martes, 10 de junio de 2014

Sobre la lealtad


(dos poemillas huérfanos....)

 Camarada


Considerar a alguien camarada
es el primer paso para acabar
inexorablemente considerándolo un traidor.
Es culpable el acto alucinatorio
de creer que alguien está mirando
por nuestros propios ojos.
Y que empeñará su vida y hacienda
en cargar contra los gigantes
que sólo uno ve,
sin llegar a llamarlo loco.
Bufón crucificado
en las aspas cimbreantes,
mientras los que uno creyó
hermanos de sangre
miran hacia otro lado con desprecio,
o arrojan piedras bien apuntadas
contra las mataduras que uno lleva
en la piel con dolor y cierto orgullo.
Cabrones, os escupo.
Una ráfaga mortífera de molares resquebrajados.

 *

Es dolorosa tu importancia.
Y el ciclo vital que la culmina.
Me duelen los huesos de emularte,
pero no tengo otra opción.
Cuando llegue a donde tú te encuentras,
volveré el rostro hacia otra parte,
esgrimiré armas que no esperas
contra enemigos que ni has visto.
Yo te tendré la ley
que se tienen los bien nacidos.
Tú me llamarás ingrato.
Tal vez, con toda la razón.



viernes, 6 de junio de 2014

Yo no tenía ningunas ganas de escribir este artículo.

“En mi curioso ayer, prevalecía la superstición de que entre cada tarde y cada mañana ocurren hechos que es una vergüenza ignorar. (…) Las imágenes y la letra impresa eran más reales que las cosas. Sólo lo publicado era verdadero. Esse est percipi (ser es ser retratado) era el principio, el medio y el fin de nuestro singular concepto del mundo.”
Jorge Luis Borges, “Utopía de un hombre que está cansado”
Yo ya tenía pensada mi columna. Una cosita anecdótica y hasta un poco arqueológica, tal vez. Quería escribir sobre un episodio curioso de esos que a veces pueblan la intrahistoria de los pueblos, pero son arrinconados por el tsunami de la HISTORIA verdadera, la que escriben los hombres importantes, los que tienen siempre la sartén por el mango. Era una anecdotilla, de ésas que no pasan a la HISTORIA, pero que da mucho gusto leer en los librillos de miscelánea.  Parece ser que allá en una primavera a mediados de la segunda década del siglo XXI, en unas elecciones de las que nadie se acuerda, llegó a dar la impresión de que el bipartidismo y el GRAN PACTO CONSTITUCIONAL DE 1978, habían quedado seriamente heridos. Un partido de advenedizos se había presentado con el nombre de Podemos y otro, también de poca importancia pero con más trayectoria, con el lema sí se puede. Y parece ser, según las crónicas de sociedad, que habían conseguido un gran número de votos.

viernes, 30 de mayo de 2014

PODEMOS y yo...

Algunas cosillas que he dicho en facebook, que reúno aquí y que pueden servir de aclaración...

1) Es cosa del simpthôme. Cuando algo me apasiona, mi semblante es la vehemencia y la obsesión. Sí, puede que esté obsesionado CON Podemos. Pero entiendo que a veces parezca que estoy obsesionado "contra" Podemos. Muchas veces la confrontación es el paso previo a la conversión. Hay mucho que vaciar. Simplemente, en vez de negar las resistencias, las expulso, luego las expongo...
2) Tengo tanta necesidad de ser oído como de oír, en este momento. Y de oír sobre sobre mi deseo de ser oído también...
3)Me parece esencial el punto 8. Pero para no perder el norte de su causa creo que es preciso no considerar cualquier crítica, aviso u observación que no case exactamente con la imagen esperada como un "ataque de los dueños de la historia". Espero por el bien de todos que así sea, y la soledad no sea el destino, sino el origen del impulso hacia el común, que al menos para mí es el común popular de la izquierda. Si esa es mi soledad no tengo ningún interés de permanecer anclado en ella, pero tampoco en renuciar. En la idea de ser de izquierdas siempre hay algo del simpthôme. Hay mucha gente luchando desde hace muchos años. Con experiencia y capacidad pensante. No lo olvidemos
(Respuesta a la "Declaración del Círculo PODEMOS psicoanalistas y amigos del psicoanálisis ante la victoria del 25-M")
4) Llevo muchos años de diván. Algo de mí he conocido, claro. Pero la intención no es "dominarlo" sino hacerlo trabajar a favor de mi decisión por el deseo ....
5) Una pregunta. ¿Hay un Círculo Podemos Comunicación? Si no lo hay, ¿lo montamos? Si la respuesta a la primera pregunta es no, piénsate seriamente la segunda...(en mensaje privado a un amigo/alumno que tiene una militancia activa en los círculos de Podemos)
6) Nada más sanguinario que una revolución sin subversión. (en un tuit)

