viernes, 21 de abril de 2017

Curiosa, esta derecha.

Curiosa esta derecha neoliberal del post-fordismo. Para un viejo burgués, ir a la cárcel era lo peor de lo peor. Sin embargo, estos empresariastros y politicastros neoliberales se lo toman como un deporte. Me los imagino a todos en sus libertades vigiladas (perdonen que me ría) con los blancos rastros (o blancas ristras) bien dispuestos en la mesita de plexiglás (o cristal de bohemia, disculpen mi ignorancia de ciertos materiales pero es que frecuento poco esos ambientes) de un salón, presumiendo ante las escorts y los amigotes de sus aventuras carcelarias y riéndose del populacho que los increpa al llegar a los juzgados. ¿Pretenderán, de aquí unos años, hacer pasar por  un mérito político haber estado algún rato –lo he escrito con minúscula- en la cárcel por corrupción, como lo fue en los 80 el haber estado detenido en una cárcel franquista? ¿Qué inventará algún periodista (perdonen, me ha entrado la risa otra vez) imputado con ellos para culpar a la infausta izquierda de una persecución sin tregua?
Digo para los hombres, esto del mérito. Porque pasan más por la cárcel los empresariastros y politicastros que las mujeres de la derecha política o económica. Ellas suelen hacer como las de la realeza: no se enteraban de lo que pasaba a su alrededor. Aunque suene raro esto de alguien que es capaz de darse a la fuga en su coche con todo descaro para que no le pongan una multa, derribando la moto del policía.
Pero, oigan, qué finales para estas lideresas.... (Continúa aquí)