sábado, 10 de diciembre de 2016

Fidel

Comentarios hechos en redes sociales.
  •  Probalemente, más allá de la razón. Pero si por algunas se guarda un minuto de silencio, por Fidel habría que guardar bastante más. Luces y sombras, claro. Pero que les pregunten a los pueblos de América. Un homenaje, con todo mi envenenado recuerdo para los tertulianos y tertulianas de extrema derecha que hoy lo pondrán verde, calumnia sobre calumnia. Me voy a acordar mucho de vosotros y de vuestras mamás, un día como hoy. ¿Me parece Fidel un modelo para el futuro? No. Pero que nadie le quite un minuto de su gloria y de su sentido, que bien que los tuvo. Y en eso llegó Fidel. 26 de noviembre. 
  • Un poquito harto de la campaña sostenida de El País contra Castro. No sé si quedaré muy inculto, pero de los insignes escritores latinoamericanos que sacó el otro día para ponerlo a parir, sólo conocía al novio de la Preysler, al que leí de jovencito. Cierto que no ando muy puesto en literatura actual y menos en la latinoamericana, pero que no me sonara ninguno -algunos otros nombres sí que me suenan los haya leído o no- me hace pensar que la selección de nombres no respondía al criterio del genio, la excelencia o la repercusión. En fin, todo el rato metiéndose con Fidel y con Trump, dando a entender que son lo mismo. Están perdidillos, la verdad. Sin haber sido nunca mi biblia, El País siempre ha sido una refencia al menos informativa. Pero es que ahora me repele como nunca, la verdad. Por cierto, a favor de Castro, ni un sólo testimonio. No hay nada menos plural ni más totalitario que ser de centro. Prefiero a la derecha explícita, dónde va a parar. 28 de noviembre
  •  Hay varios -Bauman siempre me ha parecido otro de ellos- pero Zizek es sin duda un caso claro de intelectual sobre-valorado. Nadie niega que tenga aportaciones interesantes, pero esta escritura de la opinión compulsiva lleva a tener que ostentar saber continuamente y tiene muchos efectos secundarios. Yo nunca he sido capaz de cernir una coherencia en su prolijidad des-comun-al. Algunos, puede que estemos enganchados a las redes sociales. Otros están compulsivamente narcotizados a través de las editoriales y la prensa. ¿Para qué perder el tiempo en Facebook si las editoriales o los periódicos me publican lo que primero que se me pase por la cabeza? https://es.panampost.com/orlando-avendano/2016/11/29/hay-que-olvidar-a-fidel-castro-cuanto-antes-filosofo-marxista-slavoj-zizek/
  • En cuanto a Fidel, sus logros sociales, que Cuba sea el único país de América Latina sin desnutrición infantil, etc. Todo me parece muy bien y rechazo todas las críticas cínicas del neoliberalismo, sobre todo al supuesto fracaso económico de la Revolución: habría que ver a cualquier país del primer mundo si hubiera sido sometido a semejante bloqueo.
    Ahora bien, una vez dicho esto no puedo aceptar un régimen sin libertad de expresión. Y no sólo porque yo en semejante situación
    me ahogaría, que también. Sobre todo, porque estoy convencido de que es imposible un progreso más allá del capitalismo sin que lo imprevisible tenga una puerta de entrada en el sentido común, más allá de la sacralización dogmática de la opinión pública. No puede haber un anticapitalismo eficaz sin una potente voz multitudinaria, fragmentaria, heteróclita, sin la anarquía des-esperante de las interpretaciones. Todas las ortodoxias son reaccionarias por estructura y no hay un bien perfecto (acabado) para la humanidad.
    Ése fue sin duda el error del socialismo realmente existente de corte pro-soviético del que el régimen cubano es uno de los últimos vestigios: cerrar la puerta a la multitud pensante y subsumirla en la masa proletaria recetada por la doctrina. De ahí, al realismo socialista y a la imposibilidad de lo nuevo, no hay más que un paso y la Historia nos muestra cuán fácil es darlo.
    Sobre la diferencia entre libertad de expresión, derecho a la información y libertad de opinión, más adelante. De momento, lo que avanzo es que hablo del derecho a decir la verdad, en lo que esta tiene de cambiante, de eterna fugitiva del saber. Y, a veces, bajo el derecho a la información, la libertad de opinión y el imperio del pluralismo lo único que se oculta es la legitimación del derecho a mentir. Así los usa al menos el neoliberalismo. 1 de diciembre.