viernes, 1 de mayo de 2015

Apostillas a "Todo lo que odio de Podemos" (Apuntes sobre el Populismo, 30)

Antes que nada, muchísimas gracias a todos los que habéis compartido mi artículo Todo lo que odio de Podemos. Yo no dispongo de Google Analytics u otras herramientas, pero haber conseguido más de 1500 likes de facebook, para mí es portentoso. Probablemente, cualquier texto con cierta vocación literaria supongo que lo pretende, pero un rasgo distintivo de la columna es la capacidad de condensar y plasmar en letra escrita lo que muchos piensan, porque es el género de la opinión por excelencia. Parece que de vez en cuando, lo voy consiguiendo. Tanto para mí, que no tengo más armas ni amparo para expresarme -fuera de mi vertiente estrictamente investigadora y académica- que este blog  y mi columna Comunicando, como para VLCNoticias, que es aún un medio pequeñito pero con una proyección de crecimiento impresionante, es algo muy satisfactorio. No sólo -porque su vocación de servicio local es también muy relevante-, pero en buena medida también, su sección de opinión -que es de lo más variopinta,  valiente y abierta- y la absoluta libertad de expresión que tenemos sus colaboradores sean responsables de su crecimiento y de su éxito en local y global. Quede constancia de cuán agradecido les estoy también a ellos.

Lo que os dejo aquí son una serie de comentarios con los que he ido explicando mis intenciones en ese artículo en las redes sociales. Era un artículo arriesgado y no era para menos, creo yo. He decidido, pues, recoger en ella esas explicaciones a mi texto, que son también aclaraciones a mi modo de entender el pensamiento y la comunicación.
  •  Supongo que a nadie se le escapará que este texto tiene una finalidad casi didáctica, que su lector modelo es precisamente la gente muy joven que puede que este año sea el primero que vaya a ejercer su derecho al voto y que, con tanto énfasis en la transversalidad, haya creído que Cs puede ser una alternativa a Podemos como recambio del cambio. A mí me parece un error grave el haber caído en decretar que estamos en una fase instituyente cuando todas las movilizaciones de hace cuatro años pretendían ser destituyentes y no otra cosa. Y pensar que hay que volver a fortalecer la forma partido. Lo que algunos llaman tablero yo lo suelo llamar “comunicación como campo único de enunciación” (http://goo.gl/wd6YH3) y hace ya mucho que advertí, inspirado por mucha gente, que eso es una jaula, un campo de simulación espectacular y no un auténtico campo de batalla.
    De ahí, que creo que puede ser conveniente que con mi artículo del sábado se lea esta entrada de mi blog de septiembre http://lasuficienciadeloobvio.blogspot.com.es/2014/09/by-heart-algunos-apuntes-sobre-el.html, que puede ser muy útil para quien no vivió la Transición y pueda caer en la trampa de que Cs es algo nuevo. Se trataba de destituir el régimen del 78 en tanto que fue un pacto de las élites al margen del pueblo. Y me da la impresión de que vamos por el mismo camino de claudicación. Piénsese en ello al menos, antes de dejarse fascinar por tirios o por troyanos y volver a entrar en bucle de falsa polémica como el que hemos vivido en los últimos decenios entre la derecha de siempre y la vieja pseudo-izquierda sistémica. Las prisas por “instituir”, las “máquinas de guerra electorales” están teniendo esos tremendos efectos secundarios. Si Podemos nació para aprovechar las grietas del sistema, el sistema ha contraatacado creando Cs para aprovechar las grietas de Podemos, que se sustancian ingenuidad dogmatizante, repetitiva, viral, cansina.
    La repetición de los errores del 78 es un peligro inminente. Lo imperdonable sería que, contando ahora con aquella experiencia que entonces no teníamos, volvamos caer en el mismo error de convertir las exigencias populares en “demandas democráticas” por la vía de su cauterización y adulteración. Nos hace falta aún mucho ruido asambleario antes de saber exactamente qué decir. Es un error prefabricar un “sujeto supuesto al saber” de nuestro deseo y dejarlo todo en sus manos. No es el momento. Y que no me vengan con las prisas de los desahuciados, de los parados, de los jóvenes sin empleo. No pienso en nadie más cuando digo estas cosas.

  •  Probablemente, el gran error estratégico de Podemos. Librarlo todo a la verticalidad, el centralismo, el leninismo mediático. Creer que basta con la difusión y olvidarse de la infiltración, de la distribución, de la agitación… Y así, el electorado español, reducido una vez más a su forma clientelar y pasiva, no distingue entre dos productos políticos publicitados como "nuevos" (lo más viejo que hay en publicidad) creyendo que son alternativas homologables al establishment del régimen constitucional, olvidando que uno sí es una opción destituyente y el otro sólo un subproducto continuista.

