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viernes, 16 de marzo de 2018

El asesinato de Gabriel, la politización, la posverdad...

Esta serie de estados de facebook tiene su origen en la recepción de varios mensajes privados ofreciéndome un lacito para poner en mi perfil como duelo y solidaridad con el niño asesinado. Como sé que la gente que me lo ofreció lo hizo con la mejor intención, pues decidí dar una explicación pública de mi negativa a usar ese medio para expresar dolor o indignación por este hecho. Lo sorprendente fue que mi explicación empezó a correr como la pólvora y en este momento lleva 180 likes y ha sido compartida cerca de 100 veces, guarismos muy altos para alguien que, como yo, no es una estrella de las redes ni de ningún campo social específico. Lo demás, ha venido rodado a partir de ese post. Concibo también esta entrada como ilustración de ciertos aspectos del funcionamiento de las redes sociales para aquellos de los lectores de este blog que no suelen utilizarlas. Transcribo.


El niño Gabriel y los lazos.



✹Si me pongo un lacito negro por el niño que ha matado la novia dominicana de su padre, ¿qué antagonista abusivo denuncio? ¿Las negras y los negros, las dominicanas, las caribeñas, las novias de divorciados, las mujeres que enloquecen por celos, las personas malas...? No tienen entidad abusiva como para plantear contra ninguno de estos colectivos un antagonismo que me posicione a mí como demócrata, progresista o simplemente ciudadano justo y honrado contra ellos, ¿verdad? Pues a esa señora que la encarcelen por matar a un niño. Perfecto. Pero no me pidáis que me ponga un lacito como si el niño representara a un colectivo víctima de otro colectivo. Ha sido un crimen, no un acontecimiento político. Dolor y pena, ok. Lacitos y dinámicas colectivas, no, por favor.
El antagonismo es inherente a la política. Tú no puedes denunciar algo con usos, herramientas y modos propios de la confrontación política sin convertir el hecho que denuncias en paradigma del comportamiento o los falsos valores de un bando contra el que te posicionas. Se puede hacer contra el terrorismo o contra la barbarie de los Estados. Se puede hacer contra la violencia machista porque apuntas a que está sostenida por una ideología muy concreta, de corte patriarcal. Y cuando denuncias políticamente siempre te estás solidarizando con alguien más débil que ha sido víctima de un poder abusivo. Abusa el terrorista, abusa la policía, abusan los ejércitos invasores, abusa el maltratador. Por ello, no puedes utilizar herramientas de tipo político para tratar políticamente algo que no lo es. Politizar el delito de los débiles haciendo causa social de ello se llama fascismo, porque implicas que quien lo ha cometido merece el castigo de quien ha abusado de un poder sostenido por una ideología o por un aparato violento, represivo e ideológico. Puedo entender lazos de muchos colores, porque siempre siento a aquél con el que me solidarizo víctima de ese abuso, pero lo específicamente político es simbolizarlo como un abuso de poder y corporativo.
Si convertimos en política una tragedia estrictamente particular, contingente, aislada, estamos incurriendo en un comportamiento fascista, porque convertimos a la asesina en representante de un colectivo. Y no lo es. Gracias, pero no me paséis lacitos. Lo siento por ese niño y por sus padres. Me ha afectado cuando me he enterado. Pero es un hecho con una dimensión policial, no política.
Me pasé años siguiendo casos como las niñas de Alcàsser, por imperativo de mi tesis doctoral. ¿Qué pasó cuando aparecieron los cadáveres? Que desaparecieron del Prime Time sin piedad y quedaron como pasto de la telebasura más marginal. ¿Habéis visto hoy que ninguna gran cadena, excepto un rato Telecinco, que ya es telebasura per se, le haya dedicado especial ninguno al niño Gabriel? ¿Os disteis cuenta que con Diana Kerr se utilizó el mismo procedimiento de macguffinización del cadáver que con las niñas de Alcàsser para captar audiencias y que perdió todo interés cuando éste apareció, excepto por las derivas fascistizantes posteriores? De Gabriel ha aparecido el cadáver, pobre crío. Veréis cómo desaparece de las pantallas en pocas horas. No dejemos que nos usen para el morbo ni para el fascismo. ¿De verdad creéis que dejarían de pasar estas cosa si se implantar la pena de muerte o la cadena perpetua? ¿Cómo en Estados Unidos? Dejemos aquí la cosa. Sobre todo por respeto a los padres y para evitarles la vergüenza del acoso de los medios.

(Una pequeña adenda, tras algunas conversaciones: 1) Si la razón del lacito es "que no quede impune" recuerdo que la presunta culpable ya está detenida, luego no hay razón. 2) Si es "para que no se repita" os recuerdo que estamos hablando de un hecho aislado por muy trágico que sea, no es algoritmizable porque no es producto de estrategia colectiva ni personal alguna. De hecho, no se repetirá jamás. Pasará otras veces, porque la naturaleza humana (algo así) es como es, pero ello no será ninguna repetición, sino un horrible hecho único cada vez que pase. Todos los días mueren niños en el mundo por conductas que vienen del algoritmo del imperialismo, la desigualdad y la explotación. Pero este pobre niño del que hablamos no pertenece a esa serie ni a ninguna, no hace "lazo" ni cadena con otras víctimas.
Resumiendo: en el acto de ponerse un lazo, aparte de un componente de solidaridad, siempre hay un componente de denuncia contra un poder dañino institucional y colectivo. Tengamos en cuenta, por ejemplo, que la lucha por la visibilidad también es una forma de denuncia, si se quiere, de baja intensidad. Cuando uno se pone un lazo puede estar solidarizándose con los que tienen una enfermedad -cáncer de mama, de próstata, enfermedades raras, etc- pero el lazo también significa protesta contra el Estado o contra la mayoría social que ignoran a quienes están sufriendo y no les prestan atención o recursos. En el caso de Gabriel, no hay nada que visibilizar (los media le están dando una cobertura brutal), ni nada que denunciar porque las fuerzas de seguridad han hecho su trabajo. El lazo no es una buena fórmula en este caso, excepto si lo que quieres es despertar el fantasma del odio o la intolerancia, porque no hay antagonista u opresor institucional o colectivo que denunciar, sino una ciudadana aislada que ya ha sido apresada por la policía y puesta a disposición judicial) 11 de marzo.

  • 180 likes y 95 veces compartido, a  16 de marzo.


✽ Es importante que recordemos que intentar darle relevancia política a algo que no la tiene implica automáticamente despolitizar las causas que sí tienen esa relevancia. Los que ahora están pidiendo la cadena perpetua y una huelga para reivindicarla el día 14 no son simples ciudadanos indignados y enardecidos, sino gente con un poso ideológico importante. Hagamos una prueba: preguntémosles si creen, a estos que querrían linchar a esta inmigrante negra, que muchos o una gran mayoría de casos de violencia doméstica están basados en falsas denuncias. A ver qué contestan. Por ejemplo. Igual encontramos curiosas coincidencias. O que habría que controlar más a los emigrantes y no tener tanta manga ancha con esta gente que viene a robar y quitarnos el pan. Intenten deducir si odian esta mujer detenida ayer más por ser asesina o por ser negra y extranjera. Pueden preguntar o, simplemente, mirar algunos muros en las redes sociales de los convocantes, que también es método esclarecedor. A ver. Verán que detrás de todas estas actitudes y convicciones puede haber mucha ignorancia, pero inocencia ninguna. Es una actitud “populista”, no en el buen sentido de la palabra –que lo tiene- sino en el que normalmente le dan RTVE, Antena 3, El País o La Razón. Se trata de utilizar las pasiones y los bajos instintos en un momento de especial horror e indignación para imponer una determinada visión del mundo. Eso es populismo político, dice la prensa hegemónica. ¿No? Ahora, entre las mujeres, miren a la clase alta. Cuántas tertulianas o aristócratas que ahora querrán liderar el clamor por el endurecimiento de las penas aprovechando que la inculpada es negra e inmigrante, apoyaron la huelga del día 8 y cuántas no. Y cuántas de ellas se han llenado la boca diciendo que las estadísticas de violencia de género están falseadas por malas mujeres que se aprovechan de la ley para atacar a sus pobres maridos. Igual hay alguna, ¿verdad? Entre los hombres, no se vayan a la clase alta, porque eso pasa en todas: igual que coincide que los que van convocando un paro para el día 14, si les preguntan por la violencia contra las mujeres, dirán que eso son mariconadas y falsas denuncias la mayoría de las veces. Toni Cantó ya lo dijo, creo. Es que el feminismo, igual no, pero el machismo sí es transversal e interclasista. Los fascistas y machistas pueden ser marqueses o barrenderos. En fin, tras la convocatoria del día 14 se esconde un subtexto: ésta sí que es una buena causa y evidente y clara y no esas por las que se manifiesta la chusma perroflauta antisistema. Es una determinación política. Miren, estando la asesina detenida, es imposible que una huelga se haga contra ella, porque ya tiene lo que se merece y no hay estado de las cosas que cambiar. La huelga, si se hace, será contra las mujeres, las negras y las inmigrantes, en todo caso, no contra una asesina, aprovechando la coincidencia de ambas condiciones en una misma persona. Cabría también preguntar, ahora que lo pienso, cuántos de los que hoy claman por una reacción política contra el asesinato de un niño inocente, decían que con el soberanismo catalán sobraban las decisiones políticas porque con la ley y los jueces (la Constitución) había bastante y, sin embargo, ahora, esa misma Constitución, que excluye la pena de muerte y al cadena perpetua, no la ven adecuada y claman por la decisión política de reformarla y no les parece bastante el trabajo que están haciendo los jueces y la policía…. El mundo al revés parece, ¿no? En fin, dejémoslo aquí. Por no extendernos. 12 de marzo.

