del neoliberalismo es precisamente el mejor antídoto contra cualquier subversión. Con más razón si pensamos en el fracaso de todas las fórmulas socialistas del siglo XX. 10 de septiembre.

  • Errejón va a por Iglesias, acompañado por Sánchez y Maestre. De los vínculos afectivos anteriores de todxs con todxs, todxs sabemos. Lo que nos demuestra que Vistalegre es un dispositivo cruel, dócil y dúctil para las canalladas. Parece que los hegemono-populistas lo único que saben de emociones y afectos es utilizarlos. Los de los demás, quiero decir. En beneficio propio, naturalmente. Desde luego, vivirlos y ser leales a ellos, con ellos no va. ¿O me han informado mal? 9 de septiembre.

Del sentido y la comprensión.

  • La causa no es el sentido, el sentido es un efecto. Con tener esto clarito la de problemas que nos evitaríamos.
  •  Si la causa del decir no es el sentido, si el decir tiene su causa en un más allá de lo simbólico, entonces el silencio es un operador inexcusable en la operación del entender. La confrontación, tomada como fin en si mismo, no es esclarecedora, sino que es una operación de refuerzo fantasmático. Uno necesita ser contradicho para poder defender la anterioridad fundamental de su opinión sobre la base del atentado contra ella. Las tertulias políticas y los antagonismos simulados lo único que pretenden es que el espectador (verdadero enunciatario del espectáculo entre dos locutores que no tienen ningún interés en ser escuchado ni convencido por el otro) no pueda llegar a situar su comprensión en el futuro, sino en un mítico pasado inmutable. Es la mejor forma de reforzar el sentido común (la ideología) dominante: que el enunciatario no tenga jamás en su horizonte existencial la expectativa de comprender -todo acto de comprensión es una destitución subjetiva-, sino que asista al espectáculo anclado en la fantasía de su pre-comprensión.
  •  La claridad no es la lucidez sino su atenuación complaciente y bonancible, una prótesis para que la luz no dañe las pupilas. Es un engaño siempre, pues hace pasar por verdad lo que es tolerable, esperable, para el entendimiento. No hay verdad sin lucidez. Y la lucidez siempre ciega. La claridad es un valor burgués en el más rancio sentido de la palabra.
    #tuitsquesemevandelasmanos 
    9 de septiembre.

  •  Yo lo que reivindico es el momento obscuro como ineludible. Siempre les digo a mis alumnos -algunos pasarán por aquí y no me dejarán mentir- que mi principal objetivo es que desaprendan lo aprendido, esto es, que no me arredra y aspiro a que no se amilanen ante ese momento de no entender que no pretendo de ningún modo evitarles. ¿Que hay algo de procedimiento mesiánico y profético en el asunto? Puede ser ¿Qué hago para no ser identificado con estas figuras? Reír. Hago reir, para hacer tolerable la angustia y para que mi pensamiento sea tomado en serio, es decir, que no se identifiquen mis palabras con mi figura. O mi presencia, si se prefiere. El sentido del humor es esencial para no reducir el desvelamiento al mesianismo.
    (Esto viene de otra conversación, pero valga como declaración de principios para el curso, que empieza el lunes) 9 de septiembre.

