domingo, 8 de enero de 2017

Transversalidad.



Ésta es una entrada recopilatoria, o si se prefiere "antológica". Dado que el tema sigue candente en el debate de Podemos, he decidido recoger unas cuantas cosas que he dicho en el blog y en mi columna sobre la cuestión de la transversalidad. Las críticas que le hago provienen del hecho de que es un concepto que, tal y como se está implementando en el ámbito del errejonismo, presupone una especie de objetivismo neo-positivista que se opone tanto al marxismo como a todas las líneas del pensamiento emancipatorio que parten del post-estructuralismo. La transversalidad como enfoque político necesita como requisito imprescindible una sociedad efectivamente y objetivamente existente, esto es, una realidad social que preceda a lo político. Se trata, pues, de un planteamiento dogmático y metafísico. Copio y pego. Tras cada bloque extraído, dejo el enlace a su fuente originaria.
  •  El error no fue la confluencia, fue Vistalegre. Todo lo demás, fichas de dominó. A partir de aquí, por lo menos hemos descubierto que la transversalidad como marketing tiene un techo. Y que con un techo de por medio no se puede ni asaltar ni llamar a la puerta de los cielos. A lo más que se puede aspirar es a dar unos escobazos para que los de arriba bajen la música. Pero así no se para la fiesta. Que siga Errejón diciendo que si los de abajo y que si los de arriba. Los de arriba cada día más arriba, los de abajo saliendo en pijama al rellano a protestar. Como metáfora, prefiero un sainete vecinal que mil metáforas espaciales, la verdad. http://lasuficienciadeloobvio.blogspot.com.es/2016/06/los-errores-son-siempre-del-otro.html 

  • La transversalidad es profundamente, no ya anti-izquierdista o anti-progresita: es radicalmente anti-populista. Transversalizar es entrar en la dinámica de la flotabilidad. Siginificantes hinchados de viento, son los significantes flotantes,que son precisamente los más transversales. Un significante vacío, si ha de ser origen de una cadena equivalencial contrahegemónica no puede estar basado en una especie de polivalencia transversal (democracia, libertad, bienestar, o justitcia, por ejemplo). Si ha de ser contra-hegemónico ha de fundar un nuevo sentido común vaciándose de esa hinchazón semántica y convirtiéndose en metafórico (diríamos incluso catacrético, algo que nombra una realidad nueva), para incoar una invención. La transversalidad, pues, no puede fundar un nuevo antagonismo, no puede más que burocratizar las demandas, no convertirlas en populares. Es por tanto, anti-populista: la masa transversalizada es una especie masa desmovilizada. No hay nada más transversal que el dinero (como signo) y la sociedad de consumo. 

  •  Simplemente digo, que si en los setenta la renuncia identitaria fue fácil (relativamente) y práctica, lo que hay que preguntarse es por qué no está funcionando ahora. Igual lo errado es el diagnóstico y, de ahí, el fracaso de la estrategia. No es lo mismo renunciar para el consenso (años 70) que renunciar para el desbordamiento, esto es, para fundar un nuevo antagonismo. No puedes renunciar a símbolos fuertes y con tradición si no tienes nada con qué sustituirlos (significantes vacíos), porque no es posible fundar un antagonismo con significantes flotantes -transversales-, aunque para buscar el consenso funcionara....
    Un significante vacío no se puede inventar. Para vaciarse de significado, debe tener una tradición. Por eso la transversalidad es radicalmente antipopulista. ¿No hubiera sido más fácil vaciar de significado significantes como "lucha de clases" o "clase obrera" para extenderlos mucho más allá del ámbito doctrinario del marxismo ortodoxo, que empeñarse en erradicarlos y tomar en su lugar significantes como "patria", absolutamente manchado por el centralismo fascista y borbónico? Un significante no son unas letras (o sonidos) es un nódulo, un enclave enciclopédico (en el sentido que usa este concepto Umberto Eco para definir al semema)


  •  La teoría de la acción comunicativa de Habermas, que afirma que "la razón es una en sus múltiples voces", es un pasaje falso entre una postura y otra. Es una reducción ontológica, mítica de nuevo. Hay una materia, un mundo, un objeto, una voz. El populismo laclauiano es la evolución subsiguiente al materialismo dialéctico de tendencia monista. Establece Otro Todo frente al todo de la materia. Al establecer Otro Todo (un Otro completo), su política no es una política del decir sino del pre-decir, esto es, propiamente metalingüística. Por eso puede establecer como un objeto técnico el lenguaje del pueblo y usar un método estratégico como la transversalidad. La transversalidad es un concepto esencialmente reaccionario. No hay transversalidad si no concebimos los sectores sociales como compartimentos estancos; objetivos, pues. La transversalidad es el correlato lógico del enclaustramiento enunciativo: todo ciudadano debe estar bien clasificado ideológica, política y sociológicamente para que el entomo-politólogo pueda atravesarlo con su alfiler transversal. http://lasuficienciadeloobvio.blogspot.com.es/2016/08/materialismo-vs-objetivismo-lacan.html