  • 35 likes y 5 veces compartido (cifra mucho más normal que la anterior) a 16 de marzo

Reacciones y contrarreacciones. 

Cuando una intervención en una red social es muy difundida y compartida, siempre sucede que recibe comentarios más o menos favorables en otros muros. Algunos no dudaron en descalificar mis palabras -evidentemente, desde instancias de la derecha- desde el desprecio hasta el escándalo. Mi convicción es que no leyeron lo que ponía, sino lo que su mentalidad les decía que tenía que pensar y sentir alguien renuente a ponerse el lacito. Como se hace muchas veces en estos casos, mis reacciones las puse en mi muro, no entrando al trapo de la confrontación. Éstas fueron las principales.

✹ Si a un fascista le llamas fascista te contestará que eres un extremista y un simplista que vas llamando fascista a todo el que no piensa como tú. Si le explicas y argumentas detalladamente las razones de por qué le has llamado así te dirá que eso son mariconadas de intelectuales y rojos de mierda y que al pan pan y al vino vino y que déjate de rollos y de complicar las cosas que todo es mucho más simple. #mehapasao. 12 de marzo.
  • 73 reacciones, 8 veces compartido a 16 de marzo.
✹A veces, por supuesto no siempre, escribo textos largos y complejos aquí que se llevan cientos de likes y los comparten decenas de personas. Eso me alegra mucho, porque nada me gusta más -ya lo he dicho otras veces- que sentir que he puesto en palabras los sentimientos de la gente o sus opiniones. Lo que suele pasar en estos casos es que mucha gente tiene una convicción clara, decente y distinta de qué está bien o qué les indigna, pero no son capaces de cifrar los argumentos que hay detrás de esa convicción que sólo les aparece como un contenido emocional. Lo que yo hago puede ser a veces difícil de llevar a cabo, pero no es difícil de explicar: analizo minuciosamente -llevo años ganándome la vida analizando cosas- y extraigo de esa honesta emoción el andamiaje intelectual que la sostiene. Simplemente. Por tanto, lo que era una emoción aparece como una convicción racional que se puede presentar como tal a otros. Lo emocional se despliega en argumentos racionales. Eso reconforta y suele congratular. Ahora bien, en una sociedad mediática como esta en la que vivimos, esos contenidos ya han circulado como consignas o titulares tendenciosos casi siempre. Es decir que yo hago una labor de deconstrucción de esos eslóganes y máximas a través del análisis. Pero como hay un a priori y la sociedad está dividida de antemano en bandos de opinión -comunidades de goce, las he llamado yo- pues resulta que quien se congratula conmigo es quien ya sentía eso de antemano, quien ya tenía una información y una nebulosa ideación sobre el asunto de que se trate, y ahora lo ve justificado y razonado. Máxime, cuando la gente a la que yo me dirijo y que puede pensar, creo, que mis palabras explican su postura, además, se sienten inevitablemente alejadas del sentir general, que suele contrario a sus principios por estar completamente abastecidos de medios que reiteren sus opiniones y nieguen las las que se les oponen, motejándolas de rarezas o perversiones. Tenemos, pues, una espiral perversa: el neoliberalismo se propaga a base de eslóganes, titulares tendenciosos, tertulias amañadas (Agenda Setting, le llaman algunos), epigramas basura en forma de tuits y consignas que provocan emociones primarias. Cuando alguien desde una postura progresista se encuentra con ellos, no tiene -literalmente- tiempo para pensar, para ejercer el pensamiento crítico, y acaba desarrollando una habilidad refleja: sentir una emoción de rechazo o una contra-emoción a las propuestas por el sistema, sin ser capaz muchas veces -nos pasa a todos- de desplegar las buenas razones que llevan a su rechazo emocional de una fake news o una maliciosa posverdad. Cierto populismo supuestamente de izquierdas propone que con eso es suficiente para empoderar a los oprimidos, a las víctimas, a los que disentimos de las falacias neoliberales. Yo creo que no, por eso tiendo a al análisis a la -perdón por el palabro- "des-sintetización" de la píldora ideológica en forma de titular y a la emoción que se legitima con ella, argumentando razonadamente su contraria. Que debe ser conveniente, que la gente decente no tiene bastante con consignas que se opongan a las sistémicas y está hambrienta de argumentos racionales que defiendan lo que saben que es justo, me lo ratifica la gente que expresa que se siente identificada con estos análisis circunstanciales. Jugar al juego de que "lo que yo digo va a misa" es una apuesta ganadora si lo que tú dices lo has oído antes en misa, pero si no, no suele salir bien. El poder ya se ha encargado de que lo que le conviene parezca evidente y lo que se le opone una rareza y una perversión. Estos textos largos pretenden ser, modestamente y en un sitio tan humilde como una red social, un elemento de apoyo más a un posible giro contra-hegemónico, a armar de razones, en la pequeña medida de mis posibilidades, el sentido común de los rebeldes.
Pues bien, cuando alguien comparte estas cosas casi siempre me encuentro en otros muros gente que dice que qué fárrago, que tanto rollo para explicar una tontería, que no hace falta tanto para decir una cosa tan simple. Lo que sucede es que toda emoción, -y más las políticas, que se desenvuelven en la esfera pública y están a la vista de todo el mundo- puede parecer simple o tonta, y no merecedora de tanta explicación y despliegue discursivo como yo le concedo, a quien no la siente ni la comparte y, entonces, le parece un rollo y dice que para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. Perfecto, lo comprendo. Pero como la gente que yo suelo "expresar" a través de lo que escribo es gente solidaria, radicalmente demócrata, progresista y de izquierdas, pues si un escrito mío te produce esa sensación de hastío, hasta el punto que no puedas callarte siquiera y dejarlo correr, sea por desdén o por educación, deberías plantearte -le cuentes a tu cuñao lo que le cuentes, chilles en el bar lo que chilles, y te pongas los lacitos que quieras en el féisbuc- si lo que pasa es que no compartes esa visión del mundo democrática y progresista y, por lo tanto, no puedes entender la complejidad de las emociones de esa extraña gente insobornable y decidida a no dejarse manipular y a hacer todo lo que esté en su mano para cambiar radicalmente un mundo injusto y evitar todo lo que ayude a mantenerlo o reproducirlo. O, sea, deberías plantearte si lo que pasa es que eres un facha o un neoliberal de corazón que intenta pasar por buena persona. Si estos vocablos te causan cierta zozobra, espero que paleto y/o palurdo las puedas entender, porque aunque haya un cierto matiz de diferencia entre ambas calificaciones, total, tú no la ibas a pillar. Me refiero a que te plantees si eres ese tipo gente que repite los estereotipos que propagan la telebasura, la prensa amarilla y, en general, los grandes medios de comunicación capitalistas como si fueran la única opinión posible, y la defienden como si se les hubiera revelado a ellos personalmente, y que es la que legitima todas las emociones que tú puedas ver como comprensibles. Y de paso que te lo planteas, pues te vas chupando esta mandarina. Un saludo. 14 de marzo.
  • 29 reacciones (likes, corazones o risas), 2 veces compartido a 16 de marzo.

 Bulos, posverdades, fake news.

✸Urge un curso acelerado de semiótica, análisis del discurso y pragmática (teoría de la enunciación) pero no para periodistas, sino para fiscales y jueces. El contexto es parte del texto, las condiciones en que un enunciado es proferido son parte material del mismo y determinan su sentido. Pues bien, un titular como éste, si los jueces y fiscales tuvieran mínimos conocimientos de cómo funcionan los discursos y cómo circulan los mensajes sociales y de cómo la semántica es afectada por esas condiciones, en este momento (contexto) no puede ser menos punible penalmente como un delito de odio, manipulación y privación del derecho a la información que un rap por violento que sea o un chiste sobre un almirante franquista asesinado en un acto terrorista. Es de sentido y es común. Si quieren asesoramiento técnico, me ofrezco. Mi móvil, por privado. 13 de marzo.
  • Es una captura de pantalla del diario de Inda. 65 reacciones (likes, sorpresa, enfado) 6 veces compartido a 16 de marzo.
 



✿ Importante. Nadie es inocente cuando defiende ciertas cosas. Suplantando a un supuesto perfil de Podemos para echar leña al fuego. La derecha.12 de marzo. Capturas de pantalla de varios tuits.

  •  Recuerdo que simplemente haciendo clic en la imagen la verás ampliada, si cuesta de leer.


















Reacciones a la posverdad.