    El debate de investidura de Rajoy

  •   Que uno pueda estar en absoluto desacuerdo político con gente a la que admira profunda y radicalmente, lo muestra el hecho de que dos de los artistas vivos más sublimes de este país, como Antonio López y su tocayo Gamoneda hayan firmado el famoso manifiesto de apoyo a una candidatura de C’s/Psoe/UP. Que uno pueda estarlo con gente, que sin llegar a esas cotas de grandeza estética, le hayan hecho pasar algunos buenos ratos, lo demuestra el que lo hayan firmado Millás, Miguel Ríos, Sabina o García Montero. Es un poco más extraño constatar, sin embargo, que uno pueda estar en radical desacuerdo político con alguien a quien acaba de votar en unas elecciones, pero que también es posible me lo demuestra el que lo haya firmado Baldoví.
    Uno se sorprende menos de que apoyen estas cosas profesionales pequeño-burgueses cuyo único valor político ha consistido en ofrecer una imagen de moralistas adustos tras la que esconder un narcisismo de difícil escondimiento, como Pumarejo, Garzón (Baltasar) o Llamazares. Yo me voy a limitar a copiar una cosa que escribí justo antes de las elecciones del 20D en un textito que titulé “Le exijo a Podemos”. De más está decir, que extiendo esta exigencia, hoy por hoy, a cualquier fuerza que se considere no ya progresista, sino simplemente antifranquista:
    “LE EXIJO A PODEMOS UN ENFRENTAMIENTO TOTAL Y FRONTAL A CIUDADANOS. Creo que ya no es el momento de melifluos y aflautados “sísepuedes”, ya no es momento de hablar sólo de ilusión y de cantos adolescentes de fraternidad y amor. Es el momento del ANTAGONISMO en el más contundente, honesto, y estratégicamente oficial sentido de la palabra. Es el momento de volver a las raíces -si no organizativas, al menos político-discursivas- y plantearse un enfrentamiento radical a la casta. Y darse cuenta de que el bipartidismo tiene una nueva faz. Cambiar el antagonismo izquierda / derecha por el paripé vieja vs. nueva política es, eso sí, un engaño en toda regla. (…)Por eso, le exijo a Pablo Iglesias que muestre un distanciamiento total y una discrepancia radical y contundente frente a Albert Rivera, y deje de permitir esa connivente asociación “yoamoalaurística” que los equipara a ambos como jóvenes y prometedores “nuevos políticos”. C’s es la suma expresión de los valores lo que antes se llamaba la casta y que Podemos nació para combatir. Y le exijo a Compromís que no olvide que el cosmopaletismo ultra-liberal de C’s es el principal peligro para los valencianos. Y quede que digo EXIJO, como se suele dirigir uno a los poderes establecidos y no, pongo como condición. Condición no les pongo ninguna, ni admito ninguna. Después de las elecciones veremos, porque la verdad, siendo contingente, no es relativa ni condicional."
    Espero que la cosita haya quedado clara. La derecha sí que lo tiene. Que no nos intenten vender un moralismo de sainete. No cuela. (30 de agosto)


  •  Con el PP la cagamos y dejamos que se convirtiera en un monstruo enorme. Pero a Ciudadanos, aún estamos a tiempo de pararlos en las urnas, a la mínima que haya elecciones, que será pronto, antes de que se conviertan en el problema más grande de España en décadas. Viendo cómo actúan ahora es para sentir verdadero pánico si estos mequetrefes morales y políticos tocan el más mínimo poder. Pásalo. Por favor, es importante. 24 de agosto.


  •  Un documental de morsas en La 2 y Sálvame en Telecinco salvan esta tarde la dignidad informativa de la TV en España #investiduraRajoy 30 de agosto.

  • Que los españoles tengan derecho a elegir libremente su trabajo y verás cómo ejercen el de educar libremente a sus hijos #investiduraRajoy 30 de agosto.

  •  Yo sigo siendo fan de este hombre (Gabriel Rufián). A Pedro Sánchez: "¿Cuánto más va a renunciar a la gobernabilidad de su país por no dar voz al nuestro?"
    Acabo de oír el discurso. La coincidencia del planteamiento con mi columna de ayer creo que es más que evidente:
    "La gobernabilidad y el cambio de tablero"
    Si alguien dispone del tiempo para escuchar primero uno y luego leer la otra (o viceversa), nada me satisfaría más. 6 de septiembre.

     Coses del meu país.