(Si alguien se pregunta por qué hablo de un concepto tan sospechoso para la corrección política liberal como "conversión", ésta es la última cosilla que he dicho sobre el tema:

"Inventar la verdad es lo que tiene que hacer todo sujeto para vérselas con la miseria, no ya de la filosofía, sino en general de su estar a solas, abandonado en el mundo. El trabajo de inventar la verdad es perentorio y urgente: pero precisamente porque no está ahí fuera no se puede hacer con prisas. Hay que inventar la verdad de cada uno para inventar la verdad de un futuro común. Es un proceso simultáneo y dialéctico, que no interactivo. En el eterno ahí fuera de Fox Mulder no hay nada común porque no hay nada íntimamente singular. Por eso es imposible que una verdad que creamos preexistente a nuestro hallazgo, sea capaz de convertirnos, de transformarnos, de inventar un lugar desde el que ver el mundo y de inventar otro mundo desde él. El “out there” en el que Fox Mulder creía que se hallaba la verdad no es lo común, en todo caso sería lo público. Y lo público está tan colonizado, tan inextricablemente unido a lo privado (no creo que haya duda alguna de que el concepto moderno de res publica está indisolublemente unido al capitalismo) que es imposible hallar en él cifra de una singularidad auténtica. Los desengañados se engañan. El optimismo y la melancolía, la euforia y el pesimismo forman un cuadrilátero mortífero del que sólo nos pueden redimir virtudes mucho más abnegadas: la alegría, la ironía, la inventiva, el entusiasmo. La pasión por la verdad de los hechos es una pleamar que anega de ignorancia la verdad del deseo y la lucha por transformar el mundo."

Pero que la conversión o la revelación puede contemplarse como el reverso de la impotencia que genera el neoliberalismo de la sociedad de la información es algo que llevo teorizando más de 15 años:
Aquí: https://www.academia.edu/1862657/El_Universo_de_la_Informacion_Los_expedientes_X_
O aquí: http://www.gobernabilidad.cl/modules.php?name=News&file=print&sid=1257
Estos dos textos son de hace 15 años.
Hace 10 lo intenté explicar aquí, aunque parece que no lo conseguí: http://es.scribd.com/doc/223782340/Genealogia-de-La-Imagen-Mundo
De ahí, este párrafo:
"La radicalidad nunca puede ser extremista porque no es verosímil que la humanidad se haya equivocado en todo lo referido a la razón práctica. Una "solución radical" no puede consistir en una hecatombe porque, si verdaderamente el análisis que a ella conduce está impregnado de algún aspecto que responda a la raíz de la naturaleza humana, éste debe haber establecido ya sus puentes con la realidad existente. Tal vez no de otra cosa testimonie la muerte del socialismo real y el fracaso de todo totalitarismo racionalista.")


Podemos ha despertado una curiosidad en mí, tal vez porque es un reflujo del 15M, como hacía tiempo que no sentía. Por eso pregunto, indago, leo, estudio, observo, analizo, discrepo, me encabrono, me enojo, no cejo. También es cosa del simpthôme que todas mis pasiones tengan al final un giro intelectual (de compromiso con la verdad en tanto que inalcanazable por el saber, de arrostramiento del conocimiento como exceso de la representación, como exageración que decía Adorno) como que todo mi amor al conocimiento se defina al final por un giro pasional. No hay otro modo.