Esta es la foto de portada que he tenido puesta estos días en mi facebook, con este comentario: "Yo creo que hoy, que esta semana, toca Rosa Parks." 13 de marzo. 20 reacciones (likes, corazones)



✹Yo soy un defensor convencido del término “posverdad”. No participo en nada de la opinión de que es la mentira de toda la vida disfrazada. Me explico. Una posverdad no suele ser una mentira desde el punto de vista referencial: no miente acerca de los hechos, no dice que pasó lo que no ni viceversa. Suele ser una “verdad referencial” a la que se la descontextualiza completamente para convertirla en una mentira simbólica. Típico, convertir un hecho aislado en una representación pertinente del estado general del mundo. El ejemplo mejor el que puse el otro día del libelo de Inda: decir que Ana Julia Quezada (la presunta asesina del niño Gabriel) participó en los sucesos de Gamonal probablemente sea cierto. Inferir de eso que era una activista de izquierdas, ya es más que dudoso, porque participó prácticamente todo el barrio. Dar a entender que eso tenía algo que ver en que sea una asesina, es un infamia de una bajeza moral realmente repugnante. Ahora bien, no es mentira. Ni verdad. No tiene nada que ver con los hechos.
La madre de la posverdad es la estadística, esto es, la cocina de los datos para que a partir de una particularidad (la muestra) se infiera un estado absoluto de la sociedad en general. Como dice el chiste, si tú tienes cien euros y yo nada, la estadística es la ciencia que asevera que tenemos cincuenta cada uno. Estas posverdades tienen su mejor ejemplo en la demoscopia al servicio del poder o del sistema: las preguntas están sesgadas y de las respuestas se puede inferir lo que al medio o al poder convenga según el caso. La múltiples encuestas de El País, difundiendo que Ciudadanos es la primera fuerza política de España en intención de voto son el mejor ejemplo. Por eso, para contrarrestar una posverdad no puede uno entrar en una guerra de datos, porque la posverdad es magnética
y convierte en posverdad lo que se le opone, es decir, en ruido mediático: si se le opone una supuesta contra-verdad referencial (otros datos, otras estadísticas) la absorberá en su campo y la neutralizará. Una posverdad funciona no por su relación con un supuesto mundo de referencia (los hechos, los datos, los facts) sino por sus condiciones materiales de enunciación, por su contexto discursivo y sus relaciones sub e intertextuales. Ésa es su materialidad. Funciona porque ha diseñado un lector o espectador modelo para sí misma. Una posverdad es creída por la comunidad de goce a la que se dirige y nace para reforzarla. Es demagogia, que es un término mucho más amplio que el populismo. Para entendernos, la practican sobre todo los medios “serios” afectos al poder establecido, no los políticos populistas. Lo único que se le puede oponer es un desvelamiento de esas condiciones materiales, no una supuesta verdad contraria. Cuántos activistas y militantes de izquierdas están continuamente enfurecidos porque la gente se niega a ver la verdad evidente que ellos ven y convierten su impotencia en un estado de cólera y desánimo crónico. ¿No sería mucho más conveniente trabajar en disolver el velo que cubre esa verdad, o la venda que cubre los ojos de quienes no la ven, que insistir en señalarle a un ciego el objeto que tiene ante los ojos?
Pensemos en la Agenda Mediática de las últimas semanas. Las grandes figuras mediáticas se suman a la huelga feminista. Ésta es desplazada de la agenda de un plumazo por el asesinato de un niño, supuestamente, a manos de la pareja de su padre. Quienes se hicieron con el protagonismo de la huelga y modularon su sentido, intentando atraerla a la esfera de la posverdad y robarle su valor veritativo, son las mismas directoras de magazines que le dieron pábulo unos días antes (Quintana, Griso, etc.)
y ahora hablan del asesinato y lo rentabilizan en audiencia. Conclusión, se atrae una acción política anti-sistema (patriarcal y capitalista) a la esfera de sentimentalidad del morbo macabro. Cuando el niño deja de tener interés agendístico, pasamos a los jubilados, con lo cual sus derechos pisoteados se utilizan para lanzar sombra sobre el debate acerca de la Prisión Permanente Revisable. Cuando todos estamos intentando luchar contra una cosa y la otra, acabo de ver a la incendiaria pro-sistema Griso entrevistando a los directores de Mongolia en su programa acerca de una multa impuesta por ofensas a Ortega Cano –que es un personaje privado y por lo tanto no se puede hablar de él porque cualquier cosa que digas un juez te la va a convertir en verdad (o mentira), aunque sea sarcasmo y por lo tanto no puede haber posverdad sobre lo privado sino sólo sobre lo colectivo….- y defendiendo a capa y espada la libertad de expresión…. ¿Se sigue lo complicado que es esto de la posverdad? No se trata de mentir sino de asesinar la posibilidad de decir la verdad. Literalmente. Se trata de negarle a la verdad la posibilidad de tener campo alguno para enunciarse.
Las fake news son su consecuencia lógica: hay toda una audiencia dispuesta a creer, como vimos el otro día a cuejta de un falso perfil de Twitter, que se hace pasar por una instancia oficial de Podemos, porque la posverdad ha cultivado ese caldo. Por cierto, yo no conozco ningún caso parecido en la izquierda: alguien que haya hecho un falso perfil de derechas para difundir bulos. Perfiles sarcásticos que simulan ser derechas pero cuya ficcionalización es explícita hay muchos (@JovenCatolica, @CunadoDeTuiter, @Obrero_Derechas, etc.) pero no conozco ninguno de izquierdas que haya pretendido hacerse pasar por lo contrario con el fin manifiesto de engañar y trolear como @EFer91, que ha estado difundiendo mensajes espurios defendiendo a la presunta asesina del niño Gabriel como si fuera de Podemos. Por favor, si conocéis ejemplos de trolls apócrifos de este tipo desde la izquierda para desprestigiar fraudulentamente a la derecha, estaré agradecido si me los hacéis llegar. Por si se me escapa el dato. Mi hipótesis es que no hay ninguno porque existiendo gente como Rafael Hernando, ya no hacen falta, pero por si estoy equivocado. La petición es en serio. 16 de marzo.



Postdata.

He compartido esta mañana esta misma entrada de blog acompañando el enlace con este texto:


✹Os dejo la última entrada de mi blog. En ella explico, si se quiere leer sin prejucios, es decir, juzgándola después de leerla y no antes, por qué pienso que no había que ponerse un lacito por el niño Gabriel, por mucho dolor que causara su muerte. Fue dura, fue terrible, fue cruel y merece el mayor castigo que prevea la ley para quien lo hizo. Pero la solidaridad con los padres es una solidaridad personal, no política ni necesitada de signos colectivos en el espacio público. Es decir, podemos sentir esa muerte en grupo, pero no es legitimo sentirla como un colectivo. Ahora bien, las muertes de Mame Mbaye y Marielle Franco, sí lo son, son muertes políticas y necesitan una respuesta social colectiva, pública, y con una sola voz. Sin embargo, no he recibido propuesta alguna de ponerme un lazo en las redes sociales por ellos. Ojo con los sentimientos y con cómo los manejamos. Los cabrones pueden ser muy mentirosos. Su principal mentira es que se nos aparecen como nuestros y la mayoría de las veces están perfectamente facturados y cocinados por los medios de difusión del poder. Sentir es alienarse. Es bueno poder decidir cómo y con quien me alieno, a quien le cedo mi yo en forma de dolor. Pero sobre todo, acertar con qué signos pre-sumimos de ellos, en qué forma queremos incluirnos con ellos en la corriente de lo colectivo. Si veis un lazo o símbolo por Marielle o Mame, pasádmelos. Me lo pondré sin duda. 17 de marzo.



 

Al margen.

Hablando de posverdades, dejo aquí también un par de comentarios que hice a cuenta de las encuestas que daban como primera fuerza política a Ciudadanos.

✹C’s gana las elecciones y forma gobierno con el apoyo del PP. Pique de cuatro años a ver quién atrae más voto ultraderechista para las siguientes. Susana Griso, acumula los cargos de portavoz del gobierno, ministra de educación y de administraciones territoriales. Por consenso. En España se ruedan cientos de películas de tema post-apocalíptico porque no hay que invertir en atrezzo o decorados, simplemente traer el equipo y un par de actores. Se han reactivado turísticamente las Rutas de D. Quijote y del Cid y se han decorado las veredas con catalanes crucificados con una estrella de cinco puntas tatuada en la frente y hogueras con feministas rapadas y un tatuaje en el cráneo que reza “soy comunista”. En la Comunidad Valenciana vuelve Fransisco Camps gracias al apoyo de Arcadi Espada. Cristina Seguí, delegada del gobierno. Deciden declarar fallas permanentes todo el año y en todo el territorio para conseguir su cuota de turismo distópico y captar de paso la parte de los rodajes de acción, violencia y explosiones. Barcelona y Madrid se especializan en escenas de paisaje post-nuclear gracias a las ordenanzas municipales que incentivan el uso del motor Diesel en el centro urbano para reactivar la industria. Sterling, Moore, Gibson, Orwell, Talbot y Huxley revolviéndose en sus cubículos y/o tumbas porque no tuvieron la imaginación demoscópica necesaria para haber diseñado paisaje igual. Rivera invitado como mediador a la segunda cumbre entre Trump y Kim Jong-Un. Mueren Aznar, Blair y Bush de envidia porque esta foto supera la suya.
Conjeturas a partir de este titular de El País: “Ciudadanos se consolida como primera fuerza política”, (Continuará… o no…). 11 de marzo.

❂Sostres, ministro de igualdad por imposición del PP. Se le asigna a Boadella pensión vitalicia y agenda compartida con el Rey Emérito. Planes de revisar la Constitución y cambiar el nombre oficial de la nación a Españarnia. Se aplaza porque el PP no lo ve claro. C's insiste que daría una pátina de modernidad al país y atraería las inversiones. Pozuelo de Alarcón opta a la Agencia Mundial del Medicamento. Sito Miñanco suena para presidente. Junqueras intenta protestar porque la política penitenciaria no le parece ecuánime.
Conjeturas a partir de este titular de El País: “Ciudadanos se consolida como primera fuerza política”, 2 (Continuará… o no…) 11 de marzo.