  • Los barones socialistas, pues, son los grandes maestros de la transversalidad que, traducido al lenguaje cotidiano, significa: hacer políticas que no acojonen a los fachas (perdón por el, tal vez, excesivo carácter técnico de la expresión). Pueden enfadarlos un poquito, pero nada más. Hasta a alguno de estos fachas le han hecho creer, sobre todo en las tres baronías históricas del sur peninsular,  que era socialista. La transversalidad, pues, no es un invento de Errejón, sino que es de siempre patrimonio de los barones socialistas.
    Es obvio que el 99% de los votantes del PP votan contra sus intereses objetivos. Pero igual de inefectivo que es el objetivismo marxista de la conciencia (a distinguir del materialismo, que es otra cosa) lo es la transversalidad incoada desde una máquina electoral en un entorno mediático. A esos votantes es a los que hubiera podido atraer una multitud militante, heteróclita y activa, no unos líderes desde la tele. Pero la cuestión de la unidad de España está tan arraigada en el Inconsciente de tantos españolitos monolingües que siempre puede reforzar a quien la sostiene como opinión. La opinión es siempre el pensamiento del Otro, y ante esa amenaza angustiante no queda más salida que la mímesis. Las identidades, en ese sentido, son siempre represivas. No se las puede poner en cuestión simplemente oponiéndoles otra opinión en el fárrago del polemos informativo, excepto que quien la vaya a adquirir no tenga otra representación en el discurso. Eso, la narrativización antagónica, tuvo éxito en las luchas feministas, las de los afroamericanos o las LGBT porque su lucha era por la visibilidad, por la representación, por el orgullo. Pero no puede tenerlo masivamente entre un electorado que ya goza de una representación, que ya se siente articulado en una comunidad de goce. Eso no va a funcionar con los votantes convictos del PP, por eso Podemos sólo le ha robado votos a la izquierda.
    El PSOE lo que hizo fue pasarse al bando contrario, aceptando el nacionalismo español (llamado fríamente constitucionalismo) como base de su ideario para poder disputarle votos al PP. De ahí, que todos los Secretarios Generales gobernantes se hayan posicionado con el PP y contra Pedro Sánchez con la excusa de que hubiera tenido que contar con los independentistas. Y de ahí también, que los opositores perdedores no le hagan tantos ascos a entenderse con todo lo que se oponga al franquismo socio-ideológico residual. La ideología es cuestión de significantes, no de coherencia lógica, sintáctica o cognitiva. En eso le doy la razón a Laclau sin ambages. Por eso, el populismo tiene su razón y no se puede reducir al sentimentalismo mediático ni la hegemonía se gana en realities o talk shows. http://www.vlcnoticias.com/los-barones-del-psoe/
  

  • No se puede construir el común desde el gregarismo estratégico previo. El significante amo en el centro del proceso cercena esta posibilidad. Ni viniendo de una doctrina, de una línea política o de una identificación previa.

  • Una opinión es una verdad encerrada, es decir, por definición una mentira. El pensamiento, sin embargo, es un medio decir y por ello está más cerca de la verdad. La complejidad no es ya que no sea patrimonio de las élites, es que es refractaria a ellas. Se nota la mano de las élites en el simplismo, en el afán divulgativo. La multitud es un objeto complejo para el pensamiento. La gran conquista emancipatoria habrá de venir por hacer de esa complejidad sujeto. No habrá élites neoliberales ni paleo-populistas (siento utilizar el término, pero es el más divulgado: errejonistas) que puedan colonizar a un sujeto que piensa (enuncia la verdad) desde su complejidad.

  • Dado que el poder “ha de existir” su legitimidad viene dada por la bondad de las identidades que promueva y por el éxito. Es el germen de la transversalidad como ideal político-estratégico. El laclausismo hético -reducido al máximo simplismo- que es el errejonismo, lleva este axioma aparejado: somos los mejores para ostentar el poder, dado que lo político es el eje constitutivo de lo social y, por tanto, insuperable. Cada vez que un errejonista soslaya en un discurso la bondad de sus argumentos, sus tácticas y sus parabienes programáticos no puedo dejar de ver asomarse ente anti-oxímoron transversalista que convierte todas su palabras en puros significantes flotantes al obviar que en una fuerza emancipatoria como debería ser Podemos el debate esencia no es el de “las ideas” (a las que se lleva el viento) sino el de la legitimidad para defenderlas, esto es, la democracia radical del modelo organizativo.

  • Respuesta a un amigo que se pregunta por qué Revilla tiene tanto éxito y predicamento entre mucha gente. Pues porque ha recogido el componente ciudadanista que había en el 15M y que Podemos ha desperdiciado con su tibieza transversal. Ni ha conectado con él ni ha sabido reconducirlo a posiciones radicales por puro miedo. Importante también, que la gente no ve en Revilla, al tener su campo electoral geográficamente localizado, a nadie que vaya codiciosamente tras su voto. 4 de diciembre http://lasuficienciadeloobvio.blogspot.com.es/2016/12/podemos-y-el-simulacro-neo-instituyente.html

  • Eso es la transversalidad: una imago tomada como un dato al margen de cualquier exploración de la sensibilidad compleja que esta imago oculta. Esto es, mercado neoliberal de la sentimentalidad. Lo que el feminismo deplora, por ejemplo. El populismo regala besos a los pobres, muñecas a las niñas. Sentimentalidad simple que pretende erradicar la sensibilidad compleja http://lasuficienciadeloobvio.blogspot.com.es/2017/01/podemos-y-el-revival-del-culebron.html