domingo, 5 de noviembre de 2017

Mirant Cap a Catalunya. (Comentarios sobre el Procés, 6)


  •  Son, como casi todas en esta serie, intervenciones en facebook recopiladas. Algunas son errores de apreciación fruto del momento, pero espero que se juzguen más bien como coyunturales y puntuales, y no dañen el fondo del razonamiento. Yo sigo sospechando que el Govern no ha mostrado sus cartas completamente, pero, de momento, su encarcelamiento y el exilio de Puigdemont parecen evidenciar que no hay el pacto con Rajoy que yo he pensado en el pasado. Por un puro ejercicio de honestidad, dejo mis intervenciones exactamente como las puse en las redes sociales en su momento. No tengo ningún terror a equivocarme. 5 de noviembre.

Efectivament. I sóc el primer en reconéixer que vaig expressar dubtes de que el catalans estigueren a l'altura de la dignitat d'un poble i no es quedaren només en ser "una societat" com España, França o Alemanya. Eren dubtes sense fonament. Les CUP tenen molt a veure. Llàstima que al PV no tinguem quelcom paregut. A Madrid,prefereixen fer travesses amb Carmena. És lo que té saber més que ningú de lluita de classes.  I Volent ser estat, hem aprés a ser poble. 6 de octubre.
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Cuando oigo hablar de la imperiosa necesidad de diálogo entre las instituciones catalanas y el gobierno español, que se repiten estos días, no dejo de evocar estas páginas geniales de "La Ciudad de los Prodigios" (1981) de Eduardo Mendoza escritor barcelonés y que para mí es una de las grandes novelas escritas en castellano en el Siglo XX (y mira que las hay, sobre todo latinoamericanas). Cuenta la visita, esta novela de hace 30 años, de dos emisarios del Ayuntamiento de Barcelona envíados a Madrid en 1886 a pedir permiso al gobierno de España para organizar la que a la postre sería la Exposición Universal de 1888. Leedla hasta el final, por favor, los que no hayáis leído la novela, porque tal vez entendáis muchas cosas de la situación actual de "falta de diálogo" de la que todos hablan. Episodios como éste están grabados a fuego en la memoria histórica de los Catalanes, que empieza mucho antes que la de los madrileños que se empeñan en habar sólo desde 1936. Es largo, pero merece la pena:
"Cartas similares eran frecuentes en la prensa local de entonces. Otros expresaban sus reservas de modo más conciso, como un diario del 22 de septiembre de 1866, que encabezaba su editorial con este epígrafe: "Comercialmente hablando, ¿constituye la Exposición un beneficio o una plaga?" Con todo, la oposición al certamen en general fue tenue. La mayoría de los ciudadanos estaba dispuesta aparentemente a arrostrar los riesgos de la aventura; los demás sabían por experiencia que lo que las autoridades decidían siempre se llevaba a cabo; varios siglos de absolutismo habían enseñado a la gente a no malgastar tinta y talento. También influía en la opinión pública un factor importantísimo: que la primera Exposición Universal que se celebraba en España se celebraría en Barcelona y no en Madrid. Este hecho había sido ya comentado en los periódicos de la capital. Estos mismos periódicos habían llegado a la conclusión penosa pero incuestionable de que así había de ser. "Las comunicaciones entre Barcelona y el resto del mundo, tanto por mar como por tierra, la hacen más apta que ninguna otra ciudad de la Península para la atracción de forasteros", dijeron. Con esto se quedaron contentos, como si la elección de Barcelona como sede del certamen la hubieran hecho ellos. Estos argumentos, sin embargo, no conmovieron al Gobierno. Ustedes se lo montan, ustedes se lo pagan, vinieron a decir. En esa época la economía del país estaba tan centralizada como todo lo demás; la riqueza de Cataluña, como la de cualquier otra parte del reino, iba a engrosar directamente las arcas de Madrid. Los ayuntamientos atendían a sus necesidades mediante la recaudación de contribuciones locales, pero para cualquier gasto extraordinario debían acudir al Gobierno en busca de una subvención, de un crédito o, como en el caso presente, de un chasco. Esto suscitaba entre los catalanes un sentimiento de solidaridad que acallaba las críticas. Por este lado, comentó Rius y Taulet, nos hacen un favor; por todos los demás, la puñeta. En eso no había desacuerdo. Con Madrid acabaremos a palos, pero sin Madrid no iremos a ninguna parte, dijo Manuel Girona. Era un financiero de renombre; a la sazón desempeñaba además la presidencia del Ateneo. Tenía fama de no perder jamás la compostura: Dejemos para mejor ocasión los desahogos temperamentales y hagamos frente a la realidad, propuso: hay que pactar con Madrid; será una humillación, pero la causa bien lo merece. Con estas palabras quedó zanjada la discusión y se dio por concluida la sesión, que se había celebrado un miércoles en el restaurante "Las siete puertas". El domingo siguiente, después de oír misa cantada, salieron hacia la capital dos delegados de la Junta.
Viajaban en un carruaje que el propio Ayuntamiento había puesto a su disposición; este carruaje llevaba en cada portezuela unas molduras con el emblema de la Ciudad Condal.
En unos cartapacios enormes de piel de cocodrilo llevaban la documentación relativa al proyecto y en varios baúles asegurados con cuerdas a la parte posterior del carruaje llevaban muchas mudas, porque preveían una ausencia larga. Y así fue: apenas llegados a Madrid se instalaron en un hotel. A la mañana siguiente acudieron al Ministerio de Fomento. Su llegada causó gran revuelo: de Barcelona habían traído y ahora llevaban puestos los vestidos y capas que en su día habían pertenecido a Joan Fiveller, aquel valedor legendario de la ciudad. En el transcurso de los siglos la lana de estas ropas se había ido convirtiendo en borra y las sedas en una especie de telaraña. Al paso de los delegados, que portaban los cartapacios con ambas manos, como si fueran ofrendas, las alfombras del Ministerio iban quedando cubiertas de un polvo pardo. Estos dos delegados se llamaban respectivamente Guitarrí y Guitarró, dos nombres que de no ser reales parecerían inventados para la ocasión. Fueron conducidos a un salón de techo altísimo, artesonado, donde sólo había dos sillas de estilo renacimiento, bastante incómodas, y un cuadro de tres metros de alto por nueve de largo, del taller de Zurbarán, que representaba un viejo ermitaño de piel cerúlea, cubierto de escrófulas y rodeado de tibias y calaveras. Allí se les hizo esperar más de tres horas, al término de las cuales se abrió una puerta lateral, semisecreta, y apareció un individuo de rostro abotargado y patillas de boca de hacha que llevaba una casaca cubierta de entorchados. Al punto los dos delegados se pusieron en pie. Uno de ellos acertó a murmurar al oído de su compañero: !Santa Quiteria, su sola mirada ya infunde espanto¡; la larga espera había debilitado su sistema nervioso. Los dos hicieron una profunda reverencia. El recién llegado, que no era el ministro, sino un ujier, les comunicó con sequedad que el señor ministro no podía recibirlos ese día, que tuvieran la bondad de acudir de nuevo al Ministerio al día siguiente a la misma hora. La confusión provocada por el vistoso uniforme del ujier fue la primera de una larga serie: los delegados de la Junta se movían en un medio que les era ajeno; no sabían qué actitud adoptar en aquella ciudad de tabernas y conventos, vendedores ambulantes, chulapones, alcahuetas, llagados y mendigos, en mitad de la cual existía un mundo aún más extraño, hecho de oropeles y ceremonias, amenazas y prebendas, poblado por generales intrigantes, duques chanchulleros, curas milagreros, validos, toreros, enanos y papamoscas de corte que se burlaban de ellos, de su acento catalán y de su sintaxis peculiar. En idas y venidas del hotel al Ministerio gastaron en vano tres meses y sus correspondientes dietas, acabadas las cuales escribieron a Barcelona dando cuenta de lo sucedido y recabando instrucciones. A vuelta de correo les llegó un paquete remitido por el propio Rius y Taulet en el que había dinero, una reproducción en yeso de la Virgen de Montserrat y un mensaje que decía: "Valor, uno de los dos tendrá que ceder y por Dios bendito que no vamos a ser nosotros". Los pobres delegados apenas salían de su hotel, donde el servicio, familiarizado ya con su presencia y convencido de que no cabía esperar de ellos muestras exageradas de liberalidad, no se preocupaba de cambiarles las toallas ni las sábanas ni de pasar el plumero por el mobiliario escaso y desvencijado. Para ahorrar los dos compartían con grandes estrecheces el mismo cuarto y se hacían el desayuno y la cena allí mismo, con el agua caliente de la bañera. Lo que más les hacía sufrir, con todo, eran las visitas matutinas al Ministerio. El enjambre de zánganos y sablistas que parecía habitar en sus corredores y antesalas les había compuesto unas coplillas hirientes que oían tararear por doquier a su paso. Los más allegados al Ministerio les gastaban bromas aún más vejatorias, como colocar cubos llenos de agua en los dinteles de las puertas que habían de cruzar, tender cables en el suelo para hacerles tropezar y acercarles velas encendidas a los faldones del traje para chamuscarlos. Algunos días al entrar en la sala de espera encontraban las dos sillas ocupadas por otros peticionarios más madrugadores quienes, avezados a este tipo de situaciones y endurecidos por toda una vida de plantones, lisonjas, suplicatorios, gestiones y desengaños fingían no reparar en su presencia y en las tres horas rituales que duraba la espera no les cedían el asiento ni un minuto. El ministro seguía sin recibirlos. Todos los días, tras esperar en aquella sala cuyos mínimos detalles conocían ya al dedillo, se abría la puerta semisecreta, entraba el ujier de las patillas y les tendía en una bandeja una nota apresurada en la que el ministro les notificaba que aquel día no les podía atender como habría sido su deseo. El desparpajo con que usaba aquí y allá expresiones y vocablos de germanía hacía a menudo ininteligible estas notas, lo que aún angustiaba más a los delegados, que se iban con la duda de si habían o no habían entendido bien las indicaciones del ministro, los cambios de cuyo humor trataban de vislumbrar en los más leves indicios.