..... Bueno, y puestos a fakes, uno más. 😉








lunes, 7 de diciembre de 2015

Emociones electorales. (Crítica del electoralismo puro, 2)

Viendo uno tras otro los diversos programas televisivos dedicados a las elecciones, a mí lo que me preocupa realmente es observar cómo el dispositivo mediático iguala en su faz familiar y amable a todos los candidatos. En efecto, esos que llevan años robando -o encubriendo a los que roban- aparecen ahora como hombres y mujeres humanísimos. Y los que deberían haberse opuesto a ellos, construyendo un antagonismo firme y contundente, entrando al mismo trapo de la empatía humanísima y personalísima. Por eso, me ha sentado tan mal que Pablo Iglesias se avenga al teatrillo burgués, al vodevil de la campaña, como me ha sentado la pobreza de espíritu de IU/UP le haya llevado a protestar por no haber sido invitada a este aquelarre homogeneizador que lleva a la desafección por proximidad, que no por distanciamiento, que para veleidades brechtianas no está el capitalismo sentimental.  Y que se esté reivindicando desde el populismo de izquierdas el uso de lo sentimental, sin hacer sobre ello una mínima proyección analítica que permita contemplar el hecho de que el sentimentalismo (la autoayuda emparejada con el pathos del melodrama) ha sido sin duda el terreno que más fértilmente ha colonizado el capitalismo postfordista, y que no es posible utilizar las emociones en política sin un trabajo paralelo de descolonización del alma romántica.

(Continúa aquí: http://www.vlcnoticias.com/emociones-electorales-critica-del-electoralismo-puro-2/)

jueves, 18 de junio de 2015

Los 5 discursos y el uso de los afectos en el Paradigma Informativo (Lacan ◊ : ? Laclau, 5)






Desde el paradigma político populista se habla habitualemente del uso de los afectos en política. En los 90 fuimos muchos los que estudiamos ese uso en el entorno mediático a cuenta de la irrupción desaforada de la sentimentalidad en la TV de la mano del reality show. Yo lo hice sobre el programa estrella en la década, al que dediqué mi tesis Quien Sabe Donde, pero también se dedicaron a ello gente tan prestigiosa como Jonathan Dovey o nada menos que Luc Boltanski. Del Reality proviene el Talk Show, y ésta y no otra es la genealogía de la tertulia política. Es decir, una genealogía de una moral tipo test, informativa (0/1), favor/contra, bi-partidista.
Cada vez que oigo, pues, hablar del uso político de las pasiones pienso que no se puede ignorar que este uso no puede hacerse fuera de la información concebida como campo único de enunciación, y este campo está completamente estructurado por el Discurso del Capitalista, tal y como lo escribió Lacan. Soy por ello crítico y considero una irresponsabilidad desatar las pasiones sin tener ni idea de cuáles son las condiciones estrucuturales, las leyes de refracción del dispositivo, en las que estos afectos van a ser implementados, y que tienen mucho que ver con el uso obsceno de la pulsión escópica como pulsión de muerte.
En las tres fotos que encabezan esta entrada lo vemos: la ostentación del dispositivo; el logo en el que las figuras suturan su acoplamiento gracias a él; el abrazo como supuesta signatura benigna de la ciencia sobre todo el proceso de puesta en escena de los afectos y las emociones. El texto que vuelco abajo es una muestra de análisis de este funcionamiento.

(Para una introducción y explicación de Lacan ◊ : ? Laclau, 3, 4 y 5 clíquese aquí)

Capítulo 17 de Palao Errando, J. A. (2009). Cuando la televisión lo podía todo: Quien Sabe Donde en la cumbre del Modelo Difusión. Madrid: Biblioteca Nueva: pp 339-363

El programa del que habla el capítulo que transcribo puede verse aquí.

17.   Ser para el Otro: Jesús Monter.


“Mi ser se duplica en un deber: estoy a cargo de mí mismo. En esto consiste la existencia material. En consecuencia, la materialidad no expresa la caída contingente del espíritu en el sepulcro o en la prisión de un cuerpo. Acompaña necesariamente la emergencia del sujeto en su libertad de existente. Comprender el cuerpo de este modo, a partir de la materialidad –acontecimiento concreto entre Yo y Sí Mismo– es reducirlo a un acontecimiento ontológico. Las relaciones ontológicas no son vínculos descarnados. La relación entre Yo y Sí Mismo no es una reflexión inofensiva del espíritu sobre sí mismo. Es toda la materialidad del hombre.”

Emmanuel Lévinas, El Tiempo y el Otro.


Es éste, un caso considerado emblemático por Quien Sabe Donde a causa de las dificultades que entrañaba y el largo proceso de resolución al que dio lugar. El programa lo considera así porque fue un éxito rotundo[1] en un caso especialmente difícil. Pero lo es también por otros motivos. Sabemos que, siendo fiel a su espíritu televisivo, de renegación de la pérdida, Quien Sabe Donde comienza a preocuparse por casos lejanos en el tiempo, con especial atención a aquellas separaciones provocadas por la Guerra Civil y, también, hacia aquellos casos en los que –como hemos visto– es un sujeto el que busca hacerse falta en el Otro: un hijo separado de sus padres, de su familia biológica, que los intenta encontrar a través del programa. En estos casos, las viejas y ajadas fotos, con el grano del blanco y negro, tienen un carácter de fetiche esencial como prueba prebiológica que hace que, en caso de no existir, sean sustituidas por imágenes de archivo de nula pertinencia en la resolución del caso particular. Para nosotros tiene, entonces, una especial relevancia en cuanto supone un tratamiento de la huella fotográfica distinto del de la digitalización. Me propongo sostener, pues, la hipótesis de que la difusión de la fotografía, de la instantánea familiar, por el dispositivo televisivo es de pleno derecho una forma de procesamiento de la misma parangonable a su alteración digital.

El caso tuvo su trascendencia en prensa y TV porque, en la presentación de su éxito, Quien Sabe Donde se encargó de darle publicidad. Ahora bien, hay que señalar que, al contrario otros casos, de repercusión transmediática, su resolución supuso su erradicación del flujo informativo. Pienso, por supuesto, en Alcàsser, Susana Ruiz o Anabel Segura. En todos ellos las desaparecidas (muy jóvenes y mujeres) fueron, desgraciadamente asesinadas y por ello no hubo voz para la verdad y el relato, sino la de los supuestos culpables, caso de ser identificados y detenidos.  Es cierto, que aquí no hay cadáver ninguno y que, una vez hallado un cuerpo al que sumar un saber, los aspectos misteriosos de la trama que lo produjo han sido estrictamente elididos. Pese a que las apariencias son bien distintas, lo que me hace establecer esta comparación es precisamente que en el caso de Jesús Monter tampoco hay relato aclaratorio alguno. Esto es, que, a efectos informativos, este reaparecido es tan cadáver como los otros, su verdad es orgánica, corporal, científica y no discursiva. Lo que sustenta, sin embargo, que el caso se dé por resuelto es lo que podríamos en el álgebra lacaniana escribir con la fórmula: i (a) è S2 . La imagen del objeto es homogénea al saber. Encontrando  al desaparecido, el saber sobre su ausencia es innecesario. La causa pierde, pues, consistencia lógica. Así, no es que el significante (su trama) sea contingente sino que es enteramente prescindible en lo que atañe al sujeto producido. Tanto en el Discurso universitario como en el Discurso del capitalista que  el S1 esté en el lugar de la verdad implica esto, que el agente del discurso nada quiere saber de la estructura, de la ley simbólica. Éste es un caso de evacuación del relato por la evidencia científica. En él, están presentes todos los elementos clave del programa:  fotos, ADN, posguerra española, reconocimiento de la paternidad, identificación desaparecido/espectador. El  caso de Jesús Monter nos ilumina también sobre la posición del espectador mediático de Quien Sabe Donde: Ser donde no soy. Éste es su principal valor para nosotros: el desdoblamiento espectacular de su trabajoso proceso de identificación.

Lo que aquí vamos a analizar es, pues, el programa del éxito que, por supuesto, reconstruye todo el proceso a partir de éste. Se trata de una madre muy anciana buscando a un hijo desaparecido en la infancia, 52 años atrás, como secuela de la Guerra Civil y el exilio. Es la inversión de la inversión que suelen suponer estos casos de huérfanos o hijos abandonados mucho tiempo atrás. Es el sueño dorado del niño del hospicio: ser el objeto del deseo (el Falo) de una madre (Otro)  existente.

El Pretexto.


  •   Antes del Telediario, el 26 – 2 -96 se publicita el programa de esa noche con este caso con este caso como estrella. La publicidad de Quien Sabe Donde  es el  pre-texto. Es obvio, que este programa carece, en sí, de funcionalidad informativa, si el desaparecido ya ha sido hallado. Aparece la foto leitmotiv, la que, estando en posesión de la madre, sirvió al buscado como índice de su identidad. Es una foto escolar típica de un niño con un libro y un mapamundi detrás. Sobre ella, se efectúan zooms de avance y retroceso.
  •   La foto que aparece en pantalla es de una escenografía completamente convencional: se trata de la típica foto de estudio del escolar en su pose emblemática encarnando sus ideales y sus atributos. De ahí que, en su uso mediático, todo este componente haya sido soslayado en beneficio del puro carácter documental, de reconocimiento, de fetichización del punctum: que el hijo "se" reconozca. Pero, precisamente, esa escenografía, que designa un contracampo, en cuanto hace del icono efecto plácido de la ley, escenifica el nombre del padre (la metáfora paterna). La escenografía de la foto exhibida en Quien Sabe Donde es paternal. Jesús Monter comparte el contracampo con la madre frente Nombre del Padre  que autoriza la foto. Jesús no puede reconocerse, sino reconocer otra foto en la que se reconoce. El hiato entre la imagen y el sujeto es doble, en este caso, respecto de la estructura especular.
  •   Tras el genérico, aparece la anciana madre en primer plano diciendo:  “Sentí en mi corazón que estaba muerto.” Vemos la foto en B/n. del niño de 10 años, reliquia de la demanda. La anciana habla de su llanto y del dolor. La imagen vídeo queda congelada y se produce la superposición de las fotos.