  • Nem a vore. Per entendre un missatge com aquest no cal a soles saber juntar "les lletretes". La tasca de recuperació de tot un fum de població que ha sentit que el valencià de les aules no era la seua llengua perquè no es parlava com a sa casa és absolutament peremptòria per a un equip de govern com el de l'Ajuntament de València, perquè aquesta diferenciació ha estat el principal cavall de batalla del blaverisme pepero. En eixe sentit, el cartell em sembla absolutament correcte. La part popular, del carrer, no normativa, està en un tipus de lletra de caire evidentment no oficial. Fins i tot, el mot bonic/a està imprés en un tipus de lletra que imita la manuscrita, perquè fa la transició entre la primera frase (que pot ser sospitosa de castellanisme) i l'encerclada en roig, que al representar la veu institucional (tipus de lletra, logo, etc. absolutament institucionalitzat) està escrita en un model de llengua impecablement normatiu. El que està connotant-se de cara al públic del carrer (que es a on està destinat la anunci, essent com és una tanca publicitària) es: tu que parles un valencià col·loquial estàs perfectament representat a les institucions. A mi, semiòticament, l'anunci em sembla correctíssim en la direcció a la que està orientat: emparar el valencià col·loquial-dialectal dintre del marc institucional normatiu, anomenant-lo i representant-lo, no ignorant el que parla el poble. (És una resposta que he donat en altre mur a una crítica a aquest cartell pel seu ús de castellanismes) 23 de agosto.


  •  



 

  • Todas las miserias del paletismo derechista monolingüe español en un solo tuit. Cal ser filla de puta (oi, que s'entén?) 25 de agosto.
      
  •  Per fer a açò, baixar a sopar a la vorera de casa a l'estiu com s'ha fet als pobles valencians -i zones d'estiueig en general- tota la vida, Rita et multava. Total que ahir la vida, màxima enemiga del PP, vessava al passeig marítim del meu barri. Ja sé que la foto n'és de roïna, però volia deixar constància de com està tornant la vida al Cabanyal, de mica en mica. 4 de septiembre.

 Más cosas...

  •  #sesudoscomentarioscuñadosillombológicos (Conveniente, leer hasta el final...) Evidentemente, los representantes de los españoles están suponiéndonos, salvo muy honrosas y aisladas excepciones –individuales o minoritarias-, una decepción tras otra. Sea por desidia o falta de interés y preparación para actuar en nombre de los españoles, sea por la excesiva dependencia de un líder, en otros casos, los que nos representan están fracasando miserablemente cuando de ellos no esperábamos más que cumplieran con su trabajo según las expectativas que habían levantado entre todos nosotros, no que cejaran en su empeño a las primeras de cambio como si los intereses de todos, las ilusiones de todo un pueblo, no fueran con ellos y ellas. Me parece una situación de bloqueo desoladora. Hay que tener en cuenta que, en este caso, han sido llevados a donde están a costa de todos los españoles y deberían estar cumpliendo aquel deber que les ha sido encomendado y no pensando en tener vacaciones cuanto antes. A veces, algún líder está muy por debajo de lo que podríamos haber esperado de él. Pero el colmo es que sus compañeros dependen de su iniciativa, sin ser capaces de nada más si él no está a la altura. Y qué decir de la actuación de quien está en conexión con Venezuela: apatía pura, escondiéndose de sus responsabilidades y dejándose ir como si no fuera su fiesta y que se arreglen los demás. En fin, esto está siendo un desastre y que no se extrañen si la gente pasa de ellos, dada la desafección, el aburrimiento y la desilusión que están propiciando. (Aquí mi comentario sobre la actuación española en las Olimpiadas hasta ayer. Y mi demostración de que los periodistas de los grandes medios son perfectamente intercambiables entre la sección de política nacional y la de deportes. Del espectador, se espera lo mismo en las dos secciones: que mire y calle. Ya nos dicen ellos qué tenemos que sentir ;) ) (10 de agosto)
  •  Brutalmente exacto. No le quitaría una coma. Y responde muy bien a lo que ha sido mi quebradero de cabeza de los últimos tiempos: las relaciones entre el pensamiento y la política.
    "Y por esto, a su vez, lo político niega la filosofía política. Uno puede crecer únicamente sobre la hipótesis del fin del otro. La filosofía política es filosofía del fin de la política. Pero la política es el fin -o la imposibilidad- de la filosofía política. Lo que, en cambio, resulta posible y necesario es el pensamiento sobre la política. Pensar la política en lo que tiene de irreductible a la filosofía política es precisamente la tarea de lo impolítico. Que puede ser conducido por la filosofía política a condición de autoproblematizarse como tal, de deconstruirse en cuanto filosofía política, de volverse filosofía de lo impolítico. Esto es, determinación extrema de lo político en el sentido lateral de delinear los términos, más allá de los cuáles no hay nada: el silencio del poder. O su impensado. Tal vez sea este silencio -lo impensado del poder- el espacio de responsabilidad del pensamiento."
    Roberto Esposito. (8 de agosto)