En ocasiones y tras mucho vacilar y discutir entre ellos respondían a estas notas con otras. Para eso se habían hecho imprimir en un establecimiento especializado de la calle Mayor unos saludas en cuyo encabezamiento, por error o a sabiendas, salió impreso el escudo de Valencia en vez del de Barcelona, como ellos habían pedido. Corregirlo habría supuesto un mes de demora, por lo que hubieron de resignarse. En estos impresos escribieron: "Nos hacemos perfecto cargo de que V.E., cuya vida guarde Dios muchos años, anda en extremo ocupado, pero nos permitimos porfiar, con el debido respeto, habida cuenta de la trascendencia de la misión que nos ha sido encomendada", etcétera. A lo que respondía el ministro al día siguiente con expresiones como "ir con la hora pegada al culo" (por ir justo de tiempo), "ir de pijo sacado" (por estar abrumado de trabajo), "ir echando o cagando leches" (por ir a toda velocidad), "sanjoderse cayó en lunes" (con lo que se invita a tener paciencia), "bajarse las bragas a pedos" (de dudoso sentido), etcétera; y se despedía diciendo: "!hasta la siega del pepino¡", o cosa parecida. "Tal vez dispondría V.E. de más tiempo", acabaron por replicar los delegados, "si no malgastara V.E. tanto en hacer donaires". Por las noches escribían a sus familias, en Barcelona, cartas preñadas de desazón y añoranza. La tinta presentaba a veces borrones causados por alguna lágrima incontenible.
Mientras tanto en Barcelona la Junta Directiva de la Exposición Universal, presidida por Rius y Taulet, no dormía.
Enfrentemos a Madrid con los hechos consumados, parecía ser la consigna. Los proyectos de los edificios, monumentos, instalaciones y dependencias que debían integrar el recinto de la Exposición fueron encargados, presentados y aprobados y las obras dieron comienzo a un ritmo que los fondos disponibles no permitían sostener por mucho tiempo. Cuando todo el parque de la Ciudadela estuvo patas arriba el Ayuntamiento invitó a los corresponsales de prensa a que lo visitaran. Como acicate a su interés fueron obsequiados con un banquete cuyo menú da testimonio de la vocación cosmopolita de los anfitriones:
"Potage: Bisque d.écrevises á l.américaine. Reléves: Loup á la genevoise. Entrées: Poulardes de Mans á la Toulouse, tronches de filet á la Godard. – Legumes: Petit pois au berre. – R4ts:
Perdreaux jeunes sur crustades, galantines de dindes trufées.
– Entremets: Bisquits Martin decorés. 
– Ananas et Goteauv. – Dessert assorti. 
Vinos: Oporto, Ch1teau Iquem, Bordeaux y Champagne Ch. Mumm". 
En los discursos que cerraron el banquete se dio por cierta la fecha de inauguración (primavera de 1887); reseñas elogiosas del acto aparecieron en numerosas publicaciones. También se hicieron unos carteles de propaganda que fueron colocados en las estaciones de ferrocarril de toda Europa; se cursaron invitaciones a corporaciones y empresas españolas y extranjeras animándolas a participar en el certamen y se convocaron, como era costumbre de la época, varios concursos literarios. La respuesta de los futuros participantes fue tibia, pero no nula. A fines de 1886 aparecen consignadas ya en la prensa las primeras concesiones de servicios. "El servicio de water–closets y lavabos se ha adjudicado, sujeto en un todo a las condiciones que ya se conocen, al Sr. Fraxedas y Florit. Este inteligente concesionario se propone tener en dichos establecimientos un servicio completo de toilette, dotándolos de salones provistos de todos los accesorios convenientes, ropa blanca, jabones y objetos de perfumería. Habrá también en todos ellos una sala especial para la limpieza del calzado, y un número prudente de mandaderos a disposición del público y de los expositores, para llevar recados y transportar a domicilio los efectos comprados en la Exposición. Felicitamos al Sr. Fraxedas y Florit porque comprendiendo lo productivo del negocio ha tenido el buen acierto de evitar que fuera explotado por extranjeros". El ministro de Fomento acabó por ceder. Era un hombre corpulento, de aspecto feroz, casi inhumano. A sus espaldas le llamaban "el Africano". No había estado nunca en Africa ni tenía con ese continente relación alguna, el epíteto se lo había ganado con su porte y su talante. Al enterarse del mote no se ofendió. Lejos de incomodarse adquirió la costumbre de llevar un aro colgando de la nariz. Recibió a los dos delegados de la Junta con extrema frialdad, pero el tiempo había jugado sin ellos saberlo a favor de éstos; el ministro quedó desarmado en su presencia. Las innumerables horas de espera, las angustias y los vejámenes padecidos los habían avejentado; a fuerza de convivir día y noche habían acabado por parecerse el uno al otro como dos gotas de agua y ambos al santo ermitaño del cuadro del taller de Zurbarán en cuya contemplación llevaban meses. En su presencia el ministro se sintió súbitamente cansado, todo el peso del poder inmenso que ostentaba se vino sobre sus hombros. Lo que debía haber sido un enfrentamiento titánico se convirtió en una plática fatigada, cargada de melancolía."
Mira que Eduardo Mendoza me ha hecho saltar lágrimas de risa muchas veces en sus libros. Aquí, cuando lo leí hace 30 años, recuerdo que casi se me saltan también, pero de pena y rabia. Así han conseguido los catalanes todo lo que tienen, que no es poco, Sr. Rodríguez Ibarra. Recuerden que cuando unos años antes el valenciano Luis García Berlanga quiso retratar satíricamente las miserias de España, también lo hizo relatando la visita de un madrileño a la perezosa y decadente oligarquía madrileña, para intentar sacar a flote su negocio (La Escopeta Nacional, 1988). Todos los periféricos no monolingües sabemos que con la administración de Madrid, diálogo y razón suelen ser herramientas inútiles. 7 de octubre.
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Hoy, Francis Mir, amigo catalán residente en México y que se declara abiertamente independentista, me ha definido como alguien que “se siente español”. Y le he contestado con prontitud: “me siento español pero me levanto catalán” En fin, un valenciano, como buen mestizo (de moro y catalán, no de español y catalán) debe ser un tipo que hace muchas sentadillas. Cuando el culo nos toca el suelo, españoles; cuando vamos de homo erectus, catalanistas. Pero a su vez, le he dicho en seguida que “jamás me he sentido a gusto en la definición de español”. Y es absoluta verdad. La España franquista y su herencia, esta España manejada por élites desde Madrid (capitales económicos tanto como intelectuales, tienen allí su sede y su paraíso fiscal, como está viéndose estos días, que abandonan las ratas el barco catalán) utilizando mi lengua madre, el castellano, como arma de demolición masiva contra mi lengua hermana, el catalán (como somos los mestizos, en Valencia la solemos llamar valenciano), y contra todas las culturas de periferia, incluida la andaluza o la asturiana, pues no me gusta nada.
Lo que pasa es que tampoco me defino como independentista, aunque comprendo el sentimiento perfectamente y lo hago mío con frecuencia. Para un independentista, la independencia es una meta. Para mí, no. En este momento está ciego cualquier demócrata sincero que no vea que apoyar al pueblo de Catalunya es el camino. Y entre que los quiero personalmente, entre que los admiro profundamente, y entre que sus enemigos coinciden casi al 99% con los de mis objetivos, pues los estoy apoyando con enardecimiento, ciertamente. Pero yo lo que pretendo ser es un demócrata radical (antes se decía revolucionario, pero la palabra fue devorada por el extremismo violento y quedó inservible, al menos temporalmente), y por lo tanto, me siento concernido por la multitud y su lucha. Y apoyo a los pueblos y a las naciones en la medida en que son una herramienta de la multitud para convertirse en demos y alcanzar el poder, no como un fin absoluto. Puedo ser populista, nacionalista o socialista, pero mi telos es comunista (sí, otra palabra que Stalin o Kim Kim Il-sung, quemaron bastante pero que se está reivindicando mucho más allá del estatalismo soviético). Me interesa inventar lo común. Por eso, apoyo a las naciones y los pueblos sin Estado. Catalanes, palestinos o kurdos. Pero –se lo decía el otro día a mis alumnos- jamás se me habrá oído defender a un Estado. Ni a Alemania, ni a Francia, ni a Rusia, ni a España, ni a Suecia. Ser nacionalista con Estado es ser un autoritario con vocación supremacista. Ser nacionalista sin Estado propio, esto es, sometido a un Estado que no se identifica con tu pueblo, es ser un libertario. Todos los que mamamos el tardo franquismo y la transición lo sabemos. El Grito era: “Libertat, amnistia i Estatut d’Autonomía”.
Fíjate si lo gritamos alto que se lo regalamos hasta a Madrid, que no le hacía ninguna falta. Lo tercero. Las dos primeras, como a todos. Explícaselo tú a ellos. Yo ya no sé cómo. En fin, que leo esta tarde en eldiario.es que quien ha salido ganando con la Espantá de Puigdemont es Pablo Iglesias. Es que no pueden imaginarse proceso ni juego alguno, de suma cero o de raíz cúbica de res catorce, si quien juega no es madrileño. Jugada ganadora de Pablo Iglesias, lo titulan. Claro, luego le silban a Piqué.
En fin, que toda mi simpatía para las CUP, toda mi afinidad. Han conseguido que el pueblo catalán actúe como tal, precisamente, porque borraron de un plumazo al líder. Un pueblo con cultura y lengua propia puede tejer su identidad sin necesidad de alienarse a un líder mediático. El 15M ha sido un proceso sin líder y el Procés lo está siendo. Porque Puigdemont, en fin… Pero, sin que sirva de precedente, y gracias a que el núcleo irradiador errejonista ha dejado desvencijada su arma de guerra, a mí la única solución que me parece viable es la que ofrece Podemos y lidera Ada Colau, visto desde el lado de los que nos quedaremos en el lado español -se quede Catalunya o no- y de los que pensamos que la Independencia no puede ser una decisión burocrática -qué la difierenciaría entonces del 155, que es un artículo puesto entre el 154 y el 156 por la rima, supongo- sino un gesto universal del pueblo catalán: el que lo incardina definitivamente en la libertad y dignidad del género humano. Espero no haber decepcionado a mucha gente. Esto de opinar en política es lo que tiene: te haces enemigos, a veces correligionarios, otras forofos. Pero casi nadie te perdona cuando se da cuenta de su opinión no te tiene tan atrapado como a él.
A mí, de momento, lo que me queda es bastante decepción con la izquierda orgánica madrileña -prensa, cargos políticos e intelectuales- que no con la gente en general, que han sabido estar a la altura de las circunstancias en todo el Estado, un amor renovado a Catalunya y una convicción de que el País Valenciano será mucho mejor si tiene al pueblo catalán cerca. A un lado de la línea (roja la llamaban los partidos españoles cuando tenían que pactar gobierno) o al otro. No habrá vallas, ni alambradas ni minas más que en las viñetas de El Roto, tranquilos. Es el ejemplo más acabado de esa decepción que sentimos, creo, la mayoría de los catalanoparlantes de España con la izquierda castiza acomodada de los madriles, a la que tanto parece que le molesta el ruido. Menos en agosto, en semana santa o en los puentes con sol, claro. Vienen a "crear empleo" como las multinacionales. 11 de octubre.
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No todos los catalanes son independentistas, repiten. Pero, menos los votantes de PP y Cs, la inmensa mayoría sí es catalanista. Eso parece que no lo saben. Más presión y por pura asfixia todos los catalanistas devendrán independentistas.