El relato del programa, su segunda versión, tiene un comienzo in medias res. Un collage recordatorio como el que encabeza los capítulos de los culebrones, esto es, con simulación de nuclearidad[2]. Quien Sabe Donde  aparece, entonces, como negador de la muerte. Esta intervención de la demandante ante la cámara se produce sin rastro del entrevistador: es pura huella informativa. El rostro rugoso de las ancianas, como trasunto del paso del tiempo, rima con las imágenes de las fotos cuarteadas. El progreso, frente al dolor: Quien Sabe Donde  es la victoria sobre el tiempo mortífero.

  •  Funde y hay un retroceso en el eje. La imagen congelada de la anciana queda confinada en una pantalla de vídeo ante la que hace su aparición el semblante del presentador. Lobatón despliega los pormenores del caso.
  • Petra, una anciana de 93 años, lleva 52 bajo el peso de una ausencia: “Su pequeño Jesús desaparece en 1944 en medio de una siniestra historia de extracciones de sangre.”
  •  Al nombrar a Jesús, aparecen sus fotografías. Se produce la colisión entre la imagen del vídeo profesional y las fotos en B/N. Es el pastiche entre los distintos granos de la imagen, que hace cabalgar al dispositivo por encima del tiempo. Al hablar de la mutua recuperación madre/hijo, vemos la imagen actual del Jesús sexagenario. El contraste es notable. Lobatón recurre a la metáfora “real”: le robaron la familia y su propia sangre. El aprovechamiento metafórico de la metonimia diegética es un procedimiento de estirpe clásica que puede llegar a resultar presuntuosamente kitsch.
  • Según Lobatón, éste es “uno de los casos más complejos, si no el que más, en la historia de este programa”. En ese momento, las fotos son sustituidas en la pantalla posterior por el cartel de Quien Sabe Donde. Lobatón actualiza el segmento S2 è a cuando añade:


  • Es importante reparar en el aplazamiento del tratamiento del caso estrella.

La representación.


  • A los 40’ de comenzado el programa, se retoma el caso de Jesús Monter. Es para anunciar su tratamiento tras la publicidad. Se utilizan unas imágenes de Petra hablando de su Jesús. Vemos la foto del niño ante el mapamundi, que adquiere todo el valor de un símbolo: el mundo es el espacio de la restitución. Un zoom sobre ella nos lleva al primer plano. Por fundido, ésta se convierte en la silueta del genérico.
  •  Tras la publicidad, Lobatón presenta el caso. La foto de Jesús Monter con que se ha retomado la emisión es absorbida por el vídeo. Lobatón queda ante la pantalla.
  • Nos informa que la desaparición de Jesús Monter se produjo hace 52 años, en las primeras semanas de febrero de 1944. Jesús Monter vivía en Barcelona con su hermana en casa de unos tíos. Sus padres están exiliados en Francia:
  • “Es la dura posguerra. La sombra de la venganza política había dividido en dos a aquella familia cuya cabeza visible había sido un activo militante de la CNT”.
  • Se emite ahora el primer reportaje. Como nos dirá Lobatón posteriormente, es la re-difusión del emitido el 11 de diciembre de 1995, con ocasión del primer abordaje del caso por Quien Sabe Donde.

Es importante recalcar, antes de cualquier otra consideración, la absoluta falta de funcionalidad informativa de este tratamiento del caso una vez resuelto. Pero la ausencia de funcionalidad queda velada por la espectacularidad: innecesario desde el punto de vista del Discurso universitario, sólo justificable desde el Discurso del capitalista.

Quien Sabe Donde  hace pasar por sujeto destinatario de la información generada al demandante, no al espectador, que es su depositario en cuanto constructo estadístico. Esto indica, como ya hemos señalado, el carácter paradójico del dispositivo. Necesita aglutinar audiencia pues el número es la única garantía de que esa información reside donde se la busca. Así, la oferta al demandante es: conviértete en espectáculo para conseguir la información que buscas. La emisión va ganando cada vez más terreno en Quien Sabe Donde .

 Pero este caso va aún más allá: pues se exige al demandante ser espectáculo, no como condición, sino como gratificación por el bien conseguido. Esta reemisión tiene como cometido, entonces, colocar al espectador en su justo papel de audiencia pasiva pero gratificada.

1er Reportaje.


  • Comienza con imágenes documentales del éxodo masivo de los republicanos españoles hacia Francia. Sobre las imágenes, el primer trucaje es sonoro: una sirena de bombardeo se oye amenazante.

Como hemos advertido, el juego del reportaje va a ser el de la inscripción del particular en la imagen por la codificación de la huella: mostrar imágenes documentales (genéricas) en sustitución de la huella del ser amado y buscado (pertinente) e, incluso, el uso del trucaje para su simulación.

  • La voz en off, ante la desoladora ausencia de imágenes concernientes a la demanda – no se trata tanto de que no las haya, como de la necesidad de velar esa falta –, nos va informando verbalmente de los historia particular. Días antes de finalizar la Guerra Civil, los padres de Jesús Monter pasan a Francia. Los dos hijos quedan en Barcelona. Petra toma la palabra, con un leve tono de (dis)culpa que va a ser una constante en ella, para explicarnos lo pequeños que eran como para emprender el viaje con ellos. La niña era aún lactante. De tal manera, ambos hijos quedan en Barcelona.  El narrador prosigue diciendo que los dos hijos viven con sus tíos en la calle Garrofers de  Barcelona.  Aparece entonces, como ilustración, el rótulo de la calle y una imagen del edificio. Lógicamente, ambas imágenes son coetáneas del programa, esto es, son auténticas huellas ad hoc pertinentes, congruentes a la historización del caso, y grabadas, por tanto, en formato vídeo. Lo curioso, es que estas “auténticas” huellas electrónicas para parecer aún más genuinas y acreditadas, se presentan viradas en un falsísimo B/N, como si fueran de la época. 

Puede parecer un detalle nimio y sin trascendencia, pero, para mí es una de las  claves para entender posición de Quien Sabe Donde y del discurso informativo contemporáneo, capaz de perseguir la “autenticidad” hasta el simulacro.  El plano no dura más que breves segundos pero es más que suficiente si se trata de simular una huella: es un trucaje. Diminuto si se quiere, pero trucaje al fin[3].

El fetichismo de la huella la hace susceptible de ser reemplazada por sucedáneos sintéticos. El B/N resulta así admitido en el pastiche de texturas que soporta el discurso informativo, pero siempre que implique carencia tecnológica, esto es, carácter documental auténtico. El B/N, deja de tener carácter documental cuando es optativo. Ello lo convierte en un índice de ficcionalización. Su uso en un informativo es, pues, impostor siempre. El collage entre vídeo e imágenes de archivo en B/N indica una desjerarquización del grano que procede de la desjerarquización del ser y se convierte en signo de la impotencia subjetiva: pese a que aquel mundo era homogéneo a éste no pudo ser registrado de forma tan fidedigna[4].

  • Continúan las imágenes del barrio en vídeo o B/n. Una cierta explicación para ello, además de la impostura documental, es, según hemos visto, el carácter fantástico y siniestro de la historia de la desaparición. Jesús pasa mucho tiempo en la calle. En un parque cercano alguien se acerca y le pincha en la nuca y en una pierna. Se nos muestra un certificado médico del 1 de febrero de 1944 en el que se señalan estos hechos. Sobre el certificado se ejecuta un zoom de acercamiento. Se sigue jugando con el B/N al que se añade el aspecto vetusto del certificado. Es la primera huella auténtica iconizada por el dispositivo, a cuyo efecto se suma el discurso médico con su marchamo certificador.
  • Testimonio de la hermana, en color. Dice que Jesús tenía picaduras y señales de haber sido atado con hierros. Por fundido, pasamos a imágenes documentales “reales” de la Barcelona nevada en el invierno de 1944. A partir del conocimiento de estos hechos, se limitan sus movimientos y sus tíos le acompañan al colegio. Jesús se queda en casa mientras su tía va a comprar. Al volver, se encuentra una nota en la que Jesús dice que se ha ido a la Iglesia.  Plano en B/N de la Iglesia inserto entre las imágenes documentales. Zoom sobre la foto de Jesús Monter en la escuela. Un zoom sobre una foto ya es un trucaje (una manipulación, un procesamiento)  pues implica un movimiento de tres dimensiones sobre un plano. La hermana dice que desapareció en el mismo colegio en febrero de 1944. 
  • La madre cuenta que, al saber de la desaparición: “Me abracé al árbol y lloré tanto como pude”. Mezcla, en la emoción, el francés y el castellano. Vemos imágenes en exteriores de Petra con sus hijas. La voz en off dice: “Han pasado 52 años y el tiempo no ha logrado reducir la intensidad de la memoria del pequeño”. Vemos  a Petra mirando la foto de Jesús. La foto queda sujetada por la mano de Petra. El narrador nos dice que se reúne con sus hijos en su casa de Toulouse y “allá evocan la herida de su recuerdo”. Vemos imágenes mudas de la familia en el jardín, agrupada en torno a  la veneración del punctum.