     

lunes, 5 de septiembre de 2016

La gobernabilidad y el cambio de tablero

Colocar la cuestión de la gobernabilidad en el centro de la práctica política es esencialmente reaccionario. Eso es lo que puso sobre el tapete el 15M, con su “no nos representan”. Sin embargo, toda la prensa del régimen (de derecha a centro-derecha) está diciendo que la responsabilidad de los políticos es sostener el buen funcionamiento del sistema, desbloquear la situación institucional, facilitar la formación de un gobierno. Y no: el mandato al que han de obedecer los políticos es el de ser fiel a sus votantes, sea de la gobernabilidad lo que sea. En cierto sentido, esa es la única impronta del 15M y del desbordamiento que ha cumplido Podemos: obligar a todos los partidos, del “centro” a la izquierda, a ser antes consecuentes con el electorado que con el Estado. Ciudadanos, cuya única razón de ser es cauterizar el 15M como “ventana de oportunidad” a golpe de pseudo-reformismo gatopardiano, está también intentando cumplir con su misión: procurar la gobernabilidad contra cualquier demanda del electorado, popular o democrática. Iglesias lo ha llamado “el chicle de McGyver del régimen”, porque vale para para cualquier componenda.  Completamente de acuerdo.  Rivera quiere ser Suárez. Sin carisma y en minoría absoluta, pero mira, ilusión parece que le pone el chaval.

Continúa....

sábado, 6 de agosto de 2016

De cuñadeos y de irresponsabilidades políticas

Supongamos que cuñadeo un poco y me pongo en la piel del otro. El otro radical para mí es el españolito de derechas (todos los que no se manifiestan de izquierdas en el más amplio sentido del término) y que está nervioso porque no hay modo de que se forme un gobierno. Bueno, yo cogería en un aparte a mi amado Rey D. Felipe y le instaría a enganchar de las solapas a ese cabestro irresponsable que es Rajoy, el máximo obstáculo a la política institucional hoy por hoy, y le conminaría a presentarse a la investidura o a largarse a su casa. Ya. Rajoy, desde los patrones morales y paradigmas de ese “mi otro” se está comportando como un niñato irresponsable, sin duda. Y digo bien, los de ese “mi otro”, porque a mi “yo mismo” con mi mecanismo se la recantifnla que haya gobierno central o no.
A partir de aquí, dos reflexiones: Continúa.

viernes, 5 de agosto de 2016

Materialismo vs. objetivismo (Lacan ◊ : ? Laclau, 8)



El arte, como toda construcción cultural, es una materialidad a la cual puedes remitirte en el juicio. Lo que no es es un objetividad, por eso los juicios pueden ser muchos... La objetividad es un idealismo científico. Pero vamos, nuestra mentalidad, básicamente neoliberal, está hecha de esas coherencias forzadas, de esos sortilegios objetivantes. El objetivismo es el veneno letal del materialismo, la aguja a través de la que se inyecta en él la ontología, que es el Discurso del Amo. De ahí, que a mí que no soy filósofo, me parezca que en política el enfrentamiento entre trascendentalistas (idealistas) y paleo-materialistas, los primeros diciendo que todo es lenguaje y los segundos que el lenguaje es falsa conciencia, una auténtica lucha tribal. Ahí está concentrada toda la irracionalidad de la izquierda occidental en una especie de mitología totémica. ¿Qué real vela esta división que hace a la izquierda irreconciliable consigo misma es lo que habría que preguntarse? No hablo de que tenga que producirse una mítica reconciliación, sino de que la división deje de ser brutalmente paralizante.

