lunes, 18 de septiembre de 2017

Cuestiones de legitimidad y legalidad (Comentarios sobre el "procés", 3)

De nuevo, todo son comentarios hechos en facebook

🞿Lo ha dicho Carmena, que es jueza, y lo dice el sentido común. El referéndum no es ilegal. No me cabe en mi, tal vez, muy limitada cabeza cómo pudiera ser ilegal un referéndum y menos actos que lo expliquen y lo defiendan. Lo que podrían ser ilegales son las consecuencias que se deriven de su resultado y entonces no podría considerarse éste como un mandato de obligado cumplimiento. Si sale un sí a la independencia, sería ilegal considerarlo vinculante, de acuerdo. Pero hasta que alguien considerase vinculante y pretendiera actuar en consecuencia, nada sería ilegal porque lo que está concernido es exclusivamente el derecho a la libertad de expresión. Y creo, sinceramente, que la famosa Ley de Desconexión, en tanto habla de una situación hipotética, tampoco invalida mi idea de que el referéndum en si no puede ser considerado ilegal. 
Conste que estoy hablando de legalidad, en ningún caso de legitimidad. Si un ente colectivo, una sociedad, decide por amplia mayoría, esto es, a través de un procedimiento impecablemente garantista y democrático, realizar un acto de autodeterminación no veo qué derecho natural podría negárselo. Y quien está impidiendo que este proceso lo sea no es el gobierno de Catalunya, sino el de España.Lo hicieron con RTVV, con la enseñanza y con la sanidad. Y antes con la industria -en los 70- y luego con la banca pública. El viejo procedimiento neoliberal de ultraderecha: coges una institución pública, la estrangulas y luego dices que es que lo público no funciona y te la cargas. Bueno, pues eso están haciendo con la Generalitat Catalana, desde fuera, porque dentro no se han podido meter.
Ojo, no hablo de la independencia en ningún caso, que esa es ilegal sin duda. Hablo de consultar a la gente. Insisto: lo ilegal sería considerar un resultado independentista vinculante. No puede ser ilegal todo lo anterior. Si lo anterior a un delito es considerado delito, esto es, los procesos de pensamiento o imaginación, no es que vivamos en el fascismo, es que vivimos en la Edad Media. Es el mundo de Minority Report, utilizando al Tribunal Constitucional como "precogs". La censura previa y el castigo previo al hipotético delito son actos criminales. Esos sí. 17 de septiembre.



🞿Una preguntita tonta, que se me acaba de ocurrir. ¿Está, con o sin intención, el PP legitimando retrospectivamente el terrorismo etarra con su actitud contra las instituciones catalanas y contra cualquiera que en el Estado Español esté por el derecho a decidir? Porque el gran argumento anti-eta fue siempre: la violencia es innecesaria porque la Constitución permite la defensa política de cualquier idea, incluso las contrarias a ella como el independentismo. Lo que hay aquí, me parece, es una confusión perversa sobre los actos discursivos y su legitimidad.

Los actos locutivos y, en general, todos los predicados apofánticos son legales: por eso, los imputados en una causa judicial y los tertulianos de derechas pueden mentir sin punición. No iba a revocar este derecho el PP, precisamente, hombre. Los actos ilocutivos, los que expresan intenciones, parecen no perseguibles tampoco mientras continúen siendo aprácticos, ineficaces, intrascendentes. Pero, ay amigo, los actos perlocutivos, ya depende de quien los enuncie. Defender las libertades políticas públicamente pero impedir que lo ilocutivo se convierta en perlocutivo si alcanza la mayoría es una posición cuanto menos perversa. Esto habría que explicarlo, porque la alternativa a la perlocutividad democrática, efecto de la deliberación, no es otra que la performance. Y ésta puede ser violenta. No convendría, ¿verdad? Sin aceptar este breve razonamiento lingüístico no veo democracia posible, sino pura estafa. No hay Estado de Derecho si no se pueden incoar los hechos discursivamente y sólo queda el pasaje al acto. Ello sería la mejor demostración de que la ley no está por encima de todos, sino que algunos están por encima de ella... 17 de septiembre.