Quien Sabe Donde  adviene, pues, para evacuar el contenido melodramático de la existencia. Quien Sabe Donde  es el functor de la reversibilidad del pasado que va dando a cada elemento su papel en la representación de la falta a la que hemos asistido. Re-presentación es en este caso falicización, según el esquema:

 


  • Ahora, asistimos a declaraciones de Petra mirando a contracampo. Habla – medio en francés, medio en castellano- de cuánto la quería y ayudaba su Jesús. Por fundido, pasamos, de nuevo, a la foto de éste. Sobre ella se efectúa un zoom. Fundido e imagen de Lobatón. La foto ha quedado enjaulada en la pantalla, ante la que vemos al presentador. Ahora es cuando se nos dice que el reportaje es repetición  o resumen – en todo caso, autocita -  del programa en que se presentó el caso. Abordamos, pues, la reconstrucción de un acto de recepción mediática, con su emociones y apertura de posibilidades. Éstas son las palabras de Lobatón:


De lo imposible a la impotencia: Reconocerse en el Otro, ser en el saber.


Cuando Barthes halla la fotografía de su madre que se convierte en el centro de gravedad de toda su reflexión, nos dice, recordando a Proust:

"Sabía perfectamente que, por esa fatalidad que constituye uno de los rasgos más atroces del duelo, por mucho que consultase esas imágenes, no podría nunca más recordar sus rasgos (traerlos a mi mente)".[5]

Este drama del reconocimiento, de la imposible subsunción del efecto en el producto, de la anamnesis auténtica ante el registro mecánico, es del que el hallado José María López va a tener que hacerse cargo, frente una tremenda demanda materna: ser Jesús Monter. Vamos a asistir al espectáculo patético de un hombre buscando la autenticidad de su identidad en otro, en una bio-grafía a la que va a intentar colocarle el prefijo auto para estar subjetivamente a la altura de lo que de él, ahora, se espera. Que la cadena genética sea anticipada por la del afecto implica que el sujeto sostiene al objeto para que el saber pueda constituir un Universo, un ámbito sin fisuras. Entonces, el Discurso universitario implica al Discurso del capitalista como su consecuencia. Si el saber acaba por dar alcance al objeto causa de deseo, la verdad es, consiguientemente, determinable por el sujeto. De ahí, que se consideren evacuables, sin secuelas, las claves simbólicas del relato por vía imaginaria – la aprehensión afectiva del desaparecido lo destituye como sujeto del enigma, como efecto del Significante–, y la información sustraída parezca implícita en el éxito imaginario de la operación. Jesús/José María no parece recordar su infancia ni desaparición. La parte más sórdida del relato, el culpable y el proceso policíaco no se resuelve ni para la familia, ni para el espectador, ni para el desaparecido. El único sujeto capaz de sostener ese saber, sería el propio culpable. Este hiato es notable tras ver el primer reportaje (reemitido) en el que el componente policíaco se había privilegiado. Con otras palabras, Jesús Monter está obligado a recordar lo anterior a su desaparición para borrar cualquier secuela de ésta.

Creo que será útil ver sometida toda la situación a la estructura lacaniana del discurso para ir viendo cómo se va presentando según un vínculo u otro.




1º.    Jesús y su pasado. Origen del Proceso (Discurso del Amo):



Es el origen de la situación. La demanda materna actúa como significante no dialectizado, como ideal inapelable, en posición de agente. El saber, el esclavo, el otro de la acción, es ese reconocimiento del “López” que le indica  la contingencia posible (¨) de ser Jesús Monter. La producción a obtener como objeto de goce sería esa identidad pretendida. Pero la verdad, como efecto, es la inoperancia de la memoria, la castración subjetiva como síntoma de lo imaginario de la identificación.

2º.    Posición en que Jesús se halla (Discurso  Histérico):

 

Veamos la estructura. Jesús Monter se ve obligado a dirigirse al Significante Amo (aquí la palabra de la madre, que da cuenta de su vida como hijo desaparecido) para que se produzca un saber: el de la memoria, actualizada como la de otro. El problema de Jesús es el de la histérica: que la verdad sobre el goce femenino no hace serie con los saberes; no es del orden del saber, sino del plus de goce. Su identificación no es lo que puede colmar el deseo de la madre en cuanto éste se aliena en su demanda, se articula en la palabra. José María no puede ser Jesús; no puede, en cuanto hallado, ser lo que su madre buscaba, identificarse a ello sin resto. La identidad no se amolda al reconocimiento, están en relación de imposibilidad.




3º.    Cómo lo abordaría el Discurso del Analista , el más contingente de todos y el único que no se actualiza:

 


La finalidad de exponer este matema es comparativa o propedéutica, pues es el único vínculo que no se actualiza en el tratamiento de Quien Sabe Donde. Así, lo abordaría un psicoanalista. La falla en la identificación, en el plus de goce cuya producción se incoaba desde el Significante  Amo, se colocaría en la posición del agente, del semblante, para que actuara sobre un sujeto dividido con el fin de producir, de dialectizar, el ideal que lo divide y aliviarlo de su peso. El precio es que el saber es “medio saber”, que va al lugar de la verdad como efecto, como “hermana del goce”[6], que “sólo puede decirse a medias”. La relación entre la identificación y la demanda materna queda remitida, pues, al estatuto de la imposibilidad.

4º.    El sujeto se ve empujado a convertirse en producto del discurso construido sobre su existencia, a sostener su pasado tal como otros dan cuenta de él, con la autoevidencia de su memoria (Discurso universitario).

 




Éste es el drama de Jesús Monter: construir su identidad sobre el relato que le han contado, velando que el carácter imperativo, superyoico, de la demanda materna es la verdad de todo el proceso. ¿Qué hace con todo ello Quien Sabe Donde?.




5º.    Lo que "fabrica" Quien Sabe Donde. (Discurso del capitalista).

 

Es importante, hacer notar que el cambio no rotativo del Discurso del capitalista respecto a los otros 4 varía el valor de los elementos. En efecto, un agente que no se deja determinar por la verdad, sino sólo por la producción, es un sujeto que nada quiere ni puede saber de su división. El imaginario, pues, coloca al Amo en el lugar de la verdad y supone una ley simétrica, todo saber, en la que no caben la contingencia ni la arbitrariedad. Para el imaginario moderno,  la ley son derechos y obligaciones en la igualdad; no frente al Amo, sino frente al igual. El dispositivo audiovisual se encarga de plasmar en lo icónico esta plenitud óntica que el discurso propugna como disponible.

  Así, el componente imaginario de esta resolución queda por encima de lo real de la prueba genética. Ésta es posible sólo porque el desaparecido responde a la demanda autorreconociéndose en la foto, con lo que la huella parece adquirir el valor de una sutura de la falla simbólica. Pero el caso es que Jesús Monter  no se reconoce, sino que, como Lobatón afirma, “acaba de reconocer en la foto del escolar su propia imagen” –que no, “a sí mismo”– e instituye una relación de similitud entre dos iconos: la foto en su poder, y la que asoma por la pantalla de TV. Él es el factor común de ambas; él, como referente, otorga a esa biyección una consistencia. Así, pues, la imagen es más cárcel de goce (Miller, 1994) que nunca: en ella, el espectador está excluido. En el acto de encuadrar una visión, se produce una pérdida que es precisamente aquello de lo que Bazin creía que el registro redimía: el tiempo. Y, en esa pérdida temporal, es donde acecha la quiebra del principio de identidad. El YO es un décalage entre el espectador y el icono percibido. En el siguiente reportaje, la cosa es aún más evidente, en esta pretensión de reconstrucción de la memoria que se convierte en una auténtica demanda de alojamiento óntico en el Otro, por medio del recuerdo efectivo. Jesús Monter intenta por todos los medios recordar lo que está viendo, hacer, de lo real percibido, un signo. La memoria se convierte, así, en una promesa de recuperación fantasmática del goce. Pero ese goce, que debería sustentar al saber tras haber sido atrapado por él, no es sino la identidad pura del YO. Esta Identidad Pura, pasa a pertenecer, así, a lo real y sólo es “garantizada” por el deseo de la madre. La demanda de Petra establece la equivalencia entre una foto y otra, dejando al sujeto en el lugar excluido de efecto del deseo del Otro.

 

Así, pues, la única función capaz de garantizar la operación de identificación es fiar en el Otro el proceso. Pero, ante esta inconsistencia simbólica del deseo materno, no queda sino que la ciencia actúe, que la cadena del afecto sea garantizada por la cadena genética.                               

Ello no deja de incumbir a la propia función espectatorial. Quien Sabe Donde  implica, como dispositivo, que espectador y desaparecido son distintos, pese a que se puedan superponer. Esta diferencia atañe, más que nada, a la naturaleza del espectador, que, en la cercanía angustiosa del objeto, puede protegerse con la intermediación de la pantalla. Sin embargo, los dos comparten el espacio del contracampo y Quien Sabe Donde  se dirige, en él, a ambos. Lo terrible en el caso de Jesús Monter, es la indecisión: se ve obligado a dudar –en la imposibilidad de la evidencia automática– de si es uno u otro, lo cual apunta a una dimensión de la identificación que no está protegida por el Ideal, que no cuenta con el carácter apaciguador de la Verneinung.