 Más sobre Podemos...


miércoles, 28 de mayo de 2014

"El poder no teme a la izquierda, teme a la gente"

  Pero bueno, ¿cómo van a temer a la gente si son los que les votan? La "Izquierda" fue la forma, imperfecta como toda invención humana, que los oprimidos encontraron de dejar de ser gente y convertirse en agente.
 

   No paro de oir gritos desgarradamente culpables y superyoicos: ¡La izquierda somos incapaces de uniros, qué asco, qué decepción, qué fracaso! Por favor, a hacer gárgaras la culpa. Lo que nos hace falta es enfrentar la realidad y lucha.
 

   La división de la izquierda no es producto de que seamos chicos y chicas malas y no sepamos dónde nos aprieta el zapato. La división es la huella de la acción del poder sobre nosotros. PP/PSOE es la cara más visible del bipartidismo, pero su esencia "metafísica" en las democracias emplazadas va mucho más allá: consiste en sembrar el germen de la confrontación banal para evitar articular antagonismos operativos y auténticos. Vamos, lo que hacen las tertulias de la tele. Todos están contra mí, todos los que están contra mí son lo mismo. El bipartidismo como estructura ideológica, más allá de las siglas en que se encarne circunstancialmente, es una forma de pensar la confrontación política.
 

  Si para volver a encontrar la unidad y liberarnos de la división, la única solución que se encuentra es que sintamos culpa de ser Izquierda y nos abracemos y demos todos besitos porque volvemos a ser "gente", habremos hecho un pan como unas hostias. ¡Muera todo el pensamiento emancipatorio moderno y viva Paulo Coelho! Es decir, habremos revertido el camino que nos llevó a sentir la subordinación a los poderosos no como algo natural sino como una opresión, y consecuentemente construir un antagonismo operativo para nuestra emancipación -con todas las dificultades, desencuentros y decepciones que se quieran en el camino- y habremos vuelto al redil de la resignación indiferenciada. Parece mentira que algunos hipercríticos con la postmodernidad no se den cuenta de que éste es un proceso muy parecido. Y sin haber aprendido lección alguna.

   Entiendo que se niegue a significantes como Izquierda, Clase Obrera, Lucha de clases, cualquier sustento ontológico (no son una "verdad material", ni categorías eternas de la historia, sino invenciones políticas), pero ¿no puede ser un error negarles su valor como significantes, como aglutinantes identitarios? ¿Hay que decirle ahora a la gente: “mira, pasamos de tu lucha de años, de tu constancia en haber mantenido la llama en minoría, porque unos cuantos votantes del PP que iban sacando pecho en 2011 se han decepcionado y hay que sumarlos”? Lo que ha aglutinado a lo mejor de la “gente” en Europa ha sido el significante Izquierda, que tiene una enorme tradición. Y la lucha de clases, no hace falta que la consideremos la esencia de la historia como el viejo marxismo-leninismo “científico”, pero negarle cualquier valor ahora que la “gente” empieza a valorarla casi como un dato empírico, como una evidencia, ante las políticas europeas de expolio y recortes a favor de bancos y grandes capitales, ¿no será un error estratégico grave? ¿O, al menos, un innecesario desperdicio de herramientas valiosas de comunicación política y movilización? ¿No será una enorme oportunidad perdida de hacer del dolor el motor y no acabar haciendo una especie de caridad empática y paternalista?

