viernes, 4 de julio de 2014

Los significantes vacíos, ETA y el bucle del odio (Apuntes sobre el populismo, 3)


Ya nadie cree en verdades eternas, afortunadamente. Al menos, no en lo que afecta a la política y a las cosas públicas. Todas las verdades y los objetos que el positivismo y el marxismo ortodoxo, que han compartido el mismo fondo ontológico durante siglo y medio sin problemas, dieron por incuestionables se han desvanecido en el aire. Supongo que la inmensa mayoría de los que puedan leer esta columna no han de ser especialistas en “ciencia” política, ni en semiótica, ni en filosofía del lenguaje o psicoanálisis. Si hubieran de serlo, menudo negocio estaríamos haciendo los que trabajamos en VLCNoticias. Pero al menos, si son seguidores de la actualidad, habrán visto que una serie de nuevos términos han aparecido en nuestro vocabulario y en nuestro entorno simbólico. No son palabras nuevas, sino “significantes” nuevos; palabras que ya existían pero que han sido reactualizadas. Probablemente, las dos más llamativas en los últimos tiempos han sido hegemonía y populismo.



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