Benvolgut, Carles. Amb tota la legitimitat que em confereix ésser un valencià que porta mesos cremant-se personalment per defensar el drets de Catalunya i la democràcia a Espanya, cal que li diga que el victimisme tenia un recorregut i ja està esgotat. Els catalans i els ciutadans demòcrates de l'Estat Espanyol que els recolzem, necessitem ja un altra cosa dels legítims representants del poble català que seguir marejant la perdiu. Per favor / si us plau, cal un lideratge clar i amb propostes. 21 de octubre.
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Es lo que he visto en un telediario, y no sé lo que tendrá de representativo, pero en varios ayuntamientos catalanes, tras la declaració del parlament, se ha arriado no solo la bandera española, sino también la europea. Me ha parecido un gesto de una radicalidad democrática y de una solidaridad con los pueblos de Europa inaudita. El pueblo catalán no es la burguesía catalana, evidentemente. No se trata de hacerse un huequecito como un estadito más inserto en las instituciones internacionales que le roban soberanía a los pueblos y se la regalan a los capitales. Los estalofascistas españoles que no entienden nada harían bien en callarse de una maldita vez. Éste es un movimiento radical y universal, es una lucha contra las fronteras, no para multiplicarlas. Calumnias y más calumnias. Una proclamación de independencia es una revocación de un Estado y del orden internacional que mutila a los pueblos, bombardea a las poblaciones, asfixia a los refugiados y abre las compuertas a los capitales. Quien no lo vea así, o está ciego o tiene intereses (no sólo económicos, no soy paleomarxista) que no quiere confesar. Vixca Catalunya i vixca el génere humà! Amb un bon cop de falç.No sé si alegrarme mucho por Catalunya hoy. Pero por Siria y por Palestina nadie me va a robar la alegría. 27 de octubre.
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No me desdigo ni una coma de que lo que he dicho antes del pueblo catalán (dejo en comentario el enlace), porque no es incompatible de lo que voy a decir de las élites. Las caras de funeral de JxSi y la alegría sincera de las CUP, así como la honesta posición -lo digo con sinceridad total- CSQP esta tarde y la disolución del Parlamente y elecciones para 21D me reafirman en lo que dije hace algunas semanas. Me da toda la impresión de que todo estaba pactado entre Puigdemont y Rajoy: tú no te bajes del burro de la DUI, y así no pierdes votos, que una cosa es declarar la Independencia y otra cosa es que la izquierda te barra electoralmente. Yo te aplico el 155 y lo resolvemos deprisita porque no tengo recursos para gestionar y controlar Catalunya sin desplegar el ejército y montar un escandalazo internacional. Que hoy haya hablado Albiol en catalán y Arrimadas no, también me hace pensar que tenía órdenes claras de empezar la campaña electoral. De momento, veo a Rivera y Sánchez (e Yceta) como la Charito. Todos quieren quitarse al niñato falangista de en medio, que ya ha cumplido su función. Veremos al Albiol más moderado del mundo. Ahora bien, el golpe va sobre todo contra las CUP y secundariamente contra los comunes. Me preocupa poco, si las CUP no caen en esa negra melancolía tan típica de los activistas semiprofesionalizados y siguen haciendo valer lo mucho que han conseguido en organización y solidaridad popular y no lo libran todo a un triunfo del independentismo que ha sido un magnífico camino y nunca el objetivo final. Creo que el soberanismo es una magnífica herramienta de progreso y está más vivo que nunca. Si Colau y Albano Dante Fachín hacen piña con ellos, serenando no su radicalidad, sino sus estribaciones más intransigentes, Catalunya tiene mucho ganado. Y Podemos y, en general, la izquierda española tiene la decencia de tomar apuntes, tendremos mucho ganado todos.
Y no sólo los ciudadanos del Estado Español, como he dicho hace un rato antes de saber la decisión de Rajoy. Yo no soy nada pesimista. El pueblo catalán se ha medido contra las élites del europeísmo neoliberal y le ha ganado más batallas que nadie en sesenta años. La cosa estará como sea pero mal, seguro que no. 27 de octubre.
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No soy fan de la estadística para nada, más bien al contrario: pienso que es veneno paralizante y conservador, al menos cómo se utiliza por la ciencia política y social neoliberal. Ahora bien, hay una estadística que me daría mucho morbo: saber cuántos apellidos xarnegos hay detrás del soberanismo/independentismo (así como Gabriel, Rufián o Fernández) y cuantos ochoapellidoscatalanes hay del lado del constitucionalismo españolismo. Igual, nos llevábamos alguna sorpresita, en la dirección de ver cuánto tiene el independentismo de movimiento emancipatorio y cuánto de esencialismo étnico e identitario.... El resultado, por sí mismo, como todas las estadísticas, no significaría ("querría decir") nada, pero sería cuanto menos interesante. Ahí lo dejo. 1 de noviembre.


sábado, 4 de noviembre de 2017

El antinacionalismo como pensamiento neoliberal hegemónico. (Comentarios sobre el Procés, 5)


 



Intereconomía en estado puro.