  Me parece un poco fuerte que porque haya habido gente sin conciencia, ni preocupación, ni vigor político alguno, que se metieron a la compra de pisos imposibles de costear (eso lo hicimos muchos) y, muchos de ellos, a votar al PP en masa hace tres años y ahora se encuentren en el paro, en la miseria y deshauciados y estén buscando "otra" esperanza (ya que la del PP no funcionó), debamos depreciar el trabajo de un montón de gente que durante todos esos años mantuvo la llama de la lucha y de la conciencia de la falsedad y radical injusticia del capitalismo. ¿De dónde ha salido la PAH en la que ahora ven muchos de ellos su salvación sino del sustrato de eso que se puede llamar genéricamente la izquierda, con toda su vertiente activista? ¿No nos damos cuenta tampoco de que otro significante muy presente en las luchas antiglobalización y en el movimiento occupy como era anticapitalismo ha desaparecido prácticamente del vocabulario de las "formaciones emergentes"? ¿Por qué? ¿Porque "la gente" no lo va a entender? Menudo "empoderamiento" si no se transmite a "la gente" que la causa de todos sus males es el capitalismo, y la casta sólo uno de sus efectos.

   Y, bueno, antes de que se me acuse de pertenecer a ella, o ser agente del marxismo internacional, aclarar que esta reivindicación no va por mí. Yo, como muchos que sentíamos la política en los 70 (de adolescente, casi de niño) y los 80, llevaba un tiempo durmiendo el sueño de los justos y velando mi convicción antisistema en soledad -ejerciéndola únicamente en mi investigación, mi escritura, y mi ética personal- ante la evidencia de que el oenegismo lavaconciencias de la época no era mi reino, hasta que con un grupo de amigos psicoanalistas o cercanos al psicoanálisis (algunos de ellos también en lucha todo ese período anterior, pero me temo que tan despistados como yo sobre cómo encarar la acción política), decidimos ponernos a pensar qué hacer ante la inminencia de la crisis y fuimos definitivamente despertados por el 15M. Y cuando despertamos, gracias a que mucha gente había seguido trabajando esos años, encontramos un tren al que subirnos. 
   
No tiremos ese trabajo a la basura porque alguien tenga la aspiración personal de ser presidente del gobierno antes de los 40 años. ¿No es mucho mejor transmitir que estamos transformando la izquierda en la tarea de rebasamiento del capitalismo que decir que no somos "de izquierdas ni de derechas", como decían todos los fascismos? ¿O tal vez el temor sea que "transformar la izquierda" implique luchar contra la burocracia partidista, contra el representativismo no participativo, pero inevitablemente también, como dejó claro el 15M con su asamblearismo, alejarse de la impostación mediática del líder y de su sacralización imaginaria? No olvidemos que su negativa a ampararse en un líder carismático fue uno de los gestos más transgresivos de radicalización democrática que puso en marcha el movimiento de la indignación. Y entonces, sí, muchos agoreros del sistema, alguno superventas, salieron corriendo a decir que no tenía futuro, que no planteaba alternativas sólidas y reales. Algunas cosas no es que sean líquidas es que son nuevas. Y todo lo nuevo es difícil de percibir y la prisa por hacerlo visible, fácil, vendible, puede ser la muerte de su novedad, de su auténtico carácter transformador y creativo. 
Siento repetirme:

    "Mi diagnóstico sobre todos los males de la política actual está hecho hace mucho tiempo: La comunicación ha suplantado a la acción y al pensamiento, que debían ser las misiones de la política. Ya no hay política sino comunicación política. Eso es lo que ha llevado a la ciudadanía, al pueblo, a estar a expensas de los partidos y su burocracia y de los grandes grupos mediáticos y su control de la agenda, (...) y ha permitido todos los triunfos del neoliberalismo que han sumido a las clases populares (la inmensa mayoría) en la más absoluta impotencia democrática."

   Pues bien, sigo pensando que el principal cebo y el más eficaz grillete que usa el sistema mediático para cauterizar cualquier cambio democrático radical es apresar a las fuerzas políticas en su identificación a la imagen hipervisible de un lider.