Un materialista ingenuo es el que cree que materialismo equivale a objetivismo, y se pone de los nervios cuando ve que no hay objeto posible del razonamiento político, que no hay forma de condensar lo material en un constructo objetivo. No hay política sin los sujetos, porque no hay política sin incidencia práctica sobre lo real. Un científico se conforma con la incidencia técnica. El político –y el humanista (como profesión, no como filosofía de la vida)- se ve abocado a razonar (conjeturar, argumentar), el científico a racionalizar (medir, demostrar, excluir). Por eso, el científico puede ser objetivo, porque forcluye cualquier traza de la diferencia ontológica y carece de compromiso alguno con el ser, su única preocupación es el ente y su dominación técnica, de modo que puede ser sordo a cualquier imperativo de justicia o piedad. Si algo no conviene a su objetividad, lo expulsa de su campo (deja de contemplarlo en su modelo de la realidad) y punto .

La teoría de la acción comunicativa de Habermas, que afirma que "la razón una en sus múltiples voces", es un pasaje falso entre una postura y otra. Es una reducción ontológica, mítica de nuevo. Hay una materia, un mundo, un objeto, una voz. El populismo laclauiano es la evolución subsiguiente al materialismo dialéctico de tendencia monista.  Establece Otro Todo frente al todo de la materia. Al establecer Otro Todo (un Otro completo), su política no es una política del decir sino del pre-decir, esto es, propiamente metalingüística. Por eso puede establecer como un objeto técnico el lenguaje del pueblo y usar un método estratégico como la transversalidad. La transversalidad es un concepto esencialmente reaccionario. No hay transversalidad si no concebimos los sectores sociales como compartimentos estancos; objetivos, pues. La transversalidad es el correlato lógico del enclaustramiento enunciativo: todo ciudadano debe estar bien clasificado ideológica, política y sociológicamente para que el entomo-politólogo pueda atravesarlo con su alfiler transversal. 

El materialismo del discurso –esto es, el materialismo verdadero porque es el que cuenta con la verdad im-pre-decible, que sólo puede decirse a medias- pasa por dar testimonio continuo de que no hay meta-lenguaje porque no hay lenguaje-objeto. Son dos caras de la misma moneda poliédrica en las que también se puede leer: No hay Otro del Otro, no hay relación sexual, el Otro no existe, La mujer no existe, etc. En ese sentido bajo el orden de lo real se pueden agrupar la pulsión de muerte, que para Lacan era la única pulsión, y el momento negativo en la dialéctica, que es el momento único si no queremos pasar a un paradigma de nuevo, metalingüístico y objetivante.

Lo siguiente sería explicar por qué los populistas y hegemonistas laclauianos no admitirán bajo ningún concepto que su concepción de lo político es una concepción metalingüística y predictiva. Y que lo harán  amparándose en los propios textos de Laclau y en algunos psicoanalistas –normalmente en el espectro del peronismo- que no se cansan de proclamar que el populismo es el psicoanálisis por otros medios, y que nociones como la de antagonismo son nombre laclauianos para lo real lacaniano. Lo real es precisamente la ig-nominia que no puede ser reducida a un imaginario antagónico. Es el sujeto dividido, tachado, $, en la indecibilidad entre significantes.
        

Ahí habrá que hilar muy fino, porque mi intuición al respecto no es en absoluto obvia, sino más bien obtusa (en el sentido barthesiano de los dos términos). Baste, como insinuación, de por dónde iría mi razonamiento, una comparación. La distancia entre el planteamiento laclauiano y el lacaniano es la misma que hay entre una frase como “debes de perseguir tus sueños” y otra como “Lo único de lo cual se puede ser culpable, es de haber cedido en su deseo”.  Las críticas al populismo laclauista y a su versión ibérica, el errejonismo, suelen hacerse desde el lado de su lectura del marxismo. Creo que ya urge hacerla desde el lado de su lectura de Lacan. 





(Todos los grabados son obra de Narciso Echeverría, que es, para mí, quien mejor ha sabido reflexionar -a la altura de Sánchez Cotán, Zurbarán o Magritte- sobre la relación de corrupción y evanescencia, de peligro, entre la materia y los objetos)