viernes, 13 de enero de 2017

Acerca del errejonismo y de alguna de sus alternativas (Apuntes sobre Vistalegre II, 6)

 Sobre el errejonismo.

  • Los errejonistas utilizan la cuestión de la lucha de clases, como todo en su discurso, como una simple cortina de humo. Si les escuchas o lees parece que eso es lo que se está dirimiendo en Podemos, si clases o si arriba y abajo. Y de eso sólo hablan ellos, me da la impresión. No creo que haya nadie que venga del marxismo en Podemos que no esté abierto a hablar de Gramsci, de hegemonía, de populismo. Y sin embargo, ellos no paran de de advertir contra un peligroso dogmatismo que ellos mismos están inventando como enemigo.
    No es que sea inteligente, pero es muy engorroso. Ellos luchan contra molinos de viento diciendo que son gigantes y obligan a los posibles gigantes a actuar como molinos de viento, esto es, a gesticular sin moverse. Es una estrategia y convendría no permitir que esta gente marque la agenda con sus boutades anti-izquierdistas porque así perdemos todos. Démosles a sus asertos anti-clase etc., el estatuto que realmente merecen: el del delirio. Que se den cuenta, ellos y todos, que lo que oyen son voces en el interior de su cabeza. Son ellos los únicos que están planteando esta polémica amplificando delirantemente algunos fragmentos de los demás discursos que se pueden oír en el debate y ocultando torticera y miserablemente todos los demás. 7 de enero
  • Por cierto, el significante "errejonismo" me ha traído una paz de espíritu que agradezco mucho. Al fin hay un nombre para el enemigo que lo designa prístinamente y lo circunscribe exactamente: la vieja guardia de intelectuales orgánicos y martillos de herejes del viejo cecupé. Era tremendo que cada vez que criticabas su hipocresía, sus ambiciones ilegítimas y su autoritarismo dogmático te acusaran de estar atacando a los que ellos dicen que son sus fuentes (el hegemonismo gramsciano y el populismo laclausiano) y por las que no muestran la más mínima lealtad ni respeto, dicho sea de paso. Errejonisas. Y punto. Yo, ya puedo respirar tranquilo y no temer que mis críticas en/a Podemos me lleven a ser motejadado de antihegemonista, ni antipopulista. Anti-errejonista, en todo caso. Y punto. 7 de enero.
  •  Eso de oponer conceptualmente el "antagonismo" al "agonismo pluralista" a mí me parece una paja mental infumable. Y no, porque sea una cosa rara, conceptualmente abstrusa, o difícil de entender, sino por todo lo contrario: porque me parece una vulgaridad buenrollista insostenible. Una cosa de coaching para almas bellas. ¿No? 12 de enero.


  •  Ayer anduve por la presentación de Podemos en Movimiento en Valencia (dejo las pruebas). Yo sigo con mi apasionadamente desesperanzada curiosidad por Podemos. Como dije hace
    unos días, hubiera podido ser (y "ontológicamente" :D aún puede, aunque sea muy poco probable) "el proyecto político más innovador (revolucionario, me vale; con matices, esto es, sin ontología determinista previa ni cierre ético y discursivo) del mundo". Me gustó y vi que con diferencia es la corriente de Podemos a la que más cercano me siento. Reactivar y empoderar los círculos es la clave.
    Me llamó la atención la llegada de ciertos jóvenes que identifico como adscritos al viejo espectro de CQP, sin dudas; hoy no sé, sinceramente si son pablistas, errejonistas, o -me parece lo más probable- andan despistados por la escenificada división de sus jefes y están a
    verlas caer. Es jodido hacer política y hacer de progre-hipster si no tienes claro que puedes, esto es, que planchazo mediante vas a ganar y quedar protegido. Lo que me llamó la atención, digo, es que todas su preguntas fueron de cariz reglamentario y burocrático. Todas. Quién, cuántos, puestos en la organización, paridades, etc. Ni una sola sobre cuestiones políticas y de fondo. Ni una. Sí, ya sé que no he dejado de decir que el único auténtico debate que necesita podemos es el organizativo. Por decirlo, con otras palabras, el discursivo, el fático. Reducirlo al tecnicismo reglamentario me parece, como mínimo, un síntoma de pobreza de espíritu inquietante. Muy qué hay de lo mío. Muy android/ios: que todo esté claro –la claridad ha hecho mucho daño-, que todo sea intuitivo, que no haya dudas, que el reglamento me ampare en mis aspiraciones al carguito, que no haya lugar al debate, esto es, a la interpretación, es decir, a la invención. Quiero ser un YO (a veces, dicen cerebro) nunca un sujeto. Cosas de haters de lo complejo que acaban siendo lovers de lo complicao. 13 de enero.

  • Ayer, alguien con quien no suelo estar de acuerdo en muchas cosas, pero a quien respeto sinceramente, y con quien mantuve una agradable conversación después de mucho tiempo me dijo: "Es que hay errejonistas de izquierdas y de derechas": ¡Ay, madre! pensé para mis adentros. Y tras el atrangantón mental, ahora lo digo para mis afueras. 13 de enero.

  • Observe, en principi amb certa perplexitat que es va dissolvent a mesura que ho pense, que als simpatitzants, càrrecs i militants de Compromís qui millor els hi cau de Podemos és íñigo Errejón. Deu ser eixe toc yuppi-progre de Compromís que en va allunyar d'ellls durant anys i que va fer que no em plantejara votar-los fins l'any passat. Totes les meues simpaties per al eco-socialisme valencianista de Compromís, però si fer un carril bici et sembla d'allò més revolucionari no és estrany que Errejón puga ésser el teu ídol. El problema és que Compromís té una estructura de força política tradicional (com PP, PSOE, ERC, IU, etc.) i per això jo mai me n'he interessat per ells més que com a força a votar. Això precisament és el que representa el model errejonià per a Podemos.#UnPodemosParaGobernar. I punt. Té la seua lògica, doncs la simpatia mútua.13 de enero.