   Por cierto, un tal Pablo Iglesias Turrión también estuvo trabajando en la oscuridad todos esos años. No sé si es, hoy, la misma persona. Sólo una pregunta, para él: ¿Cómo os las vais a arreglar a medida que vayáis creciendo si sólo tenéis un esbozo de programa interactivo online y nula organización, para gestionar vuestro crecimiento, vuestra implantación, vuestra coherencia? ¿Queda otra opción que la impostación de la imagen del líder como semblante de compacidad y de coherencia, “lo que diga Pablo” como dogma hipnótico? ¿Y eso no es una hipostatización de la representación totalmente contraria a la democracia radical y participativa? Pregunto. Otra cosa es que todo haya sido una estrategia para atraer a gente a la izquierda, porque vais a necesitar el aparato movilizador de todas sus organizaciones sociales, incluyendo sus partidos. En ese caso, con toda sinceridad, me quitaría el sombrero. Entiende, hasta entonces, mi inquietud.

Relacionado:

Podemos y yo...
Algunos puntos sobre algunas íes: por qué considero necesario votar y votar a la izquierda
¿Gatoadictos, Tuerkamaníacos? Da qué pensar.
La traición por la imagen.
Cositas que he ido diciendo en los últimos tiempos sobre política, izquierda y comunicación.



  

 

lunes, 26 de mayo de 2014

La Academia de Atenas y el nacimiento de un lenguaje nuevo (de una cuestión preliminar a todo posible tratamiento de la política)


Suelo tener un problema nada pequeño cuando hablo de política. Esta entrada intenta aclarar cuáles los principios de los que parto. Comenzaré pues del modo que suelo hacerlo todos los años cuando me enfrento al reto de tener que explicarles a mis a alumnos de Teoría de la Imagen, las propiedades específicas del encuadre occidental en perspectiva como espacio de la representación. Para cernir esta especificidad, tenemos que compararla con otros cauces de representación icónica, por ello comienzo por hacer un inventario de las características genéricas y estructurales de la imagen medieval europea. De este modo, les explico que la imagen gótica y románica es:
  • Arquetípica: no busca copiar ninguna realidad perceptiva, sino representar las verdades eternas.
  •  Alegórica: La imagen no tiene autonomía simbólica, no organiza su propio mundo de la representación sino que está subordinada a un discurso externo, principalmente al discurso teológico cristiano, de donde extrae tanto su arquitectura plástica como la codificación de su sentido.
  •  Didáctica: Su intención primordial es ilustrar visualmente a una población muy mayoritariamente analfabeta sobre los contenidos de la fe y de la historia sagrada, principalmente.
  • Cultual: la imagen lleva adherido su carácter sagrado, pero además comparte este espacio con su espectador por lo que toda imagen religiosa comporta un componente táctil.  La imagen no sólo invita a contemplarla, sino a adorarla, besarla, tocarla.
  • Y está organizada en un Espacio de Agregados: la imagen no es autónoma ni plástica ni simbólicamente. Su espacio y sus figuras están organizadas según un principio jerárquico exterior a la representación: el Pantocrátor, siempre será de mayor tamaño y estará en posición más elevada que el resto de las figuras.
Suelo ilustrar este pequeño esquema con las imágenes del Ábside central de Sant Climent de Taüll y con una miniatura de las que iluminan La Biblia de San Luis. 






También les suelo mostrar la representación alegórica de un tema profano, como la Filosofía, gran reina escoltada por los miembros de su Corte, el Trivium y el Quadrivium

 

