lunes, 27 de enero de 2014

Flores sin nombre V. De la flor sin nombre.

V. DE LA FLOR SIN NOMBRE.

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El desánimo está naciendo en el pecho, como una flor sin nombre.

14

Las flores necesitan de su nombre
más que del color y de su luz.
Una flor sin nombre
despide un aroma
a horas tumefactas,
a raíces entre estiércol,
a amor fácil.
Las flores están hechas de sílabas,
de prosodia volumétrica,
del dulce chasquido del paladar
que las pronuncia
con detenimiento,
con conciencia.
Una flor sin nombre es una ofensa ominosa,
una herida sin secreto.

15

A veces el llanto tampoco responde.
Tal vez, porque no hay pregunta formulada.
El tiempo va con retraso, la vida va con retraso.
Tú te niegas a aparecer. Los dos sabemos
que aún no es la hora.
El desánimo está naciendo en el pecho,
como una flor sin nombre.
Busco entre las palabras que he aprendido
y ninguna nombra con su nombre a la tristeza,
al pozo negro de los días en que el amor
se niega a ser un día banal,
un jueves laborable,
una aventura digna de recuerdo,
un motivo para llorar la viudedad.
Semanas descuartizadas sin asombro,
años mecanizados sin nostalgia.
Mujeres que he conocido, y no añoro
a ninguna sino a ti.
Madre, prostituta, mi enfermedad, la gloria.
Es tarde del domingo por la tarde.
Sé sólo lo que no quiero. Es una ciencia innecesaria.