viernes, 24 de octubre de 2014

¿Se puede conseguir que Podemos sea algo más que un fenómeno mediático? Sí se puede (Apuntes sobre el populismo, 8)

Sé que esta pregunta va a ser dolorosa para mucha gente. Y lo asumo, porque en cierto modo para mí también lo es. Podemos está en fase constituyente y mucha gente, llevada por un legítimo entusiasmo, ve en este proceso un “real” fenómeno político –puede que el más importante desde 1978- que va mucho más allá de lo puramente mediático. Yo me cuento entre ellos de más está decir. El caso es que el fin de semana pasado tuvo lugar el acto central de constitución de Podemos como partido, la llamada Asamblea Ciudadana. Y de ahí han salido varios borradores que son los que compiten por convertirse en el embrión de los estatutos de la nueva formación. El más conocido y divulgado es Claro que Podemos patrocinado por el propio Pablo Iglesias y sus más estrechos colaboradores (Errejón, Bescansa, Monedero…), es decir, el núcleo promotor de la idea desde las elecciones europeas. Y parece que su principal rival en el voto ciudadano va a ser Sumando Podemos, que es el producto de la confluencias de muchos documentos elaborados en los círculos, pero cuyas imágenes de apoyo más visibles son los eurodiputados Pablo Echenique, Teresa Rodríguez y Lola Sánchez.

Hay discusión y polémica, innegablemente. Creo que nadie en Podemos discute el liderazgo de Pablo Iglesias, debido a su presencia mediática y a su indiscutible tirón electoral. Pero hay dos versiones de cómo se debe ejercer ese liderazgo: de forma más protagónica e independiente, en el caso de Claro que Podemos, y de forma más colegiada y sometida al parecer de los círculos, en el caso de Sumando Podemos. No es este lugar ni es nuestro propósito analizar ambos borradores: hay quien lo ha hecho mucho mejor que nosotros lo haríamos y además animo a los lectores a que adjunten otros vínculos en sus comentarios, si lo consideran oportuno.

Mi intención aquí es examinar algunos de los argumentos de la opción avalada por Pablo Iglesias. Evidentemente, cuando el dijo el otro día que “tres secretarios generales no la ganan las elecciones a Rajoy y uno sí” estaba en recalando precisamente en la trama argumental básica de su posición. La idea táctica que subyace a la propuesta CQP es precisamente aprovechar su tirón mediático para ganar las elecciones cuanto y echar a la casta cuanto antes, y para ello lo mejor es concentrar el máximo poder en sus manos y en un equipo escogido y controlado por él. Es lo que algunos de sus ideólogos llaman leninismo mediático, y tiene por objetivo, según Íñigo Errejón, construir una “máquina de guerra electoral” de una eficacia aplastante.
Ahora bien, creo que un toque de “realismo” no vendría mal en este momento.....

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