En clave policíaca, diríamos que Jesús Monter es asesino, lector, víctima y detective a la vez[7]. Al reconocer en la imagen que ve en la pantalla electrónica el mismo referente de otra que él posee, y que atribuye a una huella de sí mismo, es su propia identidad la que queda como resto: La identidad pertenece enteramente al campo del Otro (esto es lo reprimido), implica una hiancia en la identificación.



  • Quien Sabe Donde, sin embargo, se emplea en reforzar subliminalmente esta identificación: durante la alocución de Lobatón, la pantalla que está a sus espaldas ha pasado de ser la foto del colegio a ser la comunión. Se trata, ahora, de ver el “viaje de José María al pasado de Jesús”  (esto es, de otro) como acertadísimamente expresa Lobatón.

2º Reportaje.


  • Jesús Monter se dirige a Los Alejos, paisaje de su infancia. El reportaje comienza con un Plano de detalle de Jesús Monter introduciendo la llave y abriendo la puerta.  Mediante un raccord de movimiento, vemos su entrada a la casa con un plano desde el interior en contrapicado.

Desde el principio, vemos rasgos evidentes de ficcionalización que pasan desapercibidos para el espectador estándar: el plano de la llave con toda su pregnancia simbólica (clave del pasado, de la propia historia y de la propia identidad) y el raccord entre las tomas sucesivas de dos emplazamientos de cámara, esto es, desde el eje metafórico y el metonímico respectivamente. El espectador tipo, sin embargo, que "cree" que el MRI es el lenguaje de la Naturaleza, no tiene porque apreciar estos rasgos de preeminencia (intervención) discursiva.

  • Vemos a Jesús Monter intentando reconocer el lugar, deteniéndose en los detalles y deambulando por las habitaciones. Todo ello se nos ofrece combinando en la banda sonora la música de un piano y el sonido (supuestamente) directo de los pasos de Jesús Monter. Al traspasar éste una puerta, desaparece la música y el sonido ambiente se hace muy cercano, hasta oír la respiración de Jesús. Aparecen los títulos de crédito del reportaje sobre la acción, a la vez que se ofrece desde un plano subjetivo la mano del protagonista que se apresta a descorrer una cortina y mirar al exterior.

Comienza, pues, con este plano subjetivo, todo el juego ficcional de construcción de la dialéctica plano-contraplano, de la estrategia del “raccordamiento” que pretende producir un sujeto. El contraplano de Jesús Monter es la percepción-memoria, el intento de convertir la presencia en un flash-back en función del programa:





El protagonista, en su angustia, en su anonadamiento y perplejidad, no deja de estar sometido a la vejación de soportar este montaje. Es la crueldad del MRI en su transparencia, en su invisibilidad.

  •  Jesús sube unas estrechas escaleras, a cuyo ascenso asistimos desde un plano subjetivo.  Esta subjetividad viene dada por la respiración dificultosa - que escuchamos-  de un sexagenario. No es necesario descubrir la impostura, desvelando evidentes secretos de rodaje. Jesús Monter llega a un desván típico de una casa rural, de las vigas de cuyo techo penden ristras de ajos y guindillas, así como un colchón. En el campo vacío, aparece Jesús Monter dejando atrás a la cámara. En primer plano, le vemos mirar melancólicamente hacia la izquierda, Fuera de Campo. De allí procede la luz, mientras oímos música y el sonido de una corriente de agua. Se dirige a la ventana. Plano de Jesús mirando por ella y contraplano de un pequeña corriente de agua. Mientras mira al exterior va diciendo:
  • [Palabras en 1er plano, intercaladas con contraplanos del río (planos subjetivos), a través de la ventana].


  • [Música de piano]

Como vemos, lo recuperado jamás es lo perdido. Quien Sabe Donde, sin embargo, sigue en el intento de evitar el fatum, el duelo, la inscripción de la pérdida. Jesús Monter, es llevado a Los Alejos para que vea con sus propios ojos los parajes en que transcurrió su infancia. Esto es, se le propone el ofrecimiento del referente para el recuerdo, por encima del icono y del índex. Quien Sabe Donde ofrece el referente, sustancializa la imagen, sostenida por el propio objeto: $ → S2 → a. Escena y recuerdo: Jesús Monter  se ve exhortado a recordar lo que está, efectivamente, viendo.

  • Tras esto, sale de la casa y se encuentra con hombres del pueblo que no paran de  preguntarle si los recuerda. (Se sobreimprime el teléfono de Quien Sabe Donde). Contesta, con la mirada llena de perplejidad y pena ante la memoria de los otros: “Si me recordara de todos sería el hombre más feliz de la tierra”. Pasea por las calles del pueblo con los naturales, que le van contando cosas de hechos, lugares, juegos de la infancia, etc. Insisten en si recuerda algo. Contesta que va recordando cosas “a base de verlas”. Realiza ímprobos esfuerzos por rememorar.
  • Corte que nos lleva a una comida con todos los habitantes del lugar. La reportera de Quien Sabe Donde  se acerca a él.


  • Se refiere, claro, a la confirmación de su identidad  por las pruebas de ADN, como si se hubieran recibido en ese momento. La frialdad de Jesús denuncia la artificiosidad de la escena.

La ciencia ha obrado el prodigio como sólo ella puede: ante la cámara. Frente al milagro divino, el científico es para todos. La ciencia llega, con su impronta certificadora, donde la memoria no puede. La ciencia autentifica el Principio de Identidad. Suma falsedad mediática, pues, de las pruebas de ADN, si implican que la ciencia tiene poder para nombrar al sujeto. El sujeto es la gran fisura del Principio de Identidad.

  • La reportera propone un brindis.  Al fondo, se escuchan gritos de “viva el programa” (sic.). Después, se oye, en off, la voz de Jesús Monter: “Y, ahora, todos a ver a mi madre.”

El encuentro: el fin del montaje.


  • En el plató, Lobatón, ratifica: “Todos a Toulouse”. En realidad, se trata de una pequeña ciudad cercana. En ella, toda la sociedad está pendiente del caso y hasta la prensa local saca la foto de la familia.  El protagonismo internacional de Quien Sabe Donde  queda de manifiesto. En la pantalla, tras Lobatón, aparece ahora el logotipo del programa. Éste recalca los resultados positivos de la prueba genética como hemos visto y “cómo se le comunicó a José María, ya, naturalmente, Jesús Monter, a partir de ese momento”.
  • Lobatón introduce el relato que vamos a ver desde ese momento. Jesús Monter, esposa e hijos parten de Gimenells  hacia Toulouse. Llegan en un día que comenzó lluvioso y que “se abrió hacia el mediodía, justo en el momento en que se iba a producir el encuentro, como si se tratara de poner todo el color que ese momento requería”.

Lobatón anticipa toda la ratificación plástica de la nuclearidad de un instante esencial, de la abolición de la dialéctica del montaje que ha regido, inevitablemente, la presentación del caso hasta ese momento, como expresión de la división de Jesús/José María e Hijo/Madre, y que ha de culminar en la saturación escénica del abrazo materno. En el reportaje que vamos a ver, el encuentro es una auténtica re-presentación. Es la reproductibilidad, con toda la magia audiovisual del color. El uso del sintagma alternado es el vehículo adecuado para el advenimiento del clímax. El proceso es la conversión del contracampo en contraplano, para acabar aboliendo el montaje en la pregnancia de un plano único, del encuadre del instante esencial. Vamos a asistir a la fusión absoluta en campo de elementos que la puesta en escena había demarcado como exteriores pero inscritos por sus huellas. El hijo en las dos fotografías, congelado, inexplicable. Para Petra era un hijo muerto, para José María era una huella de una filiación enajenada. El modelo, inseminado de huellas paternas, de atributos institucionales, era un desconocido, huérfano de sentido, sin novela familiar. Producto de un goce que no se acababa de encarnar en deseo, para José María; puro vestigio de un duelo imposible, para Petra.

Después, uno y otro han estado en el programa, se han dejado ver por el espectador. José María, espectador él mismo, ha accedido a la pantalla como primer paso para encarnar al referente de esa fotografía. La relación es más indicial que nunca pues, desde el punto de vista del icono, hay que hacer un gran esfuerzo de imaginación para encontrar un parecido entre el mozalbete apuesto de la foto y el sexagenario grueso, de escaso pelo y lentes ahumadas que “se” ha reconocido como referente de las dos fotografías. Es un triunfo absoluto del índex sobre el icono. Pero, en él, se demuestra la insuficiencia del carácter indexical de la fotografía. Es, tal vez, el momento de aclarar esta cuestión que señala la estela genealógica del tratamiento de la fotografía por medios electrónicos. Dubois, como teórico de la fotografía y en el camino de las teorías realistas del dispositivo de registro (Kracauer y Bazin), va un punto más allá que éstas al privilegiar el carácter indicial sobre el mimético, el efecto de real sobre el efecto realidad, y  llega incluso a invertir el proceso de precedencia:

“La fotografía es un dispositivo teórico que restablece, en calidad de práctica indicial, el dispositivo de la pintura tomada en su momento “originario” (en el fantasma de su origen)” (P. 107)

Esto es, como Bazin[8], privilegia el carácter ontológico de la huella cuando afirma que la perspectiva  implica la “necesidad de una inscripción referencial” (p. 108).  Y de ello deduce que:

“La mímesis viene después de la contigüidad, el deseo pasa primero por la metonimia y la pintura nace índex porque la funda el deseo”( P. 113).