Antinacionalismo y microneoliberalismo en la izquierda española

Yo no tengo nada en contra de España. Ni de los españoles. Ni de los catalanes que no quieren la independencia. Ni, incluso, si existiera, del nacionalismo español. Mi enemigo, en todo caso, es el soberanismo frío de los españolistas. El nacionalismo español defendería, con acierto o error, la lengua y la cultura española ante los peligros que puedan acecharla. El españolismo soberanista, no. Recuerdo perfectamente cuando hace unos años Évole le preguntó, a cuenta de las políticas catalanas de defensa de la lengua, si él no vería con buenos ojos que, en caso de ser atacado o puesto en peligro el español por la expansión del inglés, el gobierno central hiciera políticas que defendieran el castellano. Dijo que no, que eso sería impedir que la gente se buscara la vida. Literal. Neoliberalismo puro: nada más importante que el mercado, que cuando se dirigen a la clase obrera –esto es, a todos los que no somos dueños de los medios de producción con los que trabajamos-, con el fin de estafarla, llaman eufemísticamente “creación de empleo”. Pero no hace falta irse tan lejos para buscar comportamientos miserables. Creo que cualquiera que se sienta nacionalista español debió sentirse ayer indignado y humillado con la actitud de Rajoy ante Trump, mendigando aprobación frente al catalanismo. Un españolista, no. El soberanismo neoliberal españolista no cuenta con la vergüenza entre sus registros afectivos. Basta con el imperio de la ley. Y el monopolio de la violencia. 27 de septiembre.
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Dos decepciones hoy con gente que creía que era de otra manera. Estaba empezando a pensar que la izquierda madrileña estaba entrando en razón, con la cuestión catalana. Soy un ingenuo. Prepotencia absoluta, juzgando a los periféricos como niños enfermos que no sabemos qué queremos. Uno, que tiene una viñeta de El Roto, el pseudoizquierdista catalanófobo más conspicuo de España como foto de portada. Y soltándome estadísticas, porque cómo no va a saber él más como madrileño con estadísticas, que un valenciano que comparte lengua y cultura de toda la vida con Catalunya. Otro, que podría tener un cierto respeto intelectual de mi parte, diciendo que lo de los catalanes es juego de niñatos de clase media (como el 15M, dice). Vamos que si no es útil en Madrid, cualquier reivindicación territorial es una mariconada. Cosas de complicidad con las élites. Por eso, no entenderán en su vida a las CUP. El paletismo monoligüe es tremendo. Un amo es quien te explota. OK. Pero quien se mete en tu casa, te impone su lengua y su legalidad centralista y te hace súbdito de sus instituciones extranjeras, también. Qué jodido es que vean eso desde el centro de la Península Ibérica. Claro, para ellos es natural. Los raros somos los otros que no sabemos qué queremos.
Ese paternalismo chulapo del izquierdista madrileño, dicho sea de paso, lo veo mucho más en los hombres que en las mujeres. Hoy uno me ha llamado paternalista a mí. Manda huevos. No, mira, no. Si miraras un poquito más allá de tu ombligo, verías que los valencianos progresistas hemos mirado siempre a Catalunya con respeto, admiración, cierta envidia de su dignidad y con germanor, palabra que no sale de las narices traducir. A estos falo-gozantes madrileños de izquierda les rogaría que trataran a Catalunya como las mujeres empoderadas de su entorno les exigen que las trates: si quieres apoyar la causa del feminismo, al lado o detrás de las mujeres y calladito. No pontificando y teorizando por tu cuenta porque te saldrá el machista que llevas dentro. Pues con Catalunya igual. Apoya, madrileño, pero no se te ocurra liderar ni aconsejar porque te va a salir el colonialista hispánico que llevas en tu interior. Ah, y si vienes a la costa de veraneo, interésate un poquito por los pueblos que hay alrededor de tu apartamento, por su lengua, su historia, sus costumbres. No te limites a comer tu paellita de marisco. Y no digas que vienes a veranear al Levante. En todo caso, al sur. Al sur de Catalunya. Nos llamamos País Valencià y de Catalunya sabemos más que tú, porque al menos cuando hablan los entendemos. Si oyerais hablar una sola vez a Anna Gabriel en su lengua y no en la del amo, os cagabais encima del ataque de lucidez. Sentimos no vivir todo el rato subtitulados. En fin, soy un ingenuo y, de tant en tant, em porte aquestes decepcions. (Google translator, si no lo has entendido).
Con la metida de pata del Borbón ayer podríamos tener un gran futuro por delante. Dejaos de pedir diálogo de una puta vez y escuchad en vez de hablar. Echarle la culpa a Puigdemont al mismo nivel que a Rajoy, como hace algún otro izquierdista madrileño hoy también, es como decir que la culpa del hambre en el mundo la tiene el hombre del saco. Temo mucho a estos izquierdistas que ven el centralismo como la razón o la naturaleza. Mucho. Pueden volver a cagarla con sus diálogos. Callad de una puta vez y escuchad. Si escribo en castellano es para que me entendáis. De nada.
(Hay mucho dolor y mucha rabia en las palabras de arriba. Así que si te joden pasa de largo. Estoy deseando cagarme hoy en muchos muertos. No me des la oportunidad). 4 de octubre.
  •       Este estado tuvo 122 likes y fue compartido 36 veces  además de muchos comentarios de adhesión y comprensión. Traigo el dato para que se entienda la enorme decepción de la izquierda catalano-parlante (valenciana y catalana, pero supongo que también balear) con la posición fundamentalista y la enorme incomprensión de mucha izquierda española y, sobre todo, madrileña. En el oficialismo de Podemos, pero también entre sus críticos. Dejo el enlace por si alguien quiere leerlo directamente: https://www.facebook.com/joseantonio.palaoerrando/posts/1491531880939360



Aznar como precursor del Antinacionalismo neoliberal.


Tengo que encontrar tiempo, porque le estoy dedicando al Procés casi tanto como Puigdemont. Desde luego mucho más que Rajoy y su secretario Felipe. Pero hay que poner negro sobre blanco algo que para mí es más que evidente, pero me doy cuenta que no para todo el mundo. La España del españolismo neoliberal, que pretende vendérsenos como el Estado más antiguo de Europa, no es un Estado sino una ideología muy concreta, que no tiene más de 20 años y que tuvo un inventor muy identificable y datable: José María Aznar. Que contó. eso sí, con dos compinches de lujo reclutados entre el más burdo paletismo peninsular: José Bono y Juan Carlos Rodríiguez Ibarra. Es un centralismo menos jacobino que eichmanniano, banal y maligno. Pero disfrazado de una frialdad falsamente racional, casi cibernética, diría yo, que acabó haciendo pasar a las dos regiones más subdesarrolladas y sometidas al imperio de sus oligarquías, y con menor PIB, como La Mancha y Extremadura, como adalides del racionalismo constitucional y prensentando a los dos territorios más desarrollados y donde la modernidad más había avanzado del Estado Español, Catalunya y Euskadi, como presas de un provincianismo folclórico y supersticioso.
Fue una estrategia ideológica implementada contra Ibarretxe y contra el tripartito de Maragall y Carod. En Euskadi, funcionó en cierta medida porque ETA fue siempre, aunque el PNV intentara que no, el tendón de Aquiles del nacionalismo vasco. En Catalunya, sin embargo, el nacionalismo cobró un auge inédito como reacción contra la tremenda ofensiva centralista del aznarismo y el rajoyismo, secundados también por la población más paleta de Madrid o la Comunidad Valenciana.
Este españolismo forense, frío y eichmanniano no tiene nada que ver con una cierta cultura de la tolerancia por la diferencia que se había establecido en España desde mediados de los 70 hasta mediados de los 90, no exenta de tensiones, claro, pero sí mucho menos virulenta que la España que diseñó Aznar con la ayuda no precisamene de lo más granado de la clase intelectual catalana y vasca (Sabater, Azúa, Boadella, Juaristi…) y reforzada a su vez por dos figuras políticas totalmente despreciadas en sus territorios de origen, como Rosa Díez y Albert Rivera, considerados como simples trepas con ambiciones en la Villa y Corte por sus conciudadanos vascos y catalanes y que decidieron poner a sus países a los pies del neoliberalismo nacional-aznarista sin el más mínimo escrúpulo, creando dos partidos cuyo único ítem programático era el centralismo más salvaje, por ellos denominado antinacionalismo.
Esta deriva hay que contarla porque, en trato continuo con gente muy joven, veo que no tienen de idea de ella y pueden acabar creyendo que Rajoy es presidente del gobierno (prácticamente, jefe del Estado in pectore) por designación directa de los Reyes Católicos tras derrocar al Boabdil. Vamos, falta medio telediario para que la ilustre falsificadora de la historia, la Sra. Sáenz de (la Pinta, la Niña y la) Santamaría lo sancione así en Televisión (muy y mucho) Española.
(Para entender esto último, dejo enlace) 5 de octubre.
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De los inventores de feminazi, otro nuevo éxito viral: supremacista catalán. Ya me lo han llamado. Me ha hecho mucha ilu. Si me llamáis sucionegro o maricón de mierda, también os estaré reconocido.
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Aixó ho vaig dir el 7 de setembre.
"El componente de aventura, que lo tiene, del soberanismo catalán no es si van a topar con los Aparatos Ideológicos (la Constitución y las leyes) o los Aparatos Represivos (los tribunales y la ejecución de sus sentencias) del Estado Español, sino saber si detrás tienen un pueblo decidido a luchar sin cuartel contra ellos, o sólo una masa de ciudadanos-espectadores que se van retraer en cuanto se sientan personalmente amenazados en sus proyectos de vida privados. Esa es la X, y no estar a ver lo que hace el gobierno de Madrid. El máximo responsable de un proceso independentista es el pueblo. Las élites o vanguardias no tienen más que el protagonismo mediático. He ahí una emergencia de lo real -la reiterada fisura entre la representación política y las formas de lo social- y hay que ver qué sujeto responde a ella. Un pueblo es un sujeto político. Una opinión pública es simplemente un objeto de cálculo." 7 de septiembre.
Xicoteta diferència. Ara el poble català es sap poble i també sap que no el representen ni el govern de Barcelona ni el de Madrid. Jo pense que el 1-O ha estat una gran victòria. No de les elits catalanes sinó de una multitud esdevenint poble. La Independència, perdoneu-me si us sap greu, és secundària. El que és reialment important es que aquesta és la primera experiència d'autèntic protagonisme d'un poble a l'Europa Occidental des de la Segona Guerra mundial. Com a demòcrata i com a esquerrà jo em sent triomfador. El meu recolzament a Catalunya continua i no té res a veure amb la independència. O sí, com vullguen. Són un dels pobles que més admire de tota la Història del gènere humà. Per moltes coses. Això no ha canviat.
Y sí, os digo a algunos izquierdistas madrileños: esto ha sido una lección de lucha de clases y una lección de cómo se legitima una hegemonía contra un Estado, sus jueces, su policía y su ejército. Tomemos todos nota.10 de Octubre.
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Yo sigo pensando que remar a favor del derecho a decidir de los catalanes -a no confundir con la independencia, que eso es lo que han de decidir ellos- es bueno para España. Para todos y cada uno de sus territorios. Porque la España a la que me opongo es la franquista, que desgraciadamente el PP sigue manteniendo viva. Para eso, es fundamental que el resto, empezando por los valencianos y siguiendo por los madrileños captemos ese campo sentimental de lo catalán. Porque el 90% de la política es sentimiento y no se trata de racionalizar, eso es precisamente lo que está haciendo el PP y Cs, como llevo señalando estos días, con su frío legalismo neoliberal. Y por eso hago lo que hago y no cejo. Y es por eso, también, que escribo preponderantemente en castellano. Busco el bien de España, que pasa, me repito, en buena parte por su catalnización. Decidan lo que decidan es en el Estado Español donde yo me voy a quedar. 8 de octubre.
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Hay dos grandes trampas lanzadas por el establishment y la prensa de derechas española en la que los izquierdistas españoles y, sobre todo, los cercanos a Podemos están cayendo como moscas.
1ª Darle un protagonismo y una relevancia a Puigdemont que no ha tenido nunca. Ojo, porque esa va a ser el arma principal contra Podemos si defiende, lo que como "ciudadano soberano español" -es lo que hay, no soy yo es mi circunstancia- yo no tengo tampoco más remedio que defender: un referéndum legal y pactado con todas las garantías.
2ª Desprestigiar a las CUP. Desde la derecha, son los radicales que tienen preso al PdCat, pero desde la izquierda se está picando el anzuelo de que son colaboracionistas de la derecha que han puesto el independentismo por delante de los derechos sociales y que si tal y que si cual. Todo es mentira.
Debido a las políticas del núcleo irradiador y del primer CCE de Podemos, éste se ha convertido en un partido como otro cualquiera, esto es, formado por cuadros y activistas que han hecho de la politica y el activismo un modus vivendi y una práctica profesional. No tienen mas implantación social que las actividades de Las Moradas y se comunican con "la sociedad" a través de la prensa, las tertulias y seminarios y cursillos magistrales, es decir, de una forma esencialmente disimétrica y tendencialmente elitista.
Las CUP son al contrario, una fuerza socio-política perfectamente implantada en el pueblo catalán, con amplias redes de solidaridad y colaboración y con una democracia activa y participativa. Con medios de comunicación propios como La Directa y representación en muchas escalas de la organización popular. No vivo en Catalunya pero leo y hablo el catalán y tengo muchos amigos catalanes que me tienen al día. Me parecen muy representativos aquellos que conocí por estar en la órbita de Podemos, como yo, y hoy apoyan a la CUP sin reservas. Y, muchos, como Anna Gabriel, David Fernández o Baños, son de un dignísimo origen charnego. Simplemente, están agradecidos con el pueblo que les dio oportunidades que España les negaba.
Sigo informando en castellano, a ver si alguien se entera más allá de la isoglosa catalana... Si despretigiamos a la CUP le estamos haciendo el trabajo sucio al PP/Psoe.
Cualquier matización, pregunta o añadido a lo que digo será muy bienvenida. 15 de octubre.
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Y ahora que sabemos ya que todos tenemos muchas banderas. ¿Comenzamos a defender pensiones, educación, sanidad y derechos?
Así reza uno de los muchos lemas que circulan entre los monolingües del Estado Español estos días. Informo: eso es lo que lleva haciendo la CUP desde siempre y con más ahínco desde que decidieron implicarse en el Procés. El PP español es el principal enemigo de todo ello y la Independència es una lucha contra las élites del capitalismo neoliberal a las que representa. Lo que pasa es que lo explican en catalán porque hablan para los catalanes de Catalunya y el monolingüe mesetario no tiene esa información. Anna Gabriel se ha hartado de decirlo.
No se ofenda nadie: dejaré de decir mesetario cuando deje de usarse la palabra "levantino" para referirse a los valencianos. Disculpas.
(Seguro que sale algún bienintencionado centro-ibérico diciendo "hombre no lo hacemos con mala intención, valencia (la minúscula es para darle más aire de literalidad a la cita) está en el levante" En el levante de Madrid, sí. En el occidente mediterráneo o al sur de Catalunya, también. Llámennos valencianos y refiéranse a nuestro territorio como País Valenciano y verán que usando bien la lengua no es imprescindible la brújula. Y más, una mal calibrada, porque en vez de señalar al norte, siempre señala al centro. Gracias)15 de octubre.




