domingo, 22 de mayo de 2016

Sobre el 15M y su Representación, en su 5º aniversario.

Son algunas reflexiones hechas en Facebook, estos días atrás.



  • Ahora que ya está acabando el día, un par de recuerdos. Yo apenas pude vivir en directo el 15M en 2011 porque justo esos días estuve de viaje en China. Mi mejor recuerdo fue en Sol, por donde pasé con Eduardo y Mercé, el día antes de coger el avión para pulsar el ambiente. Nadie podía ser consciente entonces de hasta dónde iba a llegar el fenómeno. Pero sé que sentimos una alegría enorme.
    Mi peor recuerdo, el día después de las elecciones viendo cómo algunos militantes de Psoe culpaban al 15M de que el PP ganara las elecciones. Puede que sea de las cosas más vomitivas que he visto en mi vida en el campo político. Me di cuenta lo necesario que era arrinconar a ese partido y refundar la izquierda lo más alejados posible de esa gente y del bipartidismo del régimen. Por eso, tres años después me interesé en Podemos. No era, pero era un paso. Me quedo con una reflexión: el 15M aún no ha sucedido. Aún hay que hacer que suceda. Buenas noches.
  •  Respecto a lo que le pasó ayer a Ana Pastor y a Errejón en Sol, yo ya me harté de decir que el "no nos representan" no se refería sólo al Congreso. Se refería al "mírelos cómo gozan" que diría Lacan. Al mira cómo la clase media goza del progreso neoliberal infinito. No sé de qué se asustan ahora. Esa cosita politológica de "no nos representa este partido o aquél" no es la cuestión, sino que el sistema entero es una falsa representación. El no tener líderes (esto es, rostros hipervisibles) del 15M no era una tara, como ha intentado hacer pensar el clan de Somosaguas, era su gesto más radical y subversivo. La multitud decidió tomar la plaza y la pantalla. Ir a montarles un plató a su plaza y volver a usurparles su prot-agonismo, el ser el motor y piloto de la lucha, era escupirles a la cara. Creo yo. Vamos, a la gente que pitó y gritó ayer no le hicieron falta doctorados en ciencias políticas ni en ciencias de la comunicación para ver lo evidente: que hay que conquistar "un fuera de campo", una falta en lo visible que convoque una significación donde la biopolítica neoliberal ha colocado un simulacro. No se trata de espectáculo sí o espectáculo no, que ambos son espectáculos. Sino de si dejamos en el espectáculo un lugar para la verdad o buscamos un imaginario totalitario. Como dije hace ya dos años y medio, cuando Stalin se decidió por el empalagamiento kitsch del realismo socialista y su supuesta transparencia puso las base de la debacle de la URSS como posible alternativa al capitalismo.
  •  A ver, a este chico ¿no le podría decir alguien que no está en un aula ante alumnos (situación que yo he dicho siempre que me parece de una profunda intimidad) sino que es diputado y candidato a unas nuevas elecciones?.
    Jamás se dará el caso, pero si me dedicara a la política profesional-electoral, lo primero que haría sería no hablar como en clase. Muchos que me han sufrido pasarán por aquí y pueden atestiguarlo. Si hablara como en clase, no me votaba ni dios. Sobre todo, porque en clase, si hay quien te ha entendido mal, tienes el día después para explicarte, y no hay más mediaciones que la propia situación discursiva in praesentia. Si sueltas esto en la prensa como candidato es que en el análisis de situaciones discursivas estás un poco pez.
  •  No se trata de evitar la representación, se trata de no usar el modo ya fracasado. El 15M ya era en sí una representación: la de la hiancia insalvable entre los partidos y la multitud. Pretender re-presentar a una representación implica la maniobra retórica de intentar negarle su legitimidad representativa. Ante las protestas continuas por parte del errejonismo de que el 15M necesita ser representado y que no puede empeñarse en permanecer irrepresentable he contestado esto en otro muro:
    "Esto me ha sonado un poco como si Luis XVI le hubiera dicho al Tercer Estado: "¿Queréis ser representados? Tranquilos que yo nombro un caballero andante que os represente y dejaos de sufragio universal. Total, todo es representación coged ésta que ya está inventada, es más fácil y no tiene riesgos..." ¿No? Y ellos hubieran tenido que contestar "¡Que bueno es nuestro Borbón, qué bueno es que nos lleva de excursión!" Y oye ni revolución ni nada que donde esté un buen miembro del Segundo Estado para representarnos, no vamos a poner a un paria..."
    El 15M no cuestionaba la representación como un principio ontológico y metafísico, en base a la creencia de que hay un antes de la representación sólido e inmutable y que la representación es completamente exterior y accidental respecto a lo representado, e insistir en ello como único argumento me parece me parece ya insultante a fuerza de simplón. Precisamente porque la representación instituye y modeliza lo representado, le da estatuto de existente, no cualquier representación es legítima. Lo que se cuestionaba era una forma de representación muy concreta, histórica, tendenciosa y parcial: la partitocracia neoliberal corrupta del régimen del 78. Formar un partido de corte clásico para representar esa postura es lo mismo que nombrar un caballero para defender los intereses del pueblo en un torneo frente a la nobleza y, si gana, lo hacemos duque o algo. Podemos ha superado la noción de la "multitud como príncipe" y ha inventado "la multitud como princesa" encerradita en un torreón y ofreciendo su pañuelo a su campeón. Muy innovador todo.
    Yo comprendo que los miembros del CC se aburran mucho porque no tienen nada que hacer, dado que el sr. Iglesias y su camarilla más cercana lo hace todo. Pero hombre, ahora que parece que va a haber una candidatura unitaria de la izquierda no sigan y sigan insultando inteligencias. Yo hace mucho que huyo de entrar en grescas, pero es que ellos no paran. La pulsión de muerte los atosiga y vuelven y vuelven sobre lo mismo, sobre los argumentos que creen que les dieron la victoria, para recrearla gozosamente una y otra vez. Fort-Da, Fort-Da.
    Insistir en que el 15M necesita ser representado es precisamente un intento de negarle su potencia simbólica, su capacidad de apuntar a la verdad. Verdad taponada por el binomio partidos/televisiones, cosa que experimentaron directamente el tándem Pastor / Errejón el domingo. Que Pablo Iglesias empezara en la televisión para a partir de ella fundar un partido, no necesita más explcación como maniobra de represión enunciativa: "El 15M no es una representación, yo sí".  

    Parece que el único destino de la multitud es constituirse en pueblo. Igual la cosa es un poco más complicada...