Desde la perspectiva teórica de la fotografía a toda imagen se le otorga una intención indicial, de contacto, de apresamiento por contigüidad. En el fondo, estamos ante una perspectiva teleologista que ve en cada estadio de la representación un carencia que subsana el posterior. Pero, en este caso de Jesús Monter – y en el anterior –, estamos viendo lo contrario. La tecnología se apresta a restaurar –si no una capacidad mimética– una dimensión icónica que la propia huella no alcanza. La perspectiva genealógica nos lo revela: La foto es huella encuadrada, y eso nos otorga su especificidad frente a otras imágenes pero, también frente a otras huellas. Es índex iconizado como la imagen digital es icono indexicalizado. La foto es huella de una imagen en perspectiva si ha de ser instrumento del reconocimiento. Huella encerrada en un encuadre, si ha de ser, al menos, utensilio del conocimiento.

Tenemos dos fotos, una demandante y un referente hallado para ello (el ADN dixit). Pero nos falta darle una dimensión icónica a ese reconocimiento, un investimiento imaginario para que podamos creer en su autenticidad, en la fusión de la producción  y efecto. Sin abrazo, sin la fusión de plano y contraplano en una imagen no escandida, no dividida, la verdad no parece auténtica

3er Reportaje.


  • El  reportaje comienza con una entrevista de Lobatón a Petra “anunciándole” el resultado de las pruebas de ADN. En toda ella, vemos a Petra en primeros planos frontales, hablando hacia contracampo y Lobatón en primeros planos frontales y planos medios laterales.

  • Llega el momento del encuentro. Vemos la llegada de Jesús avanzando desde el jardín en cámara lenta. Todo el proceso se alterna con planos de Petra expectante, con la mirada perdida y el oído atento. Toda la fuerza del raccord sonoro hace al contracampo accesible. En el encuentro, se desencadena la aceleración de las acciones. El abrazo, plagado de llantos, está rodado con toda la naturalidad de dos cámaras a la busca del encuadre esencial. Vemos un zoom hacia un primerísimo plano del abrazo que culmina la aproximación en cámara lenta. Los gemidos, lloros y exclamaciones se oyen con un sonoridad desgarradamente cercana.

  • Petra: “¡Qué lástima, y cuánto has sufrido sin tu madre.! ¡Hijo de mi alma!” En medio del llanto dice: “Te demando perdón”. Los cambios de angulación se suceden. “Yo, en mi ignorancia, creí que podría volver, que era inocente” dice refiriéndose al exilio. La culpa sigue siendo un leitmotiv en el discurso de Petra. Aparecen en campo las hermanas para separarlos, dando lugar a un caótico plano de conjunto, lateral primero y frontal después. Petra repite “Je t’aime”.  Jesús, en primer plano: “Y yo, pensando que no tenía madre, ni hermana, ni nada [primer plano de Petra llorando]. Suerte del “pograma”, de ver la fotografía”. El programa es terapéutico, reparador de un azar injusto. Solidario en suma.

  •  Plano de madre e hijo cogidos de la mano. Zoom sobre este vínculo. Nuevo acercamiento.


  •  Jesús la besa.
  • Por fundido,  pasamos al ayuntamiento. Allí, hay preparada una recepción para la familia y el equipo de Quien Sabe Donde, como la voz de Lobatón nos anuncia. Vemos un plano de detalle de las manos fundidas de madre e hijo.  Flores, aplausos. Imponen a Petra la medalla de la ciudad. Por un primer plano insertado, sabemos que Lobatón asiste en un modesto segundo  plano a los acontecimientos. Fundido en negro.
  • Nueva entrevista de Lobatón a Petra.  Hablan del homenaje, de la estima que el alcalde siente por ella, y, al fin, ello da pie a hablar del gran omitido, del auténtico ausente, en todo el proceso de reencuentro. “Mi marido iba mucho a hablar con él”. Se profesaban un “amor amical”.  Lobatón, siempre generalizando la experiencia, habla de un encuentro entre españoles y franceses.

El Discurso universitario da una respuesta que sólo puede ser general, para todos, que, si no lo es, no tiene justificación. Lo particular irreductible es lo real, es del orden del goce, resulta obsceno en su concreción. Por ello, tal vez, el reino de lo privado pertenece al Discurso del capitalista, a la individualidad (imaginaria). El que puede gozar en lo privado es el espectador. Si Quien Sabe Donde ha creado una Lista (R) para preservar la intimidad es precisamente para que desaparecido y espectador puedan no con-fundirse obscenamente. El problema de Quien Sabe Donde es que cabalga entre los dos discursos. Pretende colocar el saber (S2) en la posición del semblante y del otro, del agente y del actuado, alternativamente. Mostrarse como servicio público a la par que espectáculo privado. Generalizar lo particular es una de sus fórmulas de transición.

  •  “Ya tiene a su hijo” dice Lobatón, y echaba de menos a su marido. Petra dice que su marido era muy “puro”, de una austeridad anarquista insobornable. [Foto del matrimonio] Por eso, ella siempre aparece en las fotos sin joyas. “Estos pendientes, porque me les ha “pagao” mi hija Rosi”.  Era un hombre austero y sobrio (Lobatón), que hacía el bien.

Esta filantropía, este amar a la humanidad por encima de su mujer, no lo deja en muy buen lugar y explica, en cierta forma, su ausencia en los núcleos del relato.

  • Lobatón habla a Petra de viajar a España a conocer a la familia. Es una familia honorable, y son guapos. Según Lobatón y Petra “no caben en un solo abrazo”.  Petra mezcla constantemente castellano y francés. Lobatón le pregunta por el reconocimiento de su hijo, sus rasgos físicos, las manos que se parecen a las del padre, las uñas, los ojos. Habla de un “reconocimiento íntegro”. Dice que la ve sosegada después de que por la mañana las manos le temblaban.

De nuevo, Lobatón recalca la dicotomía icono/índex. La huella (genética) del padre en el semblante del hijo, el exceso de lo real del que el encuadre es condensación segmentada.

  • Lobatón le desea vida por delante para disfrutar del reencuentro.  Ella le dice que cree en Dios. Y que tiene voluntad de morirse para reunirse con sus hijos tras el luto de todos estos años. Le coge las manos. Da las gracias a Paco y le expresa su deseo de verlo en TV.  Adviene el genérico y esta última imagen queda incluida en la silueta encuadrada. Se da paso a la publicidad.
  •  Continúa el programa. Pero al final, se vuelven a emitir las imágenes de Toulouse. Repetición del encuentro con los créditos y la sintonía de Quien Sabe Donde. Planos congelados y móviles. Fin con imagen de la redacción.

Ese plano es uno de los triunfos más notables de Quien Sabe Donde. Como dice Lobatón en su libro A corazón abierto,  con este caso, “el hombre del saco ha sido definitivamente vencido” (p. 144).  El título del libro es perfecto para señalar, con una metáfora médica, el éxito de una operación sentimental. El plató de Quien Sabe Donde es un quirófano del amor solidario y su director, un cirujano del espíritu. El capitalista y el universitario se dan la mano. El sujeto de la ciencia saja las heridas del alma desde el sillón de su sala de estar dejando su goce a salvo de miradas indiscretas.




[1] Vid. Lobatón Op. cit.,  pp. 133- 145. Lobatón titula al capítulo dedicado a Jesús Monter “Memorias de otra vida”.

[2] Pude estudiar esta cuestión hace tiempo. Vid. Palao, 1989.

[3]Todos podemos recordar a Carlos, el personaje de Fernando Fernán-Gómez en Vida en Sombras de Lorenzo Llobet Gracia (1948), dándole un puntapié a una bobina de papel para mejor representar los efectos del golpe de Estado de 18 de julio de 1936. Evidentemente, la ficcionalización puede ser una gran auxiliar en la representación de la verdad. La mejor reflexión audiovisual que he visto en los últimos tiempos es el magnífico documental La sombra del iceberg de Hugo Doménech y Raúl Montesinos Riebenbauer (2008) sobre la autenticidad de la famosa foto de Robert Capa “El miliciano muerto”. La conclusión es que su posible inautenticidad (ficcionalidad) no le resta nada a su valor simbólico (verdad). Pues bien, sostenemos que en el reportaje que estamos analizando es la autenticidad (falsa) lo que se persigue, porque la imagen no pretende ser reveladora, sino ilustrativa.

[4] Por otra parte, el B/N electrónico puede ser un marchamo de “qualité”, acompañado de angulaciones naturalizadas y de cámara lenta. Así en publicidad (Larios, Martini, en la época).  Con angulaciones extrañadas y cortes rápidos, se utiliza en informativos para  reconstrucciones y simulaciones de hechos, y, también, en parodias publicitarias. En ambos casos, toman el aspecto de un carácter onírico, hipotético o irreal.


[5] Barthes, 1990b , P. 115.

[6] Vid. Lacan, Seminario XVII.

[7] Utilizo aquí categorías referidas a la economía del saber en la trama policíaca que pude explorar en otro lugar. Cf. Palao, 1994a. Es la tiranía del Discurso del Capitalista. A Edipo, en el Discurso del Amo antiguo –más piadoso- sólo se le exigió ser asesino y “detective”.


[8] Salvando las distancias, recordemos que Bazin habla de la perspectiva como “pecado original de la pintura occidental”.

Los 4 Discursos. (Lacan ◊ : ? Laclau, 3)

El Discurso del Capitalista (Lacan ◊ : ? Laclau, 4)