Si me piden nombres de grandes líderes nacionalistas del Siglo XIX, me quedo con Bolívar y Martí. Si del XX, con Zapata, Gandhi o Mandela. El núcleo duro de la ideología del PP es el hispanofascismo. Muchos supuestos izquierdistas de los territorios monolingües del Estado Español han caído en la trampa levantada en los 90 por el aznarismo y perpetuada por el rajoyismo de que toda reivindicación nacionalista es negativa y violenta. No paran de repetir que cuánta corrupción y cuánto recorte pero en cuanto Rajoy los manda cuadrarse por la unidad de la patria española se ponen firmes. Y cuando se ponen a defender al PP contra Catalunya ves las tremendas lagunas culturales que tienen debido, supongo, a la pésima educación recibida de los planes del PP en España, no contrapesada por una contracultura basada en el bilingüismo.
En el País Valenciano, la mentira pepera duró lo que la mentira del desarrollismo neoliberal. Veinticinco años horribles. Si cuando se acabó el pan y el circo se acabó la fiesta es porque teníamos una identidad nacional con la que resistir, por muy mermada que la hubiera dejado el hispanofascismo del PP. En la Comunidad de Madrid (no en la ciudad, evidentemente, porque buena parte de la burguesía madrileña reside fuera del municipio, cosa de la burbuja) o en Castilla y León, no.
En fin, para estos españolistas de la pseudo-izquierda monolingüe no hay diferencia entre el nazifascismo que asola Europa, xenófobo, homófobo y sexista que busca reforzar las fronteras y los Estados contra la emigración y los refugiados -y cuyos intereses defiende perfectamente el PP en las instituciones- y los nacionalismos como el catalán, el vasco (tras la derrota de ETA), el escocés, el irlandés (de Eire) o el flamenco, que buscan todo lo contrario: sacar a sus pueblos de la opresión de esos Estados. Mandela construyó una nación a partir de un montón de tribus para empoderarlas frente al racismo colonial. Gandhi se inventó una nación y un Estado donde sólo había un montón de territorios heterogéneos desde el punto de vista étnico, lingüístico y religioso, como modo de luchar contra el colonialismo británico. La idea de nación le sirvió para empoderar a toda esa masa poblacional y convertirla en un pueblo capaz de luchar contra esa opresión. Y le costó la vida: un hindú de extrema derecha, que ponía a la religión por delante de la nación, lo asesinó porque le parecía demasiado tolerante con los musulmanes. ¿No os parece esto familiar, visto el rebrote fascista que se manifestó hace unos días primero en Barcelona y luego en Valencia gracias al PP y sus televisiones y a los grupos de prensa de Madrid que están atacando al pueblo catalán sistemáticamente en nombre de una supuesta población (cáptese el matiz de diferencia entre ambos sustantivos) catalano-española que estaría viendo conculcados sus derechos?
Me está tocando una defensa del nacionalismo y del independentismo catalán que ni me hubiera imaginado tener que hacer en mi vida. Sobre todo, porque por más cercano que me sienta, va y resulta que es que no soy catalán. Pero no queda otro remedio, dadas las circunstancias de aprovechamiento de las corrientes hispanofascistas por parte del PP y Cs para perpetuar sus políticas devastadoras ultraliberales con el conformismo de amplias capas de la población española. Qué le voy a hacer si nací en el Mediterráneo, aunque el autor de la canción haya sucumbido también al síndrome de Estocolmo de los secuestrados por el españolismo de extema derecha. Visto lo visto el soberanismo catalán (que no es lo mismo que el independentismo, digan lo que digan) es una de las pocas ocasiones que va a haber a escala planetaria de que se encuentren Laclau y Negri. Quien no quiera siquiera contemplar esa posibildiad (hipótesis) lo hace por dogmatismo o fanatismo. No veo otra explicación.
Hitler, Musolini y Franco nunca fueron independentistas sino fascistas. Defendían un Estado de sus supuestos enemigos con el uso de la demagogia, el totalitarismo, la propaganda falsificadora, la masacre, la intoxicación, el silenciamiento de la razón y la calumnia. ¿Cómo van el PP y Cs a condenar el franquismo, hombre? Inopinadamente, defender el nacionalismo democrático de los pueblos sin Estado se ha convertido en la forma más urgente de defender la democracia en España. Cuando Simone de Beauvoir dijo aquello de “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”, igual estaba pensando en los catalanófobos españoles. 20 de octubre.
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"Cuando el derecho de autodeterminación lo exigen las partes más ricas hay que sospechar" A. Garzón.
Y cuando en tu manual no viene lo que pasa puedes tirarlo a la basura o seguir ciego toda la vida. Yo. 21 de octubre.
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El problema de la izquierda española monolingüe es que ha implementado la racionalidad para entender lo que pasa en Catalunya. Y claro, en ese campo siempre llevan las de ganar los neoliberales, como herederos legítimos de todos los totalitarismos engendrados por el capitalismo, y acaban teniendo que ceder a sus argumentos. Lo que habría que haber implementado aquí es la razón, que es mucho más antigua que la racionalidad de origen ilustrado. Un buen racionalista, alma bella kantiana convencida, fue Eichmann. Por eso fue un genocida y un tipo banal. En sus circunstancias, Albert Rivera o Rajoy hubieran hecho lo que él: aplicar el la ratio del beneficio y el riesgo para sacar el máximo partido posible. La Razón es otra cosa: implica el sentido común, la sabiduría, la contemplación de las emociones no estandarizadas, de las pasiones no calculables. Si todo se somete al cálculo de la ley estamos, valga la redundancia, en un totalitarismo. En fin, las declaraciones de Garzón que he puesto antes, de un paleomarxismo chato evidente, casan muy bien con esa racionalidad, como sus derrotados. Esta aceptación de la razón burguesa es la que ha convertido a la izquierda institucional en el bando cómodamente derrotado del sistema. Por eso, creo de todo corazón que cualquiera que quiera apoyar un rebasamiento del capitalismo ha de apoyar al pueblo catalán, aunque en su balance contable no le cuadren las cuentas. Entender un sentimiento es revolucionario. Sin enclaustrarlo, sin estandarizarlo, sin normativizarlo. El populismo nació con ese fin, pero el ansia capitalista de ganar le llevó a pensar en como usar las emociones y no en cómo integrarlas en lo político, que es otra cosa. Sin Errejón y su camarilla al mando, Podemos están reaccionando bastante mejor que antes, convendremos. Pero dentro hay mucho paleto aún que sigue confundiendo la koiné (el lenguaje) del hispanofascismo neoliberal con el sentido común. Por eso, la ultraderecha catalana se manifestó bajo ese lema. Nada de eso señores, el "seny" (el "trellat", para los del sur) tiene muy poco que ver con la racionalidad neoliberal. La sabiduría de los pueblos es mucho más antigua que el fordismo o el taylorismo, como patrones de vida. A este tipo de cosas me refiero cuando digo que cierto activismo y cierta militancias profesionalizadas comparten sin problemas la ontología del capitalismo. Aznar llenó España de gente sumisamente racional y la vació de gente sabiamente rebelde. Todos acabamos con una hipoteca: puro racionalismo y pura falta de "trellat" (o "seny"). 21 de octubre.