  •  #UnPodemosparaGobernar. Vale, cambie usted Podemos por cualquier otro nombre de partido del régimen y el eslogan vale igual, porque todos los partidos se constituyen para gobernar. Bien. Si los que lanzan esta proclama pretenden presentarse como especiales es porque presuponen un subtexto implícito a esta proclama tuitera: lo especial que pretendemos ganar desde la izquierda y eso nos hace especiales frente a todos los demás izquiedistas, que son unos loosers. Viejo argumento ya, dicho sea de paso. Ahora bien, tú, ingenuamente, les preguntas "¿Entonces sois una fuerza de izquierdas?" Y ellos te contestan: ¡Jamás! Lo que somos es transversales y despreciamos la lucha de clases y el activismo de trinchera!. Ergo, ¿entonces que os hace especiales? porque el interclasismo es cosa de PP y Psoe de toda la vida y por eso, en un entorno electoral neoliberal, se iban turnando en el poder sin que nadie más pudiera rascarles más que migajas. Vamos una coherencia discursiva que para qué.
    Un Podemos para gobernar, se demuestra por reductio ad absurdum, es, simplemente, un partido que aspira a ser el tercero del régimen: anticlase, tranversalista, burocratizado, vertical. Como los otros dos. Así son todos los argumentos errejonistas que voy leyendo: trampas retóricas bastante burdas, dicho sea de paso. 13 de enero.

  •  Algunos apuntes sobre mis apuntes.
    1) Si estoy tomándola sobre todo con el sector capitaneado por Errejón es esencialmente porque veo que los que fueron los grandes martillos de herejes, los despectivos y atropelladores intelectuales de cecupé que más daño hicieron con sus descalificaciones, patrañas acusadoras, falsedades manipuladoreas y sarcasmo contra los que veían más débiles -es muy ruin el sarcasmo contra el débil como es noble las sátira contra el poderoso- están en ese sector.
    2) La transversalidad es una filfa, tal y como la piensa el errejonismo. Cito a Laclau: "Evidentemente la transversalidad es un principio que hay que afirmar. Pero no tiene que ser una transversalidad desde arriba" Pues bien, si no hay círculos -y en el errejonismo están casi todos los que los laminaron-, si no hay cauces para el pensamiento, toda transversalidad es una impostura para disfrazar la vulgarización manipuladora. Hay vulgaridad cada vez que una élite decide que va a hablar por y en el lenguaje del pueblo: el vector se invierte y en vez de representar, di-vulgan. Todas las apuestas emancipatorias colectivas del siglo XX, con el marxismo a la cabeza, fracasaron. No hay, pues, saber alguno sobre el fin del capitalismo y la única forma de construir es crear cauces de pensamiento y expresión para la multitud. El cortocircuito telecrático de la élite sobre la multitud le está impidiendo constituirse en un bloque popular. La representación está ahogando cualquier transformación radical.
    3) Nunca me hubiera acercado a ellos, probablemente, sin el campo común del 15M y de Podemos. Pero reconozco mi simpatía hacia Anticapitalistas. Simplemente, fueron el primer intento de transversalidad serio con un gesto semántico tan sencillo como efectivo: decidir autodenominarse por un presente abierto que se desea combatir y transformar y erradicar de su nombre un modelo elitista -vanguardista- y predictivo. Llamarse anti-capitalistas y ya no comunistas, socialistas, marxistas, trotskistas, maoístas, etc. era abrirle una ventana de acción a la multitud permitiéndole pensar el modelo positivo en el mismo proceso de lucha, sin imposiciones previas. 13 de enero.


    Sobre el bien y el mal.


  •  En mi humilde opinión, luchar contra el sistema no es tan simple como ver favorablemente todo lo que el sistema ataca o persigue. El sistema es un antagonismo programado, por tanto, luchar contra el sistema es intentar desmarcarse de esa agenda-esquema antagónico. No declararse neutral, sino denunciar radicalmente el antagonismo tutelado como un simulacro. El sistema (su arsenal comunicativo) está consiguiendo dos cosas: reforzar al bando que le es más
    propicio o dócil, sin duda; pero, también, confinar a todo el que se opone a ese bando en el bando antagónico que ellos mismos han diseñado o producido, para que nada verdaderamente subversivo pueda surgir de ese enfrentamiento. Unas veces se llama Trump, otras El Asad, otras Daesh, otras Putin, otras Le Pen.... Y así toda respuesta a las ofensivas y provocaciones de sistema acaba dócilmente sumada a esa serie y condenado a ser minoritaria. No caigamos en las trampas de una supuesta lucha de clases benignamente progresista. Hace un siglo que el capitalismo inventó el fascismo para reconducirla. Un enemigo de la democracia fácil de demonizar y de vencer tras haberlo utilizado para parar cualquier intento de abolición del capitalismo. Y, sí, digo bien, fácil. Porque al capitalismo unos cuantos millones de muertos no le han supuesto nunca una gran dificultad. Hay que inventarle un afuera al capitalismo para poder combatirlo. Y defender lo que lo que los poderosos dicen atacar de modo automático es seguir estando dentro y bien adentro. Me parece a mí. 12 de enero.


Apuntes sobre Vistalegre II