🞿A ver cómo lo explico, porque como ando defendiendo que el referéndum catalán no puede ser ilegal hay quien me argumenta que hay que referéndums que sí lo pueden ser. Yo sería el primero que me enfrentaría a un referéndum sobre la reimplantación de la pena de muerte, la ilegalización del aborto o la reversión del matrimonio entre personas del mismo sexo. El problema es como siempre la agenda neoliberal: nos han metido en la cabeza que la realidad es como es y que no hay más remedio que preservarla. Es el There is no alternative de Margaret Thatcher. Rajoy ha evitado escrupulosamente que el problema de Catalunya tuviera un tratamiento político y negociado y se ha limitado a considerar la Constitución como si fuera una naturaleza. Al final resulta que el neoliberalismo es una especie de conservacionismo, de ecologismo de la desigualdad a la que tratan como un rasgo ontológico del mundo y todo lo que se oponga a ella es un atentado al realismo.
Es decir, el PP se ha comportado como un absoluto irresponsable: aplica la ley (cuasi natural) constitucional y no tiene nada más que hacer. Por eso, mi argumentación estos días tiene que ver con la legalidad y no con la legitimidad. Un referéndum sobre la pena de muerte, y anda que cuando ETA estaba en su cumbre del terror no había voces desde el PP y sus brazos agitadores que la pedían, me parece ilegítima y apelo a la responsabilidad política de los gobernantes para no convocar algo que, desde mi punto de vista, atentaría contra los derechos humanos fundamentales: que el monopolio de la violencia que detenta el Estado (Weber) llegue al punto de poder decidir sobre la vida y su cese por medio de un acto burocrático (jurídico). Pues bien, tratar la auto-determinación de Catalunya como un problema de este tipo me parece una manipulación abominable y extraordinariamente torticera. Y, ojo, creo que ambos referéndums sería legales. Pero no es lo mismo someter a sufragio un problema político que un problema de moral humana fundamental (pena de muerte, aborto, derechos básicos, etc.). En el primer caso le preguntas al Pueblo. En el segundo, normalmente, a una masa enfurecida y vengativa. En el caso político puedes establecer posiciones partidarias (los catalanes tienen legítimo derecho a ser independentistas o no y a organizar una alternativa política colectiva según defiendan una posición u otra. En el caso de los derechos fundamentales, no estamos hablando de lo mismo en absoluto. Ambas son decisiones políticas, pero deben ser tomadas por sujetos políticos diferentes.
Lo terriblemente inmoral de Cs y PP es que han querido tratar el problema catalán como se trataría la pena de muerte o el matrimonio homosexual y como si la defensa de su postura fuera un cuestión que atañe a la dignidad humana de los españolistas y no a sus intereses políticos y económicos. El derecho a no ser ejecutado por el Estado es un derecho humano. El derecho a que se considere el territorio donde vives súbdito de un Estado, no. En fin, que amparándose en la legalidad y el constitucionalimo se está tratando el derecho de los españolistas catalanes a ser españoles como si fuera un derecho humano fundamental no sujeto a decisión política. Y no lo es. El derecho a decidir (si una cosa o si la otra) sí. Esa es la diferencia. El españolismo es una opción política paritaria y por tanto sujeta a ganar o perder, como las demás. No es un derecho fundamental de una minoría racial o de una opción de género que sufre la desigualdad, o de un colectivo con necesidades especiales que deba ser protegido por la ley.
No sé si me he explicado de una forma mínimamente inteligible. La cuestión es sutil y peliaguda y no soy jurista ni filósofo moral… 18 de septiembre.


Paradojas del centralismo. Les va a costar un riñón la invasión por tierra. Y por aire, de El Prat no salen.