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¿Os habéis dado cuenta que los pobres españoles no tienen patria? No paran de repetir eso una y otra vez. Tal vez ofrecerles una patria en la que puedan reconocerse de una vez y desde que puedan reconocer al enemigo. Haría falta un nacionalismo radical democrático que venciera los limites del soberanismo. Me parece que eso es lo más necesario ahora. Atraerse a las CUP y dejar al PdCat solo. Creo que ahora sería una oportunidad de oro para ello. Un líder populista debería haber hecho siempre lo que me parece que está haciendo ahora Pablo Iglesias de una vez, de la mano de Colau. Ser una caja de resonancia del pueblo, no pretender constituir un núcleo irradiador. Encauzar el desborde multitudinario hacia un pueblo que nazca de ese común, no intentar inventarse uno con técnicas de márketing. Dejarse de propuestas socialistas y encarar por fin un comunismo que no se confunda con el Estado ni con el soberanismo. Una patria sin una identidad empoderada, sino con un deseo decidido. España está pidiendo ser algo a gritos. Porque de éste proceso lo único que va a salir es la conciencia de que el nihilismo neoliberal de los apátridas constitucionalistas, que odian a cualquier pueblo que se quiera empoderar, es un muñón inmenso sin mano para aprehender absolutamente nada.
(Sobre la necesidad de un proyecto de los Comunes para las próximas elecciones catalanas, en respuesta a una amiga). 23 de Octubre.
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Gran triunfo de Rivera y Rajoy que han conseguido que muchos españolitos vayan por ahí repitiendo que eso de tener una patria es un atraso (volver a los reinos de taifas me dijo, henchido de paletismo orgulloso uno de ellos el otro día) y que lo moderno es tener una especie de registro de patentes, por supuesto, dirigido por un registrador de la propiedad. Tú eres nación, tú no. Yo tengo el registro, dice el registrador. A mí todos estos modernísimos españolitos apátridas me dan la impresión de un equipo de empleados de El Corte Inglés mirando a los demás por encima del hombro porque van a jugar un partido contra los jefes y van a dejar que les ganen, como es su obligación. La máxima felicidad en la vida consiste en tener un jefe contento. Cuando se den cuenta que tras regalarles a los jefes la dignidad y la honorabilidad, ya no les queda nada más que sumarse a las manifestaciones de la extrema derecha para sentir algo, por miserable que sea, será demasiado tarde. 23 de octubre.
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Respecto a Catalunya, yo simplemente estoy defendiendo una patria que no es la mía de las amenazas del totalitarismo violento. Es lo mismo que hicieron Lord Byron en Grecia, Espronceda en París, Ernesto Guevara en Cuba o los brigadistas internacionales en la Guerra Civil de España contra el fascismo. La única diferencia es el heroísmo, que no es poca. Es la forma tradicional de extender la democracia. Luego está la colonial-neoliberal, a través de la violencia legalista, que es la opción de los Bush, los Clinton, Obama, Blair, Aznar y Rajoy. También hay una diferencia entre ellos , pero en este caso mucho más pequeňa. Se trata de atacar a una población con el pretexto de liberarla de un poder interno que supuestamente la oprime. Aquí la democracia es una simple excusa para imponer una legalidad construida fuera del ámbito de la soberanía interna de ese pueblo con el fin de legitimar una serie de intereses económicos y (geo)políticos exteriores. 24 de octubre.
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Bescansa se desmarca de la estrategia de Podemos sobre Cataluña
Luis Alegre, otro fundador del partido, coincide con la diputada en que "no puede renunciar a la construcción de un proyecto de país"
Pocas cosas de El País me creo, pero esta sí. La vida va poniendo a cada cual en su sitio. El Psoe os recibirá con los brazos abiertos. 25 de octubre.





Tengo 55 años. Como me dijo algún peronista (cuando le recordé tras insultar a Catalunya la relevancia que tuvo el apoyo de Perón en la supervivencia del franquismo) mejor que me vaya adar de comer a las palomas o, como me dijo, algún diputado de Barcelona en Comú, errejonista contumaz , que mejor que me fuera a una terapia que que me metiera en política. Puede. Pero lo que tengo claro es que he asistido a la llegada del hombre (bueno, fueron dos) a la Luna, a la Guerra de Vietnam, a varias guerras Árabe-Israelíes, a la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS, a la Guerra de los Balcanes y sus sucesivas independencias, a las Guerras del Golfo, el derrocamiento de Gadafi, a la Guerra de Siria, al 15M, a lo de Ucrania, a lo de Kosovo, etc. Pues bien, la impresión que tengo ahora, es que con el Procés es la primera vez que asisto a un hecho histórico y no a un evento mediático, es decir, que no asisto a un puro espectáculo totalmente controlado por las élites, sino a un desbordamiento popular en toda regla, y más a allá de todas la siglas, partidos y superpotencias (UE, USA, Rusia). Que Puigdemont parezca tan tonto y pusilánime me parece un gran síntoma: de que ahí hay un pueblo muy por encima de su líder. Si alguien me dice hace unos años, que Pablo Iglesias me iba a ir cayendo mejor con el tiempo, me da un ataque de risa. Y el caso es que desarticulado su entorno republicanísimo y jacobinísimo, el tipo no parece tan malo. Creo que Montero, Colau y Doménech tienen bastante que ver (probablemente, la gente de Compromís, aunque menos, también), desbancada la guardia pretoriana de cecupé, después casi toda en Recuperar la Mentira (o la ilusión, no me acuerdo). Es una impresión, esto de que es el primer acontecimiento histórico de verdad. Pero es muy fuerte. En Madrid, la gente lúcida apoyando. Otros a recuperar corralas o Bescansa. Hija de mi vida, si no te das cuenta de la importancia que tiene Catalunya para España y para Europa, o es que eres de derechas (hipótesis preferente) o es que eres muy, muy torpe (¿pueden ser las dos preferentes?). ¿De verdad no te das cuenta de que lo que se frustró hace dos años en un extremo del Mediterráneo con Tsipras, gracias al hispanofascismo intransigente, puede estar recuperándose en el otro? 26 de octubre.

El municipalismo es la lucha en dos momentos. Cuando todo está parado y lo único que se puede hacer es crear redes cotidianas de construcción de lo común. O cuando se ha ganado el gobierno y las principales instituciones del Estado y se trata, precisamente, de no perder lo ganado en las fases anteriores. Del primer caso, tenemos el ejemplo de las CUP, del segundo, muchas luchas en Latinoamérica, en donde las hay también del primero. Pero cuando un reino está a punto de caer, por la vía republicana, en uno de sus territorios, dar a entender las cuestiones de alcaldía de la capital de ese reino son más importantes que la lucha de un pueblo contra el Estado, porque, al no poder controlar esa lucha, la consideras una especie de ritual pequeño-burgués y de repugnante middle class, es muy reaccionario, pro-sistema y contraproducente para cualquier lucha emancipatoria. Es volver a las catacumbas cuando la lucha está en primera línea porque no sabes qué hacer con tu manualito estalopaleormaxista. Yo lo veo así, al menos. De ahí, que el frente municipalista, hasta dentro de unos meses, no me llame prácticamente la atención.
De ahi, también, por ejemplo, que esté escribiendo en redes continuamente y no en el blog o en prensa, ahora mismo. Esta trinchera, en este momento, me parece mucho más útil. En otros momentos será al revés. Hay que tener cierta conciencia de los momentos, los cauces y las prioridades. Y que sin ser ciudadano de Catalunya, le esté prestando ahora toda mi atención, aparte de que mi cercanía a la lluita del poble català sea mucho mayor que a la de otras partes del Estado, con las que tengo menos en común.
Bienvenidas, todas las críticas y reflexiones a este planteamiento. Por si me estoy equivocando. Como tengo un manual que me diga qué he de hacer, corro ese riesgo. Por otro lado, tengo la ventaja de que me costará darme menos cuenta de mi posible error en vez de reñir a la Historia (o realidad) porque no se aviene a la letra de un libro sagrado (o biblioteca), la muy caprichosa. 21 de octubre.
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Lo dice Alberto Sanjuán y yo lo he pensado siempre implícitamente. La Independencia Catalana y el 15M están completamente conectados. Lo curioso es que yo no lo haya dicho nunca.
Tres grupos de opinión que se opondrán a esto:
1)Los catalibanes que piensan que lo suyo es suyo, que obedece a un proceso inmanente e interno de la Histoira de Catalunya. Falso. Sin la crisis del régimen y la gente saliendo a la calle en todo el Estado, Catalunya seguiría presa del Pujolismo/Masismo. Cierto que el movimiento independentista es mucho más antiguo, pero éste movimiento con el que tantos simpatizamos no es aquél de los ayuntamientos, etc. sino su transformación popular. Es una sinergia: el movimiento independentista es mucho más antiguo, pero el 15M le ha dado un impulso distinto.
2) Los pijoprogres madrileños (aquí metonimia de españoles, sobre todo monolingües), que les encantaría ver en el 15M un movimiento hipijo, tipo up with people, sin dimensión política real. También falso: El impulso del 15M ha encontrado una tradición en la que encarnarse, precisamente en el soberanismo (no he dicho ni nacionalismo ni independentismo) catalán, que puede para España ser ese significante vacío que convierta la sinécdoque en metáfora. Luchar por el derecho a decididir de los catalanes es un germen de emancipación republicana para toda España. Imposible que hubieran tomado nota de ello en núcleo irradiador ilusionista, porque la claridad (y después la ilusión) les tenían completamente cegados.
3) Los estalibanes que contra Franco vivían mejor. Éstos dirán que sí, pero justo por todo lo contrario. Ambos son movimientos de los hijos de la clase media sin su conciencia de estufita de infrarrojos y flexo (imagen reunión célula años 70, estudio de radio pirata). Para ellos todo lo que no sea una sentada en Sol o frente a un ministerio, no vale. Eso sí, la gente sentadita y ellos con el megáfono, que no lo sueltan ni para ir a mear.
15M y Procés han significado la transformación de la Masa/Opinión Pública en multitud que quiere constituirse en Pueblo. Diferencia, en España el núcleo irradiador coaguló el proceso (con Bescansa y el entorno de Errejón como cabezas pensantes) En Catalunya, se dieron tiempo. Bendita corrupción del PdCat que permitió que no pudiera haber un liderazgo unipersonal y unipartidista, sino plural. Es un mal que ha venido por bien sin duda. Estoy por gritar Vixca el 3 per cent!!!. :D Porque fue la tumba del liderazgo burgués en Catalunya. 28 de octubre.


Así arrancan las encuestas en Cataluña
El promedio de sondeos coloca primero a ERC seguido de Ciudadanos y PSC. Los partidos independentistas rondan el 45% de votos, dos puntos por debajo de su resultado en 2015
El País.
Insisto: no se puede encuestar a un pueblo, sólo a una población. El pueblo catalán no va a responder a estas encuestas. No tengo dudas. Si alguien las tiene, recuerde que de USA a UK, pasando por casi todas las elecciones en España en los últimos años, las encuestas han pinchado en hueso. El descalabro del equilibrio sistémico neoliberal parte del hecho del ensanchamiento de la brecha entre el sujeto civil y el sujeto popular. Los pueblos no son predecibles: la democracia no es dócil a la demografía, al algoritmo. La insurrección es un acontecimiento, no un evento programable ni predecible porque en el instante insurreccional la sociedad no existe, y no hay sociología posible. Cuando la palabra la tiene el pueblo se la ha arrancado de las manos al logos (sobre lo social). La posverdad se da de bruces, pues, no contra la verdad como adaequatio sino contra lo real que el deseo popular ha desocultado (aletheia)
(Queridos comunizquierdomunicipalistaistas monolingües, do not start suckin' each other's dicks quite yet. Igual la lucha de clases no se adapta a vuestros manuales, previsiones, programas, estadísticas ni trasnochadas doxas mesetarias) 1 de noviembre.

Machismo y Catalanofobia.

“A mí la idea de identidad o nación me produce claustrofobia” dice el chiste de El Roto de hoy. Eso es lo que dicen todos los trans de su cuerpo anterior. Se operaron y ya está. Como el género, como el cuerpo, la nación produce claustrofobia si estás encerrado a la fuerza en una que no es la tuya. Lo único que quiero señalar con este post es lo terriblemente reaccionario de la estructura argumentativa del centralismo neoliberal, corriente de opinión que lidera El País y que secundan como lacayos sus asalariados orgánicos. ¿Qué pensaríamos si este modo pensamiento se lanzara contra las mujeres o los colectivos LGBT? Pues pensémoslo igual si se lanza contra el pueblo catalán. 23 de septiembre.
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Si durante estas últimas décadas, igual que se ha implantado la defensa de las mujeres, los lgtb y de otros muchos colectivos raciales o con algún tipo de disfuncionalidad, antes no ya marginados, sino masacrados sin derecho siquiera a reivindicar su legítima aspiración a la igualdad, se hubiera inculcado el respeto a las culturas y lenguas minorizadas y perseguidas por el absolutismo borbónico y el franquismo, hoy no nos veríamos donde nos vemos. Yo no veo ninguna diferencia entre acosar y vilipendiar a Catalunya esgrimiendo los derechos de los españoles y aquellos que el día del orgullo gay salen diciendo que debería haber un día del orgullo hetero. Los que hacen chistes homófobos y machistas son los mismos que denigran a Catalunya o intentan deslegitimarla constantemente. Sí, esos plumillas de Madrid que hablan de "la actriz esa de las tetas grandes", son los mismos que claman contra en nacionalismo catalán y los mismos que a cualquier mujer que no les ría las gracias la llaman feminazi, o decían que no de darían nunca la espalda al pobre Zerolo. Caigamos en esa curiosa coincidencia y veremos cuántas cosa más caen. 23 de septiembre.
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Mirad si algo me ha hecho entender la sensibilidad del feminismo y de los movimientos que luchan por la emancipación de género es ser valenciano en España y haber sido tildado de catalanista en el País Valenciano durante todo el cuarto de siglo de hegemonía del PP en mi tierra. Si una mujer siente ante un comentario machista -o un componente del amplio espectro LGBT ante un comentario homófobo-, aunque el ambiente machirulo diga que no es para tanto y que es una feminazi, algo parecido a lo que siento yo cuando se insulta a mi tierra y a mi cultura, cuando se desprecia al País Valencià o a Catalunya, entonces ya no hay nada que explicar. Aunque desde los territorios monolingües se diga que somos unos exagerados extremistas y no es para tanto. Podéis llamarme catalanazi, homonazi, feminazi si queréis. Me sentiré muy orgulloso. Y podéis legitimar estas calumnias del viñetista de El País, como las de un marido un poco bruto que le pega a su mujer pero luego le lleva flores porque es muy majo. Sólo he cogido las de este mes, que conste, porque lleva así años. Os reto a que busquéis una sola crítica al PP entre las viñetas de El Roto de este último mes por el proceso catalán. Lo más que encontraréis son una críticas abstractas, light y difusas sobre la situación política. La florecillas del maltratador y punto. Siento si los machistas no lo veis igual. Ni algunos habitantes de las telúricas zonas centrales de la Península Ibérica. 23 de Septiembre.
Para presentar el álbum: El Roto no es catalanófobo, soy yo que le tengo manía. Algunas de las fotos llevan comentario propio.
  • Éste es el comentario general que hice al álbum de fotos en el que recojo las viñetas de incitación al odio contra Catalunya de El Roto, que son prácticamente todas en los últimos tiempos. Insisto, que muchos madrileños (normalmente hombres que se autodenominan de izquierda) se ofendan cuando les hablas de este "humorista" y pretendan defenderlo me reafirma en mi idea de que la catalanofobia reproduce exactamente la estructura mental y sentimental de la violencia machista. Como dije ayer, "Catalunya, todo lo que te pase te lo mereces por puta y por no seguir la ley natural de la lucha de clases" Cámbiese Catalunya por otro nombre de mujer y lucha de clases por patriarcal, y véase como cuadra la estructura lingüística. 6 de octubre.
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Es imposible conseguir más libertad en un entorno capitalista. En todo, caso más poder. Esa es la paradoja del empoderamiento como objetivo final de la lucha política. No creo que haya un solo afroamericano más libre porque Obama llegara a la Casa Blanca, ni porque antes Condoleeza Rice o Colin Powel fueran Secretarios de Estado. Ni creo que haya una sola mujer más libre en Alemania gracias a la presidencia de Angela Merkel, ni en el Reino Unido por la de Theresa May (y antes Margareth Thatcher). La libertad no es sinónima de empoderamiento. Está por ver si el empoderamiento es una herramienta o una puerta de acceso a la libertad. De momento, el empoderado tiene más poder frente a sus partenaires en lo cotidiano, no necesariamente más libertad frente a los poderosos que controlan política y económicamente su vida.
(Esto de arriba es una reflexión y sé que polémica. Si crees que no tengo razón contraargumenta. Muy agradecido si me das argumentos o razones que desconozco o, simplemente, crees que no he tenido en cuenta. Si te sientes ofendido u ofendida, es que lo has entendido mal, así que por favor, pasa de largo o reconsidera tus emociones y actúa como he pedido a los que creen, simplemente, que estoy equivocado. Gracias) 27 de septiembre.
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A cierta gente que se pasa la vida hablando de la lucha de clases le falta añadir: y si no juegas a este juego, te mereces que te maten y todo lo que te pase, por puta. Lo que pasa es que para ellos la lucha de clases sólo puede pasar en la Puerta del Sol. Si pasa en la Plaça de Catalunya son mariconadas de la clase media provinciana sin conciencia. Hay que ver cuánto se parece el centralismo al machirulismo. La estructura argumentativa del micromachismo es la médula de muchos razonamientos supuestamente progres emitidos desde el centro de la península, con una condescendencia verdaderamente ofensiva. Os propongo una "actividad" mirad estos días en cuántos posts de insignes izquierdistas centro peninsulares aparece la expresión "lucha de clases" asociada a la palabra juego o su campo semántico. A veces, esta frialdad forense hacia los catalanes, un pueblo desarmado al que un jefe del estado ha amenazado tácitamente con enviarles su ejército para que se sometan a la ley, con el tonito protector patriarcalista añadido, me parece una muestra psicopatológica peligrosa. Luego se llenarán la boca hablando de los mapuches y los kurdos. Claro, les pilla lejos y esos "jueguecitos" no amenazan su zona de confort. 5 de octubre.
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Para aclarar mi posición. Yo soy un españolista convencido. ¿Cuál es mi modelo de España? Una que esté imbuida de catalanismo hasta la médula. Estoy convencido que nos irá mucho mejor con una España Catalanista que con la España madridista (y sevillista, y zaragocista, y oviedista, y valencianera...) que hemos sufrido todos durante los últimos trescientos años. 5 de octubre.
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Hay que ver cuánto se parece el centralismo al machirulismo. La estructura argumentativa del micromachismo es la médula de muchos razonamientos supuestamente progres emitidos desde el centro de la península, con una condescendencia verdaderamente ofensiva.
(Me repito, lo siento. Pero igual es que estas cosas hay que decirlas un millón de veces. Tono progre madrileño hacia Catalunya: "¿Ves tonta, deja que te diga yo cómo tienes que hacer las cosas, que sé más que tú?")14 de octubre.
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LA FOBIA LINGÜÍSTICA.

Tengo que encontrar el tiempo para articularlo mejor, pero cada vez veo más claro que el miedo de los izquierdistas españoles a la independencia, o a reconocer la República Catalana o en lo que acabe el Procés, es el pánico a que su lengua deje de ser la del amo. Los capitalistas buscan enriquecerse y los esclavos fieles, la comodidad (la felicidad en la pulsión, por citar a Lacan). Ambos son tipos de conveniencia. Por supuesto, la asimetría lingüística es parte básica de ese cacho que el esclavo cree estar compartiendo del goce del amo. Hay gente muy feliz de que todo el mundo tenga que aprender su lengua en España y abandonar la propia en su presencia para creerse cómodamente en la posición del amo. Se ve en lo mal que se toman y cómo consideran una gran falta de cortesía que dos hablantes de otra lengua del Estado dialoguen en ella en su presencia. En ese sentido el Estado de las Autonomías puede leerse como una recodificación del flujo plurinacional por decirlo en térmnos deleuzianos: café para todos y, sobre todo, castellano para todos. Catalán, Euskera y Gallego, sólo para el ámbito –la palabrita se las trae- autóctono. Y se habla mucho del 155, pero el 145. 1 (En ningún caso se admitirá la federación de Comunidades Autónomas) es de los más represivos: impide que varias comunidades con la misma lengua “autóctona” (Catalunya/Comunitat (ai, què mal sona) Valenciana/Balears o Euskadi/Nafarroa) puedan comunicarse entre ellas sin recurrir a Madrid, esto es, sin la mediación del castellano. El constitucionalismo es, una "axiomática" capitalista de pleno derecho.
Lo que les pasa a los monolingües (castellano-parlantes somos todos) españoles es lo mismo que a los angloparlantes a nivel global. Cuántas explicaciones sobre el Brexit se han dado, pero no he visto ninguna que ponga el acento en la lengua como mecanismo de dominación, empoderamiento y reconocimiento. El odio de los ingleses a Europa tiene más que ver, creo yo, con que es de los pocos sitios que quedan en los que su lengua está en posición paritaria con otras. Por supuesto, a nivel de alta empresa o universitario, tienen una indudable ventaja, pero a nivel popular, el anglosajón se da cuenta de que en todas partes le hacen reverencias, pero en las calles europeas, no necesariamente. El Brexit es ante todo xeno-fobia, hetero-fobia (odio a lo distinto). Una huida de lo múltiple y de la igualdad en la diferencia, en la heterogeneidad .
El principal temor de los monolingües españoles, y muchos izquierdistas (a los que a veces llamo estalos) son un claro ejemplo, es el pánico a tener que expresarse en una lengua que no dominan. Esto es, a no ser los que pueden explicar porque hay una barrera lingüística que les impide entender. Aman más al castellano que al materialismo histórico, sin duda. Es un cerval miedo lingüístico, miedo al deseo de la madre, a no ser más el falito de mamá, a que (mi) mamá (mi lengua materna) sea una entre otras. Entre los intelectuales de izquierdas (los comunes, etc.), esto se enuncia como un síntoma: no entienden, les parece exagerado, se sale del principio de razón suficiente, la política se autonomizado pero sin significado real. Vamos, que los catalanes son unos histéricos y ellos quieren ser Charcot, claro, no Freud: calle usted señora, que no sabe lo que le pasa, le dicen a Catalunya. Déjeme pensar a mí. Y luego se vuelven a su España querida y le dicen: no te preocupes mamá, que yo me hago cargo. Estos locos no te saben hablar ni entender como yo, ni caso. Curioso. Y de gente de la que me esperaba otro estar a la altura de los tiempos y las circunstancias.
Esta fobia lingüística es una de las claves de la ontología compartida entre la derecha y la izquierda españolas: si nos fijamos, ambos hablan de economía, como la única verdad. Sea desde el marxismo o sea desde las leyes del mercado, para ellos es lo único que cuenta. El goce de la lengua es parte esencial de ilusión del poder. Y de miedo a cualquier goce Otro, que no sea el recto goce del Falo. Vamos, que empoderaos y lo que queráis pero los libritos, los periodiquitos y las revistitas los edito yo y los cursitos en provincias (de ecología, municipalismo, gentrificación, situación del precariado y –puede que mi mayor decepción en este proceso- de feminismo) también los impartimos nosotros, que sabemos lo que mamá –mamá economía, mamá política, mamá empoderamient0 real, i.e. de clase- quiere, porque la entendemos mejor que nadie y no vais a trazar sus narrativas en una lengua rara. Es lo que hacen los niños al nacer: desesperar a sus madres, que han dejado de entenderlos. Como le pasa a España con la República Catalana neonata. Entonces vienen los papás y los/las hermanitos/as mayores a echar una mano, pobre mamá que no puede con todo. Y a restablecer el orden.
Hemos de ver a los catalanes como a los octópodos de Arrival, sin embargo. Como una oportunidad de entender el mundo de una forma mucho más amplia y rica que en nuestros caducos sistemas lineales y mecanicistas causa-efecto. Los que hablamos y entendemos el catalán, obviamente, tenemos cierta ventaja. Aprovechémosla.

España es una gran nación. 

Cómo me fascina que, cuando ven su oligárquica patria en peligro, los españoles monolingües, hispanopatriarcales, proto-monoglósicos, asimétrico-focales, disimétrico-culturales y burocentralistas, cierran filas de un modo férreo y sorprendentemente impermeable en una formación circular que no deja ni un solo flanco abierto por el que pueda colarse un mísero fotón que ilumine su tenebroso interior forjado por conde-duques e inquisidores. Se juntan todos y atacan por múltiples frentes, como se amotinaron contra Esquilache y como gritaron con júbilo ¡Vivan las caenas!.
No vale la pena perder un segundo en lo que es evidente, el cierre de filas estatalista y represivo del frente político-jurídico-militar que dirige el PP, asesora Ciudadanos (no sé porqué me da por pensar que la severidad y la agresividad judicial procede más de éstos que del PP, por fría, calculada y sádicamente cruel, que los peperos son más brutos y menos quirúrgicamente crueles, con esa pericia para utilizar los autos judiciales como cuchillos bien afilados y desmembrar al enemigo sin que quede un tendón recuperable) y sirve de secretario y lacayo el Psoe.
Pero a lo mejor, sí vale la pena indagar en lo que sin ser evidente es obvio. Que IU lleva el corazón mesetario del PCE, tampoco merece mucha glosa, pero ¿y Podemos? Pues los orgánicos, haciendo vídeos con chorizos pa después, que a la nieta de la cocinera y hermana del pinche le gustan, pero aparte. Pedazo de metáfora desafortunada. Pero, vamos, como el tramabús y otros vídeos anteriores. Pero lo que me llama la atención es la curiosa sinergia patriótica entre el errejonismo y los “comunes”, a los que consideraba en mi trinchera, pero no. Unos sacando manifiestos de irreprochable insensibilidad jacobina; los otros, escribiendo artículos a mayor gloria de la 2ª Internacional. Todos, mirando por encima del hombro a Catalunya, ese pueblo que se vendió a la burguesía.
Y mientras, mucha gente de a pie –muchos izquierdistas del montón- en Madrid, perpleja en su decencia. Es tan evidente que apoyar la lucha catalana por el derecho a la auto-determinación es una opción emancipatoria incuestionable, porque es el único golpe real y dañino al régimen del 78, al IBEX 35 y a la oligarquía, que la murmuración, tibieza y soberbia de ciertas nuevas -y no tan nuevas- cabeceras de izquierda de Madrid, contemporizando con el patriotismo constitucional centro-hispánico nos está dejando pasmaos a todos. Cuando España puede cambiar radicalmente, salir con sospechas y con "eso son cortinas de humo, lo más importante es lo que pasa en mi alcaldía" es, evidentemente, una connivencia con el cierre patriótico. Santiago y cierra España, decían. A veces es San Isidro, la Pilarica o la Macarena. Pero cerrar, cierran todos muy bien.
De Laclau, que es desde dónde mejor se explica esto, ya no se acuerda nadie. Qué pronto olvidas, Íñigo, si no te ves con derechos de autor. Y lo mismo otros insignes pretendientes, no hace tanto, a herederos del mentor. Entre el pote de chorizo de no sabe bien dónde y no se sabe con qué patatas y Els Segadors, es el segundo el que tiene todos los atributos necesarios para ser un significante que lidere una revuelta. Y no un potaje de colegio de curas de media pensión de los años cincuenta en -ésa sí- homogénea y sumisa España de mujeres abnegadas sin derecho a decidir su destino y su proyecto.... Predecibles, como a algunos les gustaría la política, las patrias y la clase obrera. 4 de noviembre. 

  • Aquí, el vídeo de marras:


    Y aquí esta clarificadorísima intervención de Ramón Grosfoguel, que he conocido justo después de publicar esta entrada.Imprescindible ver este vídeo :