Como un truco de prestidigitador, y con estas imágenes aún en la retina, inmediatamente les muestro a los estudiantes La Academia de Atenas de Rafael. La primera gran diferencia que encuentran es obviamente la referida a la perspectiva y a la mirada como organizadora del encuadre, frente al carácter alegórico de la imagen medieval. La segunda, la individuación de los rostros. La imagen reúne en un solo encuadre a los principales filósofos de la antigüedad, pero además de utilizar la emblemática tradicional (los gestos y textos de Aristóteles y Platón, las poses de Euclides, Pitágoras o Diógenes) que los hacen reconocibles, además ahora tienen rostros personales. Llama la atención el rostro de Platón. Si bien reconocemos al filósofo por llevar una copia del Timeo en señalar a las alturas, en clara referencia a su filosofía (contrastando con Aristóteles, a su lado, que porta una copia de la Ética y señala hacia la tierra), es decir, por sus atributos emblemáticos e iconográficos, su rostro nos es familiar por otra razón: es el rostro del maestro Leonardo Da Vinci, divulgadísimo mediáticamente. Por lo tanto, Rafael nos está enviando una primera significación connotativa: la filosofía, el pensamiento, la más alta elaboración intelectual está representada por sus dos nombres más emblemáticos que presiden una representación de la Academia de Atenas tan anacrónica como visualmente verosímil, y además el padre de la filosofía occidental adquiere el semblante del gran pintor del Renacimiento, del renovador de la pintura en la Época Moderna. No hay duda: Rafael nos deja claro que es un pintor quien tiene derecho a encarnar a un filósofo, que la nueva pintura pintura está a la altura de los más grandes representantes de pensamiento. La pintura, se nos insinúa, tiene la dignidad y la potencia de construir pensamiento autónomo, y no sólo de vehicular y difundir el pensamiento pergeñado en otros discursos.

Ésta primera instrucción interpretativa es esencial, precisamente por la novedad en la modalidad de representación, para que nos pongamos en disposición de comprender la segunda y principal. Estamos ante una pintura mural en la propias paredes de las estancias vaticanas que recoge exclusivamente a pensadores profanos y no alberga en sí el más mínimo signo cristiano. Y lo hace con una imagen en perspectiva que crea un espacio virtual en el interior del propio recinto capital de la Iglesia. Estamos en 1505 y las tensiones y enfrentamientos que van dar paso a la Reforma Protestante están en su apogeo. Recordemos que uno de los caballos de batalla de esta querella fue precisamente qué era materia de fe y qué no. Mientras la Iglesia reconocía a sus doctores entre los Padres antiguos, los reformadores mantenían que la única materia de fe era la Sagrada Escritura y que toda contaminación de la sabiduría grecolatina, tal y como se reflejaba en la Patrística, era reprobable. Lutero lo afirma categóricamente: "Aristoteles ad theologiam est tenebra ad lucem". ¿Qué observamos pues? Que la imagen adquiere una vertiente ideológica y política, no sólo didáctica. Integrar todo el saber helénico en el interior de las Estancias Vaticanas supone vindicar, en el proyecto que impulsó Agustín de Hipona, la capacidad de la revelación cristiana para asimilar la herencia del logos clásico. Parece no haber ninguna referencia sagrada en La Academia de Atenas, pero el mensaje de exaltación intelectual del catolicismo es evidente.

De este lenguaje, del lenguaje de la ficción simbólica, radicalmente nuevo en sus formas nacerá el humanismo, la que Heidegger llamó Época de la Imagen del mundo, en la que bajo la especie de la objetividad en nuevo universo infinito y homogéneo de la ciencia quedará a disposición del sujeto. Es la Modernidad. Una visión del mundo completamente nueva perfectamente solidaria con las formas que la vehiculan: la narración novelesca, el nuevo teatro y la pintura en perspectiva. Y la obra de los tres grandes genios barrocos estará enfocada a mostrar como esta temible apariencia de verdad es el mejor vehículo del engaño. No de otra cosa versan las novelas cervantinas, los dramas y comedias shakesperianos y los óleos velazqueños.

No hay forma de instaurar un orden nuevo sino es a través de un lenguaje, de un espacio de la representación, completamente inédito, porque todos los lenguajes tienen la potencia modelizadora que les hace capaz de engullir los signos y perpetuar las relaciones de poder como si fueran eternas, con el único cambio de los rostros, que efecto de la humana muerte, han de ir sustituyéndose en el sueño eterno que es el drama de la vida. Viendo lo difícil que era despertar, Segismundo decidió seguir soñando para poder ser rey.

No se puede hacer una política nueva sino se atacan de raíz los lenguajes del poder y sólo se pretende buscar un lugar en ellos.