    Está muy bien el análisis laclauiano. A mí me ha ayudado a entender un montón de problemas que no podía captar antes de conocerlo. Pero convertirlo en un álgebra predictiva, esto es, a efectos prácticos en una dogmática inexorable, es una traición al propio Laclau, cuyo empeño esencial fue siempre desdogmatizar a Marx para hacerlo operativo en un contexto que hoy llamamos “post-fordista”. El análisis laclauiano es un magnífico método heurístico, e intentar convertirlo en un método algorítimico es una triste perversión neoliberal. No se puede uno pasar la vida haciendo cábalas sobre significantes vacíos, cadenas equivalenciales y alianzas hegemónicas y olvidar absolutamente la pregnancia del Dispositivo (de Foucault a Agamben, y según cómo se lea, pasando también por Althusser).

    Lacan ya advirtió que el Discurso del Capitalista era algo “locamente astuto”. Se dijo que “un secretario general le ganaba las elecciones a Rajoy y tres no”. Y el primero que ha tomado aplicada nota ha sido el régimen oponiendo a Podemos tres secretarios generales y diluyendo su radicalidad en un escaparate de opciones concurrido y bizarro donde ha pasado de ser la gran alternativa a ser uno más. Decir que no hay emancinpación sin hegemonía queda muy bien, pero es, siendo generosos, una falacia (y siéndolo menos, una perogrullada). Lo que no hay sin hegemonía es poder.

    En fin, sirvan estas líneas para que se entienda –la ha entendido mucha gente, me consta, pero hay quien es durillo de oído para el que se sale de la jerga- mi intención al escribir el artículo del sábado era utilizar la retórica de otra manera. Darle una pedrada al tablero, porque de repente nos han puesto otro y ya no hay que buscar la centralidad, porque el mismo tablero ha designado el centro cuatripartito. Locamente astuto. Hay que empezar a entender que no somos los amos del dispositivo y que nuestra guerra es también contra él, no sólo en él. Es la ingenuidad del No-Logo. Puedo elegir un banco, puedo elegir un operador de telefonía. Y sin darme cuenta ni pedirme permiso, fundirse o ser comprado por otro y encontrarme con que tengo contrato de permanencia con una multinacional con la que no hubiera querido tener el más mínimo trato. ¿A cuántos nos ha pasado eso más de una vez o más de dos? Pues eso es lo que le ha pasado a Podemos, que se puso a jugar en el tablero sin darse cuenta de que sus amos podían hacer lo que les diera la gana con él. Y en esas estamos.

    Mi intención no ha sido otra que llegar a los que equiparan a Podemos con Ciudadanos como opciones electorales intercambiables para, una vez en su plano, mostrar que aún –al menos, de momento- hay diferencias pese a que el márketing electoral sistémico se empeñe en equipararlos.
 
 
 
 

  •  Con un "no me gusta" o un "discrepo" en vez de "odio" lo hubieran leído la décima parte. Es retórica y cebo. Lo admito al final del artículo.
  • El problema del álgebra laclauiana es la ignorancia quasimilitante del dispositivo (en la acepción de Michel Foucault y de Agamben) pero también en la de Lacan, que es de donde toman sus supuestos conceptos. La transferencia (psicoanalítica) ya es un dispositivo. Y toda interpretación analítica no se puede hacer ignorándola. Es el abc, vamos. Si no se podría ir a un sujeto, comunicarle un diagnóstico y -si has acertado- curarlo en el acto. Freud se refirió a ello como la doble inscripción. Para teorizar el dispositivo desde el psicoanálisis es para lo que Lacan ideó el matema del Discurso.
  • Pero una cosa sí que tengo "clara". Me va a costar mucho aceptar ciertas rectificaciones cuando hay tantísimos que llevábamos avisando de los errores meses y se nos acalló con hooliganismo schmittiano, malos modos, y tratándonos de traidores y enemigos. En política es legítimo que tengan una segunda oportunidad los que fracasan en el asalto al poder. Pero de ninguna manera quien ha fracasado desde una posición de ventaja, poder, privilegio y fuerza. Lo siento, pero si su apuesta falla, dado que se han negado a negociar y ni siquiera escuchar a nadie y han jugado al insulto y el desprestigio de los críticos con todas sus hordas al ataque, yo creo que deberán dar un paso atrás y dejarse de aferrarse a la poltrona. Si un secretario general no gana las elecciones, habrá que probar con tres. Y punto. El sistema que es "locamente astuto" ya nos "ha hecho caso a los críticos" y ha enfrentado tres líderes a Podemos. Tanta historia con la división de la izquierda y no nos damos cuenta de que la derecha no tiene ningún reparo en dividirse tantas veces como sea conveniente para sus intereses. (Aclaro que cuando escribí esto no había dimitido Monedero todavía ni tenía yo ninguna noticia de que lo fuera a hacer efectivamente).
  • Ahora resulta que @MonederoJC "odia" de Podemos lo mismo que yo y otros muchos. Nunca es tarde si la dicha es buena. (Aquí, ya sí, evidentemente)
Una serie de imágenes sobre Ciudadanos con las que he acompañado el link del artículo en las redes.










Y este vídeo: